«No one knows what we do any more»

don final

Se me hace difícil escribir después de lo vivido en París hace sólo unos días, como si nada hubiera pasado, como si lo importante fuese lo que hacemos, lo que escribimos, lo que decimos, lo que opinamos, lo que presentamos, lo cuánto sabemos, lo mucho que innovamos, lo mucho que pensamos, lo fuerte que sentenciamos.

Nada de eso parece importante hoy. Al menos lo suficientemente relevante como para escribir sobre ello o lo suficientemente destacable para que capte vuestra atención. No haré lo que tenía pensado para hoy, prácticamente improvisaré, tratando de ir algo más allá e intentando darle sentido a esto.Por que lo otro no tiene sentido alguno. Sigue leyendo

El Poder del Sonido

“No entiendo por qué la gente se asusta de las nuevas ideas. A mí me asustan las viejas”

Así de tajante fue John Cage en cierta ocasión, probablemente ante una copa de Bourbon y charlando con buenos amigos. Y si esta afirmación la aplicáramos al mundo de los medios audiovisuales y más concretamente a la radio nos daremos cuenta de que estamos rodeados de cobardes.

Tal vez resulte duro lo que estoy diciendo, pero no puedo pensar otra cosa.

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Apología del Tutorial

Los hijos ya no preguntan a sus padres cómo hacerse el nudo de la corbata. Van y lo buscan en YouTube, que está disponible todo el tiempo, y le pueden volver a hacer la pregunta todos los días sin que se canse o se los reproche.

En la red hay videos para aprender a hacer casi todo lo que se necesita en la vida, cómo plantar un árbol, cómo escribir un libro y por supuesto, cómo tener un hijo.  

Como diría David Trueba, “son soluciones prácticas, un ejemplo de cómo el progreso nos ayuda a resolver la cotidianidad con menos apuros que antes”.

Los tutoriales forman parte de nuestra vida: Vicky aprendió a hacer oniguiris con forma de animalitos, Valen a cómo no hacer tu mismo un ukelele, Natasha nos enseña a cómo NO usar Instagram y doña Conchi a cómo manejarse en «El Facebook«.
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Jugueticos

Esta es la primera cámara digital. Pulsa para saber más sobre este bonito antepasado de Wall-E.

La primera cámara digital. Pulsa para saber más sobre este bonito antepasado de Wall-E.

Este es el más hermoso tren eléctrico con el que un muchacho haya podido soñar

Orson Welles

El organismo social de los profesionales y prosumers del audiovisual, porque no sólo de grandes estrellas viven los fabricantes, tiene características peculiares como comprador y usuario. Por poner un ejemplo, los empleados de banca no se mueren por comprarse lo último en cajeros automáticos y cajas de apertura retardada ni la tecnología monopoliza sus conversaciones de café. Quizás sea un trabajo menos vocacional.

Sin despreciar la ilusión infantil sin la que esta vocación audiovisual sería un curro más, hay veces en las que repasar el torrente de noticias de jugueticos se parece sospechosamente a un niño hojeando un catálogo de Toys’r’us. Y es que vemos ese chisme nuevo, ese paquete de software actualizado o las características de esa nueva cámara y los queremos, nos parecen imprescindibles para desarrollar nuestro trabajo y hasta fantaseamos con lo que haremos con ellas. Sigue leyendo

Aprendiendo a hacer cine

A principios de junio, en el fragor de los preparativos para las actividades estivales para mis hijos (ardua tarea por otro lado dado la extensión de las vacaciones escolares y el nivel de actividad que hay que proporcionar a los pequeños hoy en día –aunque.. ese no es el tema hoy-) me topé con esto:

Ya veis, en principio no parece muy original, se trata de una escuela de cine para jóvenes en Londres, lo que si es original es cómo lo hacen.

El taller es exactamente lo que presenta el video y los niños hacen una peli en 4 días: escriben el guión, preparan los escenarios, reparten los papeles, y ensayan su interpretación, graban con cámaras de verdad, experimentan con el sonido y con la luz, componen y cortan y después proyectan su obra y se sienten orgullosos del trabajo realizado.

Tengo que destacar que el programa es completo, los medios sencillos pero suficientes y el entusiasmo de la escuela da un resultado que sorprende. Los niños aprenden lo que hay detrás de una cámara, lo que hay que invertir para crear una historia, el poder que tienen sobre ella y también lo divertido que resulta dejar volar tu imaginación plasmándolo en una obra audiovisual!

La creación audiovisual se introdujo así en el resto de nuestras vacaciones, mi hija no ha parado de inventar historias, grabar con su i-pad y hacer montajes con una serie de aplicaciones “molonas” que ha encontrado y aprende a usar sola.

Todo esto me lleva a reflexionar sobre la poca formación que recibimos en nuestra etapa joven sobre la creación, lo poco que se nos enseña a canalizar nuestra imaginación y a utilizarla como vía de escape para comunicar lo que no somos capaces de comunicar de otra manera o para dejar salir esos miedos que nos causa la vida cuando no entendemos lo que nos rodea.

Hoy, desde muy pequeños, todos consumimos, devoramos sin parar obra audiovisual sin hacernos ninguna pregunta. A cualquier edad, las obras están ahí y las tomamos sin mas, pero lo cierto es que no sabemos nada ni de cómo se hace el cine, ni de cómo ha llegado hasta nuestra pantalla, ni el trabajo que implican, ni de qué ni quiénes nos lo han servido en bandeja de plata.

