¡LA TELE ES VIRGEN!

La tele es virgen. Concibe contenidos de entretenimiento por la gracia de las productoras pero… no hay padre. A las teles se les aparece un mensajero, generalmente en una empresa de producción audiovisual, con un mensaje divino (el proyecto) y tras unos meses de producción,  se estrena un nuevo programa que tendrá mejor o peor fortuna en la vida.

Recojo el testigo de Javi Jáuregui sobre el tema de El arte de pasarse al autor por el forro… Aquí me voy a ceñir al entretenimiento televisivo. Como autora tengo la sensación, decía, de que los formatos de televisión surgen por generación espontánea. Si, así os lo digo. No hay autor que conciba, elabore y desarrolle propuestas de formato. Las ideas, los proyectos son de las productoras de contenidos pero no hay autor.

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Bueno algunos si tienen autor. Por ejemplo: El Hormiguero de Pablo Motos, Gran Hermano de John de Mol. Pasapalabra: Rebecca Thornhill, Mark Maxwell-Smith, Andrew O’Connor. Late Motiv: El terrat Pero eso son programas, obras audiovisuales producidas. Y esos autores son dueños de las productoras que los producen. Qué coincidencia.

Los canales de televisión nutren sus parrillas de contenidos audiovisuales. Y todo lo que no es ficción se mete en el saco de “entretenimiento televisivo”: Los programas de actualidad, los concursos, los programas divulgativos, los dating, los realities, los coach…. Alguien se ha tomado la molestia en el sector de clasificar los programas por géneros y subgéneros. Así que algo debe existir susceptible de merecer tal estudio pero solo si llegan a la pantalla. Antes de convertirse en obra audiovisual, parece que no tienen entidad como ideas. Esa construcción intelectual que puede llegar a ser una obra audiovisual protegida, está absolutamente desprotegida.

Los formatos televisivos son uno de los mecanismos más utilizados en la industria audiovisual. Su protección por el derecho de autor es un tema de mucho debate académico y técnico que se refleja en la diversa jurisprudencia internacional y nacional que existe sobre la materia.

Gisela Gaffoglio (Argentina) define al formato televisivo como: «un documento escrito en el cual se indican las principales características de un programa de televisión: mecánica, ambientación, escenografía, vestuario, coreografía, musicalización, etcétera, de modo tal que aquel que tenga acceso al formato pueda llegar a crearse una impresión bastante precisa del mismo».

Algo así son los documentos que presentamos, los creadores (quizá suena pretencioso), los guionistas (técnicamente no son guiones) o los autores (que oficialmente no existimos) a los responsables de entretenimiento de las cadenas cuando queremos vender un proyecto de programa de televisión. Pues ese documento en el que un creador individual o colectivo plasma su idea y refleja la conceptualización de la misma, el desarrollo del contenido y los elementos de su propuesta que considera más relevantes para su interlocutor (concepto, estructura, presentadores, perfiles protagonistas, narrativa visual, estructura, duración, estilo…), no se puede proteger legalmente. Tal y como está hoy por hoy, redactada nuestra Ley de la Propiedad Intelectual ese documento no sirve para proteger esa propuesta, “el formato”. Lo que registra un autor es la literalidad, la redacción del documento, negro sobre blanco, sin apoyo ninguno de material gráfico pero no el proyecto que podría llegar a ser.

Así las cosas, si un autor quiere proteger su proyecto de formato, Julia Gil desde Bloguionistas nos recomienda los siguientes pasos: 1) Registro, 2) una presentación en la que quede clara el concepto estructura y formato del programa, 3) un documento de entrega y 4) en caso de interés por parte del receptor HAY QUE PACTAR UN PAGO Y UN PLAZO en el que el proyecto se realizará.

Parecen unas medidas preventivas muy razonables. Por favor, dejad vuestra experiencia al respecto en los comentarios.

¿Registras tus proyectos antes de llevarlo a una productora o televisión?

¿Exiges acuse de recibo de los proyectos que presentas?

¿Pactas habitualmente un pago y un plazo tras el cual recuperarás el formato?

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En España, la Academia de Televisión ofrece a sus miembros la posibilidad de registrar formatos entregando el documento impreso que el autor estime oportuno como proyecto. En este caso los creadores audiovisuales son libres de incluir en este documento los elementos que estimen oportunos. Llegado el momento, si es necesario se podrá recurrir a ese proyecto registrado que podrá contener más elementos que el texto literal que es lo que nos permite, por ahora el Registro de la Propiedad Intelectual.

Y ¿qué sucede con los guionistas que están contratados por una productora para desarrollar formatos? ¿Renuncian a su autoría a cambio de un sueldo?

