Entrevista a Paco Asensi: el infinito mundo de la animación

Entrevistamos a Francisco Asensi, Responsable de Innovación en Negocio y Contenido de Tarkinia, y hablamos del sector audiovisual y su recuperación, de cómo las productoras independientes de animación encuentran su hueco en un sector dominado por los grandes estudios americanos, hablamos de las posibilidades transmedia de la animación y su monetización y de cómo el branded content es una muy buena fórmula dentro de este tipo de producciones.

Puedes escuchar la entrevista pinchando aquí.

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¡LA TELE ES VIRGEN!

La tele es virgen. Concibe contenidos de entretenimiento por la gracia de las productoras pero… no hay padre. A las teles se les aparece un mensajero, generalmente en una empresa de producción audiovisual, con un mensaje divino (el proyecto) y tras unos meses de producción,  se estrena un nuevo programa que tendrá mejor o peor fortuna en la vida.

Recojo el testigo de Javi Jáuregui sobre el tema de El arte de pasarse al autor por el forro… Aquí me voy a ceñir al entretenimiento televisivo. Como autora tengo la sensación, decía, de que los formatos de televisión surgen por generación espontánea. Si, así os lo digo. No hay autor que conciba, elabore y desarrolle propuestas de formato. Las ideas, los proyectos son de las productoras de contenidos pero no hay autor.

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Bueno algunos si tienen autor. Por ejemplo: El Hormiguero de Pablo Motos, Gran Hermano de John de Mol. Pasapalabra: Rebecca Thornhill, Mark Maxwell-Smith, Andrew O’Connor. Late Motiv: El terrat Pero eso son programas, obras audiovisuales producidas. Y esos autores son dueños de las productoras que los producen. Qué coincidencia.

Los canales de televisión nutren sus parrillas de contenidos audiovisuales. Y todo lo que no es ficción se mete en el saco de “entretenimiento televisivo”: Los programas de actualidad, los concursos, los programas divulgativos, los dating, los realities, los coach…. Alguien se ha tomado la molestia en el sector de clasificar los programas por géneros y subgéneros. Así que algo debe existir susceptible de merecer tal estudio pero solo si llegan a la pantalla. Antes de convertirse en obra audiovisual, parece que no tienen entidad como ideas. Esa construcción intelectual que puede llegar a ser una obra audiovisual protegida, está absolutamente desprotegida.

Los formatos televisivos son uno de los mecanismos más utilizados en la industria audiovisual. Su protección por el derecho de autor es un tema de mucho debate académico y técnico que se refleja en la diversa jurisprudencia internacional y nacional que existe sobre la materia.

Gisela Gaffoglio (Argentina) define al formato televisivo como: «un documento escrito en el cual se indican las principales características de un programa de televisión: mecánica, ambientación, escenografía, vestuario, coreografía, musicalización, etcétera, de modo tal que aquel que tenga acceso al formato pueda llegar a crearse una impresión bastante precisa del mismo».

Algo así son los documentos que presentamos, los creadores (quizá suena pretencioso), los guionistas (técnicamente no son guiones) o los autores (que oficialmente no existimos) a los responsables de entretenimiento de las cadenas cuando queremos vender un proyecto de programa de televisión. Pues ese documento en el que un creador individual o colectivo plasma su idea y refleja la conceptualización de la misma, el desarrollo del contenido y los elementos de su propuesta que considera más relevantes para su interlocutor (concepto, estructura, presentadores, perfiles protagonistas, narrativa visual, estructura, duración, estilo…), no se puede proteger legalmente. Tal y como está hoy por hoy, redactada nuestra Ley de la Propiedad Intelectual ese documento no sirve para proteger esa propuesta, “el formato”. Lo que registra un autor es la literalidad, la redacción del documento, negro sobre blanco, sin apoyo ninguno de material gráfico pero no el proyecto que podría llegar a ser.

Así las cosas, si un autor quiere proteger su proyecto de formato, Julia Gil desde Bloguionistas nos recomienda los siguientes pasos: 1) Registro, 2) una presentación en la que quede clara el concepto estructura y formato del programa, 3) un documento de entrega y 4) en caso de interés por parte del receptor HAY QUE PACTAR UN PAGO Y UN PLAZO en el que el proyecto se realizará.

Parecen unas medidas preventivas muy razonables. Por favor, dejad vuestra experiencia al respecto en los comentarios.

