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O de cómo esta Televisión evita engrasar la guillotina.

ISABEL

No hay civilización sin droga legal ni religión oficial, valga la redun. Esta semana la iglesia española hace aguas desde Granada, el último bastión de la península que  le arrebató al infiel hace 500 años, como lo ha narrado durante 3 temporadas la gran serie emitida en la primera de TVE. El lunes se emite el último capítulo de la saga.  Por ironías de la Historia, mientras en la ficción el Cardenal Cisneros deja una Granada sometida por el fuego, los caballeros oscuros del clan de los romanones agitan las brasas de la Granada real con sus noticias. ¿Explotará esta Granada como lo hizo la de Antioquía en otra gran saga medieval?

CAZADORES DE MITOS.

No hace falta estar conectado para sentir la virulencia del mar de fondo. Son tiempos de tormenta y muchas instituciones navegan  en modo naufragio. Banca,  políticos,  sindicatos,  enseñanza,  cultura, investigación,  tonadilleras… todos viven la zozobra de su propia deriva y sienten a diario que les crujen las cuadernas anunciando hundimientos. Navegamos en barcos viejos que no tienen arreglo porque los astilleros también acusan fatiga de materiales. Un diluvio de meteoritos perfora el casco de nuestras naves y por los huecos se cuela un rapaz de 20 años para hacerse selfies con todos los armadores. ¿Por qué se empeñan en llamar pequeño a este Nicolás ?

AL ROJO VIVO

2014: vuelve el milenarismo, casi puntual a su cita. ¿Es el fin de los tiempos? Nasty de plasty: la sociedad cruje pero no se rompe porque desde los medios de comunicación la mantenemos terriblemente entretenida. Terrible mente. El ciudadano medio, convertido en espectador, asiste pasivo al espectáculo del caos en movimiento. Hipnósis. La Realidad vive una existencia paralela en la pantalla. Crepita sin apagarse  porque la imagen de las llamas fascina e impide enfocar las brasas. Crepita y paraliza.

BIG BAND THEORY

¿Colapsa la Realidad? No, sigue tan viva como siempre. ¿Colapsa el sistema? Al contrario: evoluciona, juega a la metamorfosis para sobrevivir, también como siempre. Lo que amenaza derrumbe es el Régimen, la epidermis humanoide de la Realidad, el modo en el que gestionamos ahora nuestra vida y nuestro entorno. Se nos ha ido la mano cultivando la mediocridad. Hoy sobran ingredientes y causas para armar una buena revuelta pero la Revolución no termina de llegar y la guillotina sigue criando carcoma en los museos. La indignación es real pero no crece fértil. ¿Por qué?

AQUÍ NO HAY QUIEN VIVA

Entre otras cosas porque dedicamos más de cuatro horas diarias a ver Televisión y lo hacemos sentados.

Los Medios han agitado su santoral y algunos de sus patrones se han caído de la peana. ¿Formar? ¿Informar? ¿Entretener? La televisión dejó de creer en la formación cuando mudó sus grandes programas infantiles por contenedores de animación japonesa. La crisis del Prestige fue también la del prestigio de los informativos: de aquellos hilillos de plastilina estos barros. Esta televisión se ha hecho monoteísta y está entregada a una única causa: el Entretenimiento. 

La Realidad no importa, lo que vale es su parodia. Esta televisión ha descubierto que la Realidad es formateable; un magnífico generador de contenidos que se puede convertir en espectáculo y encajar en las escaletas de cualquier programa, sea del género que sea. Todo vale siempre que sea entretenido y nos mantenga encadenados a la silla. Mirar es el verbo emergente, y si es sentado, mejor, porque hace falta mucha atención para seguir en vivo – y vivo- esta Realidad paralela y trepidante construida en las pantallas. La imagen ya no se conforma con ser un modelo de realidad, pretende sustituirla. ¿Por qué?