No amigos, aunque algunos contratos de guión o desarrollo recojan en alguna cláusula que el guionista renuncia a determinados derechos, se trata de derechos irrenunciables.

La legislación española es claramente defensora de los derechos morales, reconocidos para los autores y para los artistas intérpretes o ejecutantes. Estos derechos son irrenunciables e inalienables, acompañan al autor o al artista intérprete o ejecutante durante toda su vida y a sus herederos o causahabientes al fallecimiento de aquellos. Entre ellos destaca el derecho al reconocimiento de la condición de autor de la obra o del reconocimiento del nombre del artista sobre sus interpretaciones o ejecuciones, y el de exigir el respeto a la integridad de la obra o actuación y la no alteración de las mismas.

No está todo perdido. Pero necesitamos reconocer que el formato existe como obra registrable. Si no hay formato no podemos defender el proyecto y la obra, el programa audiovisual producido es propiedad de la productora o del canal que lo emite.

Pues bien, en España a día de hoy, son pocas la productoras que reconocen la autoría de los formatos de la única manera que se puede reconocer, reflejándola en los títulos de crédito. Se podría reconocer de muchas más maneras, la más inmediata es otorgarle un valor económico, pero también se podría garantizar el empleo del creador como director, productor ejecutivo o guionista del programa.

Me alegraría bastante lograr cierto consenso al respecto entre nosotros, innovadores, y me gustaría proponer un debate al respecto. Los autores estamos absolutamente desprotegidos. Pasamos años creando en la soledad de nuestra pantalla al son de nuestros teclados. A veces no tan solos, una firma colectiva merece un reconocimiento también y son tan pocas las veces que suena la flauta que deberíamos ponernos de acuerdo y consensuar unos mínimos derechos sobre nuestras obras.

He estado muy tentada de añadir jurisprudencia pero hay otros colaboradores de este blog muchísmo más autorizados para eso que yo. Fuese cual fuese la sentencia, por ejemplo, sobre el posible plagio de “Españoles por el mundo” a “Madrileños por el mundo” está claro que era una buena idea y que una productora o dos y dos canales tienen ganancias gracias a esa idea original.

Me ilustraba para escribir este post Concepción Cascajosa, Profesora de Universidad y Experta en formatos de Televisión, y me ponía de ejemplo la situación de los creadores de comics de la factoría Marvel que no vieron reconocidos sus derechos de autor hasta la década de los 60 o 70. Stan Lee encargaba personalmente los guiones y tramas a los empleados que desarrollaban ideas y tramas. Los trabajadores de Marvel (freelancers o en nómina) cobraban por página de guión o dibujo y jamás recibían royalties, hasta que décadas después de que sus obras triunfaran lograran finalmente, un reconocimiento formal como creadores de las historias, personajes y sagas de la casa.

Algo así pasa en las productoras con los equipos de desarrollo. Alguien lanza un titular: “¡Quieren un dating!” y un guionista o un equipo desarrollan un proyecto que se presenta a una cadena. Si el proyecto gusta y se vende, en el mejor de los casos los guionistas serán contratados para trabajar en la producción. A veces, seguirán desarrollando nuevos proyectos en el anonimato. Y en este caso ¿cómo se reconoce la autoría de ese formato? Si la autoría es un derecho irrenunciable, no debería, al menos reflejarse siempre quién es el creador del programa.

“El problema aquí”, dice Cascajosa en su post, “es la situación en la que un profesional debe ir a un tribunal para que se reconozca su trabajo porque la industria en la que trabaja carece de los mecanismos para defenderlo”.

La industria no es un ente abstracto, la industria la formamos todos los que estamos en ella. Guionistas, realizadores, trabajadores del audiovisual, productoras, canales, broadcasters, distribuidores. Borja Terán, comentaba al respecto de esta industria la especificidad de nuestro mercado hispánico, que tiene ciertas diferencias con respecto al latino pero tampoco es similar al del resto de Europa. En vista de la grave crisis de creatividad apuntaba en uno de sus artículos que “las cadenas prefieren esperar al éxito o fracaso de producciones de otros países antes de confiar en la creatividad patria: que hay mucha y muy buena”.

Pues tal vez la creatividad patria, necesite una oportunidad, un reconocimiento. Y tal vez en nuestra industria sea urgente activar mecanismos que defiendan al creador. Si se están multiplicando los canales para los contenidos audiovisuales, no perdamos el tren de la innovación.

Innovemos un poco, reconozcamos los formatos como obras y a sus creadores como autores.

