Pueda que mi post de hoy encaje mejor en un blog de emprendimiento que en uno sobre innovación audiovisual pero, a lo largo de las próximas líneas, trataré de encontrar un vínculo común.
Emprender es la palabra de moda. Mola, es guay y cool y hasta tiene cierto toque hipster. Si además dices que tienes una start up en una incubadora coworking con mentorización y participas asiduamente en labs, hube y meet ups a los que acudes en bicicleta, mola mucho mas.
Reconozco que el título engancha. Hay miles de personas tratando de unir esas dos palabras todos los días. Cuesta, pero no es en absoluto imposible.
Antes de nada es importante aclarar que centraremos el tiro en analizar cómo va la relación amorosa entre dinero y podcast “nativos”, es decir, no emisiones de programas de radio volcadas en la red.
Hace casi tres años ya de “Podcast busca patrocinador”, post escrito por alguien tan amante de la radio, los medios y las redes (o sea, del podcast) como Sonia Got. En él se planteaba la inteligente pregunta, no escasa de deseo, de si veríamos el “fenómeno podcast” de forma paralela al de Youtube, y por fin se verían correr ríos de dinero medidos en K por entre los audios. En estos mil días ¿podemos hablar de fenómeno? Pues (yo creo que) sí. Aunque quizá no de la forma en la que imaginábamos.
Hay un boom de contenidos que, es cierto, no viene fácilmente con un pan bajo el brazo.
La oferta temática se ha multiplicado por dos dígitos, hay podcast de prácticamente todo. En este tiempo se ha notado el tirón de la radio convencional apostando por él (Podium) y convirtiendo “podcast” en una de las palabras más pronunciadas en las grandes cadenas. Vale, ha tenido que venir la radio convencional a popularizar el término para las masas, pero hasta Spotify ha abierto la veda, y no hay grupo de aficionados a una materia que no haya pensado en sentarse para hablar de ello con su propio programa. Ya se vierten cientos (miles) de horas cada día de audios en español en todas las plataformas.
Pero aquí hemos venido a hablar de dinero. Y no está pasando lo de Youtube.
Al escribir esto, puedo sentir en en mi nuca la amenaza de algunos. Disclaimer: yo mismo fui de los primeros en introducir en mis podcast a marcas como Microsoft o Vueling en aquellos locos años de la precrisis. Sí, cuando las cosas se hacían por el dinero que valían.
Me considero de los primeros en defender que existe una rentabilidad, pero no soy de los primeros en decir que no está siendo fácil. En ese sentido fué muy controvertido el artículo de la sección de economía de El País llamado “Del podcast no vive nadie”
No sé si sorprendió más por el título, o porque venía del grupo editorial que más apostó por el podcast cuando llegó el ex director de la SER Vicente Jiménez de escuchar “The Serial” en NYC.
Quizá sea un buen momento para recordar la famosa secuencia de “Jerry Maguire”:
Yes. Show me the Money. ¿Hay más intención que realidad?
Hay casos tremendos como el de Todopoderosos, que tras varios años de incremento constante en el número de usuarios, ya goza de patrocinios y publicidad sin estrecheces.
Pero no puede ser ejemplo una excepción. Hay cientos, miles de personas que se pelean cada día por sacar adelante sus proyectos sonoros, y en algún caso se alegran por “no perder mucho” al conseguir algo de financiación. Me cuenta Alex Fidalgo con ilusión que gracias a donaciones sencillamente “le cuesta menos dinero” hacer realidad su proyecto “Lo que tú digas”. Se recorre este buen hombre la geografía española para entrevistar a personajes como Laureano Oubiña, etc. En el diario El País dejó claro que tarde o temprano, el fenómeno ha de acabar funcionando en España. Como siempre ocurre. Está en fase siembra. A por ello.
