¡Es el relato, estúpido!

Con perdón… No es más que un préstamo tomado del eslogan que hizo furor en la primera campaña de Bill Clinton, en 1992, “¡Es la economía, estúpido!”. Un mantra que empezó como consigna interna del equipo de campaña y acabó siendo una de las señas de identidad del paso de Clinton por la Casa Blanca. Era una manera de decir dónde estaba lo importante; qué era lo que distinguía al aspirante –Clinton-, de quien defendía el puesto, -Bush padre-; cuál era el asunto al que de verdad había que dedicar buena parte de la energía: la economía. Si damos...

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