Diferencia colaborativa

Tú y yo somos diferentes.

“Hoy solo hablo con personas que tengan barba, como yo”, le decía Scott a un viandante, que le miraba sorprendido al verse abordado por lo que para él era, hasta ese momento, un desconocido.

“¡Así sí!”, dejaba salir por su boca Scott mientras hacía una reverencia a una chica que había ayudado a otra persona a levantarse, muy cerca de la plaza de toros de Valencia.

Era lunes. Caluroso, como tiene que ser el agosto valenciano. Hace poco que me he mudado a Valencia y aún no le he pillado el truco a este calor pegajoso. Y eso que eran casi las 19.30 de la tarde. Había quedado a esa hora y había llegado un ratito antes. ¡Suerte la mía! Tuve la oportunidad de disfrutar de una sesión de captación de Scott. Qué crack.

Scott se dedica a comercializar productos de índole benéfica. Trabaja en una organización sin ánimo de lucro y su forma de ofrecer el producto a las personas es única. A cada persona que aborda le dedica una frase distinta, un movimiento concreto de su cuerpo, un baile o una sonrisa diferente. Atento. Simpático. Trato personalizado. Pura energía y creatividad.

Desde mi posición, sentado en la boca de metro de Xativa, sonreía. Pocas veces en mi vida he asistido a tal derroche de generosidad, talento y dominio completo de todas las armas de captación directa a puerta fría. Estaba deseando que me mirase y se acercase a contarme su producto. Se acercó, pero para conversar con uno de sus compañeros que estaba sentado a mi lado. “Uno más”, le decía. “Uno más y estaré súper feliz. Allá voy.”. Y continuó con su espectáculo. Grandioso. Diferente. Único. Si yo dirigiese esa organización estaría seguro de que eso es lo que quiero reflejar como marca. De hecho, estuve tentado de abordarle yo… pero esa es otra historia.

La diferencia tiene un gran poder. Desde siempre. Y sobre eso es de lo que trata este post. El chico no creo que se llamase Scott, y la historia básicamente la he usado como introducción. El nombre es simplemente un homenaje que he querido hacer a Scott Page, autor del libro The Difference. Este libro aborda de forma muy interesante cómo la aportación colectiva genera, de forma natural, mejores resultados que el talento individual. Y que marca una gran diferencia. Estoy seguro de que mi admirado Scott aportaría muchísimo más en entornos colaborativos.

Diferencia colaborativa

Siempre mejor juntos que cada uno por separado, ¿vale?.

“Es que esto lo hemos hecho siempre así”. ¿Cuántas veces habéis escuchado esto? El estatismo, hoy en día, es sinónimo de ceguera. Y no es momento de dejar de ver lo que está ocurriendo a nuestro alrededor. Es el momento de cuestionarse todo. A veces pienso cómo hemos cambiado gracias a la tecnología y me asusto. No es solo una cuestión de cómo utilizar la innovación en favor de cualquier tipo de sector, incluido el audiovisual. Me fijo más en cómo hemos evolucionado como personas y como sociedad. El cambio en nuestro comportamiento.

Internet lo ha cambiado todo. Es algo obvio. Trajo el acceso inmediato a información de todo tipo, la interacción en tiempo real con personas de cualquier parte del mundo y se le sumó la conectividad anytime-anywhere. Menudos tres motores para la sociedad. Yo comparto lo que cuenta Scott Page en su libro. Y, creo, que si Internet es lo que es se debe a la diversidad de herramientas que ofrece para generar y amplificar relaciones e interacciones entre personas. Intercambios de conocimiento e información. Los hemos tenido toda la vida, solo que ahora son diferentes, gracias a estas herramientas son más transparentes. He tenido la oportunidad de trabajar y colaborar en muchos proyectos estructurados muy horizontalmente, de tal forma que todos los participantes sumaban de forma activa al objetivo. Proyectos totalmente transparentes y en los que se integraban personas con conocimientos muy distintos. La interacción que se genera marca la diferencia. Y se consiguen muy buenos resultados. Nuestro comercial, Scott, lo sabe. Y por eso propone nuevas fórmulas de interacción con sus potenciales clientes.

