Los creadores de historias normalmente buscamos generar una emoción en el público a través de la empatía con los personajes. Sin embargo, cuando nos planteamos desarrollar experiencias inmersivas, el espectador se vuelve un sujeto activo, se vuelve el protagonista de la experiencia, y por lo tanto, las emociones que buscamos convocar han de despertarse de manera directa y no a través de las historias de terceros.
Por ello, debemos de valernos de los mecanismos a través de los que el ser humano percibe su realidad para desencadenar reacciones. Uno de los elementos más básicos y efectivos para ello es la proxémica. Estudiada por Edward T. Hall, esta disciplina de la semiótica trata de entender el papel que juega el espacio que rodea a los individuos en términos de comunicación.
La proxémica se centra en analizar los diferentes espacios y distancias que rodean nuestro cuerpo, y en los cuales se desarrollan los diferentes encuentros sociales. Si estamos creando una arquitectura transmedia a través de diferentes canales o una experiencia inmersiva (tanto física como virtual), es interesante tener en cuenta estas cuatro distancias: Sigue leyendo




