Algoritmos creativos y máquinas de empatía

Desde el pavor que produjo aquel tren que pretendía arrollar al público en un café de París, las nuevas tecnologías se han movido en aguas pantanosas. Una mezcla entre “¿Es posible que..?” y un “¿Sustituirán las máquinas a las personas? Lo cierto es que no tenemos ni idea de todo lo que nos viene, pero la simbiosis entre las máquinas y la creación humana parece el camino más divertido para experimentar.

 

Sunspring es un curioso ejemplo de experimentación con un resultado “raro”. Lo ideal es que veas primero el resultado y luego sepas que…

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¡LA TELE ES VIRGEN!

La tele es virgen. Concibe contenidos de entretenimiento por la gracia de las productoras pero… no hay padre. A las teles se les aparece un mensajero, generalmente en una empresa de producción audiovisual, con un mensaje divino (el proyecto) y tras unos meses de producción,  se estrena un nuevo programa que tendrá mejor o peor fortuna en la vida.

Recojo el testigo de Javi Jáuregui sobre el tema de El arte de pasarse al autor por el forro… Aquí me voy a ceñir al entretenimiento televisivo. Como autora tengo la sensación, decía, de que los formatos de televisión surgen por generación espontánea. Si, así os lo digo. No hay autor que conciba, elabore y desarrolle propuestas de formato. Las ideas, los proyectos son de las productoras de contenidos pero no hay autor.

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Bueno algunos si tienen autor. Por ejemplo: El Hormiguero de Pablo Motos, Gran Hermano de John de Mol. Pasapalabra: Rebecca Thornhill, Mark Maxwell-Smith, Andrew O’Connor. Late Motiv: El terrat Pero eso son programas, obras audiovisuales producidas. Y esos autores son dueños de las productoras que los producen. Qué coincidencia.

Los canales de televisión nutren sus parrillas de contenidos audiovisuales. Y todo lo que no es ficción se mete en el saco de “entretenimiento televisivo”: Los programas de actualidad, los concursos, los programas divulgativos, los dating, los realities, los coach…. Alguien se ha tomado la molestia en el sector de clasificar los programas por géneros y subgéneros. Así que algo debe existir susceptible de merecer tal estudio pero solo si llegan a la pantalla. Antes de convertirse en obra audiovisual, parece que no tienen entidad como ideas. Esa construcción intelectual que puede llegar a ser una obra audiovisual protegida, está absolutamente desprotegida.

Los formatos televisivos son uno de los mecanismos más utilizados en la industria audiovisual. Su protección por el derecho de autor es un tema de mucho debate académico y técnico que se refleja en la diversa jurisprudencia internacional y nacional que existe sobre la materia.

Gisela Gaffoglio (Argentina) define al formato televisivo como: «un documento escrito en el cual se indican las principales características de un programa de televisión: mecánica, ambientación, escenografía, vestuario, coreografía, musicalización, etcétera, de modo tal que aquel que tenga acceso al formato pueda llegar a crearse una impresión bastante precisa del mismo».

Algo así son los documentos que presentamos, los creadores (quizá suena pretencioso), los guionistas (técnicamente no son guiones) o los autores (que oficialmente no existimos) a los responsables de entretenimiento de las cadenas cuando queremos vender un proyecto de programa de televisión. Pues ese documento en el que un creador individual o colectivo plasma su idea y refleja la conceptualización de la misma, el desarrollo del contenido y los elementos de su propuesta que considera más relevantes para su interlocutor (concepto, estructura, presentadores, perfiles protagonistas, narrativa visual, estructura, duración, estilo…), no se puede proteger legalmente. Tal y como está hoy por hoy, redactada nuestra Ley de la Propiedad Intelectual ese documento no sirve para proteger esa propuesta, “el formato”. Lo que registra un autor es la literalidad, la redacción del documento, negro sobre blanco, sin apoyo ninguno de material gráfico pero no el proyecto que podría llegar a ser.

Así las cosas, si un autor quiere proteger su proyecto de formato, Julia Gil desde Bloguionistas nos recomienda los siguientes pasos: 1) Registro, 2) una presentación en la que quede clara el concepto estructura y formato del programa, 3) un documento de entrega y 4) en caso de interés por parte del receptor HAY QUE PACTAR UN PAGO Y UN PLAZO en el que el proyecto se realizará.

