malviviendo

Ya llevo unos cuatro años investigando el fenómeno de la ficción para Internet: webseries, webnovelas, cortos interactivos… Y desde que empecé con ello éstos formatos han experimentado un crecimiento exponencial, sobre todo las webseries. Es un término, una forma de producción y una apuesta que llama mucho la atención y que siempre que he hablado de ellas ha suscitado mucho interés. Y a su vez muchas preguntas. Por ello, quiero utilizar este post para intentar responder con total sinceridad a las dudas frecuentes que me suelen hacer.

¿Qué es una webserie?

Una webserie es una ficción seriada producida para ser emitida por Internet. Con un hilo argumental que le de sentido a la trama y con más de tres capítulos ya se puede considerar webserie.
Son webseries todas aquellas producciones creadas para ser consumidas por la Red, da igual si más tarde dan el salto a la televisión, si cuentan con rostros conocidos (tanto detrás como delante de las cámaras), si tienen un mayor presupuesto o si presenta una factura televisiva. Si en sus inicios se pensó y se emitió en Internet: es una webserie. Por lo tanto Cálico Electrónico, Qué vida más triste o Web Therapy, son series web todas ellas.

La gran pregunta: ¿Y House of cards? Pues hasta ahora pensaba que sí, ya que Netflix es consciente de que crea para emitir-en un principio- por Internet y después puede consumirse desde cualquier pantalla, pero… Es esta imagen la que me hizo dudar de su formato:

house of cards for tv

¿Alguien conoce a los creadores de House of cards para preguntarles si pensaron en hacer la serie para usuarios de Internet o para espectadores televisivos? ¿Cambia eso algo? Sí, lo cambia todo.

¿Por qué hacer una webserie?

La respuesta es diferente según el tipo de “interrogador”: persona independiente o empresa. Imaginemos que el dilema lo tiene una persona cualquiera:

Siempre que hablo de ello intento repartir a los oyentes un artículo en el que entrevistan a Cristóbal Garrido uno de los creadores de Chessboxing, la webserie ganadora del primer concurso de series online de Antena 3. Cuando ganó el concurso ya llevaba a sus espaldas la realización de otras series online como la exitosa Con pelos en la lengua. Y respondía así a la misma pregunta:

Mucha gente me pregunta por qué me meto en estos líos de las series web. (…) Por suerte, en los últimos años no me ha faltado el curro como guionista y aún así sentía la necesidad de volver a probar esa extraña sensación de libertad que da poner en pie una serie para internet. (…). Ahora, con internet como nuestro mejor aliado, podemos ser el director, el productor y la cadena de televisión. Podemos llegar al público sin intermediarios y con una única limitación: el presupuesto. (…).
En 2008, cuando lanzamos Con pelos en la lengua , Felipe J. Luna y yo (…) la inversión fue mínima porque cuando concebimos el proyecto lo diseñamos todo para que la producción fuera extremadamente barata. Toda su fuerza debía recaer en saber a qué público íbamos dirigidos, escribir buenos guiones y conseguir buenas interpretaciones. Nada más.
Tras más de siete millones de reproducciones y una inesperadísima comunidad de fans en el continente americano, nos han salido curros en otras producciones. Y no por las pelis o series que hubiéramos escrito antes de lanzarnos a esa aventura, no. Nos llamaron por “Conpelos” para curros de verdad. De los que se cobra, vamos. Y no somos los únicos, la historia se repetía con la gente de Venga monjas, Malviviendo o Qué vida más triste”.

Y así Garrido deja claro que hacer una webserie es (la mayoría de veces) garantía de libertad creativa, bajo presupuesto y una forma de abrirte puertas. Con todo lo que acabo de mencionar la pregunta sería ¿Por qué NO hacer una webserie?

Imaginemos ahora que somos una empresa, ¿por qué querría hacer una webserie?
¿Por qué empresas como Samsung, El Corte Inglés, Mango, BBVA, Alsa, MoviStar o Red Bull han apostado por crear una? Todos – y más los lectores de este blog- sabemos que cualquier cosa explicada con una historia se instala mucho mejor en nuestra cabeza. También somos conscientes de que mucho público joven está huyendo de los medios tradicionales, y la publicidad que se lanza desde las estrategias convencionales ya no les llega. Así que: historia+nuevos medios= Webserie.

