Baltimore_periscope

Notícia publicada en The Guardian por Paul Lewis el 28 de abril de 2015

No es ningún secreto que los países del norte de Europa son los que están ofreciendo mejores soluciones audiovisuales al proceso de desazón que está viviendo el mundo televisivo tradicional. La emergencia de las mejores series de ficción televisivas europeas parten de Dinamarca y Suecia con asociaciones puntuales al sello británico, que sigue intentando conservar su hegemonía en el ámbito del prestigio televisivo.

También se puede detectar esa creatividad en el ámbito de los formatos televisivos. La denominada «slow TV» es un ejemplo de como ciertas televisiones están innovando o recuperando formas de relación con sus espectadores rompiendo los moldes tradicionales que limitan lo que es y no es televisión.

Se trata de una televisión que emite lo que ve, utilizando el sonido ambiente y evitando editar las imágenes. Un capítulo de un programa slow TV puede durar dos, tres o siete horas, en función del contenido, y así se emite: sin atajos narrativos, siguiendo el tempo real.

Si alguien desea saber más sobre este fenómeno y de sus recientes experimentos en Noruega, es de obligada lectura el post que apcapelli publicó en esta misma casa titulado «Slow TV».

Tim Prevett —un experto en la materia, autor del reportaje The Damned Cow— considera que el éxito de este formato reside en el proceso de inmersión que experimenta el espectador.

"That Damned Cow" by Tim Prevett

“The Damned Cow – Just what is Norwegian Slow TV? ” por Tim Prevett

La televisión pública inglesa lleva un tiempo jugando con este formato. Ha emitido programas dedicados a procesos artesanales relacionados con la creación de objetos de vidrio u ornamentaciones de hierro, y ha intentado emular los formatos noruegos de viajes con la emisión de un recorrido por el canal Kennet and Avon de dos horas y media.

¿Se trata de un mecanismo de defensa de la televisión tradicional a la competencia que está surgiendo en internet y las plataformas móviles, o simplemente de un nuevo formato, barato e ideal para un público pasivo de cierta edad?

La respuesta no es fácil. No podemos obviar el hecho que dichos fenómenos se estén provocando más en el norte de Europa que en el sur. A lo mejor nosotros no necesitamos ir lentos… o ya lo somos.

La slow TV parece ser la respuesta de la televisión tradicional a la necesidad del espectador de ser cómplice directo de los contenidos que ve y escucha.

Sin intermediarios. Un fenómeno muy parecido a Periscope, aplicación que permite retransmisiones en streaming de cualquier cosa en cualquier momento y por cualquier usuario, con la posibilidad de consumir el contenido retransmitido en un periodo no superior a las 24 horas.

 

Periscope 0

www.periscope.tv

 

Periscope (en manos de Twitter) se ha convertido en un retransmitidor de cualquier cosa, evento o noticia: puedes seguir el trayecto de casa al trabajo de un señor en Londres, acompañar a unos turistas en un trayecto de taxi en Roma, contemplar cualquier evento deportivo, colarte en alguna sala de cine, ver un incendio en directo, o simplemente contemplar la versión espontánea de las noticias de una gran agencia.

 

Periscope 2

medium.com/@periscope

 

Respecto a esto último, es muy recomendable recuperar el post de Jorgue Guillén García avisando del uso de Periscope en los informativos de Antena 3: «Antena 3 Noticias: el primer canal en incorporar Periscope en sus emisiones».

Como es habitual, Periscope ha recibido todo tipo de críticas: unas, relacionadas con su forma de competir con su modelo antecesor y competidor, Meerkart, y, las otras, dirigidas a la capacidad innata de este tipo de aplicaciones para facilitar la piratería de eventos y obras audiovisuales.

Dejando de lado las críticas y centrándonos en los aspectos narrativos, ¿podríamos llegar a la conclusión de que, si existe una slow TV, también puede existir una «spontaneous TV», y que esta podría ser Periscope (o cualquier fenómeno parecido)?

¿Son dos caras de la misma moneda (narración) diferenciadas por la INTENCIONALIDAD?

Pensemos en conceptos básicos:

A) Elementos en común: la retransmisión sin aditivos de una parte de una nuestra existencia

Los agentes tradicionales lo hacen mediante una concepción analógica de la retransmisión (trabajando con previsión y estandarizando el contenido) y los otros, los periscoperos, mediante la improvisación y rompiendo la ortodoxia formal y de contenidos.

B) Conceptos dispares: la intensidad e intencionalidad

La diferencia entre Periscope y la slow TV reside en la intensidad. El primero es un fogonazo audiovisual que permite una interacción con la realidad directa y sin concesiones; el segundo es un retrato naturalista de un momento de nuestras vidas reposado que nos conduce a la nostalgia y la reflexión.

Nordlandsbanen, 2012. FOTO_ NKR

NRK filmer Nordlandsbanen

Algunos dirán que la diferencia entre estos sistemas son enormes, que el público objetivo al que se dirigen es completamente diferente, como lo son sus sistemas de producción (centralización versus diversificación), y que los sistemas de distribución no tienen nada que ver (móvil versus televisión).

Pero sigo contemplando un parecido razonable entre dos maneras de utilizar un lenguaje parecido, buscando un mismo impacto psicológico (la inmersión del espectador) y basando la narración en los mismos elementos: el relato no aditivo de la realidad.

No deja de ser una paradoja de la vida que dos formatos audiovisuales tan dispares que representan dos mundos comunicativos tan alejados, con targets tan diferentes, coincidan en un aspecto clave como es el del discurso narrativo.

¿Será que el mundo digital y el analógico no son tan diferentes como nos imaginábamos?

@laudelgado_com