Experiencia: El concepto PERVERSO

Parece ser que experiencia, del latín experientĭa, es el hecho de haber presenciado, sentido o conocido algo.

A día de hoy, la palabra EXPERIENCIA es el mantra de la doble moral: el sobreexplotado nombre que nos suaviza el consumo, que nos mece en los brazos del marketing emocional y que nos torna vanidosos en Instagram.

Qué feo y qué antiguo aquello de acumular objetos materiales. Superficial. Es de la época pasada. Ahora nosotros vivimos con menos cosas: ¡consumo responsable!. Vivimos como si fuésemos a morir mañana, ya lo vaticinaban los tatuajes noventeros de Carpe Diem en la zona lumbar y las buenísimas campañas de Mastercard con su claim “priceless”. No tiene precio.

Perfectamente explicado por  José Carlos Ruiz en Aprendemos Juntos: “Te dicen que lo importante en esta vida es llevarte una mochila de experiencias encima y que eso te va a dar esa felicidad. Entonces, estamos obsesionados con ir acumulando experiencias unas tras otras (…) Entras en una dinámica en la que el consumo de experiencias se va a convertir en el eje que va a orientar tu vida”.
Y las experiencias, por supuesto, siempre tienen un precio. No son gratis, sino más bien, caras. Viajar, comer, ir a eventos, salir con los amigos o ser feliz son el top del marketing experiencial que ya explicaron Bernd Schmitt o Alvin Toffler,este último en su libro El shock del futuro ya criticaba «las grandes dificultades de los economistas para imaginar alternativas al comunismo y el capitalismo» y aventuraba un futuro en el que los consumidores preferirían invertir gran parte de sus salarios en vivir experiencias increíbles, lo que desembocaría en el surgimiento de una «industria experiencial«.

Y de eso venimos a hablar, de la INDUSTRIA EXPERIENCIAL y, más en concreto, la que vivimos en el sector del ticketing y su futuro cercano. Algunos síntomas:

  1. El gasto de los españoles en ticketing crece cada año más. Se estima que entre 2019-2023 el ticketing digital crecerá un 24%. Además tomamos como referencia la cantidad de espectáculos que se celebran en España, por ejemplo, los festivales de música: cada año nacen (y mueren) más y más. 
  2. Los recintos donde se celebran los eventos como el Wizink Center de Madrid que ha conseguido ser el cuarto recinto con más actividad del mundo y tercero que más recauda. 
  3. Ahora que los artistas apenas tienen otra forma de ganar dinero, los conciertos y los deportes (como el fútbol en España) son la gallina de los huevos de oro, ¿quién no quiere sacar tajada de esto?

Y esta es la tormenta perfecta:

Artistas sedientos de eventos + Experiencias como mejor forma de consumo + Tecnología para facilitar la compra de tickets

Entonces viene ese momento en el que el sector de ticketing, en su delirio de grandeza, comienza a subir los precios medios del ticket sabiendo que el consumidor está entre sus manos. De hecho, el precio para ver conciertos en EE.UU. aumentó un 55% durante la última década

Lo curioso es que, además, es un mercado en el que hay mucha demanda en ciertos momentos, poca oferta y poca transparencia. Queda feo decirlo, pero oye, los artistas no viven del altruismo. Ahora llega lo absurdo de la industria en la que la avaricia rompe el saco y con ello varios ejemplos:

0

  1. Cuantas más partes, mejor: Está de moda la jeta tremenda de partir la pista en dos para que los de delante se dejen una pasta y los de detrás también, en todos los conciertos de artistas internacionales. https://verne.elpais.com/verne/2018/07/16/articulo/1531749192_660370.html
  2. Surrealistas zonas VIP: Guns n’ Roses, Sevilla, 2020 con una zona VIP irrechazable que incluye, ojo, esto: «Camina entre bambalinas y pregunta a miembros seleccionados del equipo cómo es realizar una producción de este nivel» por un módico precio de 1.060 euros más 141 de gastos. Y como con los otros, esto, claro, te permite estar en la Pista A, en este caso con «acceso a plataforma». 
  3. Los precios dinámicos: La principal plataforma de ticketing del mundo, Ticketmaster, con su situación de poder y predominancia ha comenzado a establecer precios dinámicos en muchos países. Por ejemplo, en España ya lo han probado con grandes conciertos como el que dio U2 en Madrid en 2018 así como han anunciado el uso más frecuente a partir de este año.
    1

    A pesar de que cerraron su web de reventa como parte de su limpieza de imagen, han conseguido mantener precios altos y capacidad para poder sacar más dinero de las entradas con su servicio de Ticketmaster Platinum.

