Fornite, ¿que hago con mi hijo?

 

ming-fortnite CC

(Photo used via Flickr under Creative Commons license) A promotional picture for “Fortnite: Battle Royale.”

En los ultimos meses lo que parecía un simple juego de ordenador más (o de Play en mi caso) se ha covertido en un fenómeno tan sorprendente y omnicomprensivo que casi resulta dificil de explicar. Ese simple juego se ha metido en nuestras vidas de manera completa y llena las conversaciones, los bailes, las aspiraciones y los sueños de nuestros hijos. Dicen que se trata de un fenomeno mundial, no lo dudo. Vaya donde vaya, hable con quien hable, todo el mundo comenta sobre esta invasión silenciosa pero imparable.

Y reflexionando sobre eso y sobre lo que está pasando en mi casa (mi hijo de 10 años está más que enganchado de manera inconsciente al fantástico fenómeno) me encuentro con un artículo en el Periodico de hace apenas un par de semanas y me quedo simplemente petrificada ante los dilemas que plantea.

https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20180513/padres-expertos-contra-adiccion-videojuego-fortnite-6803171

Si tomais el tiempo de leer el artículo del enlace lo primero a tener en cuenta es que la publicacion que lo divulga ocupa el quinto lugar en la prensa nacional (excluyendo la prensa deportiva) y que cuenta con medio millon de lectores diarios, vamos que no hablamos de un blog sectorial o de una publicacion de las asociaciones de padres opuestas a la vida digital. Se trata de un medio de información  de los considerados serios y profesionales. Lo segundo es que todo lo que describe lo estamos viviendo las familias en muchos lugares del planeta en un mayor o menor grado. Y es que si, los niños (muy jovenes en muchos casos) no solo se han enganchado a Fornite si no que de alguna manera y no me explico como, Fornite se ha colado en sus vidas y en sus mentes de una manera fácil y arrolladora.

Mi hijo ha estado castigado sin jugar a la Play durante 4 semanas pero aun asi durante todo este tiempo no ha dejado de hablar, soñar y pensar en Fornite ni un solo dia. Sus conversaciones versan sobre las novedades del juego (de las que hablan en todo momento en el colegio), sus sueños se desarrollan alrededor de sus nuevos héroes los creadores de Epic games y cuando está contento se expresa con el baile de la ultima actualización del juego. En resumen viven esperando el proximo momento en que tendrá permiso para jugar, su vida se ha convertido en un compás de espera. Porque ya no me preocupa el tiempo que pasa delante de la pantalla, que a sus 10 años todavía lo puedo controlar, sino el tiempo que pasa pensando en cuando esté delante de ella, y ese tiempo que le ocupa, ese no lo tengo manera de controlarlo. Todo esto lo he visto perfectamente reflejado en el artículo enlazado, vamos como si lo hubiera escrito yo.

Al final del artículo en recuadro aparecen una serie de fórmulas o lo que denominan “trucos” para atrapar al jugador y para mi mayor asombro observo que esos “trucos” son de una simpleza pasmosa pero tremendamente eficaces: hacer los juegos progresivamente más difíciles; introducir un elemento social para que el juego no pueda ser tildado de excluyente, criadero de “frikies” y así terminar con la imagen del jugador/crío raro sin habilidades sociales que se encierra ante el ordenador porque no es capaz de relacionarse normalmente en la vida real; introducir el concepto de tribu, pertenencia, equipo.. todo eso que cualquier padre diría que es bueno (como si hablaramos de la práctica de un deporte); reforzar la personalidad del jugador con halagos, premios o recompensas inesperados que consiguen que el usuario se sienta comodo, féliz y retribuido por el tiempo consumido (vamos refuerzo positivo muy utilizado en educación aplicado al video juego) . Son unos “trucos” ¡rematadamente buenos! Y claro no han tardado en dar resultados. No era para menos!!