Molo Cebrián es un hombre que siempre amó la radio. Ahora ha conseguido colocar dos productos en posiciones clave del Universo Podcast: El más veterano, «Entiende tu mente» es un programa de mejoramiento personal que ha conseguido ser rentable gracias a las suscripciones. El mérito del contenido de calidad traspasa la barrera de lo gratuito si al otro lado hay algo que sea realmente útil. Un ejemplo muy parecido al anterior de Joan Boluda con su Boluda.com, según el propio Molo afirma, humilde. El más llamativo de sus dos proyectos es “Una a la semana”. Spotify ha llegado a un acuerdo con él para que produzca un contenido. Atención. Un medio que no es una radio está pagando a un equipo de personas para que haga un programa. Es un síntoma claro de que algo está sucediendo.
Imposible en este punto no recordar cuando allá por 2015 Ivoox confió en mí a la hora de producir podcast y financió buena parte de la producción del serial “Ellos Están Aquí”, cuyos beneficios están yendo a parar a proyectos de Save The Children. Por primera vez un programa de radio genera dinero para una ONG con tan solo escucharlo. Todo un hito. Pero volvamos al tema económico fundamental: hacer viables, sostenibles y hasta rentables los proyectos de sonido en internet.
Para analizar la relación entre dinero y podcast nos sentamos el pasado 6 de junio en una mesa de la Universidad Complutense de Madrid algunos de los principales actores de una secuencia similar a la de la película: ¿Dónde está el **** dinero?
Al evento, organizado por BCMA Spain(¿aún no eres socio?) le llamamos BRAND PODCAST. En un lado, plataformas como Ivoox, Podium y Cuonda. En el otro lado, marcas que SÍ habían decidido dar un paso al frente como Endesa y BBVA. Nada menos.
Exacto. Ahí está la primera conclusión. Ya hay marcas concretas e importantes que han dado un paso al frente y están creando contenidos en podcast. Y personas que viven de ello (¡sí!), entre muchas otras, las que puedes ver sentadas a mi derecha. Existen. Son reales.
Ya es un presente. Es real. Empieza a entrar el dinero.
¿Qué está animando al mercado? Hitos claros como The Serial y Podium. Nota: ojo que estoy hablando de dinero. No de éxito. Las admirables y envidiadas demostraciones de fuerza que pueden hacer La Cafetera o Carne Cruda no vienen al caso. En el ejemplo de The Serial, se estiman ganancias de seis cifras. Podium ha atacado fuerte a los clientes de PRISA usando su maquinaria comercial y ofreciendo packs que incluyen (claro) presencia offline en la radio de siempre, pero ya le salen las cuentas.
Segunda conclusión que sacamos en aquel encuentro: Estados Unidos sigue siendo el referente. Sí, los mismos de la película Jerry Maguire, los que supieron salir de la crisis del 29 y los que nos enseñan a todos en su mayor industria, después de la armamentística: el entretenimiento. Allí se le ha sabido sacar partido al podcast desde el principio. Te recomiendo un post interesante llamado “11 maneras de rentabilizar un podcast” en el que el autor describe cómo a base de intercambios con ahorros en sus tarifas de móvil y otros anuncios de marketing de afiliados, la cosa le compensa.
Quizá el quid de la cuestión monetaria esté en otra de las conclusiones que pudimos sacar de aquel encuentro. El verdadero valor del podcast no está en los millones de oyentes que, sean amas de casa o vendedores ambulantes, escuchan las noticias cada mañana. La ventaja de este canal está en su ADN. Es un fenómeno online, y por lo tanto, de nicho.
El oro del podcast es su valor cualitativo, mucho más que el cuantitativo.
¿De qué me sirve pagar una campaña de publicidad en un medio generalista si lo que me interesa es que me escuchen los que necesitan mis servicios o productos? La eterna pregunta que hace que crezca la inversión en medios online cada año.
Fran Izuzquiza es otro apasionado de la radio y, por extensión, de su futuro en la red. Él ve que la rentabilidad llegará tras aprender de los errores de otros países gracias a la integración con los contenidos. “El podcast es un medio en el que el locutor tiene un gran poder de prescripción, y eso permite que la publicidad sea de calidad y sea interesante para sus oyentes”. Claro, son parroquia.
