Experiencia: El concepto PERVERSO

Parece ser que experiencia, del latín experientĭa, es el hecho de haber presenciado, sentido o conocido algo.

A día de hoy, la palabra EXPERIENCIA es el mantra de la doble moral: el sobreexplotado nombre que nos suaviza el consumo, que nos mece en los brazos del marketing emocional y que nos torna vanidosos en Instagram.

Qué feo y qué antiguo aquello de acumular objetos materiales. Superficial. Es de la época pasada. Ahora nosotros vivimos con menos cosas: ¡consumo responsable!. Vivimos como si fuésemos a morir mañana, ya lo vaticinaban los tatuajes noventeros de Carpe Diem en la zona lumbar y las buenísimas campañas de Mastercard con su claim “priceless”. No tiene precio.

Perfectamente explicado por  José Carlos Ruiz en Aprendemos Juntos: “Te dicen que lo importante en esta vida es llevarte una mochila de experiencias encima y que eso te va a dar esa felicidad. Entonces, estamos obsesionados con ir acumulando experiencias unas tras otras (…) Entras en una dinámica en la que el consumo de experiencias se va a convertir en el eje que va a orientar tu vida”.
Y las experiencias, por supuesto, siempre tienen un precio. No son gratis, sino más bien, caras. Viajar, comer, ir a eventos, salir con los amigos o ser feliz son el top del marketing experiencial que ya explicaron Bernd Schmitt o Alvin Toffler,este último en su libro El shock del futuro ya criticaba «las grandes dificultades de los economistas para imaginar alternativas al comunismo y el capitalismo» y aventuraba un futuro en el que los consumidores preferirían invertir gran parte de sus salarios en vivir experiencias increíbles, lo que desembocaría en el surgimiento de una «industria experiencial«.

Y de eso venimos a hablar, de la INDUSTRIA EXPERIENCIAL y, más en concreto, la que vivimos en el sector del ticketing y su futuro cercano. Algunos síntomas:

  1. El gasto de los españoles en ticketing crece cada año más. Se estima que entre 2019-2023 el ticketing digital crecerá un 24%. Además tomamos como referencia la cantidad de espectáculos que se celebran en España, por ejemplo, los festivales de música: cada año nacen (y mueren) más y más. 
  2. Los recintos donde se celebran los eventos como el Wizink Center de Madrid que ha conseguido ser el cuarto recinto con más actividad del mundo y tercero que más recauda. 
  3. Ahora que los artistas apenas tienen otra forma de ganar dinero, los conciertos y los deportes (como el fútbol en España) son la gallina de los huevos de oro, ¿quién no quiere sacar tajada de esto?

Y esta es la tormenta perfecta:

Artistas sedientos de eventos + Experiencias como mejor forma de consumo + Tecnología para facilitar la compra de tickets

Entonces viene ese momento en el que el sector de ticketing, en su delirio de grandeza, comienza a subir los precios medios del ticket sabiendo que el consumidor está entre sus manos. De hecho, el precio para ver conciertos en EE.UU. aumentó un 55% durante la última década

Lo curioso es que, además, es un mercado en el que hay mucha demanda en ciertos momentos, poca oferta y poca transparencia. Queda feo decirlo, pero oye, los artistas no viven del altruismo. Ahora llega lo absurdo de la industria en la que la avaricia rompe el saco y con ello varios ejemplos:

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  1. Cuantas más partes, mejor: Está de moda la jeta tremenda de partir la pista en dos para que los de delante se dejen una pasta y los de detrás también, en todos los conciertos de artistas internacionales. https://verne.elpais.com/verne/2018/07/16/articulo/1531749192_660370.html
  2. Surrealistas zonas VIP: Guns n’ Roses, Sevilla, 2020 con una zona VIP irrechazable que incluye, ojo, esto: «Camina entre bambalinas y pregunta a miembros seleccionados del equipo cómo es realizar una producción de este nivel» por un módico precio de 1.060 euros más 141 de gastos. Y como con los otros, esto, claro, te permite estar en la Pista A, en este caso con «acceso a plataforma». 
  3. Los precios dinámicos: La principal plataforma de ticketing del mundo, Ticketmaster, con su situación de poder y predominancia ha comenzado a establecer precios dinámicos en muchos países. Por ejemplo, en España ya lo han probado con grandes conciertos como el que dio U2 en Madrid en 2018 así como han anunciado el uso más frecuente a partir de este año.
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    A pesar de que cerraron su web de reventa como parte de su limpieza de imagen, han conseguido mantener precios altos y capacidad para poder sacar más dinero de las entradas con su servicio de Ticketmaster Platinum.

