
Deportista practicando orientación en una prueba regional.
Desde que se decretase el estado de alarma no solo la sociedad española ha quedado enclaustrada en sus casas sino que un sector reducido pero cada vez más en auge vio como su planificación cambió por completo: los deportes al aire libre. Este caso haré especial hincapié en dos especialidades que son muy cercanas a mis conocimientos y aficiones: el trail running o comúnmente conocidas como carreras de montaña y en un caso más particular a la orientación, un deporte cuyo principal objetivo es pasar por una serie de balizas indicadas en el mapa en un orden correspondiente ayudándote solo de un mapa y una brújula. Actualmente se chequea el paso por éstas a través de un chip que registra tu paso y que descargas una vez finalizas en la meta.
Sin la posibilidad de poder acceder a espacios naturales, en concreto estas dos modalidades han tirado de creatividad dando un ejemplo de que se puede mantener la mente y el físico activo. Desde que la crisis del COVID-19 azotó Europa y todas las carreras han sido cancelada por seguridad, desde las organizaciones han buscado alternativas y retos tanto con corredores profesionales como incitando al aficionado a forma parte de ellas.








