Puede que el título de este post te haya recordado al de ese magnífico recopilatorio de ensayos del desaparecido David Foster Wallace“Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer”-. Más allá del homenaje, el sentido de mi post va en otra dirección, ya que se trata de una especie de resumen de mis actividades (supuestamente innovadoras) a lo largo de 2018.

Por cierto, aprovecho para recordar que entre los ensayos recopilados en el libro de DFW uno en particular es una profunda reflexión sobre la Televisión. De título “E Unibus Pluram: Televisión y narrativa norteamericana” escrito en 1993 y que es una mirada ácida y crítica sobre el impacto cultural de la televisión en los Estados Unidos con frases memorables del estilo:

“..la razón de ser misma de la televisión es reflejar lo que la gente quiere ver. Es un espejo”

“Pasamos tanto tiempo mirando que pronto empezamos a mirarnos a nosotros mismos en el acto de mirar. Muy pronto empezamos a «sentir» cómo sentimos, deseamos experimentar «experiencias»”

DFW escribía sobre una televisión, la de principios de los 90, que ha sido con el paso de los años profundamente transformada por el impacto de la conectividad y de la tecnología convirtiéndola en un fenómeno multiplataforma que vive en el mundo OTT (Over the Top) o en las redes sociales (Facebook Watch, IGTV, etc). Aún así, en mi opinión, sus observaciones no quedan tan obsoletas como pudiera presumirse. Si él mencionaba a la TV como espejo, hoy hablamos de los numerosos “Black Mirror” en los que nos reflejamos.

Pero este post no es un comentario sobre un ensayo. Aunque tal vez traer a colación a Foster Wallace a nuestras reflexiones sea una de esas cosas supuestamente innovadoras que deberían contar en mi lista. No era este el propósito inicial como señalé más arriba. Es otro más asequible y de andar por casa: una lista compartida de momentos profesionales. Una playlist, si quieres, porque la música casi siempre me acompaña en todo lo que hago.

1. Impartir cursos sobre el negocio de Netflix

Me vi envuelto en esto por mediación de nuestra compañera en Innovación Audiovisual, Elena Neira, mucho más experta que yo en temas relacionados con la plataforma. No era plan quedarse muy por debajo de lo que Elena podría haber relatado así que abordé el reto mediante una inmersión profunda en la información sobre Netflix y una dedicación mayor de lo habitual. Así es como nacieron los cursos sobre el negocio de Netflix de los que he impartido varios a lo largo del año en un recorrido que va desde profesionales de todos los ámbitos de actividad de una cadena de televisión, pasando por profesionales venidos de fuera de nuestras fronteras, hasta a jóvenes menores de 20 años que se están formando en producción audiovisual.

Aceptar el reto – lo que he de reconocer que hice de forma titubeante al principio – me ha permitido contrastar el verdadero impacto que un plataforma como Netflix está teniendo a todos los niveles. Tanto en lo que representa como modelo de distribución de contenidos audiovisuales, cómo cultural. Más allá de eso, profundizar en aspectos como sus estrategias de comunicación y en su foco en ser una “passion brand”, me han acercado a la realidad de sus efectos en nuestra industria. Pero además, al poner en juego los conocimientos adquiridos en sesiones formativas, he podido abordar en primera línea las dudas, miedos, desconfianzas y esperanzas en la evolución que experimenta nuestro sector.

2. Impartir formación a menores de 20 años

Dos de cinco sobre formación. Un reflejo de cuánto ha aumentado mi actividad en este campo a lo largo de 2018. Pero en este caso no lo incluyo en la lista por lo que tiene que ver con la impartición de cursos, sino por el target. Estoy menos relacionado con este tipo de actividades con personas tan jóvenes en comparación con algunos compañeros y compañeras de IA y ha sido todo un baño de realidad. Tener un contacto en directo con personas que demográficamente se sitúan en los límites de la llamada “Generación Z”, es un auténtico Ice Bucket Challenge sobre las neuronas. Casi todo lo que das por hecho, contaminado por los múltiples informes que abordan los patrones de consumo audiovisual en esas edades, se desmorona parcialmente. Crees que tienen unos referentes culturales que, de repente, no son significativos para ellos. Entiendes – o, al menos, lo intentas – por qué “Élite” si y “Skam”, de momento, no tanto. O por qué relatarles cómo hemos llegado de la televisión lineal al mundo OTT no es especialmente interesante sencillamente porque para ellos no hay ninguna distinción: todo es vídeo o contenido audiovisual y no importa el modo de distribución o cómo llegan a él. Porque llegar, llegan. No encontré ningún alumno o alumna en las clases que impartí que no haya visto numerosas series en Netflix aunque los datos de suscripciones «oficiales» no desvelen la profundidad del impacto real. Poco Amazon Prime, algo HBO, no saben por lo general que es Playz, pero si les suena de algo Flooxer. Aunque si que conocen parcialmente lo que sucede en los canales de TV (OT, Gran Hermano…). Son cada vez más conscientes de que el uso de las redes sociales contiene riesgos que deben conocer. Tal vez no sea muy científico y esté sesgado pero me ha abierto a la necesidad de conocer más y entender cómo será el futuro.