    En palabras de Mercadeo Pop, una de las páginas que hablan sobre conciertos y eventos más importantes de España: “La reventa, al final, existirá porque siempre existió. Es más acojonante lo que ya está perpetrando Ticketmaster. Y vaya por delante un dato: Las entradas Platinum (que deberían ser de pista pero son de gradas extensibles para exprimir un poquito más la pasta) para ver a U2 el 20 de septiembre de 2018 en el WiZink Center costaban 1.500 euros hace dos semanas y ahora cuestan 800. ¿Qué mierdas está pasando aquí?” 
  4. El juego de la silla by FC Barcelona: Se nota que aquellos que tienen situaciones de poder, se aprovechan de ello. El FC Barcelona ha hecho de su sistema de ticketing un auténtico juego. Las entradas se entregan 48h antes del evento y te pueden “tocar” separadas. Así tienen más margen para encajar a todo el mundo y distribuyen en el campo a todo el mundo y hacen su propio encaje de bolillos previo al partido para maximizar el rendimiento.  Además, no olvidamos, que también tienen precios dinámicos.
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  5. Entradas nominales para todos: Y aquí llega la obra máxima en la que, para que la reventa no pueda perjudicar al consumidor (bonita forma de desviar la atención) se les ocurre que la mejor idea es que las entradas de algunos eventos sean nominales. Si el consumidor tenía pocos derechos, vamos a quitarle más añadiendo alguna que otra obligación como que tengas que ir sí o sí al evento.

    ¿Cuánto nos costará una entrada en unos años? ¿Seguirá habiendo situaciones monopolísticas en la cultura y en los deportes? ¿Le quitaremos algún derecho más al consumidor? Y finalmente, ¿CUÁNTO CUESTA UNA EXPERIENCIA? NO TIENE PRECIO.  


Al final, no nos damos cuenta, pero estamos normalizando esta situación. Poco a poco nos hacen creer que el mundo siempre fue así, pero lo cierto es que ante tanto absurdo, compiten en contra de la libertad y los derechos del consumidor que, lejos de verse favorecidos, cada día deciden comprar más en un sector que les trata peor. Parece que las tiqueteras son el nuevo Ryanair. 

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Fornite, ¿que hago con mi hijo?

 

ming-fortnite CC

(Photo used via Flickr under Creative Commons license) A promotional picture for “Fortnite: Battle Royale.”

En los ultimos meses lo que parecía un simple juego de ordenador más (o de Play en mi caso) se ha covertido en un fenómeno tan sorprendente y omnicomprensivo que casi resulta dificil de explicar. Ese simple juego se ha metido en nuestras vidas de manera completa y llena las conversaciones, los bailes, las aspiraciones y los sueños de nuestros hijos. Dicen que se trata de un fenomeno mundial, no lo dudo. Vaya donde vaya, hable con quien hable, todo el mundo comenta sobre esta invasión silenciosa pero imparable.

Y reflexionando sobre eso y sobre lo que está pasando en mi casa (mi hijo de 10 años está más que enganchado de manera inconsciente al fantástico fenómeno) me encuentro con un artículo en el Periodico de hace apenas un par de semanas y me quedo simplemente petrificada ante los dilemas que plantea.

https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20180513/padres-expertos-contra-adiccion-videojuego-fortnite-6803171

Si tomais el tiempo de leer el artículo del enlace lo primero a tener en cuenta es que la publicacion que lo divulga ocupa el quinto lugar en la prensa nacional (excluyendo la prensa deportiva) y que cuenta con medio millon de lectores diarios, vamos que no hablamos de un blog sectorial o de una publicacion de las asociaciones de padres opuestas a la vida digital. Se trata de un medio de información  de los considerados serios y profesionales. Lo segundo es que todo lo que describe lo estamos viviendo las familias en muchos lugares del planeta en un mayor o menor grado. Y es que si, los niños (muy jovenes en muchos casos) no solo se han enganchado a Fornite si no que de alguna manera y no me explico como, Fornite se ha colado en sus vidas y en sus mentes de una manera fácil y arrolladora.