    En palabras de Mercadeo Pop, una de las páginas que hablan sobre conciertos y eventos más importantes de España: “La reventa, al final, existirá porque siempre existió. Es más acojonante lo que ya está perpetrando Ticketmaster. Y vaya por delante un dato: Las entradas Platinum (que deberían ser de pista pero son de gradas extensibles para exprimir un poquito más la pasta) para ver a U2 el 20 de septiembre de 2018 en el WiZink Center costaban 1.500 euros hace dos semanas y ahora cuestan 800. ¿Qué mierdas está pasando aquí?” 
  4. El juego de la silla by FC Barcelona: Se nota que aquellos que tienen situaciones de poder, se aprovechan de ello. El FC Barcelona ha hecho de su sistema de ticketing un auténtico juego. Las entradas se entregan 48h antes del evento y te pueden “tocar” separadas. Así tienen más margen para encajar a todo el mundo y distribuyen en el campo a todo el mundo y hacen su propio encaje de bolillos previo al partido para maximizar el rendimiento.  Además, no olvidamos, que también tienen precios dinámicos.
    2
  5. Entradas nominales para todos: Y aquí llega la obra máxima en la que, para que la reventa no pueda perjudicar al consumidor (bonita forma de desviar la atención) se les ocurre que la mejor idea es que las entradas de algunos eventos sean nominales. Si el consumidor tenía pocos derechos, vamos a quitarle más añadiendo alguna que otra obligación como que tengas que ir sí o sí al evento.

    ¿Cuánto nos costará una entrada en unos años? ¿Seguirá habiendo situaciones monopolísticas en la cultura y en los deportes? ¿Le quitaremos algún derecho más al consumidor? Y finalmente, ¿CUÁNTO CUESTA UNA EXPERIENCIA? NO TIENE PRECIO.  


Al final, no nos damos cuenta, pero estamos normalizando esta situación. Poco a poco nos hacen creer que el mundo siempre fue así, pero lo cierto es que ante tanto absurdo, compiten en contra de la libertad y los derechos del consumidor que, lejos de verse favorecidos, cada día deciden comprar más en un sector que les trata peor. Parece que las tiqueteras son el nuevo Ryanair. 

4

 

 

Fornite, ¿que hago con mi hijo?

 

ming-fortnite CC

(Photo used via Flickr under Creative Commons license) A promotional picture for “Fortnite: Battle Royale.”

En los ultimos meses lo que parecía un simple juego de ordenador más (o de Play en mi caso) se ha covertido en un fenómeno tan sorprendente y omnicomprensivo que casi resulta dificil de explicar. Ese simple juego se ha metido en nuestras vidas de manera completa y llena las conversaciones, los bailes, las aspiraciones y los sueños de nuestros hijos. Dicen que se trata de un fenomeno mundial, no lo dudo. Vaya donde vaya, hable con quien hable, todo el mundo comenta sobre esta invasión silenciosa pero imparable.

Y reflexionando sobre eso y sobre lo que está pasando en mi casa (mi hijo de 10 años está más que enganchado de manera inconsciente al fantástico fenómeno) me encuentro con un artículo en el Periodico de hace apenas un par de semanas y me quedo simplemente petrificada ante los dilemas que plantea.

https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20180513/padres-expertos-contra-adiccion-videojuego-fortnite-6803171

Si tomais el tiempo de leer el artículo del enlace lo primero a tener en cuenta es que la publicacion que lo divulga ocupa el quinto lugar en la prensa nacional (excluyendo la prensa deportiva) y que cuenta con medio millon de lectores diarios, vamos que no hablamos de un blog sectorial o de una publicacion de las asociaciones de padres opuestas a la vida digital. Se trata de un medio de información  de los considerados serios y profesionales. Lo segundo es que todo lo que describe lo estamos viviendo las familias en muchos lugares del planeta en un mayor o menor grado. Y es que si, los niños (muy jovenes en muchos casos) no solo se han enganchado a Fornite si no que de alguna manera y no me explico como, Fornite se ha colado en sus vidas y en sus mentes de una manera fácil y arrolladora.

