En 2014 Mark Zuckerber, fundador y CEO de Facebook, anunciaba la compra de Oculus VR, la empresa líder de realidad virtual, por más de 1.450 millones de euros. Esta adquisición fue para muchos sorprendente. Para Zuckerberg un paso más hacia lo que parece que será un nuevo mundo.
Archivos Mensuales: septiembre 2015
Ha llegado la era del consumo consciente
La nueva generción de moda ya tiene nombre… Y la verdad es que el naming, viniendo después de los millenials les ha quedado muy deslucido, demasiado obvio, como un follow up de una noche. Se nota que los que los han bautizado son más de la época en la que se hablaba latín que de la que se escribe con hashtags. #notcool
Son la generación del consumo consciente
Ad blockers: Cuando la publicidad y el consumidor se comportan como El Coyote y el Correcaminos
Sherlock Holmes y el Internet de las Cosas
¿Cómo haría el siempre atractivo, inteligente y deductivo Sherlock Holmes para seguir siéndolo en la época de CSI? La falta de medios técnicos de la época victoriana hacía brillar el ingenio del más famoso de los detectives. ¿Y cómo contaría Sir Arthur Conan Doyle la historia de Sherlock Holmes en la actualidad del transmedia, la narración digital y las experiencias colaborativas? Si todos estos nuevos formatos y posibilidades tecnológicas hubieran estado al alcance del escritor, ¿se habría contado la historia de manera diferente?
Este personaje y su universo narrativo son la excusa del proyecto Sherlock Holmes and the Internet of Things, lanzado por el Digital Storytelling Lab de la Universidad de Columbia. Hace poco ya os daba la lata sobre las grandes oportunidades detrás del Internet de las cosas, pero este proyecto lo lleva más allá. El objetivo: crear una colaboración global para crear una escena del crimen conectada, usando el universo de Sherlock Holmes para profundizar en las posibilidades de las nuevas tecnologías y la participación activa del usuario. Detrás de este proyecto están grandes figuras de la innovación narrativa como Lance Weiler y Nick Fortugno: Lance – director de cine y conocido por proyectos como Pandemic, Bear 71, Collapsus – y Nick – game designer detrás de juegos como Diner Dash, además de creador de LARPs (live-action role-playing games) y fundador de Playmatics. Sigue leyendo
He visto el futuro (otra vez)

– Subamos. – nos dice.
Y el misterio se mantiene al menos treinta segundos más hasta que llegamos a la puerta.
El que habla es Ramiro López Dau, uno de tantos españoles con talento desbordante que decidió irse a un lugar donde lo trataran mejor. Primero, Pixar; Ahora, la que está a punto de convertirse en la gran empresa de la Realidad Virtual: Oculus. Sigue leyendo
Tres contenidos y un biberón
Quien me iba a mi a decir que el ser madre además de ser algo alucinante, iba a conseguir que tuviera en casa tantos discos con teras y teras de contenido de todo tipo y en todo tipo de formatos. Y es que el ser padre/madre te lleva en algunos casos, a una especie de síndrome del coleccionista por tener el ultimo video de Gallina Pintadita con el fin de sacarle alguna que otra cara de alegría a tu peque o incluso un baile… ¿he dicho baile??… ¡Enciende la cámara del móvil yaaaa!!!!!
Además de leer diversos artículos e informes al respecto y sin querer entrar a fondo en cierta polémica sobre el uso y el contenido de, por y para menores en las redes sociales y en internet en general, hay que tener en cuenta que alrededor del mundo de los niños, sean de la edad que sean, se ha generado todo un movimiento e industria al respecto.
Dentro del contenido, hay tres maneras diferentes de tratarlo con los peques…
Los millennials y las marcas, esa gran relación
A los que andamos en el mundo publicitario y a las marcas ya no les preocupa la crisis, bueno, sí, pero en menor medida. Ya no buscan vender y vender, con el paso del tiempo se han dado cuenta de que hay algo que les da mayor dolor de cabeza y que el ibuprofeno no ayuda a lidiar, y es la generación de moda: los millennials.
Jugueticos
Este es el más hermoso tren eléctrico con el que un muchacho haya podido soñar
Orson Welles
El organismo social de los profesionales y prosumers del audiovisual, porque no sólo de grandes estrellas viven los fabricantes, tiene características peculiares como comprador y usuario. Por poner un ejemplo, los empleados de banca no se mueren por comprarse lo último en cajeros automáticos y cajas de apertura retardada ni la tecnología monopoliza sus conversaciones de café. Quizás sea un trabajo menos vocacional.
Sin despreciar la ilusión infantil sin la que esta vocación audiovisual sería un curro más, hay veces en las que repasar el torrente de noticias de jugueticos se parece sospechosamente a un niño hojeando un catálogo de Toys’r’us. Y es que vemos ese chisme nuevo, ese paquete de software actualizado o las características de esa nueva cámara y los queremos, nos parecen imprescindibles para desarrollar nuestro trabajo y hasta fantaseamos con lo que haremos con ellas. Sigue leyendo
Aprendiendo a hacer cine
A principios de junio, en el fragor de los preparativos para las actividades estivales para mis hijos (ardua tarea por otro lado dado la extensión de las vacaciones escolares y el nivel de actividad que hay que proporcionar a los pequeños hoy en día –aunque.. ese no es el tema hoy-) me topé con esto:
Ya veis, en principio no parece muy original, se trata de una escuela de cine para jóvenes en Londres, lo que si es original es cómo lo hacen.