Parecen unas medidas preventivas muy razonables. Por favor, dejad vuestra experiencia al respecto en los comentarios.

¿Registras tus proyectos antes de llevarlo a una productora o televisión?

¿Exiges acuse de recibo de los proyectos que presentas?

¿Pactas habitualmente un pago y un plazo tras el cual recuperarás el formato?

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En España, la Academia de Televisión ofrece a sus miembros la posibilidad de registrar formatos entregando el documento impreso que el autor estime oportuno como proyecto. En este caso los creadores audiovisuales son libres de incluir en este documento los elementos que estimen oportunos. Llegado el momento, si es necesario se podrá recurrir a ese proyecto registrado que podrá contener más elementos que el texto literal que es lo que nos permite, por ahora el Registro de la Propiedad Intelectual.

Y ¿qué sucede con los guionistas que están contratados por una productora para desarrollar formatos? ¿Renuncian a su autoría a cambio de un sueldo?

No amigos, aunque algunos contratos de guión o desarrollo recojan en alguna cláusula que el guionista renuncia a determinados derechos, se trata de derechos irrenunciables.

La legislación española es claramente defensora de los derechos morales, reconocidos para los autores y para los artistas intérpretes o ejecutantes. Estos derechos son irrenunciables e inalienables, acompañan al autor o al artista intérprete o ejecutante durante toda su vida y a sus herederos o causahabientes al fallecimiento de aquellos. Entre ellos destaca el derecho al reconocimiento de la condición de autor de la obra o del reconocimiento del nombre del artista sobre sus interpretaciones o ejecuciones, y el de exigir el respeto a la integridad de la obra o actuación y la no alteración de las mismas.

No está todo perdido. Pero necesitamos reconocer que el formato existe como obra registrable. Si no hay formato no podemos defender el proyecto y la obra, el programa audiovisual producido es propiedad de la productora o del canal que lo emite.

Pues bien, en España a día de hoy, son pocas la productoras que reconocen la autoría de los formatos de la única manera que se puede reconocer, reflejándola en los títulos de crédito. Se podría reconocer de muchas más maneras, la más inmediata es otorgarle un valor económico, pero también se podría garantizar el empleo del creador como director, productor ejecutivo o guionista del programa.

Me alegraría bastante lograr cierto consenso al respecto entre nosotros, innovadores, y me gustaría proponer un debate al respecto. Los autores estamos absolutamente desprotegidos. Pasamos años creando en la soledad de nuestra pantalla al son de nuestros teclados. A veces no tan solos, una firma colectiva merece un reconocimiento también y son tan pocas las veces que suena la flauta que deberíamos ponernos de acuerdo y consensuar unos mínimos derechos sobre nuestras obras.

He estado muy tentada de añadir jurisprudencia pero hay otros colaboradores de este blog muchísmo más autorizados para eso que yo. Fuese cual fuese la sentencia, por ejemplo, sobre el posible plagio de “Españoles por el mundo” a “Madrileños por el mundo” está claro que era una buena idea y que una productora o dos y dos canales tienen ganancias gracias a esa idea original.

Me ilustraba para escribir este post Concepción Cascajosa, Profesora de Universidad y Experta en formatos de Televisión, y me ponía de ejemplo la situación de los creadores de comics de la factoría Marvel que no vieron reconocidos sus derechos de autor hasta la década de los 60 o 70. Stan Lee encargaba personalmente los guiones y tramas a los empleados que desarrollaban ideas y tramas. Los trabajadores de Marvel (freelancers o en nómina) cobraban por página de guión o dibujo y jamás recibían royalties, hasta que décadas después de que sus obras triunfaran lograran finalmente, un reconocimiento formal como creadores de las historias, personajes y sagas de la casa.

Algo así pasa en las productoras con los equipos de desarrollo. Alguien lanza un titular: “¡Quieren un dating!” y un guionista o un equipo desarrollan un proyecto que se presenta a una cadena. Si el proyecto gusta y se vende, en el mejor de los casos los guionistas serán contratados para trabajar en la producción. A veces, seguirán desarrollando nuevos proyectos en el anonimato. Y en este caso ¿cómo se reconoce la autoría de ese formato? Si la autoría es un derecho irrenunciable, no debería, al menos reflejarse siempre quién es el creador del programa.

