Imaginad el titular: El Corte Inglés producirá la próxima serie basada en Hitch de Will Smith para estrenarla en San Valentín. Me lo invento. Claro. Pero podría ser. Los centros comerciales tienen datos sobre qué consumen sus clientes. Tiene datos de cómo son gracias a sus tarjetas de fidelización. Tiene datos sobre qué no consumen y saben qué les gustaría que consumieran. Bueno, pues imaginad que en vez de gastar el presupuesto en avisarnos de la llegada de la primavera decidiesen producir una serie para aquellos consumidores que les interesa donde se va a ver bien aquellos productos que quieren que les entren por los ojos. Unos dirían product placement. Yo diría que el big data ha llegado al modelo de negocio de las series de animación. Y es que esto es lo que anuncia que hará Alibaba produciendo ficción en breve. Sus productos, aquellos que quieren promocionar y vender, serán como el merchandising o el licensing de la serie que van a financiar. Es algo que también me recuerda a la estrategia de algunos grandes canales de subscripción de vod: Tratamiento de la ficción como reclamo para entrar en un universo donde todo se te es facilitado a nivel de consumo hasta un punto en el que no tengas necesidad de salir ya que ahí encontrarás todo, sea como seas, quieras lo que quieras, te guste lo que te guste. Y qué significa esto? Que la serie, cueste lo que cueste, tiene otros objetivos de recuperación de inversión. Una serie como vendedora más que como proyecto con el que ganar dinero.
Una de las conversaciones habituales es el punto conservador de los profesionales de adquisiciones de contenidos en los mercados. Es fácil escuchar a alguien evaluar muy positivamente la creatividad de un proyecto arriesgado a nivel personal y profesional, pero no comprarlo para distribuirlo. Creo que las series para estreno en televisión son más atrevidas a la hora de proponer contenidos arriesgados que el cine comercial a gran escala mira de reojo. Ahora no es raro declarar que te gusta un profesor de instituto que fabrica droga o las aventuras de una chica en una prisión o series políticas eslavas o ficciones de corte similar a un juego de rol. Pensad si ésas afirmaciones eran habituales hace cinco años. A que no? Y eso está creando audiencia, abriendo fronteras, generando hábito de consumo y hambre, mucha hambre de minutos audiovisuales. Bien, pues estos nuevos jugadores, éstos nuevos inversores tipo Alibaba, producirán contenidos más arriesgados para llegar cada vez más a los nichos de público que les interesa a nivel comercial puesto que sus objetivos no son generalistas, ni los beneficios de la serie en sí, su objetivo es complacer a ésos usuarios a los que quieren en su universo y a los que no tienen. Series que atraigan como la miel a las abejas a nichos de mercado con perfiles tan detallados como los que dan en Mentes Criminales o CSI. Quizás el reto sea producir para el nicho de parejas sin hijos a los que les gusta viajar y el vino pero también la restauración en la ciudad, no tienen coche pero sí dos bicicletas y les gusta el teatro más que el cine. Y claro, para éste tipo de nicho, no se puede producir una serie generalista, habrá que ir más allá. La producción de contenidos para el style of life. Y quizás éste modo de financiación no sólo varíe los contenidos a producir, también la distribución. Quizás se acaben regalando visionados a determinados clientes (potenciales compradores del producto del mes).
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