Mi hijo ha estado castigado sin jugar a la Play durante 4 semanas pero aun asi durante todo este tiempo no ha dejado de hablar, soñar y pensar en Fornite ni un solo dia. Sus conversaciones versan sobre las novedades del juego (de las que hablan en todo momento en el colegio), sus sueños se desarrollan alrededor de sus nuevos héroes los creadores de Epic games y cuando está contento se expresa con el baile de la ultima actualización del juego. En resumen viven esperando el proximo momento en que tendrá permiso para jugar, su vida se ha convertido en un compás de espera. Porque ya no me preocupa el tiempo que pasa delante de la pantalla, que a sus 10 años todavía lo puedo controlar, sino el tiempo que pasa pensando en cuando esté delante de ella, y ese tiempo que le ocupa, ese no lo tengo manera de controlarlo. Todo esto lo he visto perfectamente reflejado en el artículo enlazado, vamos como si lo hubiera escrito yo.

Al final del artículo en recuadro aparecen una serie de fórmulas o lo que denominan “trucos” para atrapar al jugador y para mi mayor asombro observo que esos “trucos” son de una simpleza pasmosa pero tremendamente eficaces: hacer los juegos progresivamente más difíciles; introducir un elemento social para que el juego no pueda ser tildado de excluyente, criadero de “frikies” y así terminar con la imagen del jugador/crío raro sin habilidades sociales que se encierra ante el ordenador porque no es capaz de relacionarse normalmente en la vida real; introducir el concepto de tribu, pertenencia, equipo.. todo eso que cualquier padre diría que es bueno (como si hablaramos de la práctica de un deporte); reforzar la personalidad del jugador con halagos, premios o recompensas inesperados que consiguen que el usuario se sienta comodo, féliz y retribuido por el tiempo consumido (vamos refuerzo positivo muy utilizado en educación aplicado al video juego) . Son unos “trucos” ¡rematadamente buenos! Y claro no han tardado en dar resultados. No era para menos!!

Mi primera tentación es compararlos con los «trucos» utilizados por la industria tabaquera, que en su día finalmente conocimos, al incluir en la composición de los cigarrillos sustancias especialmente adictivas para conseguir clientes, que si azucar, que si aromas, que si.. pero es que si lo piensas esto es todavía peor y tremendamente peligroso porque no parece malo, parece incluso mejor que cualquier otro juego: accesible a todos porque es gratis; configuración para todos los publicos (es un comic, “no hay sangre” como dice mi hijo); encima es educativo, porque «no va de matar, es un juego de supervivencia y estrategia» (si eso también me dice mi hijo, angelito, con 10 años para explicar lo que no puedo entender); no tiene sospecha de asocial y se puede jugar en cualquier dispositivo (al principio yo pensaba que solo era la Play pero no, es el ordenador, la tablet o el telefono!). Me quedo pasmada cuando leo que los diseñadores ”son muy sofiscicados que conocen muy bine la psicologia que lleva a la conducta compulsiva o adictiva y que saben como hacerlos irresistibles activados las mismas regiones cerebrales del placer, como cuando un niño se come un helado

Muchos años me he llevado estudiando la legislación de protección al menor y no solo en cuestiones de publicidad: la protección social del menor, o de la infancia, figura en nuestra Constitución encabezando el capítulo de los principios rectores de la política social y económica. La primera Declaración de Derechos del Niño se aprobó en 1924, en 1989 se firma la Convención sobre los Derechos del Niño, ratificada por España en 1990. Esta última es el instrumento jurídico fundamental, inspirador del resto de legislaciones internacionales y nacionales y dedica especial atención a establecer instrumentos para la efectividad de los derechos que reconoce al niño. Junto a dichos derechos básicos, se establece la obligación de los poderes públicos de asegurar a la infancia un nivel de vida adecuado para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social (artículo 27), de crear las condiciones para hacer efectivo el derecho a la educación (artículo 28), a la salud (artículo 24) y de generar mecanismos para la protección del menor en las situaciones que supongan riesgo para su integridad o desarrollo.

Pues vamos bien con tanta declaración pero no tenemos muy claro qué hacer con ella. Por que a mi, esto me lleva a preguntarme si ¿todavía estamos a tiempo de hacer algo? ¿alguien tiene intención de hacer algo?,  siquiera ¿debemos hacer algo o simplemente ¿dejamos estar a nuestros hijos que salgan del atolladero cuando maduren? O quiza ¿deberemos esperar a que el problema sea pandémico y entonces culpemos a los políticos por no haber hecho nada?..

