
Pocas celebraciones concitan a lo largo del año un consenso tan sentido y sincero como la Navidad (“nacimiento” en latín), capaz de asociar en torno a su inequívoco significado religioso un sentimiento colectivo de ilusión, esperanza y tolerancia al margen de conmemoraciones o creencias. Del mismo modo, pocas responsabilidades resultan tan gratificantes para un profesor universitario como canalizar la creatividad y el talento de sus alumnos hacia la concepción y desarrollo de proyectos profesionales sobre los que evidenciar su aprendizaje, sean cuales sean los resultados (y calificaciones) conseguidos.
Semejante tarea ya fue objeto de presentación en el post Ocio y entretenimiento audiovisual (recomendable su lectura para contextualizar las siguientes líneas), título de la materia que se disponían a acometer los estudiantes de 4º de Comunicación Audiovisual en la Universidad Pontificia de Salamanca. El punto de partida se concretaba en idénticas premisas a las que debe afrontar cualquier emprendedor: una exposición breve –pero clara– de las características del proyecto que se desarrollaría en la asignatura, tanto en su dimensión conceptual (qué es) como aplicada (cómo se concretará y será consumido por el usuario).
Hacía falta describir la finalidad del proyecto, sus elementos diferenciales, el perfil del destinatario y la relevancia que supondría en el entorno hacia el que estaba destinado. La memoria inicial contemplaba, además, un cronograma de tareas, recursos y plazos, un estudio de mercado con las referencias y competencias del proyecto, y una estimación argumentada sobre la viabilidad técnica y comercial. Y exigía, por último, una “ventana” virtual para su seguimiento público: web, blog, canal de audio/vídeo o perfil en redes sociales.
Dicen que no hay Navidad sin “nacimiento” ni emprendimiento sin logros, así que en un día tan especial como el de hoy, éstos son y aquí están los ocho “apellidos” que los universitarios le han puesto este curso al ocio y entretenimiento audiovisual.
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