Mi hijo ha estado castigado sin jugar a la Play durante 4 semanas pero aun asi durante todo este tiempo no ha dejado de hablar, soñar y pensar en Fornite ni un solo dia. Sus conversaciones versan sobre las novedades del juego (de las que hablan en todo momento en el colegio), sus sueños se desarrollan alrededor de sus nuevos héroes los creadores de Epic games y cuando está contento se expresa con el baile de la ultima actualización del juego. En resumen viven esperando el proximo momento en que tendrá permiso para jugar, su vida se ha convertido en un compás de espera. Porque ya no me preocupa el tiempo que pasa delante de la pantalla, que a sus 10 años todavía lo puedo controlar, sino el tiempo que pasa pensando en cuando esté delante de ella, y ese tiempo que le ocupa, ese no lo tengo manera de controlarlo. Todo esto lo he visto perfectamente reflejado en el artículo enlazado, vamos como si lo hubiera escrito yo.

Al final del artículo en recuadro aparecen una serie de fórmulas o lo que denominan “trucos” para atrapar al jugador y para mi mayor asombro observo que esos “trucos” son de una simpleza pasmosa pero tremendamente eficaces: hacer los juegos progresivamente más difíciles; introducir un elemento social para que el juego no pueda ser tildado de excluyente, criadero de “frikies” y así terminar con la imagen del jugador/crío raro sin habilidades sociales que se encierra ante el ordenador porque no es capaz de relacionarse normalmente en la vida real; introducir el concepto de tribu, pertenencia, equipo.. todo eso que cualquier padre diría que es bueno (como si hablaramos de la práctica de un deporte); reforzar la personalidad del jugador con halagos, premios o recompensas inesperados que consiguen que el usuario se sienta comodo, féliz y retribuido por el tiempo consumido (vamos refuerzo positivo muy utilizado en educación aplicado al video juego) . Son unos “trucos” ¡rematadamente buenos! Y claro no han tardado en dar resultados. No era para menos!!

Mi primera tentación es compararlos con los «trucos» utilizados por la industria tabaquera, que en su día finalmente conocimos, al incluir en la composición de los cigarrillos sustancias especialmente adictivas para conseguir clientes, que si azucar, que si aromas, que si.. pero es que si lo piensas esto es todavía peor y tremendamente peligroso porque no parece malo, parece incluso mejor que cualquier otro juego: accesible a todos porque es gratis; configuración para todos los publicos (es un comic, “no hay sangre” como dice mi hijo); encima es educativo, porque «no va de matar, es un juego de supervivencia y estrategia» (si eso también me dice mi hijo, angelito, con 10 años para explicar lo que no puedo entender); no tiene sospecha de asocial y se puede jugar en cualquier dispositivo (al principio yo pensaba que solo era la Play pero no, es el ordenador, la tablet o el telefono!). Me quedo pasmada cuando leo que los diseñadores ”son muy sofiscicados que conocen muy bine la psicologia que lleva a la conducta compulsiva o adictiva y que saben como hacerlos irresistibles activados las mismas regiones cerebrales del placer, como cuando un niño se come un helado

Muchos años me he llevado estudiando la legislación de protección al menor y no solo en cuestiones de publicidad: la protección social del menor, o de la infancia, figura en nuestra Constitución encabezando el capítulo de los principios rectores de la política social y económica. La primera Declaración de Derechos del Niño se aprobó en 1924, en 1989 se firma la Convención sobre los Derechos del Niño, ratificada por España en 1990. Esta última es el instrumento jurídico fundamental, inspirador del resto de legislaciones internacionales y nacionales y dedica especial atención a establecer instrumentos para la efectividad de los derechos que reconoce al niño. Junto a dichos derechos básicos, se establece la obligación de los poderes públicos de asegurar a la infancia un nivel de vida adecuado para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social (artículo 27), de crear las condiciones para hacer efectivo el derecho a la educación (artículo 28), a la salud (artículo 24) y de generar mecanismos para la protección del menor en las situaciones que supongan riesgo para su integridad o desarrollo.