No hay crítica en mis preguntas, simplemente hay perplejidad, porque lo cierto es que no tengo ni idea de qué hacer con mi hijo..

PIG DATA: cuando tú eres el producto hasta en los andares.

PIG DATA Portada

Se oyó el 21 de marzo, equinocio de primavera, en boca de Mark Zuckerberg, creador y propietario de Facebook: “Tenemos la responsabilidad de proteger sus datos y si no podemos, no merecemos servirles”. Se acabó la inocencia: Facebook nos ha vacilado, nos vacila, y va a seguir haciéndolo. Me gusta.

Rewind: mostrar arrepentimiento en público es una práctica disruptiva que vuelve a estar en boga. Lo hacen los ejecutivos japoneses con sus accionistas, los reyes borbones con los elefantes y ahora el Zeus de Facebook frente a los máximos representantes de las Democracias occidentales. El circo de la política de los gestos, en eso consiste el Tour del Perdón de Mark Zuckerberg.  Punish yourself. Una gira mundial que empezó en primavera en el Congreso y Senado americanos y que lo ha llevado hoy mismo, mientras escribo el post, a rendir cuentas frente a los líderes políticos del Parlamento Europeo. Como con las manchas de mora, un circo se tapa con otro.

Mosqueteros todos, y todos a una. Dos gigantes de la civilización actual – los Estados y gobiernos por un lado y las grandes corporaciones de servicios digitales por otro- están peleando por un mismo botín: el alma de los ciudadanos del siglo XXI. Son dos universos conectados, pero el Digital crece y se expande más deprisa que el real. ¿Cuales son sus límites?

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PIG DATA: cuando tú eres el producto hasta en los andares.

PIG DATA Portada

Se oyó el 21 de marzo, equinocio de primavera, en boca de Mark Zuckerberg, creador y propietario de Facebook: “Tenemos la responsabilidad de proteger sus datos y si no podemos, no merecemos servirles”. Se acabó la inocencia: Facebook nos ha vacilado, nos vacila, y va a seguir haciéndolo. Me gusta.

Resumen rápido de una caída con rebote asegurado: en marzo se destapa el escándalo de la consultora Cambridge Analytica, que filtró datos personales de 87 millones de cuentas de Facebook, dos veces la población de España. Este río de datos personales, conseguidos a partir de cebos digitales de entretenimiento puro (juguetonas encuestas sobre sexo y otras fruslerías mainstream), fue convertido en información de valor y usada, presuntamente, para llevar a un trompetista blanco y listo hasta la Casa Blanca y, según parece, para condicionar electoralmente el resultado del referéndum del Brexit. Es decir, Facebook se ha usado para cambiar el Tiempo y el Espacio de la Realidad.  Al día siguiente del escándalo la empresa perdió en una sola jornada bursátil 46.510 millones de dólares, el equivalente al PIB de toda Serbia en 2017.  Buf! Todos los datos de este circo son de dimensiones brontosáuricas e invitan, ya desde los titulares, a ser muy apocalíptico respecto al poder real del individuo en el tablero del nuevo mundo digital.

Mostrar arrepentimiento en público es una práctica disruptiva que vuelve a estar en boga. Lo hacen los ejecutivos japoneses con sus accionistas, los reyes borbones con los elefantes y ahora el Zeus de Facebook frente a los máximos representantes de las Democracias occidentales. El circo de la política de los gestos, en eso consiste el Tour del Perdón de Mark Zuckerberg.  Punish yourself. Una gira mundial que empezó en primavera en el Congreso y Senado americanos y que lo ha llevado hoy mismo, mientras escribo el post, a rendir cuentas frente a los líderes políticos del Parlamento Europeo. Como con las manchas de mora, un circo se tapa con otro.

Dos gigantes de la civilización actual – los Estados y gobiernos por un lado y las grandes corporaciones de servicios digitales por otro- están peleando por un mismo botín: el alma de los ciudadanos del siglo XXI. Son dos universos conectados, pero el Digital crece y se expande más deprisa que el real. ¿Cuales son sus límites?

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My own private mansplaining

La reivindicación de justicia e igualdad para las mujeres no acabó en 2017. Al contrario: lo que ha hecho es coger impulso.

