Autor: elenaneira

  • Móviles y segunda pantalla ¿en el cine?

     

    Fuente: Shutterstock (vía Douglas Charles)
    Fuente: Shutterstock (vía Douglas Charles)

    «Cuando le dices a un veinteañero ‘apaga el teléfono, que estás fastidiando la película’ lo que escucha es ‘por favor, córtate el brazo por encima del codo’. No puedes decirle a una persona de 22 años que apague el teléfono. No vive así su vida». Así de convencido se mostraba Adam Aron, CEO de la cadena de exhibición cinematográfica AMC Entertainment, en una entrevista para Variety durante la Cinemacon de este año. Con tan solo cuatro meses en el cargo, Aron mostraba una actitud abierta a experimentar con pases mobile-friendly para el segmento demográfico más esquivo (y atractivo): los millennials. La acción no estaba exenta de lógica. Se trataba de permitir en salas de cine aquellas conductas que ya habían demostrado inclinar la balanza a favor de las experiencias cinemáticas en el hogar, en detrimento de la asistencia al cine: poder conversar, comentar y compartir lo que se está viendo a través de los teléfonos móviles.

    Aunque AMC no tuvo más remedio que dar marcha atrás ante la avalancha de protestas que siguieron a esta declaración de intenciones, su propuesta de flexibilización de las estrictas políticas de uso de móviles ilustra cómo los cambios sociológicos derivados de la innovación tecnológica no siempre están en sintonía con los modelos de negocio tradicionales. La brecha entre las distintas culturas generacionales parece cada vez mayor y plantea importantes retos pero ¿era realmente viable una segunda pantalla en los cines?

    (más…)

  • El incierto y prometedor futuro de la televisión

    Los sistemas de vídeo bajo demanda, las televisiones conectadas y la influencia de la conversación social en la estrategia de contenidos y programas ya no se perciben como una realidad totalmente ajena. Poco a poco se han hecho hueco entre la población, aunque queda mucho camino por recorrer. España todavía está sumida en cierta acomodación, si se la compara con los países de su entorno. La cultura del «todo gratis» y la lentitud con la que muchos medios convencionales han reaccionado a la nueva realidad, digital y a demanda, han jugado un papel decisivo en esta reacción perezosa a la innovación.

    Extracto de la presentación de Neil Hunt - Chief Product Officer Netflix en Internet World 2014
    Extracto de la presentación de Neil Hunt – Chief Product Officer Netflix en Internet World 2014

    A día de hoy, las televisiones buscan un modelo económicamente sostenible en un escenario de oferta global y crossplatform, con una masa heterogénea de audiencia. Entre dos extremos de público (los espectadores de cultura analógica y la nueva audiencia digital), existe un abanico de hábitos de visionado y consumo virtualmente infinito. Para la nueva televisión el reto reside, precisamente, en ser capaz de responder tanto a las demandas tecnológicas como a las sociológicas. Las preocupaciones inmediatas son (o deberían ser) la adaptabilidad del contenido, la integración de los nuevos dispositivos en los sistemas de distribución y satisfacer a un público cada vez menos estandarizado. El ritmo es lento, pero se han efectuado algunos avances que invitan al optimismo.

    (más…)

  • Star Wars – El despertar de la fuerza… del marketing en redes sociales

    Selfie de Darth Vader - Primer post de la cuenta oficial de Star Wars en Instagram
    Selfie de Darth Vader – Primer post de la cuenta oficial de Star Wars en Instagram

    Robert Marich cuenta en su libro Marketing for Moviegoers que los fans de Star Wars acudieron en masa a los cines a ver Conoces a Joe Black el día de su estreno porque se había difundido que llevaría pegado el tráiler de La amenaza fantasma, la esperadísima precuela de la saga. La gran mayoría, de hecho, pagó su entrada únicamente para eso: tan pronto veían esos escasos dos minutos, se levantaban y se iban. Corría el año 1998. Todavía faltarían 7 años para oír hablar de Youtube.