Pues vamos bien con tanta declaración pero no tenemos muy claro qué hacer con ella. Por que a mi, esto me lleva a preguntarme si ¿todavía estamos a tiempo de hacer algo? ¿alguien tiene intención de hacer algo?,  siquiera ¿debemos hacer algo o simplemente ¿dejamos estar a nuestros hijos que salgan del atolladero cuando maduren? O quiza ¿deberemos esperar a que el problema sea pandémico y entonces culpemos a los políticos por no haber hecho nada?..

No hay crítica en mis preguntas, simplemente hay perplejidad, porque lo cierto es que no tengo ni idea de qué hacer con mi hijo..

El futuro de la personalidad NO está en las personas

¿Cuál es tu nivel de neuroticismo? ¿Eres de carácter imaginativo? ¿Lloras los domingos por la tarde? Todas estas preguntas, por muy intrínsecas que puedan parecer, Facebook te las podrá contestar con más certeza que lo harían tus padres.

Hace ya 3 años que salía a la luz un interesante informe publicado en PNAS en el que demostraban cómo una máquina puede conocerte mejor que cualquier familiar o amigo. En base a Facebook Likes de los perfiles personales y siguiendo tu huella digital podía deducir la personalidad con una gran precisión. Y es que en términos de personalidad nos referimos a los Big Five de la psicología: extraversión, cordialidad, responsabilidad, inestabilidad emocional y apertura mental. Sigue leyendo

El Gran Dato – El nuevo proyecto de Ley Orgánica de Protección de datos de carácter Personal

Cada mañana la mayoría de nosotros nos levantamos dispuestos a darlo todo: esa ducha y ese café nos motivan y acompañan para darlo todo en el trabajo, darlo todo en el gimnasio, en la universidad o los estudios, darlo todo con nuestras familias o por qué no, en cualquiera de nuestras responsabilidades diarias.

Al mismo tiempo, cada mañana, la mayoría de nosotros (o todos porque de verdad dudo que alguien se libre), de manera consciente o inconsciente lo damos todo, pero todo, en lo que se refiere a información sobre nuestros gustos, necesidades, capacidad financiera, salud, aspiración y capacidad educativa, hábitos de consumo, sueños y aspiraciones…

Nos guste o no, ningún aspecto de nuestra vida, ninguno, queda a salvo de ser divulgado de manera, personal o agredada? (desde luego), al espectro de lo que podemos denominar el Gran Dato. No, no me estoy refiriendo a una traducción del big data, que hace referencia a la gran cantidad de información que acumula y atesora, me refiero al Gran Dato, ese que todo lo ve, todo lo observa, todo lo analiza y todo lo devuelve en la forma más imaginativa e inesperada de publicidad, sugerencia, banner, spam, información patrocinada y a veces incluso información, que se mete en tu vida y ya no sale hasta de haces click.

Puede importarnos o no, pero llevamos años, muchos, lanzando por no decir regalando nuestros datos al vacío digital, sin saber ni conocer a quien se los damos, ni qué van a hacer con ellos, cuánto valen y qué beneficios se obtienen con ellos, ni qué arriesgamos o con qué estamos comerciando cuando los lanzamos. Puede ser que nos de igual lo que se haga o deje de hacer con toda la información, voluntaria o involuntariamente compartida, pero a mi personalmente si me preocupa, y mucho.

La protección de datos en España es un derecho fundamental protegido por el artículo 18.4 de la Constitución y agarrándome a este derecho fundamental de nuestra Constitución (pobrecita!), en particular, lo que me preocupa son las consecuencias sociales y educacionales que la existencia de un Gran Dato sin control pueda ejercer en la configuración de los valores y hábitos de las generaciones futuras.

Recientemente, por fin, nuestro Consejo de Ministros, ha aprobado un Proyecto de Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal cuyo objetivo es adaptar nuestra legislación en la materia a la normativa comunitaria (Reglamento UE 2016/679).