Mi primera tentación es compararlos con los «trucos» utilizados por la industria tabaquera, que en su día finalmente conocimos, al incluir en la composición de los cigarrillos sustancias especialmente adictivas para conseguir clientes, que si azucar, que si aromas, que si.. pero es que si lo piensas esto es todavía peor y tremendamente peligroso porque no parece malo, parece incluso mejor que cualquier otro juego: accesible a todos porque es gratis; configuración para todos los publicos (es un comic, “no hay sangre” como dice mi hijo); encima es educativo, porque «no va de matar, es un juego de supervivencia y estrategia» (si eso también me dice mi hijo, angelito, con 10 años para explicar lo que no puedo entender); no tiene sospecha de asocial y se puede jugar en cualquier dispositivo (al principio yo pensaba que solo era la Play pero no, es el ordenador, la tablet o el telefono!). Me quedo pasmada cuando leo que los diseñadores ”son muy sofiscicados que conocen muy bine la psicologia que lleva a la conducta compulsiva o adictiva y que saben como hacerlos irresistibles activados las mismas regiones cerebrales del placer, como cuando un niño se come un helado

Muchos años me he llevado estudiando la legislación de protección al menor y no solo en cuestiones de publicidad: la protección social del menor, o de la infancia, figura en nuestra Constitución encabezando el capítulo de los principios rectores de la política social y económica. La primera Declaración de Derechos del Niño se aprobó en 1924, en 1989 se firma la Convención sobre los Derechos del Niño, ratificada por España en 1990. Esta última es el instrumento jurídico fundamental, inspirador del resto de legislaciones internacionales y nacionales y dedica especial atención a establecer instrumentos para la efectividad de los derechos que reconoce al niño. Junto a dichos derechos básicos, se establece la obligación de los poderes públicos de asegurar a la infancia un nivel de vida adecuado para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social (artículo 27), de crear las condiciones para hacer efectivo el derecho a la educación (artículo 28), a la salud (artículo 24) y de generar mecanismos para la protección del menor en las situaciones que supongan riesgo para su integridad o desarrollo.

Pues vamos bien con tanta declaración pero no tenemos muy claro qué hacer con ella. Por que a mi, esto me lleva a preguntarme si ¿todavía estamos a tiempo de hacer algo? ¿alguien tiene intención de hacer algo?,  siquiera ¿debemos hacer algo o simplemente ¿dejamos estar a nuestros hijos que salgan del atolladero cuando maduren? O quiza ¿deberemos esperar a que el problema sea pandémico y entonces culpemos a los políticos por no haber hecho nada?..

No hay crítica en mis preguntas, simplemente hay perplejidad, porque lo cierto es que no tengo ni idea de qué hacer con mi hijo..

El Gran Dato – El nuevo proyecto de Ley Orgánica de Protección de datos de carácter Personal

Cada mañana la mayoría de nosotros nos levantamos dispuestos a darlo todo: esa ducha y ese café nos motivan y acompañan para darlo todo en el trabajo, darlo todo en el gimnasio, en la universidad o los estudios, darlo todo con nuestras familias o por qué no, en cualquiera de nuestras responsabilidades diarias.

Al mismo tiempo, cada mañana, la mayoría de nosotros (o todos porque de verdad dudo que alguien se libre), de manera consciente o inconsciente lo damos todo, pero todo, en lo que se refiere a información sobre nuestros gustos, necesidades, capacidad financiera, salud, aspiración y capacidad educativa, hábitos de consumo, sueños y aspiraciones…

Nos guste o no, ningún aspecto de nuestra vida, ninguno, queda a salvo de ser divulgado de manera, personal o agredada? (desde luego), al espectro de lo que podemos denominar el Gran Dato. No, no me estoy refiriendo a una traducción del big data, que hace referencia a la gran cantidad de información que acumula y atesora, me refiero al Gran Dato, ese que todo lo ve, todo lo observa, todo lo analiza y todo lo devuelve en la forma más imaginativa e inesperada de publicidad, sugerencia, banner, spam, información patrocinada y a veces incluso información, que se mete en tu vida y ya no sale hasta de haces click.