“El problema aquí”, dice Cascajosa en su post, “es la situación en la que un profesional debe ir a un tribunal para que se reconozca su trabajo porque la industria en la que trabaja carece de los mecanismos para defenderlo”.

La industria no es un ente abstracto, la industria la formamos todos los que estamos en ella. Guionistas, realizadores, trabajadores del audiovisual, productoras, canales, broadcasters, distribuidores. Borja Terán, comentaba al respecto de esta industria la especificidad de nuestro mercado hispánico, que tiene ciertas diferencias con respecto al latino pero tampoco es similar al del resto de Europa. En vista de la grave crisis de creatividad apuntaba en uno de sus artículos que “las cadenas prefieren esperar al éxito o fracaso de producciones de otros países antes de confiar en la creatividad patria: que hay mucha y muy buena”.

Pues tal vez la creatividad patria, necesite una oportunidad, un reconocimiento. Y tal vez en nuestra industria sea urgente activar mecanismos que defiendan al creador. Si se están multiplicando los canales para los contenidos audiovisuales, no perdamos el tren de la innovación.

Innovemos un poco, reconozcamos los formatos como obras y a sus creadores como autores.

 

 

Nuevas profesiones con las que nunca llegaste a soñar y visionarios como Fernando Santiago

Por Paula Hergar

Desde hace casi cuatro años estoy trabajando en Vertele, un portal de información televisiva de referencia tanto para el sector profesional como para los apasionados de la pequeña pantalla.

En dicha plataforma, mi labor es redactar noticias de actualidad, audiencias, críticas, análisis, entrevistar a los protagonistas de la tv, cubrir ruedas de prensa, rodajes, making of… vamos, un periodismo tan entretenido como enriquecedorSigue leyendo

Charlas En Pijama

charlasenpijama.com

A veces un perfecto desconocido es el que puede soltar las mayores cargas de profundidad para tu mente. Desde su distancia, sin tener nada que perder o ganar. Ese ser anónimo, que en realidad nunca no lo es, ese que se relaciona contigo en segundo, tercer, o cuarto grado de separación, es el que de pronto puede darte una sencilla opinión que cambiará tu forma de ver ese problema que te mina el día a día.

Corría la primera semana de octubre de 2016 y un importante y traumático desengaño amoroso con su consecuente cambio de domicilio ocupaba mis días desde la mañana hasta el ocaso. Ah, la noche. Ese momento en el que no quieres ver a nadie, no quieres seguir hablando de ello, pero necesitas el aire fresco de una conversación que no tenga nada que ver, con quién no tienes nada que ver. No es una huída, es recordarte que el Universo es Infinito y el mundo, casi. Es, en el fondo, un acto de amor inconsciente. Una búsqueda de conexión a un nivel diferente y muy sanador. 

Con la sensación del solista que se lanza desde el escenario sabiendo que el público le va a sostener, enciendo la cámara de mi móvil y me dispongo a charlar. A las 22:30 de la noche. Voy cómodo, claro. ¿Vestirme? ¿Para qué? Con toda la intención dejé que el pijama fuera un elemento claro de apertura, cotidiano, de cercanía, y honestidad brutal. Y se me ocurre llamarlo “Charlas en Pijama”, para despejar dudas sobre el contenido. 

Ese primer día en el que sencillamente contesté a más de un fan despistado que no sabía si seguía como prescriptor publicitario en Carrusel Deportivo, o había vuelto a Los 40 o a “Hoy por Hoy” se juntaron alrededor del fuego imaginario de mi hogar unas tres mil personas, la mayoría de ellas en diferido. Sí, la charla comenzó con la radio, pero acabó por otros derroteros mucho más profundos, entrañables, e interesantes.

Aquí entra la innovación audiovisual y la sorpresa. Esto nace desde un grupo de chalados en pijama hasta… no se sabe bien dónde. Es algo construido desde abajo hacia arriba. Yo, acostumbrado a hablar de arriba a abajo, a estar siempre en medios líderes, con audiencias millonarias, prescribiendo mensajes de marcas premium en cada sector, me asombra el grado de enganche de una simple charla en pijama desde mi perfil personal en Facebook. Cada uno de los más de 200 o 300 comentarios de cada noche contiene una pequeña perla. Pensada y enviada por alguien que también desea comunicar. Y todo esto explora además el humilde mundo transmedia de que una pequeña emisora de radio libre de derechos como LIBRE FM emite el audio en directo de los programas. Sin límites ni control.