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Salud laboral

maroquotidien-plus-136883(1).jpgTodos los días revivimos momentos en los que el gobierno dice: para integración de… para los autónomos… reducción de jornada para y no es que con ello quiera decir que no se trabaja en pro de los derechos (y salud) de los trabajadores, sino que quizás no sé contempla que, la solución, no es la misma para todos.

Hoy, curiosamente coincidiendo con el Día de la Mujer Trabajadora, no pararemos de hablar del trabajo, de las condiciones, etc. Y como no -tara de publicitaria- aprovecho este real time, para hacer una reflexión del tema que nos importa tanto a todos. Resulta que, algo que no se respeta actualmente en muchas profesiones (aparte de las cañas de los jueves), es la salud laboral.

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Dataísmo, la nueva devoción a los datos

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La información es el poder. Desde que el siglo pasado despegáramos en la era de la información venimos siendo testigos de la rápida evolución de la tecnología y con ella del intercambio de flujo de información. Gracias a los avances tecnológicos la información cuenta hoy en día con la plataforma de internet como el mayor de los exponentes. La idea romántica de ser capaces de difundir la información a todos los públicos esta materializándose y no todo es tan idílico como en su día se pensó. Navegar por internet y estar rodeados de tanta información ha derivado en una generación bulímica que engulle datos sin discriminar. Cada día ingerimos cantidades insospechadas de información. De dónde nutrirnos dependerá de cómo emplea los medios cada cuál.

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El corto es innovación y start up del cine español

 

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Debido a los meses de no gobierno que nos ha tocado vivir, el pasado mes de julio hubo un parón del gasto ministerial que afectó a muchas cosas, entre ellas las ayudas a la cinematografía. Se quedaron colgadas la segunda fase de las ayudas generales (unos 10 millones de € que ponían en dificultad al sector del cine en España), las ayudas a cortos (realizados y sobre proyecto) y la asistencia a festivales. Con el nuevo gobierno, y por la vía rápida, el pasado 18 de noviembre se descongeló en el Consejo de Ministros las ayudas de generales, esos 10 millones que ahogaban al sector del cine y que impedían la producción de muchos proyectos ya casi en marcha. Hasta aquí todo bien, pero qué pasa con las otras tres líneas de ayudas, las dos de cortos y la asistencia a festivales. Siguen bloqueadas, y eso que entre las tres no llegan a una cuantía de un millón de euros.

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¿Compartir es mejor que poseer?

“En EEUU existen aproximadamente unos 80 millones de taladros domésticos, cada uno de los cuales tiene un uso medio de unos 13 minutos a lo largo de su vida útil” Brian Chesky, CEO de AirBnb

De esta premisa nacen brillantes ideas de negocios como AirBnb que triunfan llegando a tener previsión de colaborar con Amadeus.

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Búsqueda de «Sharing economy» según Google Trends desde 2004 hasta hoy

En esta prehistoria de Internet asistimos al nacimiento de nuevos modelos de negocio, como la economía colaborativa, que nos cambian la manera de entender el consumo.
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Hacia una sociedad ociosa

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Los campeones de la cadena trófica tenemos sofá o, al menos, un rinconcito donde guarecernos mirando a las musarañas hasta al siguiente esfuerzo. Piensen en la laboriosa hormiguita y en el perezoso león. En torno al 9000 AC se sitúa la fundación de Jericó, la primera ciudad de la que se tienen evidencias y aquello era el inicio de un imparable desarrollo del sedentarismo urbano, de la especialización y, al final, de la liberalización del ocio. El homo sapiens sacó tiempo al atardecer para convertirse en homo ludens (Huizinga, 1938) y, con el andar de los siglos, se convirtió en un verdadero homo videns (Sartori, 1997).

A pesar de la inevitable convergencia (Spence, 2012) y de la era del acceso (Rifkin, 2000) a Internet o de la era de la información (Castells, 2005), lo cierto es que es indudable que siguen existiendo fuertes diferencias sobre el tiempo (cantidad) dedicado al ocio y sobre cómo (calidad) dedicamos nuestro tiempo ocioso entre unos y otros.

En este sentido, la incorporación de la mujer al mundo laboral supuso una revolución mayor que youtube y todo el video digital junto. La economía, la brecha digital y norte-sur, el paro, la conciliación de la vida laboral, el reparto de las tareas domésticas, la edad de jubilación, el envejecimiento de la población, las migraciones, el clima, la cultura, la religión y, por supuesto las políticas nos abocan a un empleo del ocio muy heterogéneo. Tan heterogéneo que el anciano concepto de Mass Media se está disolviendo a favor de micro-culturas nicho transnacionales e interconectadas (¿Cuántos espectadores/ consumidores/ clientes hacen falta para que un producto sea masivo? ¿Habrá éxitos realmente masivos en el futuro capaces de sumar mercados tan dispares como lo son la India o Nigeria?).