Puede importarnos o no, pero llevamos años, muchos, lanzando por no decir regalando nuestros datos al vacío digital, sin saber ni conocer a quien se los damos, ni qué van a hacer con ellos, cuánto valen y qué beneficios se obtienen con ellos, ni qué arriesgamos o con qué estamos comerciando cuando los lanzamos. Puede ser que nos de igual lo que se haga o deje de hacer con toda la información, voluntaria o involuntariamente compartida, pero a mi personalmente si me preocupa, y mucho.

La protección de datos en España es un derecho fundamental protegido por el artículo 18.4 de la Constitución y agarrándome a este derecho fundamental de nuestra Constitución (pobrecita!), en particular, lo que me preocupa son las consecuencias sociales y educacionales que la existencia de un Gran Dato sin control pueda ejercer en la configuración de los valores y hábitos de las generaciones futuras.

Recientemente, por fin, nuestro Consejo de Ministros, ha aprobado un Proyecto de Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal cuyo objetivo es adaptar nuestra legislación en la materia a la normativa comunitaria (Reglamento UE 2016/679).

Según la propia norma, que empezará a aplicarse el 25 de mayo de 2018, ésta tiene como objetivo aumentar la seguridad jurídica y adaptar la normativa a la evolución tecnológica, persiguiendo la adaptación de las normas de protección de datos a la rápida evolución tecnológica y los fenómenos derivados del desarrollo de la sociedad de la información y la globalización… ufff, menos mal, por fin un poco de atención al tema.

El proyecto presentado, entre muchas novedades, en las cuestiones relacionadas con el tratamiento de datos, incorpora el principio de transparencia en cuanto al derecho de los afectados a ser informados sobre dicho tratamiento y contempla de forma expresa los derechos de acceso, rectificación, supresión, derecho a la limitación del tratamiento, así como a la portabilidad y oposición. Me encanta la teoría que aquí expone la norma pero claro que se lo vayan a decir a las cookies, trackings, chokings o clickings y demás «ings» diarios a los que sometemos nuestros datos.

Para evitar situaciones discriminatorias, se mantiene la prohibición de almacenar datos de especial protección, como ideología, afiliación sindical, religión, orientación sexual, origen racial o étnico y creencias. En estas categorías, el solo consentimiento del interesado no basta para dar viabilidad al tratamiento.

Todo esto aparece como obvio, sencillo, claro y expeditivo, sin embargo no veo muy claro de qué manera los mecanismos de control y protección del derecho fundamental se van a hacer efectivos.

La creación de la figura del delegado de protección de datos en las empresas o la potenciación de la puesta en marcha de mecanismos de autorregulación tanto en el sector público como en el privado no me parecen los mas efectivos para proteger mi derecho a no sentir de manera diaria la persecución de mis datos y la tremenda sensación de ser observada en cada una de las cosas y actividades diarias en las que me aplico. Y es que, insisto, la mayoría de las veces YO NO CONSIENTO, en el sentido jurídico de la palabra que exige conocimiento y voluntad. Y probablemente tu tampoco.

La legislación de datos deberá resolver las nuevas situación de vulnerabilidad del ciudadano, ya que el rápido avance tecnológico y la globalización multiplican de manera exponencial el aumento de los flujos transfronterizos de los datos personales, aumentado los riesgos inherentes a que las informaciones sobre los individuos siendo más accesibles y más fáciles de procesar, al tiempo que se ha hecho más difícil el control de su uso y destino. No me canso de repetir que el Dato no es nacional y sin embargo seguimos teniendo tratamientos nacionales en la protección y tratamiento del mismo. Una nueva Ley Orgánica, bien, pero es la vía de la legislación nacional la manera de proteger nuestro derecho fundamental, yo sinceramente sigo teniendo muchas dudas y esto también pasa a formar parte del Gran Dato.