Según la propia norma, que empezará a aplicarse el 25 de mayo de 2018, ésta tiene como objetivo aumentar la seguridad jurídica y adaptar la normativa a la evolución tecnológica, persiguiendo la adaptación de las normas de protección de datos a la rápida evolución tecnológica y los fenómenos derivados del desarrollo de la sociedad de la información y la globalización… ufff, menos mal, por fin un poco de atención al tema.

El proyecto presentado, entre muchas novedades, en las cuestiones relacionadas con el tratamiento de datos, incorpora el principio de transparencia en cuanto al derecho de los afectados a ser informados sobre dicho tratamiento y contempla de forma expresa los derechos de acceso, rectificación, supresión, derecho a la limitación del tratamiento, así como a la portabilidad y oposición. Me encanta la teoría que aquí expone la norma pero claro que se lo vayan a decir a las cookies, trackings, chokings o clickings y demás «ings» diarios a los que sometemos nuestros datos.

Para evitar situaciones discriminatorias, se mantiene la prohibición de almacenar datos de especial protección, como ideología, afiliación sindical, religión, orientación sexual, origen racial o étnico y creencias. En estas categorías, el solo consentimiento del interesado no basta para dar viabilidad al tratamiento.

Todo esto aparece como obvio, sencillo, claro y expeditivo, sin embargo no veo muy claro de qué manera los mecanismos de control y protección del derecho fundamental se van a hacer efectivos.

La creación de la figura del delegado de protección de datos en las empresas o la potenciación de la puesta en marcha de mecanismos de autorregulación tanto en el sector público como en el privado no me parecen los mas efectivos para proteger mi derecho a no sentir de manera diaria la persecución de mis datos y la tremenda sensación de ser observada en cada una de las cosas y actividades diarias en las que me aplico. Y es que, insisto, la mayoría de las veces YO NO CONSIENTO, en el sentido jurídico de la palabra que exige conocimiento y voluntad. Y probablemente tu tampoco.

La legislación de datos deberá resolver las nuevas situación de vulnerabilidad del ciudadano, ya que el rápido avance tecnológico y la globalización multiplican de manera exponencial el aumento de los flujos transfronterizos de los datos personales, aumentado los riesgos inherentes a que las informaciones sobre los individuos siendo más accesibles y más fáciles de procesar, al tiempo que se ha hecho más difícil el control de su uso y destino. No me canso de repetir que el Dato no es nacional y sin embargo seguimos teniendo tratamientos nacionales en la protección y tratamiento del mismo. Una nueva Ley Orgánica, bien, pero es la vía de la legislación nacional la manera de proteger nuestro derecho fundamental, yo sinceramente sigo teniendo muchas dudas y esto también pasa a formar parte del Gran Dato.

Nuevos perfiles profesionales en la Industria del Contenido Digital, 1. Tecnología y Formación

Mural Diego Rivera Detroit Industry Murals

Me propongo hacer una aproximación al mercado laboral relacionado con un sector productivo nacional que se ha venido a identificar como Industria del Contenido Digital. No hay duda de su importancia económica, de su dimensión, diversidad y dinamismo innovador y de su imparable proyección a futuro; tampoco hay duda de las dificultades y tensiones laborales y profesionales de una actividad tan competitiva y cambiante.

A pesar de que las actividades profesionales relacionadas con el Contenido Digital están interconectadas,  su dimensión y complejidad aconseja separar este pequeño estudio en tres bloques que darán lugar a 3 post: este que nos ocupa es introductivo y trata de 1.-Tecnología y Formación; los dos próximos trataran de nuevos perfiles profesionales en 2.-Producción Audiovisual y 3.-Comunicación y Social Media. Sigue leyendo

3 cuadros sobre Medios y Redes.

No se cual va a ser la conclusión de este post. Me gustaría poder aportar algo pero ando algo confundido. Vamos allá.

Me gustaron y mucho los post de Fran Gallego  sobre analítica. Nos obligaba y comprometía a ser serios en el análisis de los datos. No era suficiente con querer transmitir lo que en otros post sobre análisis de data en redes, otros autores de este insigne blog hemos hecho… no menciono para que Fran no lo tome contra ell@s.

