¿Qué tienen las charlas Ted que se han convertido en un certificador profesional de escala global? Da igual a lo que uno se dedique, el tener la muesca de una charla Ted en el currículum te sitúa, da una entidad ¿De qué? No lo sé. Pero la experiencia post TedX Talk implica que empiezan a pasar cosas. Es un detonador.  

¿Qué aporta el formato?

El formato, desde la perspectiva audiovisual, tiene poco o nada de innovador, al menos a más de dos décadas del nacimiento de las Ted Talks. Una persona que cuenta una de esas “ideas worth sharing” frente a un auditorio, que aunque parezca accesorio en el caso de las TedTalks es clave, el público es parte del show, aunque su participación se limite a sonrisas en plano, risas u otras interjecciones de fondo; se presupone algo de apoyo de diapositivas o vídeos, duración máxima de 18 minutos y la condición de no ir a hablar de nuestro libro, sino de contar algo interesante, relevante y ojo, compartible.

¿Qué espera la audiencia?

Una persona que habla sobre el punto rojo -marca de la casa de los escenarios TedX- tiene algo de litúrgico, se quiere decir que tendrá algo interesante que decir, algo que merece la pena escuchar y que seguramente será detonador de posteriores conversaciones, una carretada de “likes” en tu muro de Facebook, o un nuevo debate en un grupo de whatsapp. La expectativa es escuchar un tema o una mirada original; que sea comprensible para mayorías, sin demasiada especialización pero con conciencia de nicho;  que sea breve, no tenemos tiempo para rollos de 15 minutos; y para los asistentes presenciales, una mística de happening, no tenemos más que un Ted al año en casa.

¿Qué implica para el orador?

Desde el punto de vista del ponente, preparar un Ted es muy diferente a preparar cualquier otra charla por varias razones: primero, porque por principio -lo que mencionábamos antes- se supone que hay que contar algo nuevo, fresco y no un discurso que vayamos por ahí contando a diario; Segundo porque más que una charla es un performance, normal si atendemos a que las TedTalks son un producto de Estados Unidos, ese país donde en los colegios se hacen énfasis que los niños aprendan a hablar -y bien- en público, y en el que la gente suele desarrollar un afilado sentido del espectáculo. No basta con soltar un rollo, se presupone alguna reacción de la gente, y lo más importante: es un “one-take” es decir, que  sabemos de antemano que cualquier titubeo, si se nos olvida una frase, o cualquier imprevisto que sea, es lo que “quedará”. Por  diferenciarlo de una interpretación teatral, si uno falla, se queda en el teatro, y por diferenciarlo con una documentación audiovisual, uno asume que si hay un error se puede repetir la toma. El Ted Talk no te da este margen.

Y “las cosas del directo”…

Asumido todo lo anterior, dominado el tema, aprendida la charla, uno no controla que por ejemplo, la charla previa sea una bomba sobre la experiencia personal de una mujer que cuando tenía cinco años de edad, tuvo una gravísima enfermedad y que las malas formas de los médicos la motivaron para convertirse en la mejor pediatra, y que acto seguido el presentador diga unas palabras sobre tí y tu empresa que no te esperas, y que no ayudan al tembleque de las rodillas. Ahora sal, plántate en el círculo rojo y habla frente a mil ciento treinta y tres personas.

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La voz del organizador. 

Recurre a voz de la experiencia, pregunta a Ernesto González-Castañón, organizador de -hasta el momento- seis ediciones del TedX León, el más grande en cuanto aforo (las 1.133 personas antes mencionadas). Algo sabrá:

¿Por qué funciona tan bien el formato TedX como contenido audiovisual?

Lo primero es que se trata de compartir ideas. En márketing dicen que lo que importa es el producto final, y que las ideas no sirven para nada. Para mi, el formato TED funciona por que en un tiempo corto se comunica una idea sin tratar de vender nada, ni que la gente de compre el mensaje. Una idea de la que algunas personas dirán que están en contra, otros le darán un me gusta, o simplemente no la considerarán tan importante. El tema es la idea, sin tratar de vender ni religión, ni política, ni productos. Esto se logra a partir de las reglas del formato que da TED: la brevedad; menos es más; y por otra parte, recomendaciones que damos a los oradores, como la estructura de captar la atención, dar un mensaje y luego un cierre profundo. Por ejemplo, las normas del formato ponen como límite los 18 minutos de duración pero yo siempre recomiendo que se planteen más cortas, la mitad de este tiempo si es posible. En todo esto se basa el éxito del formato TED.  

¿Por qué son tan buenas para consumir / compartir?

Son muy digeribles, no te importa compartir. No es el típico tema rollo que te dice un amigo “he hablado de esto, por favor compártelo”. Una charla Ted en la que se difunde una idea, un concepto, tiene una baja implicación de parte del espectador, sin militancias ni ánimo de lucro, se comparte porque es una idea digna de compartir y punto.  

¿Qué tienen las charlas TED que se ha convertido en una especie de título/certificado profesional?

Desde el punto de vista de marketing han creado un excelente producto, empezaron con TED sin la X, con oradores talla Bill Gates y premios Nóbel, y siguien con este formato. Quien da una charla junto a este logo tiene un plus. Después licenciaron la marca con la X, con el mismo concepto y se vigila mucho a los organizadores para velar por la calidad de la marca. Así se forma una cadena donde se va cuidando la marca, desde TED a los licenciatarios y a su vez a los ponentes, quienes se pueden poner la medalla de haber aportado su idea a la marca.

¿Cuáles son las claves del éxito de una charla?

Preparación, carisma y empatía. No cuentes toda la historia, cuenta los cinco minutos que significaron en el proceso de toda tu vida. Y cuenta algo que no deje indiferente a la gente.

¿Crees que las charlas funcionarían igual si se grabaran en diferentes circunstancias?  (por ejemplo en diferentes tomas y sin público)

El año pasado TED experimentó probando con la grabación de charlas o vía streaming desde un sitio exterior que tuviera relevancia. El año pasado lo hicimos con Óscar Camps, quien creó una ONG para rescatar gente que está tratando de cruzar el mediterráneo. Creo que tendría mucho éxito si se hicieran así, funcionaría de maravilla, y en ciertos puntos mejor. Escuchar a un biólogo en el ártico o en el océano o a unos refugiados haciendo una cirugía en una tienda de campaña, eso sería fabuloso, aunque creo que han dado marcha atrás por miedo a morir de éxito, porque se les iría de las manos, al no ser un formato tan controlable.


Una vez sobrevolado el formato, les invito a aterrizar en el resultado. ¡Que lo disfruten!