Las comunicaciones de marketing constituyen el núcleo central de las organizaciones para la búsqueda de la conexión de las marcas con los mercados y los consumidores. Así, las estrategias de comunicación trabajan en la construcción de percepciones de marca de sus productos y servicios entre los ciudadanos y los stakeholders. Sin embargo, la creciente variedad de herramientas de comunicación y promoción, así como la saturación de los mercados y el cambio mediático de los consumidores a raíz de la digitalización han provocado que la gestión comunicativa de una marca se vuelva extraordinariamente compleja y gire en torno a la perspectiva centrada en el consumidor.
Los mensajes de marca aparecen diseminados entre los medios online–offline, above–below the line, propios-pagados-ganados porque la línea que los separaba se ha desdibujado; las marcas trabajan en la integración de mensajes, canales, símbolos, procesos y comportamientos. Las marcas luchan por conseguir la máxima conexión emocional con sus públicos consumidores. De ahí, que de en un tiempo a esta parte, se observa como las marcas están desarrollando estrategias publicitarias y de marketing positivas, es decir, en los que la marca se sitúa en el plano de la cercanía del consumidor y en función de sus intereses. Sigue leyendo