Aquí van tres cuadros de unos cruces de datos que hemos realizado. Podría posicionarme da una manera súper ilusionante y transmitir amor hacía la humanidad pero realmente estoy confundido. No sé si es por falta de tranquilidad, por falta de contemplación… estos son los datos y juzgar vosotros.

Los datos que aportamos son de publicaciones de nuestros clientes que ofrecemos agrupados. Entender que no es posible desagregarlos por cliente. La muestra sea hace sobre 1 millón de Post en Facebook durante el año 2016.

Por ser concretos hemos hecho un cálculo medio en 4 variables. Hay otras muchas variables de posible análisis. Aquí lo que pretendíamos analizar, a grandes rasgos, es la vinculación de las comunidades de los medios, su influencia en las impresiones de los total de post y la posible (que no previsible) preferencia de la «red» sobre algún tipo de medio.

Las 4 variables son:

  • Media de Reacciones de usuarios totales dividido por las publicaciones hechas: el objetivo de este análisis es conocer cuántas reacciones de los usuarios se han conseguido por el esfuerzo realizado. Se agrupan las reacciones para facilitar el análisis.
  • Media Comentarios dividido por las publicaciones realizadas: el objetivo es conocer la reacción con la acción con mayor nivel de compromiso por parte del usuario. Los comentarios nos obligan personal y socialmente frente a nuestra comunidad.
  • Media de impresiones por publicación: de alguna manera Facebook hace con esto lo que estima oportuno. Es el cálculo medio de cuantas veces lo ha «impreso» en un muro.
  • Media de impresiones entre reacciones: para conocer si influyen las reacciones en las impresiones en el muro y hasta que punto podemos provocar el incremento de las impresiones y como consecuencia (o causa) de esto, el alcance.

1.- Agrupación por tipología de medio.

  • La media de reacciones de las televisiones, es aproximadamente un 15% de la media de todas las reacciones.
  • Las radios un 50% en la media de los comentarios. ¡Las Radios! Comentamos  más lo que oímos.
  • La media de impresiones es similar entre todos los medios, Facebook reparte suerte a partes iguales. Esto se repite varias veces (casi siempre) en el análisis.
  • Las impresiones necesarias para conseguir reacciones son de media superiores en las radios que en el resto de los medios. Aún teniendo que realizar un esfuerzo superior la media de reacciones merece la pena. El compromiso por parte de la comunidad es mayor.

2.- Por tipología de contenido

En este punto los hemos segmentado en 3 niveles. Especializado, Generalista y dentro de especializado hemos desagregado a los medios deportivos (independientemente de que sean Televisiones, Radios o Prensa)

Los datos son similares en los tres. Llama la atención la media de impresiones y de reacciones por impresión. Los datos son rotundamente iguales. Las reacciones de los usuarios son iguales de media.

Reaccionamos TODOS igual. La masa se comporta de la misma manera. ¿Somos predecibles? ¿Somos un solo elemento? ¿Somos uno? La masa general ¿Se comporta igual? ¿Hacemos lo mismo ante las mismas reacciones?

De este cuadro mi desazón. ¿Somos tan iguales o tan predecibles?

3.- Por sesgo Político.

 

Aquí las diferencias si son claras.

  • Los medios son sesgo político marcado tienen menos del 35% de reacciones que los medios sin línea editorial marcada.
  • Evidentemente los comentarios son en buena medida superiores en los medios políticos.
  • En relación a las impresiones los medios con línea editorial sin afinidad política marcada obtienen un  40% de impresiones más que los medios con adhesión política clara.
  • El esfuerzo de impresiones para obtener reacciones… superior en lo marcadamente político.

Son sólo algunos datos de un análisis más profundo. Lo llamativo es lo dependiente que somos de Facebook para llegar a nuestras audiencias (el milagroso o misterioso algoritmo) y cómo nos comportamos como comunidad en determinados entornos informativos.

El detalle sobre tipo de programa comunicador, contenido, formato… hace que las diferencias sí sean notables, al agruparlas de este modo nuestro comportamiento, como grupo, es el mismo.

@agallor

CELEBRANDO. Febrero mes de la Radio

Mis intervenciones en este blog hasta el momento, siempre han ido acompañadas en el cierre por una canción alusiva a la temática, que pudiera ilustrar el contenido y aportar lenguaje sonoro, el poder emocional de la música.