    Más de una década después, con una nueva trilogía en el horno, el escenario es sustancialmente distinto. Star Wars – El despertar de la fuerza es la primera película de la saga que se estrena en un entorno digital y social. Sin duda estaba llamada a hacer historia en términos de recaudación. Pero a nivel de marketing en redes sociales también ha marcado la diferencia. El primer teaser (noviembre 2014) alcanzó los 223 millones de visionados (Facebook + Youtube); el segundo teaser, 81,7 millones. El trailer definitivo registró 112 millones en 24 horas. A un mes de su estreno, sus cifras en Estados Unidos cortaban la respiración. Era la película con mayor engagement social del año, con más de 230 millones de acciones de los fans con el contenido.  Amasaba 1,5 millones de tuits y 500.000 RTs de contenidos relacionados con la película (el doble de las interacciones de Jurassic World y Vengadores 2 juntos). El hashtag #StarWars se había utilizado casi 3 millones de ocasiones. Globalmente, los tráilers y clips de la película llevaban más de 500 millones de visualizaciones. Triplicaba los datos de búsqueda en Google de Jurassic World (178.000 vs. 51.800).  A ello habría que sumar 234 millones más acumuladas durante el período enero-noviembre de 2015 (Fuente: Izea).

    Promocionar una de las sagas más taquilleras de todos los tiempos sin duda simplifica mucho las cosas.  Pero en el año y medio de frenética actividad promocional se ha constatado que, hasta con un producto de éxito garantizado, es imprescindible tener una estrategia social calculada y definida. Estas han sido, a mi juicio, las claves de su éxito.

    (más…)

  • Snapchat, la red social efímera por la que suspira la promoción de cine y TV

    Logo Oficial de Snapchat
    Logo oficial de Snapchat (Fuente: support.snapchat.com)

    ¿Qué poderosa magia encierra ese icono amarillo con la silueta de un fantasma para haber hechizado a jóvenes y hipsters? ¿Por qué está en el punto de mira de la promoción de cine y televisión? En poco más de tres años se ha convertido en la red social de moda entre millennials y nativos digitales. Según datos del primer trimestre 2015, cuenta con más de 100 millones de usuarios activos diarios en todo el mundo y moviliza una media de 400 millones de snaps (capturas de foto y vídeo) al día. El sector del entretenimiento parece haber encontrado un filón en lo que a target se refiere. Pero también le ha enfrentado a un auténtico desafío: dominar el funcionamiento y entender las dinámicas de una red con una naturaleza atípica si se la compara con los modelos convencionales de Facebook, Twitter o Instagram.

    El post de hoy está dedicado a una red social que apostó por la innovación a costa de cierta incomprensión y mucho desconcierto, a su filosofía, su funcionamiento básico y a la fructífera relación que ha establecido con el show business.

    Sí. Hoy hablaremos de Snapchat y, no, esta publicación no se autodestruirá en 10 segundos.

    (más…)

  • Bienvenido, Mister Netflix

     

    Interfaz de netflix.com accediendo desde IP española
    Interfaz de netflix.com accediendo desde IP española

    A principios de este año Netflix hacía públicos sus planes de desembarco en 200 nuevos países antes de que terminase 2016. La llegada a España de pronto no parecía tan lejana, tras un intento fallido en 2010 y (según las malas lenguas) unos pésimos informes de viabilidad financiera por los elevados índices de piratería en nuestro territorio. Medios especializados han asegurado que las negociaciones con España llevan meses en curso y que ya se han cerrado varios acuerdos de licencia de contenidos, con la mirada puesta en otoño 2015.

    Sigue sin haber confirmación oficial por parte de la compañía pero hay señales que invitan al optimismo. Desde hace unos días la url netflix.com redirecciona a un site en castellano en el que podemos dejar el correo electrónico para que nos informen sobre la activación del servicio en nuestro país. La cosa parece inminente.

    De Netflix se ha hablado mucho, con posiciones que van desde quienes lo esperan cuan advenimiento del Mesías audiovisual a los que aseguran que el pobre contenido de su catálogo no logrará convencer al españolito de a pie,  asentado en la cultura del gratis total.