Google me – Quiero que me recuerdes…

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En el número de abril de la versión inglesa de Vanity Fair (si me encantan revistas frívolas y en papel, lo admito) descubro un interesantísimo artículo de Michael Kinsley ilustrado con una estupenda e inspiradora imagen de Barry Blit.

http://www.vanityfair.com/culture/2016/04/michael-kinsley-baby-boomers

En este artículo, Kinsley reflexiona sobre el afán de los “babyboomers[1] por competir durante toda la vida de su generación, llegando dicha competencia a un afán por sobrevivir en la memoria de la historia después del final de la vida.

Según Kinsley, los “fiftysomething” (entre los que me todavía no me incluyo aprovecho para decir) han sido una generación que ha pasado su tiempo compitiendo: primero por los mejores juguetes y una plaza en la mejor escuela, después por las mejores calificaciones escolares y más tarde en la adolescencia el mejor sexo, el mejor trabajo o las vacaciones más exóticas.

Llegada la madurez compiten por la longevidad, ¿quien vivirá más tiempo y con mejor calidad de vida?. Y estando de acuerdo con Kinsley, encuentro de repente una explicación para la moda de correr maratones entre los altos ejecutivos que llenan los parques de personas maduras corriendo, la proliferación de los boxes de Crossfit llenos de “geypermanes” de pelo cano y conversaciones “maduras” sobre la alimentación Bio o la importancia del descanso para vivir más y mejor.

Pero Kinsley va más allá y nos hace reflexionar sobre la necesidad de ser recordada que sienten los representantes de tan conocida generación, de conseguir que su legado quede de alguna manera en las listas de búsqueda de Google…!!!??

Lo que Kinsley llama “El reto de la reputación Póstuma”.

Todo esto me ha llevado a reflexionar sobre las generaciones “millennials[2] o “nativas digitales[3] o las que todavía están por venir y del gap generacional cada vez más amplio, profundo y probablemente patético.

Las jóvenes generaciones no parecen tener ningún miedo al olvido futuro, ni que lo que quede de su legado sea recordado, reconocido o valorado. Su afán es inmediato, de la gloria presente aunque sea efímera, la notoriedad, saben, no dura y les gusta así. No necesitan que dure. Los “likes” de hoy no aseguran los de mañana y los seguidores nos abandonan de manera caprichosa según la moda o la tendencia.

Me resulta difícil entender, quizá por pertenecer más a esa generación X (sí, la generación perdida en medio de dos tan diferentes.. ) el afán de permanencia de los babyboomers y en el polo opuesto el desdén por la obra perdurable de los millenials.

Los primeros buscan poner sus nombres a las calles, a edificios, escriben libros o donan fortunas a fundaciones de reconocimiento universal .. pero hay un hecho innegable, si esta es la manera de responder a sus anhelos, antes han tenido que ganar mucho dinero y notoriedad social para alcanzarlos. Y todo ello sin mucha garantía de éxito: cierto que nuestras ciudades están llenas de calles con nombres de personas que nadie parece saber quiénes son o de edificios que acaban siendo conocidos por “apodos” o “diminutivos”.

Los segundos, de manera más asequible, universal y probablemente democrática, escriben un “Blog” y lo llenan de seguidores o persiguen colgar un video viral en Youtube con el afán de ser inmortales al menos durante un corto espacio de tiempo ya que a los dos días nadie recordará sus nombres, su obra o sus “likes”…

¿dónde estará la respuesta a la inmortalidad? ¿será Google quien decida…?

