Cada año por estas fechas, mientras la mayoría apuramos los días de calor asfixiante para compensarlos pronto con unas vacaciones seguro que merecidas, hay en los despachos de las cadenas de televisión temáticas un runrún que parece inofensivo, pero es todo lo contrario. Hace apenas un mes, los programadores de los canales han hecho su peregrinación anual a Los Angeles, a valorar de primera mano las propuestas de los estudios para la temporada televisiva del próximo otoño. Aunque ya hace varios años que la fall season no es ni la única ni la que garantiza los más interesantes proyectos, los upfronts de mayo en LA siguen siendo una cita obligada para arrancar el baile de las negociaciones en la contienda por quedarse con los títulos más codiciados, el pistoletazo de salida para lo que será la batalla de la siguiente temporada. Si tuviéramos que buscar un símil en el mercado futbolístico, sería como el escenario de fichajes de verano, pero sin la posibilidad de ver más que un partido o a veces apenas una jugada magistral del jugador que quieres sumar a tu equipo.
Un episodio piloto, a veces nada más que un tráiler, otras incluso ni eso, tiene que ser suficiente para tomar la arriesgada decisión de quedarse con uno u otro título. Visto desde fuera, parece un proceso sencillo y con lógica. Los productos Fox se los quedan los canales de Fox, NBC los suyos, Warner produce tanto que tiene para todos, si una serie se ha emitido en un canal, su spin off debería seguir el mismo camino. Ninguna de estas premisas son ciertas. Sigue leyendo