Han pasado decenas de programas. Sí, programas. Porque desde el momento en el que se programa, ya lo es. Comencé encendiendo el móvil y contestando a unos y a otros mientras leía la pantalla del iphone, con mi sofá de fondo. Ahora me lanzo a “realizar” con un pequeño freeware, y la casa es otra. A veces en el salón, a veces en el dormitorio, y a veces en la cocina, que siempre es un buen lugar para comunicarse. Sobre todo, si es una fiesta de pijamas.

Una party multicentro (cada casa lo es) en la que los temas de conversación nos hacen reír (“Juanma, no puedo besarla, ¡tiene bigote!”) o llorar (“dejé mi país para venirme junto a un hombre casi totalmente discapacitado”). Nos hacen imaginar un mundo mejor (colaborando para combatir la ablación) y a veces dejamos “un espacio deliberadamente en blanco” para recapacitar sobre lo último que se ha dicho. Seguramente porque contiene una pequeña “perla” de sabiduría que conviene subrayar. Y el día que decidí abandonar por una edición el mundo virtual y llevarlo a lo físico, se me llenó un bar de Malasaña de personas que habían venido en pijama. Desde Madrid, sí, pero también desde Zaragoza, Sevilla, o Valencia.

He podido invitar y que estuvieran junto a mí, ataviados con traje de noche, un conocido psicólogo desmitificando el enamoramiento, a la presentadora de un canal de televenta explicando su alter ego como mística, a un campeón de artes marciales con dislexia que ha escrito un libro de mejoramiento personal, una actriz echando cartas que revelan tus valores o a una experta terapeuta que con unas curiosas gafas es capaz de desensibilizar a personas con traumas importantes, entre otros. La desensibilizadora hizo experimentos conmigo en directo, sin red de seguridad. Y funciona.

Todo con buen ánimo. Mi toque personal desde siempre. Nada lánguido. No es necesario reír siempre, ni llorar siempre. Hay momentos de reflexión y momentos de consultorio. Cada uno cuenta su caso, y muchos aportamos nuestro punto de vista. Incorporamos encuestas en directo para conocer el comodín del público. Eso sí, me alejo totalmente del ritmo lento e intimista de los típicos programas de noche en la radio (“Hablar por Hablar”, etc.). Aquí no paran los comentarios mientras voy leyendo los mensajes, las consultas a las que todo el mundo da respuesta, o vemos los vídeos y fotografías que mandan los verdaderos protagonistas: los observadores, militantes, implicados al 100% con el proyecto desde el principio. A los dos días de comenzar ya la comunidad había acuñado nuevo término para añadir al diccionario: pijuanmático/a” 
 He llegado a tener la sensación de que muchas de las cosas que hecho en la radio aquí cobran sentido. Cuando me encargaba del resumen diario de “Hoy por Hoy”, el programa de la Cadena SER, lo que más me gustaba y menos me costaba hacer era encontrar el giro que relacionara invitados, secciones, y contenidos en general. Ahora me ocurre con las aportaciones de los que me mandan su foto, su texto, o su vídeo.

Sí. Varias personas, embutidas en sus cómodos pijamas, ya se han atrevido a grabarse en vídeo contando alguna experiencia que enseñe algo, que sirva para pensar, que haga un poquito mejor al mundo. Porque a fin de cuentas ese es el fin último del espacio: conseguir un lugar global mejor en el que vivir. Y siempre con la modestia de algo que de momento no sale de mi perfil personal en una red social, pero con la extraña convicción de que acabará llenando algún auditorio. O no. 

A saber. Esto va así. Nunca se sabe.

2 ideas. Sencillas y realizables.

captura-de-pantalla-2017-01-18-a-las-20-29-48Si pudiese montaría dos negocios ahora mismo, así que busco locos que se quieran subir al carro

El primero es muy sencillo, una agencia que solo comercialice productos de Google.

Por una sencilla razón, son el 95% de la actividad de buscadores del mundo y manejan el 17% de la inversión publicitaria mundial. Vamos, que son los amos y no hay nadie que esté superespecializado en esto.

