Este último año he tenido la fortuna de participar en dos eventos imprescindibles relacionados con la animación: 3DWire y Anima’t. Ambos han supuesto mi más reciente inmersión en uno de los sectores dónde la unión entre universos narrativos, plataformas, interactividad y negocio forman parte de su genética actual. La animación es un entorno del que aprender ya se tenga la intención o no de lanzar un proyecto clásico de animación. La integración de marcas y productos en el storytelling o el llamado «branded content» es posible que fueran inventados aquí. Creo que no exagero si afirmo que la innovación en el desarrollo de nuevos modelos narrativos se produce de forma contínua. No perdamos de vista que una de los mayores grupos de entretenimiento del mundo es una corporación vinculada a la animación como es Disney. O que Pixar, parte hoy en día de esta corporación, fue el proyecto elegido como «cuartel de invierno» por Steve Jobs en su tiempo en el exilio de Apple y cuyo paso por la compañía marcaría un antes y un después. Tocaba hablar de animación de forma un poco más extensa en un blog que, como es este, se focaliza en la innovación audiovisual y que en el momento de publicar esta entrada solo otra escrita por Matías Dumont esta dedica a este tema aunque algo más específico como es la infografía animada.