EL LIBRO GORDO DE PETETE

La economía es la biblia vigente. En su viejo testamento sostiene que a menos mantequilla, más cañones, y viceversa, como en el dating de Emma, que rula sobrado de ambos. Lo demostró hace justo 100 años, con una guerra mundial que necesitó todo un siglo de digestión. Ahora sabemos que si quemamos la pólvora en los petardos no podremos armar los cañones. El cañón mata, el petardo, en cambio, solo sobrexcita los sentidos hasta aturdir la conciencia, una forma de muerte más limpia y útil. Asi que, si toca caos, hagámoslo incruento: que sea de recebo, alimentado con ruido, un pienso formateado como una fiesta interminable de estímulos. No hay ruido más eficaz que el audiovisual, y, para petardos, los de la tele, por eso las grandes pantallas  viven en una mascletá permanente.  Es el reino de los titulares ingeniosos y de las boutades. Cuanto  más ruido, más fiesta; cuanto más pienso, menos pienso. Pan y circo, y, si falta pan, más circo, hasta olvidar el hambre.

SÁLVAME

El circo de la televisión es la principal referencia de la población española, la imagen de su mundo. Lo saben y lo usan quienes defienden numantinamente el sistema en pleno naufragio pero también, irónicamente, quienes quieren transformarlo. No es casualidad que el debate social se haya trasladado de las calles a las pantallas. Hoy, si quieres ser significante, tienes que pasar por la arena televisiva y aceptar las leyes del entretenimiento.  Ahí combaten los paladines del cambio contra el  caballero negro. El mensaje por la vía del espectáculo tiene su propio riesgo porque  el espectáculo es hoy la mejor arma contra el significado. Los ejemplos se multiplican. Puestos a construir realidades paralelas mejor ser honestos, como hacen cada dia Jorge Javier, su muchachada y su infinita espiral de contenidos propios. Ahí no solo hay circo, sino orgullo de serlo.

MONSTRUOS DE RÍO

Una época de cambios como esta merece grandes relatos pero solo alcanzamos a ver ruidosos discursos. Farfolla opiácea, sin cortar, para la droga legal más eficaz. La Televisión monopoliza el relato de estos tiempos por fin revueltos y lo hace con sus propias reglas de juego. Esta televisión convierte a las personas en personajes, a la vida en un zapping vital, al espectador en consumidor. Esta televisión trepanadora confunde intencionadamente  el ritmo con la trepidación, vende la exposición del dato como conocimiento y el ingenio como sabiduría. Esta Televisión sustituye su cadena de valor por el valor de su cadena,  la de la emisora y la que mantiene al espectador pegado a su silla.

JUEGO DE TRONOS

No hay Revolución verdadera sin nueva religión, pero el Olimpo, por ahora,  está vacío. Hay que inventar una nueva iglesia, o varias. ¿Quién se ocupa de eso? Mientras llegan los nuevos dioses los medios consagran a Julio Iglesias como el rey de los memes virales; a Pablo Iglesias como el rey de los mimos televisivos; y al pequeño Nicolás, que también se apellida Iglesias, como el rey de los periodistas memos.

Este es el modelo vigente de la realidad narrada. ¿Es entretenido? Muchísimo. ¿Es divertido? A veces. ¿Es suficiente? ¿Qué opinas tú?

Si no te gusta puedes cambiarlo… y tu lo sabes.

SALVADOS

¿Qué hacer? Han cambiado los tiempos pero la histórica pregunta de Lenin sigue vigente. El Cardenal Cisneros lo resolvería con unas fogatas, pero eso hoy está muy feo. ¿Por donde empezamos entonces? Somos consumidores netos, asi que podemos seguir el consejo de Colón, otro coetáneo de Isabel:  “ Busca, compara, y si encuentras otro mejor: cómpralo”

Bonus Track: el Santo Grial

Podemos ser optimistas porque se puede vencer al rival con sus propias armas. Antes de esta Edad de los Medias ya hubo una Edad Media poblada de nuevos héroes que lo consiguieron. Volvemos a las fuentes clásicas para traer un ejemplo solvente: Monty Python, los reyes del Gran Entretenimiento, lo contaron una vez en un episodio soberbio. Delirante. Freemantílico.