3. Una pequeña parte de Sónar+D

Quizás no ha sido el gran proyecto, en términos de mi aportación, en el que haya participado en este 2018, pero sin duda Sónar+D es grande en términos de conocimientos y temas que aborda. Tuve la fortuna de que la organización del evento contara conmigo para una pequeña colaboración que me puso en contacto con las intenciones y el objetivo de fondo de este proyecto. El ensanchamiento de mi perspectiva sobre la transformación de la humanidad en general y de las industrias culturales en particular es el gran valor que he extraído de mi paso por este evento. Conecté con el concepto de “antidisciplinariedad” como método para romper con las fronteras entre áreas de conocimiento y para generar nuevas capacidades que permitan enfrentarse con la resolución de problemas complejos. Un concepto cuya semilla estaba en mi pensamiento desde que supe de ese otro concepto que es la “polimatía”.

Sónar +D me brindó la oportunidad de, por ejemplo, tener cerca y escuchar a las personas que se ocupan del departamento de R&D de la BBC explicando por qué hacen lo que hacen y qué tipo de proyectos abordan. “Keep it Weird” es su curioso lema. Uno entiende que con el tipo de actividades que llevan acabo sigan siendo el referente en innovación entre las televisiones europeas.

4. 12 meses de eSports

Aunque he pasado este año 2018 saltando de proyecto en proyecto con características habitualmente diferentes, todos los días de mi tiempo profesional, e incluso personal, han estado tocados por los llamados eSports convirtiéndose en mi actividad principal en diferentes líneas: impulsar una start up especializada, impartir formación sobre el tema, trabajar específicamente en proyectos.

Sobre lo primero, finalmente crucé la línea que separaba el deseo de hacer algo en esta industria y la especulación teórica para formar parte de proyectos concretos y, tal vez, ser aceptado y considerado como uno más por el propio sector de los eSports. Siempre he participado en las startups de otros y el gran aprendizaje de co-crear aquella en la que formas parte es un aterrizaje, en cierto modo, brusco. Creo que ha sido un salto cualitativo de gran alcance en mi aprendizaje como profesional, una auténtica lección de humildad. Quienes ya conocéis la amargura o las mieles de eso que llaman emprendimiento sabéis muy bien de que va esto. Pero además, involucrarse en la creación de una empresa en un sector inmaduro, en el que todavía -al menos a principios de año – los aires de burbuja especulativa distorsionan la realidad le añade un punto de dificultad. El emprendimiento, lo confieso, me ha pasado como una apisonadora por encima y aún así ha sido un camino fascinante, lleno de giros inesperados y aprendizajes profundos.

Y en ese viaje, los proyectos, cuya parte más visible es el lanzamiento de la OSL EU, una nueva marca de organización de eventos a nivel europeo y cuyas competiciones fueron emitidas por Atresplayer. Sólo ha sido una primera piedra del edificio. Atrás quedan años de intentos y de predicas en el desierto como algún otro compañero de este blog.

5. El “networking” y la conversación como fuente inagotable

Considero que, aunque suene algo desgastado, el llamado “networking”, su práctica real es el origen de muchas ideas innovadoras que al final se convierten en algo tangible. En mi caso es esencial. Lo entiendo en realidad como un proceso conversacional que tiene lugar en cualquier ocasión, a menudo eventos adhoc, con personas que me resultan interesantes, no necesariamente completos desconocidos. Quizá aquí también pueda encontrar un paralelismo “del revés” con ese otro gran libro de Foster Wallace que es “Entrevistas Breves con Hombres Repulsivos”. Ya he mencionado en otras ocasiones lo que valoro el aporte de los demás. De hecho Innovación Audiovisual, nuestro pequeño-gran club de rebeldía audiovisual, tiene mucho que ver con esto en mi opinión. Y no es gente repulsiva, sino todo lo contrario.

Puede que no te suene demasiado innovador como proceso, pero si te digo que el modo más efectivo de obtener inspiración y de aprender no es Linkedin, ni ninguna red social, sino la escucha en vivo de los profesionales, muchos de los cuales son compañeros y compañeras en IA, que están a la vanguardia de las temáticas que puedan ser de tu interés y la oportunidad de intercambiar pareces de viva voz, igual llegas a la conclusión de que lo que era lo habitual en otros tiempos es ahora rabiosamente disruptivo. Pruébalo

… y si aún no lo has hecho, lee algo de David Foster Wallace

Photo Credit: Perfectance Flickr via Compfight cc

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