15 PRIMAVERAS, DON’T STOP BELIEVING. Llevo queriendo escribir este post desde junio del año pasado, momento en el que acababa de vivir mi primer Primavera Sound. Tardó en llegar, pero mereció la pena. Con ya algunos años de festivales a mis espaldas, lo que viví en Barcelona me hizo tener una “depre” postfestivalera que duró semanas. Sin embargo, fue un bajón que terminó en seguida: semanas después salían los abonos para la edición 2015. Y allí estábamos, pegados a la pantalla del ordenador, dándole a ‘refresh’ porque a partir de las 12h. solo unos cuantos afortunados podrían comprar los primeros abonos a un precio especial.

Pensadlo, estábamos nerviosos y adelantando más de 100 euros por un abono a un festival cuyo cartel no conocíamos, ni conoceríamos hasta el año siguiente. Decidme si eso no es fidelidad a una marca. Y la ‘brand love story’ no había hecho más que empezar. Después llegaron sus promos que conectan con la etapa más emocional de uno mismo, la adolescencia. Y es que este año el festival cumple 15 años.

Con 15 años te atreves a todo. Con 15 años te enamoras, te crees una estrella del rock, quieres dejar tu marca, te comes el mundo. Y así es como uno se siente durante 3 días en el Fórum. Luego pasa el verano, con otros muchos festivales con acciones de comunicación y pubicidad igualmente acertadas (FIB, Low Cost Festival, Sonorama Ribera…) , y cuando ya se ha acabado la época estival y hay que afrontar el duro invierno llega el nuevo caramelito. Porque, amigos, para aquellos para los que, como para mí, la música es uno de los ejes que marcan su día a día, hay una frase que dice: la vida es aquello que pasa entre confirmación y confirmación de festival. Llega enero y con él su line app, basado en un juego de palabras con ‘line up’ (cartel en inglés). Una cuenta atrás, miles de personas pendientes con la aplicación descargadas en sus smartphones. Una app que desvela el cartel y consigue crear todo el ‘hype’ posible alrededor de quienes serán los grupos a los que adoraremos desde las gradas. Y luego la realidad es que hay caídas de cartel por doquier, y hay cambios, y hacen un poco lo que quieren, pero nos tienen a todos en el bolsillo. Y del bolsillo sale también ese apéndice que nos acompaña y con el que fotografiamos todo, el móvil. Con él le contamos al mundo que estamos allí, en el mejor festival de nuestro país. Solo en Instagram hay más de 50.000 fotos tageadas con un hashtag relacionado al festival y 18.000 con el del año pasado #PS14.

Hasta el año que viene, Primavera. Finalazo DJ Coco. #PS14

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Una vez dentro, en ese recinto que es como el Disneyland de la música y el cual sería mucho mejor recorrer con patines, las marcas tienen montados sus chiringuitos. Lays, Eastpack, Rayban, por supuesto Heineken… todas quieren ligarse a lo que nos mueve a todos los que allí estamos reunidos, y la verdad, en general no molestan.

FullSizeRender Además de otras marcas, como apunto en el titural de este post, el propio festival es una marca. Y aparte del merchandising habitual en este tipo de eventos, uno quiere llevarse hasta las copas de cristal en las que te sirven un vino, “que es gratis y el recuerdo mola”. Volviendo a sus 15 años, el festival acaba de publicar una infografía resumiendo los highlights de su historia, y dándonos a sus seguidores un contenido más con el que hacernos una idea de lo que ha habido hasta ahora y la tremenda evolución de 7.000 a 190.000 asistentes. Que #Primaverais15 , nada más y nada menos. Y al fin y al cabo es una marca que forma parte de la vida de muchos, que seguramente nunca calificarían como tal. Info_FINAL_es Sé que los que habéis tenido la suerte de vivir un Coachella o un Glastonbury esto os parece, tanto a nivel publicitario como a nivel ‘gigante musical’, un juego de niños; pero pensad que estoy en mis 15, que todo llega 😉 Disfrutad de la música, de los lugares a los que os transporta, de aquellos con quienes la compartís, y sobre todo; como reza la última canción que suena cada año, ‘Don’t stop believing’.

@fatynap