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  • El storytelling como bandera – El caso Vetusta Morla

    Imagen de Capture The Uncapturable
    Vetusta Morla en concierto

     Ser valiente no es solo cuestión de suerte…

    El storytelling no es solamente contar historias de ficción. También convertir la realidad en una historia digna de ser contada. Por lo tanto, el storytelling no solo se reserva a creadores, publicistas, cineastas, escritores… Como concluía mi compañera Fátima Cayetano en su post anterior, “We’re all storytellers”.

    En este arte de utilizar el storytelling como identidad, quiero hablar de Vetusta Morla. Para los que no los conozcan, Vetusta Morla es un grupo madrileño que se dio a conocer al gran público en 2008, con la revolución de su primer disco Un día en el mundo. Sí, ya está, eso es todo. Una banda. Sin embargo, esta gente tiene una historia que marca la diferencia. No es solo que su música sea excepcional, que lo es, si no que es su storytelling lo que les ha colocado en donde merecen estar.

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  • Contar historias no es cosa de niños

    tinystories

    1995. Por aquel entonces cursaba 3º de Primaria y aún no existía la palabra ‘storytelling’.

    Me tocó leer mi relato en clase. Trataba de 2 manecillas de un reloj; el minutero y el segundero y su condición esclava de encontrarse sólo cada 60 segundos durante uno de ellos. Una inocente y dulce reflexión animada del concepto del tiempo, supongo. A partir de entonces, mi profesora, mis compañeros, mi familia… me animaron a seguir leyéndoles mis historias. (más…)

  • ¿Podemos aprender y compartir la familia del cine?

    Rootless Cosmopolitan Yeshiva@Shunt Lounge, London Bridge 21-03-2007

     

    Desde que escribí mi anterior post tengo que reconocer que lo que denominaba mi familia del cine está entretenida y revoltosa. Hemos pasado por un curioso Festival de Málaga donde el nuevo presidente de FAPAE, Ramón Colom y la directora general del  ICAA, Susana de la Sierra han roto lo que parecía una “paz armada” (incido en que estoy totalmente de acuerdo con ella cuando indica que hay una parte de jóvenes productores que no nos encontramos representados por FAPAE). Hemos tenido excelentes noticias con el insuperable éxito de Ocho Apellidos Vascos , que nos recuerda que sigue existiendo un público (ya sea en medios tradicionales o en modo on line) deseoso de disfrutar de contenidos nacionales (el éxito de las 70.000 unidades de DVD de Carmina y Revienta vendidas son un prueba de cómo los formatos y los medios se complementan, no anulan unos a otros). Y ahora nos encontramos ante las eminentes elecciones a Presidente de la Academia de Cine, la candidatura de Piluca Baquero (@pilucabaquero) debe ser muy “rara y peligrosa” porque ha despertado el interés en Enrique Gonzalez Macho en volver a presentarse a este cargo.

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  • El Regreso De Los Contenidos Cortos

    En el principio los contenidos eran cortos.

    En la primera presentación del cinematógrafo en 1895, los hermanos Lumiere exhibieron una selección de 10 filmes de unos 50 segundos de duración, limitada por la longitud de los filmes de 17 metros con los que trabajaban. Después de 120 años, los contenidos cortos vuelven a estar en la zona caliente, aunque por razones diferentes.

     

    Con el tiempo se hicieron largos.

    La industrialización de el cine y la televisión, llevó a que los contenidos audiovisuales tuvieran un duraciones estandarizadas para facilitar su comercialización y exhibición. A través de los años duración media de las películas ha ido en gradual aumento, desde los 90 minutos de duración que promediaban en 1930 hasta los 120 minutos de la primera década del siglo XX.

     

    Los contenidos cortos quedaron relegados.

    Fuera del circuito comercial, de los festivales y de los grandes premios, los cortometrajes han vivido en el patio trasero de los géneros menores, como credenciales de aspirantes a hacer algo grande e importante, como si las grandes historias fueran determinadas por los minutos que ocupan. Así, hemos visto cantidad de cortos excelentes que se estiran insoportablemente para ganarse el respeto como largos. ¿Quién no ha salido del cine después de 90 minutos pensando en plan “esta historia se hubiera podido contar perfectamente en 7 minutos”? Pues eso.   