Pero la que más me gustaría lanzar y lo haría ahora mismo sería una productora (de videos & streaming) para su distribución en Facebook (y secundariamente en otros canales Is, Snapchat…) y aquí van varios motivos…

1.- Estamos todos en Facebook (o en Instagram o en Whatsapp)

2.- Si estamos todos, los medios y las marcas obviamente quieren estar con nosotros. los primeros lo están, las segundas quieren estar.

3.- La comunicación es móvil y sobre todo audiovisual y en el móvil Facebook es el rey y en audiovisual….van a serlo.

4.- Facebook ha decidido que a Google le puede quitar parte del pastel, pero sobre todo, es a la teles a quién más les puede hacer pupa… y de ahí todos los movimientos que los últimos tiempos mejor le están funcionando. (Video en Nativo & Live principalmente)

5.- El tiempo real cruzado con las comunidades son una de las combinaciones perfectas. Pero si no se combinan también funciona, Tiempo real y comunidades…por separado.

6.- El mundo de los derechos en Facebook está por explotar y no es ninguna tontería.

7.- Tienen las aplicaciones con mayor índice de actualización de nuestros teléfonos, las más robustas e innovadoras.

8.- Han hecho que retransmitir algo extraordinario esté al alcance del talento y no de las grandes estructuras.

9.- Es una red, quizá la red más perfecta de internet…aunque me pese.

10.- Y para las marcas….tienen casi todo por hacer en este mundo que muchos quieren matar…y que está muy vivo.

Y si no te gustan estas ideas…tengo otras.

@agallo

Publicidad convencional: la evolución que nos (des)espera

La publicidad necesita renovarse; seguro que lo has oído antes. Es más, si te dieran un dólar por cada vez que has leído a alguien en este foro defendiendo esa postura, ahora mismo podrías presentarte a las próximas elecciones estadounidenses (sobre todo, si eres aficionado a llevar gatos muertos sobre la cabeza).

Y es cierto lo que decimos. Porque la publicidad, tal y como siempre la hemos conocido, necesita evolucionar. Pero, seamos, honestos, ¿realmente nos creemos esto? Porque a veces parece que tengamos más en mente una revolución al más puro estilo Stalin-en-un-día-chungo, más que en una auténtica y lógica evolución, darwinianamente hablando.

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Los Villanos de las Marcas

78h

Los Villanos de las Marcas

La talla de una historia se mide por la dimensión de su villano. El villano entendido como la representación material de aquellas corrientes oscuras que colisionan en un conflicto. Y allí es donde la verdad de una historia juega al póker con su audiencia buscando  interés, identificación, emoción y prestigio. Por eso, una de las tareas del storytelling es encontrar los villanos de las marcas.

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El tiempo y el Flow

Nuestro concepto del tiempo es algo que hemos inventado los seres humanos para tratar de organizarnos. Nos ayuda a estructurar los diferentes momentos en la vida en diferentes grados.

El cuerpo humano ya trae su propio ritmo circadiano en los genes y tiene que ver con aspectos más naturales que artificiales. Al parecer es en el hipotálamo el lugar del cerebro donde se ubica nuestra centralita del tiempo que dirige nuestro metabolismo, aunque al mismo tiempo este reloj interno depende de referencias externas (como la luz del sol durante el día) para poder autorregularse. Sigue leyendo

Everything is a remix, remix, remix

Últimamente estoy ejerciendo más como consumidor audiovisual que como generador de contenido. O sea: hater. Dispongo de tiempo libre y he podido dedicarme a “ponerme al día”, a diferencia de cuando sólo ves “lo que tienes que ver”. Incluso me he he pegado una buena hincheta a contenidos mainstream o, como prefiero llamarlos, la primera división. Sigue leyendo

Fashion Films: cuando la moda cobró movimiento. ¿Y volumen?

Esta semana he tenido sesion intensiva de fashion films y – como suele pasar en estos casos –  he tenido tiempo más que de sobra para reflexionar entre rodaje y rodaje. Y, mientras veía como el fotógrafo pasaba su cámara del modo disparo a la ráfaga y la grabación, me venía a la mente cuánto ha cambiado el mundo de la moda con el boom del vídeo.

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