Un oyente de podcast es capaz de aguantar introducciones de más de cinco minutos y tostones personales de los participantes, si el tema le interesa. No le falta mérito, pero ahí le tienes, y con los auriculares puestos. En atenta escucha. Y eso vale dinero. Perfectamente “targetizado”, listo para ser entregado a las marcas. Incluso ya hay iniciativas por las cuales el oyente puede elegir la publicidad que quiere escuchar.
En este punto cabe preguntarnos ¿y por qué no estaban sentadas en aquella mesa las grandes agencias publicitarias? ¿Quizá porque no les interesa? Si viven precisamente del modelo anterior, ¿qué necesidad tienen de dedicar esfuerzo a unos audios que van a escuchar con suerte algunas decenas de miles de personas, pudiendo dedicarse a los grandes magazines radiofónicos de siempre?
La respuesta a las grandes agencias es que las marcas tienen mucho que contar que jamás podrán decir en veinte segundos.
Las grandes cadenas siguen explorando el mundo de los contenidos, como ya comenté, apuestan por el podcast y hasta crean programas que solamente pueden escucharse online. Las marcas se observan unas a otras para ver qué movimientos hacen. Desde que apareció el podcast de BBVA, puedo decir que he recibido peticiones de información de unas cuantas entidades bancarias sobre el tema. Se vigilan.
Y es que estamos ante un arma interesante: el podcast ha demostrado ser capaz de acercar la marca al público y hasta cambiar la percepción que se tiene de ella para las (sí) cientos o miles de personas que lo escuchan.
Podcast + móvil = dinero
Es un campo creativo, tanto en guión como en realización. Y, por lo tanto, rico. Lleno de posibles estímulos. Como en todo, hay buenos y malos. Podcast de una hora de gente charlando por skype y auténticos seriales escalofriantes producidos por maestros. Pero todos ellos tienen un alto componente de creación personal, casi “de autor”.
El mensaje es la clave para la rentabilización.
Y ha demostrado ser mucho más importante que el “envoltorio”. Ha habido experimentos preciosos de una enorme producción costosisima a la altura de los mejores programas radiofónicos convencionales con mucho menos éxito que el podcast “micro en mano” de un gurú del mejoramiento personal. Ahorrar en la producción es lo mismo que ganar en su comercialización. No nos confundamos.
Arturo Paniagua, otro de los eternos navegantes en aguas interactivas y gran conocedor del mundo de la música en la red me hizo en una ocasión un buen resumen de la situación. “En el podcast se suele ganar más por lo que rodea al propio podcast que por lo da de dinero directamente. Si pusiéramos números a los valores colaterales veríamos como muchos de ellos son más rentables de lo que parece”.
Algo en lo que todos los expertos coinciden es que otra de las características diferenciadoras de esta herramienta con respecto a todas las demás es que, a diferencia de la radio de siempre, los contenidos de un podcast permanecen en el tiempo. No se evaporan.
Esta simpática novedad ha demostrado ser útil en formación, ha potenciado algunas intranet de las empresas motivando al personal y hasta tiene una enorme proyección como arma B2B.
La llegada de los altavoces inteligentes va a dar más protagonismo al sonido como soporte de contenidos, y por lo tanto, de publicidad.
No puedo decir que no hay piedras en el camino. La legislación es lenta y restrictiva, las discográficas a nivel mundial no están interesadas en diversificar sus puntos de contacto con los oyentes, y, sobre todo, hay un problema de estandarización de las métricas. Las agencias actualmente se basan en un EGM realizado mediante encuestas pero no se aceptan las descargas o reproducciones como escuchas, ni existe un estándar para transformar datos técnicos en oyentes o, dicho en lenguaje online, usuarios.