¿Registras tus proyectos antes de llevarlo a una productora o televisión?

¿Exiges acuse de recibo de los proyectos que presentas?

¿Pactas habitualmente un pago y un plazo tras el cual recuperarás el formato?

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En España, la Academia de Televisión ofrece a sus miembros la posibilidad de registrar formatos entregando el documento impreso que el autor estime oportuno como proyecto. En este caso los creadores audiovisuales son libres de incluir en este documento los elementos que estimen oportunos. Llegado el momento, si es necesario se podrá recurrir a ese proyecto registrado que podrá contener más elementos que el texto literal que es lo que nos permite, por ahora el Registro de la Propiedad Intelectual.

Y ¿qué sucede con los guionistas que están contratados por una productora para desarrollar formatos? ¿Renuncian a su autoría a cambio de un sueldo?

No amigos, aunque algunos contratos de guión o desarrollo recojan en alguna cláusula que el guionista renuncia a determinados derechos, se trata de derechos irrenunciables.

La legislación española es claramente defensora de los derechos morales, reconocidos para los autores y para los artistas intérpretes o ejecutantes. Estos derechos son irrenunciables e inalienables, acompañan al autor o al artista intérprete o ejecutante durante toda su vida y a sus herederos o causahabientes al fallecimiento de aquellos. Entre ellos destaca el derecho al reconocimiento de la condición de autor de la obra o del reconocimiento del nombre del artista sobre sus interpretaciones o ejecuciones, y el de exigir el respeto a la integridad de la obra o actuación y la no alteración de las mismas.

No está todo perdido. Pero necesitamos reconocer que el formato existe como obra registrable. Si no hay formato no podemos defender el proyecto y la obra, el programa audiovisual producido es propiedad de la productora o del canal que lo emite.

Pues bien, en España a día de hoy, son pocas la productoras que reconocen la autoría de los formatos de la única manera que se puede reconocer, reflejándola en los títulos de crédito. Se podría reconocer de muchas más maneras, la más inmediata es otorgarle un valor económico, pero también se podría garantizar el empleo del creador como director, productor ejecutivo o guionista del programa.

Me alegraría bastante lograr cierto consenso al respecto entre nosotros, innovadores, y me gustaría proponer un debate al respecto. Los autores estamos absolutamente desprotegidos. Pasamos años creando en la soledad de nuestra pantalla al son de nuestros teclados. A veces no tan solos, una firma colectiva merece un reconocimiento también y son tan pocas las veces que suena la flauta que deberíamos ponernos de acuerdo y consensuar unos mínimos derechos sobre nuestras obras.

He estado muy tentada de añadir jurisprudencia pero hay otros colaboradores de este blog muchísmo más autorizados para eso que yo. Fuese cual fuese la sentencia, por ejemplo, sobre el posible plagio de “Españoles por el mundo” a “Madrileños por el mundo” está claro que era una buena idea y que una productora o dos y dos canales tienen ganancias gracias a esa idea original.

Me ilustraba para escribir este post Concepción Cascajosa, Profesora de Universidad y Experta en formatos de Televisión, y me ponía de ejemplo la situación de los creadores de comics de la factoría Marvel que no vieron reconocidos sus derechos de autor hasta la década de los 60 o 70. Stan Lee encargaba personalmente los guiones y tramas a los empleados que desarrollaban ideas y tramas. Los trabajadores de Marvel (freelancers o en nómina) cobraban por página de guión o dibujo y jamás recibían royalties, hasta que décadas después de que sus obras triunfaran lograran finalmente, un reconocimiento formal como creadores de las historias, personajes y sagas de la casa.

Algo así pasa en las productoras con los equipos de desarrollo. Alguien lanza un titular: “¡Quieren un dating!” y un guionista o un equipo desarrollan un proyecto que se presenta a una cadena. Si el proyecto gusta y se vende, en el mejor de los casos los guionistas serán contratados para trabajar en la producción. A veces, seguirán desarrollando nuevos proyectos en el anonimato. Y en este caso ¿cómo se reconoce la autoría de ese formato? Si la autoría es un derecho irrenunciable, no debería, al menos reflejarse siempre quién es el creador del programa.

“El problema aquí”, dice Cascajosa en su post, “es la situación en la que un profesional debe ir a un tribunal para que se reconozca su trabajo porque la industria en la que trabaja carece de los mecanismos para defenderlo”.