Si queremos que el futuro del cine incluya personas que respeten los derechos de autor, reconozcan el valor y el talento que se refleja en las obras, y entiendan la importancia del proceso creativo creo que es esencial enseñar a los pequeños a hacer cine. Si queremos que nuestro cine sobreviva, los pequeños tendrán que aprender y comprender de donde viene lo que ven, cómo se hace, las opciones infinitas que se les brinda en el mundo audiovisual y los muchos caminos que pueden tomar para expresar sus ideas, sueños o preocupaciones, y el esfuerzo que toda obra requiere. Solo así tendremos un futuro de creadores que sigan creyendo en el valor de lo que hacen, que no vale simplemente el poder grabar cualquier cosa de cualquier manera que lo que importa es que sea viral. Distinguirán una obra audiovisual de un simple golpe de suerte y sobrevivirá un reducto creativo en el que la calidad de la obra sea importante.

Esto, que a mi ya se me aparece esencial no parece contar en nuestro sistema educativo, apenas algunas escuelas ofrecen clases de interpretación o incluso he llegado a conocer algunas propuestas de clases extraescolares de cine no se si con demasiado éxito o divulgación.

Ya no se trata solo de interpretar (que también) se trata de proyectar, idear, planificar, adaptar recursos, imaginar, revisar y criticar los resultados, decidir lo que te gusta y te parece que encaja mejor en la historia que quieres contar y finalmente, de disfrutar del resultado. Como padres creo que debemos provocar un cambio en la relación de nuestros hijos con el cine, quizá así su futuro parezca un poco más halagüeño..

¿Alguien se anima a hacer algo parecido aquí? Yo me apunto!

Periodismo inmersivo y otras posibilidades de la realidad virtual

Imagen del proyecto "Hunger in L.A."

Imagen del proyecto «Hunger in L.A.»

Dice la teoría del periodismo que una buena noticia debería tratar de dar respuesta a las famosas 5 W’s (¿quién?, ¿qué?, ¿dónde?, ¿cuándo? y ¿por qué?, del inglés “who”, “what”, “where”, “when” y “why”), además del “¿cómo?” (“how”).

A través de la realidad virtual hoy podemos también plantearnos que los contenidos periodísticos vayan todavía más allá de la pura información y puedan incluso transmitir sensaciones y emociones.

Imaginemos por un momento una recreación en realidad virtual del trágico vuelo de Germanwings que se estrelló el pasado marzo en los Alpes fanceses. Quizá sea complicado saber qué ocurrió exactamente dentro de la aeronave, pero sin embargo podríamos llegar a recrear en buena medida las sensaciones que tuvieron los pasajeros en aquellos espeluznantes minutos.

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Aniversario del concurso Transmedia

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Hace unos años algunos guionistas de Cataluña (GAC) que sufríamos la aguda depresión del sector audiovisual -como muchos todavía- nos reunimos para ver cómo podíamos aprovechar las nuevas tendencias y aportar nuestro grano de arena a la recuperación de un mercado alicaído. 

La tarde se desteñía entre quejas y calor. Recuerdo la escena con esta banda sonora.

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¿Para qué fotografiar?

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En mayo fui invitado por el colegio de mis hijas a dar una charla sobre un tema de mi elección y elegí la fotografía. Con un aforo de alumnos de 9 años podía haber planteado la sesión con un iPhone, haber abierto Instagram y haber hecho scroll en varios perfiles pero con esto no les llevaría a la fotografía sino a la tecnología. El día de la charla llené una maleta de cuero con mis cámaras analógicas; la primera, una Olympus Pen EE-3, las dos Nikon F-1, una 6×6 rusa, varias Lomos y un par de aquellas de usar y triar que todavía guardo incluso me atreví con una cámara de fuelle. También metí carretes y negativos, diapositivas y visores, medidores de luz y, con mucho cuidado, unas placas en cristal que disparó mi abuelo. Y triunfé.

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RTB – Compra Programática

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En Internet las revoluciones se suceden cada vez con mayor velocidad o en menor plazo de tiempo. Por los cambios producidos en el mundo digital tan solo en la última década, cabría decir que Internet es el gran devorador de revoluciones. Conectividad, interactividad, contenidos, redes sociales, aprendizaje, comercio electrónico, movilidad, sociabilidad, globalidad, el poder del consumidor, 2.0, 3.0, geolocalización, analítica, 4G, 5G, Inbound Marketing, Big data… RTB.

No hay ningún campo de la actividad humana que no esté afectado por estos procesos de transformación.

La velocidad de implantación facilita que cualquiera de los cambios o novedades que se producen de la mano de las nuevas tecnologías se puedan convertir en disruptivos, en cada vez más breve plazo de tiempo.

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Más allá del juego

Qué simpático es Trevor. ¿verdad?

Qué simpático es Trevor. ¿verdad?

Esta publicación es una muestra más de mi pereza infinita, esquivando hablar de una vez por todas del fenómeno Minecraft. Pero colocaré astutamente una etiqueta, por si acaso aumento el número de visitas. Sigue leyendo