Por mi experiencia personal, uno de los principales problemas que tiene el mercado español es el enorme desconocimiento de marcas y agencias por este fenómeno, que está demostrando ser una herramienta útil, si se afila bien la flecha y se lanza justo en el momento oportuno. Que empieza a serlo.
Mensaje a navegantes: será lento, pero es imparable.
La guerra ya ha empezado. Primero fue Meerkat, un mes después Periscope y hace muy poco Upclose, diseñada por una startup española. Todas con una dinámica muy sencilla para retransmitir videos en directo y compartirlo con las redes sociales.
Ahora todo el mundo vamos a tener la oportunidad de compartir nuestra vida en directo con los demás. Y el resto vamos a poder ver la vida a través de los ojos de los demás en ese momento que se está viviendo. Para mi es toda una revolución, no como red social, sino como otra manera de comunicar el presente. Ahora cada usuario puede generar su propio «Big Brother» sobre su propia vida y en directo. Estamos frente a un nuevo tipo de reality, sin montajes, sin manipulación. Y lo mejor de todo es que los espectadores pueden interactuar con ese momento y con el autor- emisor del video.
Pero lo que más me gusta de estas nuevas revoluciones es la llegada de nuevos contenidos, nuevos usuarios y nuevas funciones… (más…)
Aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia. Honoré de Balzac (1799–1850)
En el territorio del marketing y la industria digital a la política o el desarrollo de negocios más convencionales, ha emergido una sencilla clave que puede aportar una visión diferenciadora en el obligado y necesario cambio. Visión que permita crecer, destacar, triunfar e incluso hacer pivotar la mentalidad para poder mirar a nuestras ideas, marca, productos o servicios con la confianza de vivir el futuro ahora.
Un cambio de paradigma extremadamente sencillo: conocer al público.
Ya sea público objetivo, indirecto o trend setter… el público será el epicentro ante la necesidad de generar cualquier tipo de interacción, ya sea social, económica o emocional. Una realidad percibida que nos permitirá vivir ahora el futuro.
El otro día fui a casa de un amigo a cenar. Nada más llegar, el anfitrión, entusiasmado, me hizo pasar a una habitación contigua al comedor. “Tengo mi propio cine” me dijo. Antes de abrir la puerta ya se oía el temblor de los graves, una vez dentro prosiguió orgulloso: “El espectáculo de luz que lleva de un siglo hipnotizando a la humanidad”. Unos días atrás se había instalado un proyector que creaba una pantalla que ocupaba toda una pared. Estaba conectado a un Mac Mini y tenía acceso a un catálogo interminable de películas y series en la máxima calidad a coste cero, incluso podía ver películas en 3D. Este amigo no es precisamente rico, ni muy dado a la piratería. Pero es tan fácil conseguir los contenidos en el gran magma de información que es internet que… ¿Por qué pagarlos? “Normalmente cuando lo pagas, el catálogo es mucho menor” me decía mientras sonreía excusándose sutilmente, sabiendo que yo me dedico al sector audiovisual. Entonces, mientras disfrutaba del último capítulo de “Better Call Saul” en VOSE, full HD y Dobly 5.1 en una pantalla de 4×2, me vino a la mente la famosa frase: “No se le pueden poner vallas al monte”. (más…)
¿Por qué el público ya no compra música grabada como antes?
¿Pasa lo mismo con la música en vivo? ¿Los fans van a dejar de sostener económicamente a sus artistas favoritos?
Este post es un experimento. Consiste en contar en cómic los resultados de una investigación sociológica elaborada con la opinión de una muestra de 3.800 internautas españoles de 16 a 54 años.
Hace unos meses publiqué aquí un artículo. Ahora mi intención es llevar esta historia más lejos, más tiempo. ¡Me encantará tener vuestro feedback!
