Lo que vengo a contaros hoy no es nada nuevo, aunque sí lo último en tecnología audiovisual. Me refiero a las pantallas OLED (Organic Light Emitting Diode), o lo que es lo mismo, paneles que funcionan mediante diodos orgánicos de emisión de luz que permiten adelgazar su grosor al máximo, logrando así crear modelos flexibles y ultrafinos.
Aunque parezca mentira, este tipo de pantalla fue inventada en 1987 a raíz de un estudio de las células solares orgánicas. Una tecnología que ha ido evolucionando con los años hasta permitir, a día de hoy, crear pantallas de vídeo que se pueden enrollar y doblar como si de un papel se tratase. Y tal avance no sólo reside en su flexibilidad, sino en una mayor calidad de imágenes ligada a un bajo consumo de energía, como no podía ser menos con los tiempos que corren…