     

    El renacer de los short-forms.

    En 2005 nace YouTube con la limitante de 10 minutos de duración de sus vídeos. En 2007 se lanza el iPhone y con éste el consumo en modo-snack poblado de vines (DEP), GIFs y Snapchats. Youtube se llena de webseries, herederas del patio trasero de los cortometrajes y de YouTubers, que revolucionan el patio con videos cortos y que la propia plataforma  incentiva a sus creadores para que hagan videos más largos.

     

    El segundo estigma: no solamente es corto, sino además es cutre.

    “Necesitamos un video sencillito, es para internet” Quienes empezamos a trabajar en vídeo online en la década pasada comprenderán la lucha de hacer entender a la gente que el vídeo en internet no es equivalente a video de mala calidad, ergo de bajo o nulo presupuesto, Es verdad que en un principio con el ancho de banda y las pantallas móviles sin HD, no se necesitaban facturas de lujo, primaba la agilidad y cercanía del mensaje. Ahora en un mundo 5G y 4K, no sólo hay que ser ágil y cercano, como comentaba ayer Sonia Got, pero también vale la pena equiparse con una Red o una Alexa.

     

    Paquita Salas mató a la webseries, para bien.  

    Hace apenas dos años Paquita Salas era presentada como webserie en Flooxer, que entonces se posicionaba como plataforma de webseries. Hoy Paquita Salas es una señora serie que vive en Netflix, casa de House Of Cards, serie que hace cuatro años Paula Hernández preguntaba si era también una webserie. Hoy el término webserie es obsoleto, gracias al cielo. Netflix y Amazon prueban suerte con formatos cortos, el consumo de historias a través de internet arrasa, da igual su duración.

     

    El público consume, la incógnita es el modelo.

    Con el paso de los años se han generan cada vez más serias apuestas por hacer contenidos cortos, como son los casos de The Scene de Conde Nast Entertainment, Vice, Buzzfeed, Vox y Fusión, herederos de Revision3, engullida y deglutida por Discovery Digital Networks, y también casos fallidos como el de AwsomenessTV, y se llega a hablar incluso de que revienta una burbuja del short-form. Si bien la tendencia creciente en las tasas de consumo son innegables, la incógnita sigue siendo es el cómo darle un valor estratégico y hacer negocio con los formatos cortos. Aquí empieza el próximo post.

    Actualización vía Paco Asensi: Jeffrey Katzenberg (la antigua K de Dreamworks SKG) y Meg Whitman acaban de levantar 856 millones de dólares para su proyecto de NewTV, una plataforma de vídeos de menos de 10 minutos de duración. Seguiremos informando.

    Roger Casas-Alatriste es el fundador y director de El Cañonazo Transmedia 

  • La verdad sobre las webseries

    malviviendo

    Ya llevo unos cuatro años investigando el fenómeno de la ficción para Internet: webseries, webnovelas, cortos interactivos… Y desde que empecé con ello éstos formatos han experimentado un crecimiento exponencial, sobre todo las webseries. Es un término, una forma de producción y una apuesta que llama mucho la atención y que siempre que he hablado de ellas ha suscitado mucho interés. Y a su vez muchas preguntas. Por ello, quiero utilizar este post para intentar responder con total sinceridad a las dudas frecuentes que me suelen hacer.

    ¿Qué es una webserie?

    Una webserie es una ficción seriada producida para ser emitida por Internet. Con un hilo argumental que le de sentido a la trama y con más de tres capítulos ya se puede considerar webserie.
    Son webseries todas aquellas producciones creadas para ser consumidas por la Red, da igual si más tarde dan el salto a la televisión, si cuentan con rostros conocidos (tanto detrás como delante de las cámaras), si tienen un mayor presupuesto o si presenta una factura televisiva. Si en sus inicios se pensó y se emitió en Internet: es una webserie. Por lo tanto Cálico Electrónico, Qué vida más triste o Web Therapy, son series web todas ellas. (más…)

  • Branded Content frente a la publicidad invasiva

    Branded Content frente a la publicidad invasiva

     

     

    Branded Content y publicidad invasiva.
    No me interesa lo que me estás contando ¡No quiero ni verlo!