Una historia que te cuento ahora y que al final tiene sentido
Cuando Carlos le preguntó a su hijo Norberto qué quería estudiar, este le respondió con seguridad: -Yo quiero tocar Rock. Los familiares reunidos en torno a la mesa se quedaron sin palabras. Era el año 1965 en Buenos Aires en donde esta no contaba como opción para una familia de hijos de inmigrantes italianos y de clase trabajadora. Carlos, volvió a preguntar: -¿Y que necesitas para eso? -Una guitarra y un equipo, respondió. -Bueno, contá con eso, pero si antes de los 20 años no sos famoso vas a estudiar lo que quiera tu mamá, sentenció Carlos.
La semana pasada se celebró en Barcelona el NeuroMarketing World Forum, la cuarta edición de un evento organizado por la NMSBA (NeuroMarketing Science and Business Association) que ya han conocido otras ciudades como Amsterdam, Sao Paulo o Nueva York y que congrega a personas de más de 38 nacionalidades diferentes. En esta ocasión, desde un comienzo se organizaron los contenidos alrededor de conceptos relacionados con procesos cerebrales y emocionales, publicidad, medios audiovisuales y de cómo la neurociencia puede potenciar e inspirar el marketing actual.
Como os decía, de forma involuntaria -casi por casualidad- detecté cierto buzz social sobre el evento y encontré varios artículos relacionados con este asunto. Rápidamente capturó mi atención y tuve la necesidad de saber más, así que continué investigando. Afortunadamente, la neurociencia no es un concepto nuevo ni mucho menos, si bien es cierto que en la última década ha ido creciendo su popularidad y se han ido incorporando parte de sus procedimientos para estudiar los procesos cerebrales y su impacto en la toma de decisiones de los consumidores. (más…)
15 PRIMAVERAS, DON’T STOP BELIEVING. Llevo queriendo escribir este post desde junio del año pasado, momento en el que acababa de vivir mi primer Primavera Sound. Tardó en llegar, pero mereció la pena. Con ya algunos años de festivales a mis espaldas, lo que viví en Barcelona me hizo tener una «depre» postfestivalera que duró semanas. Sin embargo, fue un bajón que terminó en seguida: semanas después salían los abonos para la edición 2015. Y allí estábamos, pegados a la pantalla del ordenador, dándole a ‘refresh’ porque a partir de las 12h. solo unos cuantos afortunados podrían comprar los primeros abonos a un precio especial.
Pensadlo, estábamos nerviosos y adelantando más de 100 euros por un abono a un festival cuyo cartel no conocíamos, ni conoceríamos hasta el año siguiente. Decidme si eso no es fidelidad a una marca. Y la ‘brand love story’ no había hecho más que empezar. Después llegaron sus promos que conectan con la etapa más emocional de uno mismo, la adolescencia. Y es que este año el festival cumple 15 años. [youtube https://www.youtube.com/watch?v=atlTsZXnzP0&w=560&h=315] (más…)
“Abril es el mes más cruel”. Si T.S. Elliot hubiera escrito La tierra baldía en 2015 en lugar de en 1922 quizás nos habríamos perdido una de las citas más guays para dedicar notas a tu chico o escribir post como este. Y es que en abril de 2015 Joe Crepúsculo saca nuevo disco, se celebra esa fiesta tan divina y diabólica a la vez que es la Semana Santa y se estrena la nueva temporada de Juego de Tronos.
“We are in the business of creating addictes”Richard Plepler, CEO de HBO, dejaba claro qué late detrás de una construcción de marca como HBO y de paso, lanzaba un dardo envenenado a Netflix. A HBO no le preocupa AÚN que la gente comparta la contraseña de HBO Go, el servicio de VOD que ofrece gratis a sus clientes de cable para ver los contenidos en otros dispositivos. QUIERE que la gente comparta contraseñas para llegar a la generación millenial y también la de los menos de 19 años que sólo consumen video a través del móvil y han creado la nueva pesadilla de los programadores: los zero TV homes. Porque estaremos de acuerdo en que si hay algo que de verdad genera mono es no ver Juego de Tronos.(más…)