La industria no es un ente abstracto, la industria la formamos todos los que estamos en ella. Guionistas, realizadores, trabajadores del audiovisual, productoras, canales, broadcasters, distribuidores. Borja Terán, comentaba al respecto de esta industria la especificidad de nuestro mercado hispánico, que tiene ciertas diferencias con respecto al latino pero tampoco es similar al del resto de Europa. En vista de la grave crisis de creatividad apuntaba en uno de sus artículos que “las cadenas prefieren esperar al éxito o fracaso de producciones de otros países antes de confiar en la creatividad patria: que hay mucha y muy buena”.

Pues tal vez la creatividad patria, necesite una oportunidad, un reconocimiento. Y tal vez en nuestra industria sea urgente activar mecanismos que defiendan al creador. Si se están multiplicando los canales para los contenidos audiovisuales, no perdamos el tren de la innovación.

Innovemos un poco, reconozcamos los formatos como obras y a sus creadores como autores.

 

 

CELEBRANDO. Febrero mes de la Radio

Mis intervenciones en este blog hasta el momento, siempre han ido acompañadas en el cierre por una canción alusiva a la temática, que pudiera ilustrar el contenido y aportar lenguaje sonoro, el poder emocional de la música.

Hoy voy a invertir el orden y también el sentido de esto, voy a empezar por la canción. Voy a convertir el post en Transmedia, con permiso del autor. Probablemente el creador también pudo dedicar ésta canción a la Radio y coincida conmigo en lo intercambiable del mensaje.

Una forma bonita de hablar de radio. Mi homenaje a la Radio:

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¿Y si en vez de educar a los hijos empezamos por los padres?

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Este verano, estando de vacaciones en la piscina del hotel, dos niños que eran hermanos y que tenían tres y seis años se me acercaron. Me habían visto jugar a Pokémon GO así que no duraron ni un segundo y se plantaron a mi lado.

Sin ser un experto en ese videojuego, sí había jugado bastante durante las últimas semanas. Estuvimos hablando durante más de 20 minutos, ya se sabe que a los niños como les guste algo no suelen encontrar el momento de acabar. Los pequeños me trasladaban dudas acerca de cómo se jugaba, yo era nivel 12 por aquel entonces y ellos solo nivel 3. 

– ¿Tienes a Pikachu? – me insistió varias veces el menor de los dos.

– ¿Dónde están los gimnasios? ¿A partir de qué nivel puedo ir?- le interrumpía el mayor.

– ¿Cómo puedo evolucionar los Pokémon que ya tengo? – me decía el pequeño.

Sus padres, tumbados tomando el sol a nuestro lado, me miraban con una sonrisa un pelín forzada. Entonces, empecé a pensar sobre el tamaño de la brecha entre los padres que han tenido la suerte (o han hecho el esfuerzo) por entender los formatos de entretenimiento actuales y los que no. Me vino a la memoria el vídeo que grabé en el Retiro de Madrid y publiqué en mi Twitter en el cual mucha gente estaba jugando a Pokémon GO, en concreto el segundo 55 del mismo en el que un padre le dice a su hijo: 

– Hijo, ¿lo has pillado? – refiriéndose a ese Pokémon raro que hizo que una auténtica marea de gente se desplazara de un punto a otro del parque.

Ese momento exacto del padre y el hijo tuvo muchas críticas en redes sociales, en las que se pudo leer cosas cosas del estilo a “anda que no tendrá cosas mejores que hacer ese padre que jugar a Pokémon GO con su hijo”.

Siguiendo con mis vacaciones, al día siguiente en el hotel, los niños nada más verme en la piscina corrieron a venir a jugar conmigo de nuevo. Volvieron las preguntas sobre el juego de Nintendo: que si cómo puedo hacer explotar un huevo, que si había visto el vídeo en el que Pikachu evolucionaba a Raichu, que si un montón de cosas de dudas más. Ellos seguían insistiendo y entonces me volví a fijar en la cara de sus padres. Éstos me estaban mirando con una mezcla entre: “¿por qué este tío sabe tanto de Pokémon GO?” y “¿por qué no se está quietecito y deja de jugar con mis hijos?”.  Sigue leyendo

Innovación en la comunicación. Comunicación para la innovación.