[1] Baby boomer es un término usado para describir a las personas que nacieron durante el baby boom, que sucedió en algunos países anglosajones, en el período momentáneo y posterior a la Segunda Guerra Mundial, entre años 1946 y 1965.1 Tras la Segunda Guerra Mundial, varios países anglosajones— Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda— experimentaron un inusual repunte en las tasas de natalidad, fenómeno comúnmente denominado «baby boom». En esos países el término se utiliza también para denominar a esa generación. (Wikipedia)

[2] Generación Y, también conocida como Generación del Milenio, milenial o Milénica,1 2 3 es la cohorte demográfica que sigue a la Generación X. No hay fechas precisas respecto a cuando la Generación Y comienza y termina. Los comentaristas utilizan las fechas de nacimiento desde 1979 hasta 1999.

[3] Se denomina nativo digital u homo sapiens sapiens digital a todas aquellas personas que nacieron desde 1980 hasta la actualidad, cuando ya existía una tecnología digital bastante desarrollada y la cual estaba al alcance de muchos.1 Por otra parte, el término inmigrante digital se refiere a todos aquellos nacidos entre los años 1940 y 1980, ya que se considera que han sido espectadores y actores generalmente privilegiados del proceso de cambio tecnológico

Ilustración: Barrry Blitt via Vanity Fair

Aprendiendo a hacer cine

A principios de junio, en el fragor de los preparativos para las actividades estivales para mis hijos (ardua tarea por otro lado dado la extensión de las vacaciones escolares y el nivel de actividad que hay que proporcionar a los pequeños hoy en día –aunque.. ese no es el tema hoy-) me topé con esto:

Ya veis, en principio no parece muy original, se trata de una escuela de cine para jóvenes en Londres, lo que si es original es cómo lo hacen.

El taller es exactamente lo que presenta el video y los niños hacen una peli en 4 días: escriben el guión, preparan los escenarios, reparten los papeles, y ensayan su interpretación, graban con cámaras de verdad, experimentan con el sonido y con la luz, componen y cortan y después proyectan su obra y se sienten orgullosos del trabajo realizado.

Tengo que destacar que el programa es completo, los medios sencillos pero suficientes y el entusiasmo de la escuela da un resultado que sorprende. Los niños aprenden lo que hay detrás de una cámara, lo que hay que invertir para crear una historia, el poder que tienen sobre ella y también lo divertido que resulta dejar volar tu imaginación plasmándolo en una obra audiovisual!

La creación audiovisual se introdujo así en el resto de nuestras vacaciones, mi hija no ha parado de inventar historias, grabar con su i-pad y hacer montajes con una serie de aplicaciones “molonas” que ha encontrado y aprende a usar sola.

Todo esto me lleva a reflexionar sobre la poca formación que recibimos en nuestra etapa joven sobre la creación, lo poco que se nos enseña a canalizar nuestra imaginación y a utilizarla como vía de escape para comunicar lo que no somos capaces de comunicar de otra manera o para dejar salir esos miedos que nos causa la vida cuando no entendemos lo que nos rodea.

Hoy, desde muy pequeños, todos consumimos, devoramos sin parar obra audiovisual sin hacernos ninguna pregunta. A cualquier edad, las obras están ahí y las tomamos sin mas, pero lo cierto es que no sabemos nada ni de cómo se hace el cine, ni de cómo ha llegado hasta nuestra pantalla, ni el trabajo que implican, ni de qué ni quiénes nos lo han servido en bandeja de plata.

Si queremos que el futuro del cine incluya personas que respeten los derechos de autor, reconozcan el valor y el talento que se refleja en las obras, y entiendan la importancia del proceso creativo creo que es esencial enseñar a los pequeños a hacer cine. Si queremos que nuestro cine sobreviva, los pequeños tendrán que aprender y comprender de donde viene lo que ven, cómo se hace, las opciones infinitas que se les brinda en el mundo audiovisual y los muchos caminos que pueden tomar para expresar sus ideas, sueños o preocupaciones, y el esfuerzo que toda obra requiere. Solo así tendremos un futuro de creadores que sigan creyendo en el valor de lo que hacen, que no vale simplemente el poder grabar cualquier cosa de cualquier manera que lo que importa es que sea viral. Distinguirán una obra audiovisual de un simple golpe de suerte y sobrevivirá un reducto creativo en el que la calidad de la obra sea importante.