Hoy voy a invertir el orden y también el sentido de esto, voy a empezar por la canción. Voy a convertir el post en Transmedia, con permiso del autor. Probablemente el creador también pudo dedicar ésta canción a la Radio y coincida conmigo en lo intercambiable del mensaje.

Una forma bonita de hablar de radio. Mi homenaje a la Radio:

Sigue leyendo

¿Compartir es mejor que poseer?

“En EEUU existen aproximadamente unos 80 millones de taladros domésticos, cada uno de los cuales tiene un uso medio de unos 13 minutos a lo largo de su vida útil” Brian Chesky, CEO de AirBnb

De esta premisa nacen brillantes ideas de negocios como AirBnb que triunfan llegando a tener previsión de colaborar con Amadeus.

sharing-economy

Búsqueda de «Sharing economy» según Google Trends desde 2004 hasta hoy

En esta prehistoria de Internet asistimos al nacimiento de nuevos modelos de negocio, como la economía colaborativa, que nos cambian la manera de entender el consumo.
Sigue leyendo

Hacia una sociedad ociosa

26936670174_b190eef416_o (1).jpg

Los campeones de la cadena trófica tenemos sofá o, al menos, un rinconcito donde guarecernos mirando a las musarañas hasta al siguiente esfuerzo. Piensen en la laboriosa hormiguita y en el perezoso león. En torno al 9000 AC se sitúa la fundación de Jericó, la primera ciudad de la que se tienen evidencias y aquello era el inicio de un imparable desarrollo del sedentarismo urbano, de la especialización y, al final, de la liberalización del ocio. El homo sapiens sacó tiempo al atardecer para convertirse en homo ludens (Huizinga, 1938) y, con el andar de los siglos, se convirtió en un verdadero homo videns (Sartori, 1997).

A pesar de la inevitable convergencia (Spence, 2012) y de la era del acceso (Rifkin, 2000) a Internet o de la era de la información (Castells, 2005), lo cierto es que es indudable que siguen existiendo fuertes diferencias sobre el tiempo (cantidad) dedicado al ocio y sobre cómo (calidad) dedicamos nuestro tiempo ocioso entre unos y otros.

En este sentido, la incorporación de la mujer al mundo laboral supuso una revolución mayor que youtube y todo el video digital junto. La economía, la brecha digital y norte-sur, el paro, la conciliación de la vida laboral, el reparto de las tareas domésticas, la edad de jubilación, el envejecimiento de la población, las migraciones, el clima, la cultura, la religión y, por supuesto las políticas nos abocan a un empleo del ocio muy heterogéneo. Tan heterogéneo que el anciano concepto de Mass Media se está disolviendo a favor de micro-culturas nicho transnacionales e interconectadas (¿Cuántos espectadores/ consumidores/ clientes hacen falta para que un producto sea masivo? ¿Habrá éxitos realmente masivos en el futuro capaces de sumar mercados tan dispares como lo son la India o Nigeria?).

Probablemente los hábitos de consumo se polaricen: el tejido de la industria del entretenimiento será capaz de ofertar un abanico más amplio bajo demanda, una carta más amplia y diferenciada, y la existencia de mercados internacionales con convergencia idiomática y la tendencia a costes marginales de reproducción/ copia nulos (Rifkin, 2014) afianzaran esta economía de larga cola (Anderson, 2007).

Pero también veremos nuevos intentos de seducir mercados díscolos con centenas de millones de espectadores aún alejados de la órbita de Hollywood. Las costosísimas producciones  destinadas a copar las taquillas mundiales ya necesitan contar con la explotación internacional en sus cálculos sobre retorno de la inversión. En 2013 Pacific Rim (ambientación asiática) e Iron Man 3 (coproducción EEUU-China) consiguieron el hito de colarse entre las 10 más taquilleras del año en China. Algo histórico (ese mismo año allí, El Hobbit pasó desapercibido). En la India, que pronto será el país más poblado de la tierra, los gustos siguen impermeables a la producción occidental. Es cierto, sin embargo, que estar al final del top 100 en India aún significa tener un buen puñado de millones de espectadores. Pero también lo es que la maquinaría audiovisual india está en expansión y estrena en estos días Zee Mundo, canal bollywood doblado al español para el mercado latino.

