En una época convulsa como la actual, donde la inmediatez se exige “per se” en cualquier medio de comunicación, hemos caido en una forma de consumo informativo que en muchas ocasiones adolece de falta de rigor y contraste.

Las redes sociales han colaborado de manera soberbia en la democratización del mensaje noticioso y en muchas ocasiones ha servido para dar a conocer una noticia, buena o mala, mucho más rápidamente que los medios convencionales y (sin menoscabo de dichos medios) con el mismo rigor.

Sin embargo esta rapidez de difusión, esta “velocidad warp” de la noticia ha desplazado a un lado hasta dejar casi lvidado un género que permite a quien lo consume ampliar sus conocimientos sobre ese hecho noticioso hasta el punto de involucrarlo en el asunto.

Me refiero, por supuesto, al Documental Sonoro o Radiodocumental.

Como muy bien afirma Francisco Godinez, director del Centro de Producciones Radiofónicas de Argentina

“El documental sonoro es una forma de exploración radiofónica para poder decir que comunicar un tema de la realidad puede no ser solo con palabras y que no tiene que ser necesariamente aburrido. El documental sonoro amplía sus fronteras, permite potenciar el lenguaje radiofónico, experimentar. En ese camino de enriquecer la expresión del autor, se enriquece la escucha, y por ende la comunicación.”

La conjunción de elementos en un radiodocumental junto a las posibilidades creativas del género, dan lugar a productos radiofónicos en los que el oyente puede encontrar escenarios que dificilmente podrá encontrar en un informativo convencional, en una crónica o ni siquiera en una conexión en directo.

Las herramientas creativas, bien usadas por los productores del espacio, pueden aportar una serie de valores informativos que harán que el oyente pueda, no solo recibir adecuadamente la información que desa sobre un tema concreto, sino también información añadida, reseñas históricas, planteamientos que aporten sentido al hecho.

Si además sumamos a este concepto eminentemente sonoro del radiodocumental las posibilidades trasnmedia del medio radiofónico en el siglo XXI apoyado, por supuesto, en entornos web y su acceso desde dispositivos visuales (tablets, móviles…) junto a aplicaciones de georreferencia o incluso de realidad virtual, pueden dar como resultado una “acción inmersiva” del oyente en la noticia.

De todo esto se habla anualmente en SONODOC, el Foro de Documental Sonoro en Español que desde 2015 se celebra en diferentes países de América Latina.
Este año 2107 el foro SONODOC se desplaza a Chile, donde del 7 al 10 de noviembre se darán cita realizadores, productores y creadores en torno al documental sonoro.

Estaremos atentos a los proyectos presentados y sobre todo a los paneles de discusión y formación que tendrán lugar en Santiago y Valparaiso.

Volviendo al viejo continente y más concretamente al Estado Español, la Escuela de Radio TEA FM de Zaragoza , que también trabaja desde hace varios años en el ámbito del Documental Radiofónico con su formato autodenominado “Híbridos Sonoros” prepara para la temporada 2017-2018 un curso dedicado al radiodocumental que junto a otro de producción sonora transmedia adentrará a los alumnos en las técnicas de creación sonora para la realización de formatos divulgativos e informativos documentales. En su web teafm.net se puede ampliar información sobre los contenidos de ambos cursos y sus fechas de celebración.

Excelentes iniciativas para recuperar la pausa y la reflexión sonora en unos tiempos excesivamente “inmediatos” para los oyentes.

 

IMAGEN: Ertzetik