Esto, que a mi ya se me aparece esencial no parece contar en nuestro sistema educativo, apenas algunas escuelas ofrecen clases de interpretación o incluso he llegado a conocer algunas propuestas de clases extraescolares de cine no se si con demasiado éxito o divulgación.

Ya no se trata solo de interpretar (que también) se trata de proyectar, idear, planificar, adaptar recursos, imaginar, revisar y criticar los resultados, decidir lo que te gusta y te parece que encaja mejor en la historia que quieres contar y finalmente, de disfrutar del resultado. Como padres creo que debemos provocar un cambio en la relación de nuestros hijos con el cine, quizá así su futuro parezca un poco más halagüeño..

¿Alguien se anima a hacer algo parecido aquí? Yo me apunto!

¿De verdad no te importa lo que se haga con tus datos?

POST PHOTO

Desde hace tiempo venimos hablando, opinando y conociendo el mundo inabarcable que nos abre la tecnología para el análisis y utilización de todos nuestros datos. Esos datos ya se entienden en sentido muy amplio y exceden mucho ya de lo personal (DNI, teléfono, dirección postal o de IP o número de la Seguridad Social). La tecnología disponible explora dimensiones mucho más íntimas de nuestra vida, como deseos, problemas, enfermedades, amistades y enemistades, preferencias y anhelos, ambiciones, y desde luego nuestra localización casi de manera permanente.

Cuando, hace algunos años, empezaban todas estas cosas a pulular por nuestro espectro de información, algunos llegamos a pensar que eso podía tener muchas cosas positivas: “Podré saber donde están mis hijos al instante y controlar sus amistades”, “si me roban el coche lo encontraré en un plis” “ las mejores ofertas en la pizzería más cercana son mías ya!”… Sigue leyendo

IP Defenders – Una historia de Superhéroes

Foto Post

Pensando en el ámbito que protege o intenta proteger, con mayor o menor fortuna, nuestra maltraída Propiedad Intelectual y el nuevo entorno en el que ya, desde hace tiempo, intenta sobrevivir, se me ocurría que hoy defender la Propiedad Intelectual es tarea de superhéroes. Y hete aquí que me topo por casualidad con un foro del sector, en el que se describe a los departamentos legales de IP en las empresas, como los IP Defenders!! http://www.globalipexchange.co.uk/media/9212/35881.pdf

El planteamiento obvio es el que establece de qué manera los departamentos legales se plantean las alternativas empresariales para la defensa de sus marcas, patentes, creaciones, contenidos.. pero ahondando en el planteamiento lo que a mi me acuciaba era, no la defensa registral, legal, anti-copia, o antipiratería.., mi cabeza se iba más allá de lo obvio, y para este post no me apetecía centrarme en el análisis de la manera de defender la parte “Propiedad” del binomio, y me tentaba ocuparme de la parte “Intelectual” del mismo. Sigue leyendo

Creatividad legal vs. Legalidad creativa

Cuevas de Altamira

Fotografia Pedro Colmenero CC

Hace ya algunas semanas que vengo dándole vueltas a esta dicotomía tan simpática. Pensando en el contexto que hoy nos acompaña en el mundo de la creación y la innovación no puedo evitar preguntarme hacia dónde vamos en el entorno jurídico que rodea toda actividad creativa.

La creación es un concepto muy antiguo. Me gusta pensar que probablemente sea tan antiguo como la propia humanidad.

Sin embargo la “creatividad legal” (entendiendo como la creación desarrollada en un entorno jurídico definido), después de distintos avatares derivados de la popularización de la imprenta data de la Inglaterra del año 1710 cuando la reina Ana promulgó lo que se conoce como el Statute of Anne: An Act for the Encouragement of Learning, by vesting the Copies of Printed Books in the Authors or purchasers of such Copies, during the Times therein mentioned . Sigue leyendo