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Photo Credit: igo.rs Flickr via Compfight cc

Parece que estos últimos días nos ha dado por reflexionar en este blog sobre la comunicación. Quizá sean por estos cafés de espuma cuquis que dice Cris Merino, pero a mí también me pilla este post dándole vueltas  y pensando en la relación que existe entre comunicación e innovación.  Sigue leyendo

Streaming, Adblocking & Brands

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¿Cómo vamos a conseguir hacer llegar el mensaje de las marcas a los consumidores en un mundo en que Netflix suma 93,8 millones de suscriptores, y los adblockers se ofrecen gratis a docenas para cualquier tipo de soporte?

La respuesta “produciendo contenido de interés” está ya bastante vista. Al final, hace 5 años que Intel y Semp Toshiba lanzaron “The Beauty Inside” (para los fans – ¡se hace película en Hollywood este año!), que les dio un Emmy y mejoró la imagen de 2 marcas que llevaban su capa de polvo en cima.

O sea, “producir contenido de interés” que trabaje marca / producto y ventas es como decir “comunicarse bien”. Un genérico, que tiene muchísimo curro por detrás. Un contenido bueno tiene, salvo muy pocas excepciones, un coste muy alto de producción.  Y una vez que se hayan producido, hay un coste adicional asociado de promoción. Y no hablemos de virales…al final, hasta los catarros necesitan una base de contaminados “en origen” para hacerse epidemia, así que sin un presupuesto de “seeding”, el éxito es muy complicado.

Como dificultad adicional – encajar la gran mayor parte de las marcas en proyectos de contenido “molones” que además, encajen con la personalidad de las marcas es un trabajo quirúrgico. Y si sumamos que la gran mayoría de los anunciantes llevan sorteando la crisis construyendo marca a través de sus campañas de producto, más.

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Como comunicadores, no nos quedará otra que explicarlo muy bien. Habrá que buscar “El Anunciante Valiente”, llevarle “La Gran Idea” y esperar que tenga el “Presupuesto En Condiciones”.

¿Y a los demás? ¿Les quedará el product placement y los espacios cada vez más rechazados de publi programática?

 

 

A vueltas con la comunicación

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El actual panorama de la comunicación es sumamente complejo en el que se produce una situación de mezcla de contradicciones y paradojas, donde se relaciona la innovación y las rutinas más viejas y conocidas. En el mercado se producen nuevas relaciones entre cuatro ámbitos importantes (anunciantes y marcas, consumidores, agencias y medios), siendo éstos en la actualidad los principales referentes de la comunicación. Sigue leyendo

Machine Learning o por qué Superman es colega de Batman

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Amazon, Spotify o Netflix saben que nos gusta mucho que nos recomienden, que somos vagos por naturaleza y que si nos crean una playlist llena de contenidos similares a lo que consumimos habitualmente, entonces seremos fieles para siempre. Esto son los llamados motores de recomendación y si creías que ya lo teníamos claro al hablar de Big data, prepárate para el Machine Learning o la Inteligencia Artificial.

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Si el contenido es el Rey y el contexto es Dios, la experiencia es la Reina

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Desde que Bill Gates publicara en enero de 1996 el célebre artículo “El contenido es el rey” han pasado más de 20 años y este mantra que tanto nos ha taladrado en cientos de ponencias sigue estando vigente. Lo curioso es que de esto se diera cuenta un tipo que se ha convertido en la mayor fortuna del mundo (con permiso de Amancio Ortega) creando aparatos y tecleando 1 y 0. En estos años no solo se ha cumplido esta predicción suya (entre muchas de las que hizo), sino que nos hemos encontrado un crecimiento exponencial de los contenidos gracias a la globalización, la consolidación de Internet y, por supuesto, la aparición de los smartphones y todas esas maquinitas que que cada día usamos para escribir, fotografiar, captar vídeo o audio o un sinfín de acciones.

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El tren de la innovación

“La vida es como un viaje en tren. Algunos  comienzan el viaje junto a ti, otro se suben  a mitad de camino, muchos se bajan antes de llegar, pero muy pocos  son los que permanecen hasta el final.”

Esta es una  reflexión anónima que estoy seguro que muchos ya habéis escuchado principalmente enfocada a la vida, amigos y familiares. Pero que perfectamente podríamos aplicar a la innovación en todos sus aspectos, niveles y sectores. Sigue leyendo