Voy a listar unas cuantas cosas que creo que tienen que formar parte de un proyecto colaborativo que tenga como objetivo buscar la diferencia, a ver qué os parecen. Cualquier aportación es bien recibida. Conceptos básicos son:

MeaningMeaning. Todos los integrantes de la iniciativa tienen que saber por qué están haciendo lo que hacen. Y entenderlo, interiorizarlo. Es lo más importante de todo. Si tenéis un rato, os recomiendo que veáis esta charla de Simon Sinek.

VarianzaVarianza. Lo que estás pensando poner en marcha hoy, ya es pasado. La tecnología que nos rodea provoca innovación constante y es vital aportar algún valor diferencial. En este sentido, y bajo esta filosofía colaborativa, los perfiles que formen parte del equipo han de tener una aceptable dispersión, ser especializados y diferentes para que el producto final sea lo más completo y diferente posible.

DirecciónDirección. Existen distintas formas de colaboración y múltiples entidades y organizaciones (privadas, públicas, sin ánimo de lucro, etc..) pero, en mi opinión, al inicio siempre debe existir la figura del líder, con la denominación concreta para cada caso. Es esa persona que es capaz de coordinar los esfuerzos, sacar lo mejor de cada uno de los integrantes y potenciar el entendimiento colaborativo.

TalentoTalento. Cada persona es un mundo, tiene unos conocimientos y ha tenido unas experiencias vitales determinadas. La gestión del talento y la creatividad de cada participante es labor del líder al ponerse en marcha la iniciativa. En fases posteriores lo ideal, y lo que hay que perseguir, es que “las reglas” ya estén claras y todo fluya de forma mucho más natural. Yo creo que todos tenemos algo que nos hace especiales y que, si no sabemos lo que es, hay que encontrarlo.

EntretenimientoEntretenimiento. La propia interacción entre personas y la horizontalidad enriquecen las relaciones entre los participantes. Es interesante buscar dinámicas que creen momentos de relax y diversión. El producto final será mejor. Si se consigue tener un grupo unido, en el que todos tienen clara su participación y se creen buenos flujos y dinámicas, serán los propios participantes los que estarán extramotivados para continuar y sacar el máximo de ellos mismos.

AprendizajeAprendizaje. Está muy relacionado con la humildad. Se tiene que asumir que cada integrante tiene unos conocimientos y un valor que aportar. Y un valor muy importante. Los participantes deben aprovechar al máximo lo que cada uno de ellos lleva dentro y hacer que sume, en lugar de pensar que ya saben algo o que alguno de ellos no aporta valor. “Nunca te acostarás sin saber una cosa más”, ¿no? Los diferentes puntos de vista especializados, bajo niveles de aportación adecuados, provocan reacciones positivas en el conocimiento común e individual. Así, los puntos de vista generan ideas y conceptos totalmente diferentes y cuestionados.

InspiraciónInspiración. La propia creación por participación y la diversificación de perfiles genera entornos muy dinámicos, con flujos de comunicación y aportación más eficientes. Las relaciones colaborativas inducen al incremento de la confianza, tanto intrapersonal como interpersonal. Y esto provoca que la frecuencia y posibilidad de inspiración se incremente y el producto final sea, con mayor probabilidad, más diferencial.

Y por eso estoy encantado de que Eduardo me haya propuesto participar en este blog. Innovación. Qué gran concepto. ¿Qué sería de nosotros sin ella? Yo me aburriría mucho, eso lo tengo claro.

Una gran idea. Colaborativa. Motivadora y entretenida. Inspiradora. Diferente. Como el gran Scott. ¿Vosotros le dáis tanta importancia a la diferencia? ¿Qué pensáis?

Créditos de las imágenes:
Ionics y Pedro Vezini via Compfight cc
Simple Icons, Luis Prado, gilbert bages, Johan H. W. Basberg, Luis Prado y Jessica Lock via Noun Project

@bernimel