Sin embargo, los factores citados arriba (economía, paro, etc) seguirán su propio curso alterando el factor de incidencia sobre el ocio contemporáneo. La presión por la competitividad industrial, por el ahorro de costes y por las ventajas competitivas es ya tradicional, incluso anterior a la Revolución Industrial. Pero, sin duda, el exponencial crecimiento de la computación e Internet han supuesto el inicio de toda una nueva era.

Estamos asistiendo al despliegue de flotas de taxis y autobuses autónomas casi mientras escribo este párrafo, en Australia una pizzería utiliza drones en lugar de repartidores de comida a domicilio, las mayores manufactureras del planeta abandonaron China hace años por países con mano de obra más barata (y ahora están volviendo al continente gracias a robots aún más baratos y al ahorro del transporte), e incluso los ejércitos modernos están siendo sustituidos por unidades autónomas robotizadas (Rifkin, 1995).

A la mejora incesante de la maquinaria, también hay que sumar el implacable e imparable desarrollo de los complejos algoritmos de la Inteligencia Artificial, y de las ignotas capacidades de la Impresión 3D (Ford, 2016). Con una actividad económica nada incentivada para mantener su mano de obra contratada, con una población en constante crecimiento (entre enero y septiembre de 2016 somos casi 65 millones más en el planeta), y también con una población en rápido envejecimiento en todo occidente (y alarmantemente en China) se otea un horizonte potencialmente rupturista con los usos actuales.

Y aquí empieza el lío: hay quien defiende que hay que quitarle el trabajo a los mayores para dárselo a los jóvenes, hay quien quiere prohibir cualquier progreso tecnológico para frenar la erosión del empleo, hay quien profetiza tiempos dramáticos (se habla incluso de la Singularidad) y, por supuesto, hay quien no quiere mirar a medio/ largo plazo.

Comienza a abundar la literatura al respecto desde diferentes prismas y en defensa de diferentes posturas. Pero la voz dominante es unánime:

-Hay que acortar la jornada laboral (ventajas para el empleo, para el medio ambiente y, según dicen, sin desventajas en competitividad- Ferriss, 2012).

-A medida que la robotización y la Inteligencia Artificial avancen, será necesaria una renta básica universal. Esta teoría, que se puede traducir como democratización del estado de bienestar, ha estado frecuentemente vinculado a discursas progresistas, pero lo cierto es que está siendo abrazado por los economistas más conservadores desde Hayek como única alternativa para mantener la demanda/ consumo (Ford, 2016).

Sean o no estás las soluciones, sí parece incuestionable que el tiempo dedicado al ocio en las economías desarrolladas crecerá en los próximos años. El nivel de ingresos, y el reparto entre las diversas actividades está por ver.

Continuará.

Digitalizar la universidad

la-upsa-03

Hace unos días, mientras me invitaron unos antiguos alumnos a participar en la próxima celebración de los 10 años de su promoción, me hacía dos preguntas. La primera es previsible: ¡cómo podía haber pasado el tiempo tan rápido! La segunda, era ¿a qué se estarán dedicando cada uno de ellos y cada uno de los alumnos que han pasado por las aulas de mi querida Facultad de Comunicación de ‘Universidad Pontificia de Salamanca’ en estos 22 años que cumpliré como profesor en poco más de un mes (glup!).

Yo, que mantengo contacto con cientos de alumnos a los que di clase en algún momento, puedo tener una ligera idea, nunca una foto precisa. Pero… ¿qué hay de aquellos con los que no tengo contacto? Y, lo que es más importante. ¿Qué sabe mi universidad, como organización, sobre todos y cada uno de los estudiantes que han pasado por sus aulas? Y en el caso de que supiera algo… cosa que pongo en duda no sólo en mi universidad, sino en la gran mayoría, ¿qué es lo que realmente hacen con esa información? Es más. ¿Qué sabe acerca de los estudiantes que pasan por sus aulas actualmente e interactúan con ella a través de la web, intranet o campus virtual?

Sigue leyendo