    El artículo de hoy condensa gran parte de la información pública de su servicio de atención al cliente, entrevistas al staff, artículos de analistas y medios especializados e informes de accionistas de la compañía. ¿El objetivo? Arrojar algo de luz  sobre las grandes preguntas que planean cuando se habla de Netflix. ¿Cuál es su oferta real? ¿Hay limitaciones a la cantidad de contenido que se puede ver? ¿Cuánto cuesta? ¿De verdad es tarifa plana o hay que pagar por lo que merece la pena? ¿Qué opciones de contratación ofrece? ¿En qué dispositivos funciona?

    (más…)

  • Twitter consigue que amemos (más) los programas de TV

     

    Hace poco más de un año Twitter, tras años de feliz matrimonio con la televisión, decidió pedirle ayuda a Nielsen para que su relación fuese más próspera. Y juntos parieron un nuevo rating, un índice para medir la “audiencia social” cuantificando el número de menciones de un show durante su franja de emisión. Desde entonces la red social no ha parado de hacer estudios y de publicar métricas para despejar las dudas sobre la relación (según ellos, directa) entre un programa muy comentado en redes y su aceptación por parte de la audiencia.

    La pregunta que muchos de los que nos dedicamos a esto nos hacemos (y nos hacen) es si de verdad sirve de algo tuitear durante la emisión de un programa. Arrojar algo de luz sobre este tema me parece importante porque en el debate subyace una creciente preocupación sobre la eficacia y la rentabilidad del medio.

    ¿Realmente hay un cambio sustancial en la percepción que tiene un espectador de un programa muy activo en Twitter? ¿Aumenta la audiencia de un programa si se tuitea mucho sobre él? ¿Se obtiene algún resultado invirtiendo tiempo y dinero en la famosa «segunda pantalla»? Sobre estas cuestiones planearemos en el post de hoy.

    Twitter ¿una panda de Frikis?

    Tuits de despedida de Bryan Cranston y Aaron Paul en Twitter el día de la emisión del capítulo final de «Breaking Bad»

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    (más…)

  • Amazon Prime Video y el curioso caso de los Globos de Oro que ayudan a vender más zapatos

    Hace una semanas Reuters publicaba un artículo con extractos de documentos internos de Amazon gracias a los cuales se ha hecho pública información relacionada con su producción original. Han trascendido, por primera vez, cifras del número de espectadores de los Amazon Prime Originals. Y, además, se han desvelado detalles sobre el peculiar sistema que la compañía utiliza para valorar el éxito de sus contenidos. 

    Este es un nuevo ejemplo de cómo los titanes de la televisión por Internet juegan con sus propias normas a la hora de evaluar la viabilidad y continuidad de una producción multimillonaria.

    Medir el éxito o el fracaso de un contenido original producido por un servicio de SVOD

    Los resultados del contenido original de las plataformas de streaming acostumbran a estar envueltos de un gran secretismo. Más allá de lo que podamos inferir de la renovación de una temporada o de su cancelación, no difunden cifras oficiales de espectadores de sus programas. Es la lógica de su modelo empresarial. Al tratarse de servicios basados en la distribución directa al consumidor, la mayoría sin publicidad, no necesitan hacerlo. Están en un ecosistema ajeno al baremo de la audimetría tradicional. 

    En el ámbito del vídeo bajo demanda, el qué, el cómo, el cuándo y el dónde de cada visionado lo impone el usuario. Ello ha derivado en un consumo a distintas velocidades difícil de estandarizar dentro de un patrón de simple acumulación. La concentración de audiencia es, por supuesto, relevante para estos servicios. Es una medida de popularidad muy valiosa, ya que genera un «efecto llamada» de nuevos espectadores, atraídos por la resonancia que genera un interés masivo públicamente expresado. Pero no es representativo de todas las formas de consumo que se producen en ese tipo de plataformas. Para los agentes tradicionales todo el visionado que se sale del ecosistema del hogar es un quebradero de cabeza (tal y como tuve la oportunidad de abordar en otro post para este mismo blog). Sin embargo, para los nuevos agentes todo el consumo vale, por disperso y diseminado que esté. Básicamente porque su beneficio es proporcional al número de suscriptores. Ganan dinero con cada nuevo cliente y lo pierden cada vez que alguien decide cancelar el servicio. 