Probablemente los hábitos de consumo se polaricen: el tejido de la industria del entretenimiento será capaz de ofertar un abanico más amplio bajo demanda, una carta más amplia y diferenciada, y la existencia de mercados internacionales con convergencia idiomática y la tendencia a costes marginales de reproducción/ copia nulos (Rifkin, 2014) afianzaran esta economía de larga cola (Anderson, 2007).

Pero también veremos nuevos intentos de seducir mercados díscolos con centenas de millones de espectadores aún alejados de la órbita de Hollywood. Las costosísimas producciones  destinadas a copar las taquillas mundiales ya necesitan contar con la explotación internacional en sus cálculos sobre retorno de la inversión. En 2013 Pacific Rim (ambientación asiática) e Iron Man 3 (coproducción EEUU-China) consiguieron el hito de colarse entre las 10 más taquilleras del año en China. Algo histórico (ese mismo año allí, El Hobbit pasó desapercibido). En la India, que pronto será el país más poblado de la tierra, los gustos siguen impermeables a la producción occidental. Es cierto, sin embargo, que estar al final del top 100 en India aún significa tener un buen puñado de millones de espectadores. Pero también lo es que la maquinaría audiovisual india está en expansión y estrena en estos días Zee Mundo, canal bollywood doblado al español para el mercado latino.

Sin embargo, los factores citados arriba (economía, paro, etc) seguirán su propio curso alterando el factor de incidencia sobre el ocio contemporáneo. La presión por la competitividad industrial, por el ahorro de costes y por las ventajas competitivas es ya tradicional, incluso anterior a la Revolución Industrial. Pero, sin duda, el exponencial crecimiento de la computación e Internet han supuesto el inicio de toda una nueva era.

Estamos asistiendo al despliegue de flotas de taxis y autobuses autónomas casi mientras escribo este párrafo, en Australia una pizzería utiliza drones en lugar de repartidores de comida a domicilio, las mayores manufactureras del planeta abandonaron China hace años por países con mano de obra más barata (y ahora están volviendo al continente gracias a robots aún más baratos y al ahorro del transporte), e incluso los ejércitos modernos están siendo sustituidos por unidades autónomas robotizadas (Rifkin, 1995).

A la mejora incesante de la maquinaria, también hay que sumar el implacable e imparable desarrollo de los complejos algoritmos de la Inteligencia Artificial, y de las ignotas capacidades de la Impresión 3D (Ford, 2016). Con una actividad económica nada incentivada para mantener su mano de obra contratada, con una población en constante crecimiento (entre enero y septiembre de 2016 somos casi 65 millones más en el planeta), y también con una población en rápido envejecimiento en todo occidente (y alarmantemente en China) se otea un horizonte potencialmente rupturista con los usos actuales.

Y aquí empieza el lío: hay quien defiende que hay que quitarle el trabajo a los mayores para dárselo a los jóvenes, hay quien quiere prohibir cualquier progreso tecnológico para frenar la erosión del empleo, hay quien profetiza tiempos dramáticos (se habla incluso de la Singularidad) y, por supuesto, hay quien no quiere mirar a medio/ largo plazo.

Comienza a abundar la literatura al respecto desde diferentes prismas y en defensa de diferentes posturas. Pero la voz dominante es unánime:

-Hay que acortar la jornada laboral (ventajas para el empleo, para el medio ambiente y, según dicen, sin desventajas en competitividad- Ferriss, 2012).

-A medida que la robotización y la Inteligencia Artificial avancen, será necesaria una renta básica universal. Esta teoría, que se puede traducir como democratización del estado de bienestar, ha estado frecuentemente vinculado a discursas progresistas, pero lo cierto es que está siendo abrazado por los economistas más conservadores desde Hayek como única alternativa para mantener la demanda/ consumo (Ford, 2016).

Sean o no estás las soluciones, sí parece incuestionable que el tiempo dedicado al ocio en las economías desarrolladas crecerá en los próximos años. El nivel de ingresos, y el reparto entre las diversas actividades está por ver.

Continuará.