Justo ahora mismo vuelvo del workshop que ha realizado CANAL+ para presentar su nueva estrategia transmedia con Juego de Tronos: 19reinos. Una apuesta que lanzan con la serie de HBO siendo conscientes del tipo de seguidores “hambrientos” del universo creado por George R.R. Martin. Nos han mostrado así los formatos con los que van a hacer realidad su serie (la webserie está entre ellos):

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¿En qué se diferencia una webserie de una serie televisiva?

En teoría en mucho, y en la práctica en poco. ¿Por qué digo eso? Porque lo ideal sería que al pensar un contenido para Internet fueramos conscientes de que es un medio diferente: en el que hay otro tipo de público y se “habla” con otro lenguaje.
Cuando creamos para la Red nos dirigimos a un público distinto al de los medios tradicionales. Se trata de un usuario multitarea que solo te regala 15 segundos (según la ‘Guía del creador de Youtube’) para decidir si se queda contigo o busca otro contenido. Un “espectador” que mientras “visiona” un vídeo: tuitea, ojea Facebook, o chatea desde whatsapp. No es el couch potato de toda la vida.
Por lo que: si sabemos que están en otras pestañas mientras escuchan nuestro capítulo piloto: trabajemos más el audio. Si entendemos que solo nos dejan 15 segundos: no los dediquemos a poner una intro con títulos de crédito. Si están en Internet, porque la televisión les ha cansado: innovemos en la forma de contar las historias. Aprovechemos la inexistencia de una marco regulador de contenidos y tratemos temas que nunca podrían aparecer en otros medios.

¿Un ejemplo de webserie consciente del medio en el que nace y el usuario al que se dirige?

Pero la realidad es que la mayoría de webseries siguen utilizando la misma estrategia de las series de televisión, incluso con las mismas limitaciones que te da el medio tradicional. Y el resultado es un pez que se muerde la cola:

Para hacer series de televisión ya existe la televisión que, seguramente con más presupuesto, lo hará mejor que nosotros. Una webserie convencional y amateur en Internet no tiene éxito. Pero sí lo tiene cualquier webserie innovadora, tanto, que no pueda funcionar en televisión. Por ello, lo que funciona en TV no funciona en el medio digital y viceversa.

Por lo que el objetivo de dar el salto a la TV es totalmente lícito, pero se debe enfocar de forma distinta. Primero haz algo realmente innovador y de calidad en Internet, que llame la atención de la televisión, y después, si te vale la pena: salta tú, no tu webserie.

¿Son las webseries la panacea para el sector audiovisual?

Como tod@s os estaréis imaginando: No. No lo son, pero sí que están ayudando. Ya decía Cristóbal Garrido, en el artículo anteriormente citado, que desde que hicieron su webserie empezó a sonar su teléfono. Y es que muchos, muchos de los trabajadores que están contratando en los departamentos de nuevos medios del “mundillo” han estado relacionados de alguna manera con alguna – o más de una- webserie conocida.

No os quiero vender la moto, hacer una webserie no es garantía de trabajo, ni mucho menos de éxito. Por supuesto que no. Pero tampoco lo es hacer una película, un corto o una serie de televisión. Cuántos guiones se han quedado en un cajón, cuántos directores han visto cómo su película nunca se llegaba a estrenar… Como en todas partes: siempre habrá quién tenga éxito con lo que haga y quién no. Pero, lo que es real, es que hacer una webserie, hoy por hoy, es una forma de “curriculum” mucho más llamativa que la tradicional “estudios, experiencia e idiomas”. Al fin y al cabo has sido capaz de sacar adelante tu propio proyecto de ficción. Y si aún así nos quedamos por el camino: “que nos quiten lo bailao”.

Photo Credit: Malviviendo Foto via Compfight cc

@enawebseriada