     

    Bueno, bueno, ya tenía ganas de publicar mi segundo post en el blog y ese día ha llegado. Y vuelvo a hacerlo hablando de branded content porque me apasiona y porque es lo que me da de comer.

    Ya hablaba en mi anterior post de alguna de las causas del por qué el branded content se ha puesto de moda dentro de las estrategias del marketing de contenidos y en este post vamos a ahondar un poco más en el tema. (más…)

  • El futuro de la radio ahora (gracias a lo que se hacía antes)

    El futuro de la radio ahora (gracias a lo que se hacía antes)

    Image

    Colossus cree firmemente que el éxito masivo y experiencial de la radio pasa por el contenido enriquecido y la estrategia transmedia.

    ¡ATENCIÓN!

    Colossus pide disculpas. Actualmente vive en un bunker natural que le impide la conexión y acceso a Internet salvo en contadas ocasiones y tras una terrible paliza en bicicleta. Esto hace del siguiente post un salto al vacío sin investigación ni contraste que pretende mantener la mecha encendida por Luismi Pedrero respecto a un mass media minusvalorado y del que Colossus quiere reflexionar: la radio. (más…)

  • La esclavitud del RT

    “Las marcas se han dado cuenta de la importancia de las redes sociales y la presencia online para la difusión de sus productos y la consolidación de su imagen de marca”. Cuántas veces habremos oído esta afirmación o alguna muy semejante y cuántos de nosotros habremos pensado de inmediato: ¿seguro?

    Sí, es posible que las marcas se hayan concienciado de que deben tener presencia online, pero mucho me temo que la gran mayoría aún no sabe lo que eso significa. ¿Hacerse una web y perfiles en Twitter y Facebook? Ni mucho menos. Es más, estar online como un ente inerte sin feedback puede, incluso, resultar contraproducente. (más…)

  • Una veta por explotar

    Minero 1

    Palabros. Siempre andamos a vueltas con los palabros. Los palabros son como usar unas Converse en el año 2006, te hacían parecer más molón… son como llevar sujetador con relleno o como meter barriga en la foto, hacen creer que ahí hay algo mejor de lo que en realidad hay. No lo vamos a negar, en este mundillo nuestro tan de pavos reales nos encantan los palabros. Lo que no podemos olvidar es que, muy de vez en cuando, detrás del palabro hay un concepto jugoso que conviene tener en cuenta; y eso es lo que pasa con el branded content.

    Si en términos generales “selfie” fue la palabra del año en 2013, en el ámbito de la comunicación este galardón bien pudo habérselo llevado “branded content” (bueno vale, la descalificarían por ser dos palabras… como sois); y en 2014 va por el mismo camino. Lo interesante del caso es, como decía antes, el concepto al que va asociado y que no es otro que un cambio de paradigma en el negocio. El branded content no ha llegado para ser un arma más que los responsables de marketing puedan usar en una reunión (que también, desgraciadamente), el contenido de marca nace y se consolida como la única respuesta posible ante el nuevo escenario de comunicación entre usuario y marca.

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  • Marta y el Índice BAB

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    Innovemos, pues.

    Quedo a comer con Marta Martín, uno de los primeros espadas españoles del análisis de audiencias y marketing televisivo, con una larga experiencia en Tele5, Plural y Mandarina. Nos citamos en un restaurante portugués en homenaje a parte de su familia y a mi último verano, que pasé en Lisboa trabajando para el Prime Time lusitano.

    Antes de elegir plato ya estamos hablando de audiencias TV, de sus fuentes de datos y de su siempre maleable y variable interpretación. Recordamos a Winston, Churchill: “Hay verdades, medias verdades, mentiras y… estadísticas”. Al proceso de captar datos objetivos le sigue la interpretación de sus variables, y en esto la estadística TV tiene casi tanta cocina como la gastronomía de los datos electorales. Los ingredientes del cuanti saltan desnudos a la olla para ligar la salsa del cualitativo. La receta no es matemática sino marketiniana: Si no consigues ganar, disfraza el impacto de tu derrota. De nuevo el viejo Winston: “Solo me fío de las estadísticas que yo he manipulado”.

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