El taller es exactamente lo que presenta el video y los niños hacen una peli en 4 días: escriben el guión, preparan los escenarios, reparten los papeles, y ensayan su interpretación, graban con cámaras de verdad, experimentan con el sonido y con la luz, componen y cortan y después proyectan su obra y se sienten orgullosos del trabajo realizado.
Tengo que destacar que el programa es completo, los medios sencillos pero suficientes y el entusiasmo de la escuela da un resultado que sorprende. Los niños aprenden lo que hay detrás de una cámara, lo que hay que invertir para crear una historia, el poder que tienen sobre ella y también lo divertido que resulta dejar volar tu imaginación plasmándolo en una obra audiovisual!
La creación audiovisual se introdujo así en el resto de nuestras vacaciones, mi hija no ha parado de inventar historias, grabar con su i-pad y hacer montajes con una serie de aplicaciones “molonas” que ha encontrado y aprende a usar sola.
Todo esto me lleva a reflexionar sobre la poca formación que recibimos en nuestra etapa joven sobre la creación, lo poco que se nos enseña a canalizar nuestra imaginación y a utilizarla como vía de escape para comunicar lo que no somos capaces de comunicar de otra manera o para dejar salir esos miedos que nos causa la vida cuando no entendemos lo que nos rodea.
Hoy, desde muy pequeños, todos consumimos, devoramos sin parar obra audiovisual sin hacernos ninguna pregunta. A cualquier edad, las obras están ahí y las tomamos sin mas, pero lo cierto es que no sabemos nada ni de cómo se hace el cine, ni de cómo ha llegado hasta nuestra pantalla, ni el trabajo que implican, ni de qué ni quiénes nos lo han servido en bandeja de plata.
Si queremos que el futuro del cine incluya personas que respeten los derechos de autor, reconozcan el valor y el talento que se refleja en las obras, y entiendan la importancia del proceso creativo creo que es esencial enseñar a los pequeños a hacer cine. Si queremos que nuestro cine sobreviva, los pequeños tendrán que aprender y comprender de donde viene lo que ven, cómo se hace, las opciones infinitas que se les brinda en el mundo audiovisual y los muchos caminos que pueden tomar para expresar sus ideas, sueños o preocupaciones, y el esfuerzo que toda obra requiere. Solo así tendremos un futuro de creadores que sigan creyendo en el valor de lo que hacen, que no vale simplemente el poder grabar cualquier cosa de cualquier manera que lo que importa es que sea viral. Distinguirán una obra audiovisual de un simple golpe de suerte y sobrevivirá un reducto creativo en el que la calidad de la obra sea importante.
Esto, que a mi ya se me aparece esencial no parece contar en nuestro sistema educativo, apenas algunas escuelas ofrecen clases de interpretación o incluso he llegado a conocer algunas propuestas de clases extraescolares de cine no se si con demasiado éxito o divulgación.
Ya no se trata solo de interpretar (que también) se trata de proyectar, idear, planificar, adaptar recursos, imaginar, revisar y criticar los resultados, decidir lo que te gusta y te parece que encaja mejor en la historia que quieres contar y finalmente, de disfrutar del resultado. Como padres creo que debemos provocar un cambio en la relación de nuestros hijos con el cine, quizá así su futuro parezca un poco más halagüeño..
¿Alguien se anima a hacer algo parecido aquí? Yo me apunto!
La película está a punto de empezar, no apaguen el móvil por favor.
No estamos pensando en que estemos viendo una película y empiece a sonar el móvil y el espectador de al lado se ponga a hablar. Éste post se basa en dos premisas: se puede usar el móvil en silencio y en la diversificación del uso de las salas en los cines.
Empecemos por la última. Hay salas donde se prohíbe comer palomitas. Existen salas acondicionadas a la forma de ver una película de los niños pequeños. Puedes ir a salas donde se puede cenar. Y todo esto, mencionando sólo las posibilidades de las salas a nivel físico, teniendo en cuenta el espacio y el uso. Todos somos conocedores de la diversificación de la oferta a nivel de contenido. Es decir, salas donde se proyectan deportes, óperas, conciertos, espectáculos de ballet o donde se celebran encuentros de empresas y todo tipo de eventos. Salas que se pueden reservar para rescatar determinado título y verlo en determinado pase.
Así pues, pensemos en una sala donde se puedan utilizar los móviles. ¿Qué tipo de oferta sería? Podríamos hablar de lo que significaría esto a nivel de contenido. Hay proyectos audiovisuales que ya incluyen contenidos adicionales para que se visionen a la vez que la propia película en sí (como APP de Bobby Boermans). Esto nos lleva directamente al tipo de consumo que se puede hacer en casa. Es decir un ejercicio donde la pantalla del ordenador, tableta o aparato de televisión es substituida por la pantalla de cine. También a nivel de contenidos, ya existen proyectos para premiar con contenidos adicionales de las películas a aquellos espectadores que han pagado por una entrada de cine. La premisa de marketing no es nueva: premiemos con un plus que facilite el boca/oído o fomente que se comparta en redes sociales. En publicidad ya hay quién ha conseguido introducir el uso del móvil en la sala aunque sea antes de que empiece la película. Volkswagen lo hizo para concienciar a los conductores del peligro de usar el móvil mientras conducían. Los espectadores se distraían consultando un mensaje y era entonces cuando el accidente se producía.