    Estas tres máximas (ganar suscriptores, retenerlos y reducir las bajas) han replanteado profundamente las reglas del juego audiovisual. El éxito de un contenido, en el ecosistema de la televisión por Internet, equivale a su eficiencia para conseguir  que el usuario pase el mayor tiempo posible dentro de la plataforma, lo que se relaciona directamente con el número de horas vistas. 

    Pero en el caso de Amazon la rentabilidad del contenido tiene una vuelta de tuerca: su capacidad para conseguir convertir al espectador en comprador. Para Amazon el contenido de vídeo es, como afirma Daniel Ives «la gasolina en el motor del ecommerce».

    «Cuando ganamos un Globo de Oro, vendemos más zapatos» Jeff Bezos 

     

     

    Jeff Bezos hizo este comentario durante una conferencia sobre tecnología en 2016. Rápidamente  acaparó los titulares de todos los medios especializados. Se trataba de una forma jocosa de explicar cómo Amazon rentabiliza sus contenidos originales.

    Prime Video se puede contratar de manera independiente por 8.99$ al mes (solo en USA). Pero la verdadera fuente de ingresos para la compañía son los usuarios que ven Prime Video porque pagan Amazon Prime, el servicio global que incluye envío gratuito en 48h de una amplia selección de productos de su web, acceso a la biblioteca de Kindle y dos servicios de streaming ilimitado (Prime Music y Prime Video). Todo ello por 12.99$  al mes o 99 $ al año. 

    El Globo de Oro supuso para Amazon una fantástica manera de conseguir atraer la atención al servicio y, en última instancia, una potente palanca de suscripciones. Bezos dejaba bien claro que el impacto de este proceso (ganar un premio y el consiguiente pico de altas de personas atraídas por el prestigio del galardón) tenía un impacto muy directo. «Los miembros de Prime compran más que los no miembros de Prime. (…) Una vez que pagan su tarifa anual, pasan más tiempo en Amazon pensando cómo sacar partido de su suscripción. (…) Y compran más.» Así pues, la inversión multimillonaria en contenido original busca revertir tráfico y compras a la web Amazon, lo que no deja de ser el eje central de la empresa. 

    Coste por primer stream 

    Gracias a la información difundida por Reuters sabemos, además, que Amazon tiene un rating propio para valorar sus contenidos, aislando la influencia de cada producción original para generar altas en Prime. ¿Cómo? Asignando el mérito de una nueva alta al primer programa que se ve en Prime Video. El rating se obtiene con una operación sencilla: se divide la inversión del programa  (producción+marketing) entre el número de nuevos suscriptores a Prime para los que ese programa fue la primera elección al conectarse al servicio. Cuanto menor sea la cifra resultante, más rentable se considera el programa. 

    Según las cifras difundidas por Reuters, The Man in the High Castle fue el contenido más rentable para la compañía en 2017. Con unos costes de producción y marketing de 72$ millones y un número de nuevos clientes de Prime que lo eligieron como primer contenido de 1,15 millones (en todo el mundo), el programa tuvo un coste por primer stream de 63$ 

    La ventaja competitiva de The man in the High Castle frente a otros originales de Amazon es incluso más evidente cuando los datos se completan con medidas de su popularidad. Esto es lo que parece inferirse del análisis realizado por Parrot Analytics sobre la base de los datos contenidos en el artículo de Reuters. Tal y como se recoge en el gráfico, los programas con mejor coste por primer stream tienden a acumular un mayor volumen de expresiones de demanda por parte de los usuarios. Esto es, son programas en torno a los que existe una conversación e interés muy vivo en las principales plataformas en las que el individuo se relaciona digitalmente. Y, en sentido contrario, un menor grado de resonancia se asocia a programas que no generan nuevos suscriptores a Prime o que lo hacen a mayor coste. 

     

    Fuente: Analysis: Amazon’s internal numbers on Prime Video. Parrot Analytics.

     

    ¿Cuál será el coste por primer stream de la serie de TV de El señor de los anillos en la que trabaja Amazon? Se admiten apuestas…

     

  • Cuando las series de TV encontraron al Big Data

    En un sector como el del entretenimiento, en el que se mueven cifras millonarias, siempre se ha recurrido a herramientas para minimizar riesgos. Encuestas y estudios cualitativos han sido, durante décadas,  técnicas habituales para evaluar un programa y su nivel de conexión con el público. Con la web 2.0 y el boom de las redes sociales, el volumen de información relacionada con la opinión que tiene un espectador sobre un contenido audiovisual se ha multiplicado exponencialmente. Y se ha vuelto infinitamente más complejo. Hace un par de días Antonio Gallo (@agallor) se preguntaba, en este mismo blog, para qué sirven 300 millones de tuits en un programa de TV. Hoy me he propuesto recoger su testigo y profundizar un poco más en el propósito de ese rastro digital.  Porque con cada navegación, cada tuit, cada clic y cada log hay una huella individual que queda registrada en múltiples sistemas de almacenamiento telemático.

    Sí. Hoy la cosa va del famoso Big Data.

    ¿Big… qué?

    El Big Data es una técnica que toma gigantescas bases de datos procedentes de infinidad de canales, las procesa y las analiza. Su importancia en los últimos dos años ha crecido de tal manera que la captación y el tratamiento del Big Data es considerado un signo clave para evaluar el nivel de desarrollo de una compañía. Pero ¿para qué necesita saber una cadena de TV a qué horas tuiteo más, qué secciones de su web consulto o cuándo decido poner un comentario? La casuística es muy amplia. En realidad, el Big Data permite soluciones a medida, ya sea depurar algoritmos de recomendación o establecer grupos de audiencia clave para un determinado anunciante. La gran mayoría las utilizan para afinar la toma de decisiones (como la hora y día de emisión), para la personalización de productos (como enviar un newsletter con tus programas favoritos) y para sentar las bases para el desarrollo de productos televisivos más eficientes.  Esto nos lleva a la siguiente casilla: la de los contenidos.

    (más…)

  • 7 pecados capitales de la promo de cine en redes

    “Vemos pecados en todas partes. Vemos pecados en las calles y en las casa. Y los toleramos. Pues yo digo: ¡ya no más!” 

    John Doe – Seven (David Fincher, 1995)

    Eficacia y originalidad. Así se podría calificar la actividad que gran parte del sector del entretenimiento está desplegando en redes sociales. Los dos últimos años representan, para muchos, la consolidación de una nueva forma de hacer promoción cinematográfica, que ha evolucionado de la simple transmisión de noticias a la producción específica de contenidos. Un nuevo planteamiento que busca la mayor fluidez del mensaje publicitario para que la audiencia la reciba con naturalidad. Las campañas con éxito son el resultado de una combinación en la que intervienen tantas variables que resultaría imposible sintetizar una fórmula magistral. Aunque se puede detectar un denominador común en todas ellas: el esfuerzo constante en establecer una relación duradera con la audiencia. Los fans son lo primero. Lo segundo. Y también lo tercero.

    Pero no todas las cuentas de cine en social media forman parte de ese dream team. ¿Qué marca la diferencia entre hacerlo bien y hacerlo mal? (más…)

  • Indecisos digitales en la era del VOD

    cerebro

    Pensaba no hace mucho, mientras avanzada sin demasiada atención por la vigésima página del menú de Yomvi, en lo mucho que ha cambiado nuestra manera de ver algo en la televisión.

    Los que han vivido el salto de lo analógico a lo digital seguro que me entienden.

    Crecimos acostumbrados en la comodidad del consumo lineal de la información y los libros de “Dragones y mazmorras” nos parecían el colmo de la interactividad. Nos sentábamos cómodamente en el sofá a ver lo que alguien había decidido que se emitiría esa noche. Y al día siguiente las conversaciones se polarizaban en torno a ese único contenido. Era la quintaesencia de la cultura y el consumo mainstream. (más…)