 

 

El arte de pasarse al autor por el forro de los…

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Si hay en esta España nuestra algún tópico alrededor del mundo del cine tan o más manido que el de: “estos son un hatajo de subvencionados”, ése es la creencia generalizada de que el sector cinematográfico dista mucho de ser una verdadera industria. Por desgracia, mientras que el primer topicazo es más falso que la nariz de Nicole Kidman el segundo si que es completamente cierto. Y lo es por capítulos tan tristes como el vívido hace unos días en torno al vapuleo de los derechos de unos autores. Me estoy refiriendo a la polémica suscitada en torno a la próxima película del director Fernando Trueba: “La Reina de España” y la demanda interpuesta en su contra. Sigue leyendo

¿Qué tienen que ver el mundo de la Impresión 3D y el sector audiovisual?

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Esta semana, mientras daba vueltas sobre qué iba a escribir en el blog, pasó algo que me vino de lujo para solventar esa duda que me acecha cada vez que se acerca la fecha de entrega de un nuevo post: el anuncio de cierre (y posterior salvación) de una de las principales comunidades de impresión 3D en la web: Pinshape
Lo novedoso no es tanto por el cierre en sí, sino por la forma en que sus fundadores explicaban las sombras que acechan a ese sector, ya que se empieza a poner en duda si ese tan ansiado futuro en el que la impresión en 3D alcanzaría al gran público está tan cerca como se nos había prometido o quedan todavía bastantes años por delante.

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¿De verdad no te importa lo que se haga con tus datos?

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Desde hace tiempo venimos hablando, opinando y conociendo el mundo inabarcable que nos abre la tecnología para el análisis y utilización de todos nuestros datos. Esos datos ya se entienden en sentido muy amplio y exceden mucho ya de lo personal (DNI, teléfono, dirección postal o de IP o número de la Seguridad Social). La tecnología disponible explora dimensiones mucho más íntimas de nuestra vida, como deseos, problemas, enfermedades, amistades y enemistades, preferencias y anhelos, ambiciones, y desde luego nuestra localización casi de manera permanente.

Cuando, hace algunos años, empezaban todas estas cosas a pulular por nuestro espectro de información, algunos llegamos a pensar que eso podía tener muchas cosas positivas: “Podré saber donde están mis hijos al instante y controlar sus amistades”, “si me roban el coche lo encontraré en un plis” “ las mejores ofertas en la pizzería más cercana son mías ya!”… Sigue leyendo

“A robar a Sierra Morena”, el dilema del cine online

chat-bandolerosEl bandolerismo, tal y como todos lo conocemos, ha existido en España desde siglos atrás. No en vano, ya desde el Siglo I a. C., un lugar clásico para bandoleros y salteadores de caminos era Sierra Morena, llegando incluso a acuñarse en su momento en el argot popular aquello de “a robar, a Sierra Morena”.

Pues el váyase “a robar a Sierra Morena” lo han entonado esta vez los poderes legislativo y judicial en nuestro país -Gobierno y Jueces- y lo han hecho frente a los que durante tiempo, y de manera impune, compartieron o auspiciaron que otros compartieran, sin autorización de sus legítimos titulares, contenidos audiovisuales en Internet. Sigue leyendo

¿Y qué piensa de todo esto Series.ly? Hablan los administradores: “Siempre hemos sido legales”

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Por @PaulaHergar

Durante todo el día de ayer #Seriesly se convirtió en el TT número uno en España y el noveno mundial, ¿por qué? Porque la plataforma lanzó un comunicado en el que informaba que, a partir del 1 de enero de 2015 y de acuerdo con la nueva Ley de Propiedad Intelectual, retiraba todos sus enlaces.

La noticia no ha dejado indiferente a nadie, en las redes los usuarios y los detractores de la web se han posicionado claramente en uno u otro bando (las reacciones se pueden seguir en estos dos hashtags: #informeSeriesly #serieslySigue), y he aquí el quid de la cuestión: “la industria mira hacia un lado mientras los consumidores miran hacia otro, ¿cómo podrían reencontrarse?”

Para indagar un poco más en la noticia me puse en contacto con los creadores de Series.ly. Sigue leyendo

Creatividad legal vs. Legalidad creativa

Cuevas de Altamira

Fotografia Pedro Colmenero CC

Hace ya algunas semanas que vengo dándole vueltas a esta dicotomía tan simpática. Pensando en el contexto que hoy nos acompaña en el mundo de la creación y la innovación no puedo evitar preguntarme hacia dónde vamos en el entorno jurídico que rodea toda actividad creativa.

La creación es un concepto muy antiguo. Me gusta pensar que probablemente sea tan antiguo como la propia humanidad.

Sin embargo la “creatividad legal” (entendiendo como la creación desarrollada en un entorno jurídico definido), después de distintos avatares derivados de la popularización de la imprenta data de la Inglaterra del año 1710 cuando la reina Ana promulgó lo que se conoce como el Statute of Anne: An Act for the Encouragement of Learning, by vesting the Copies of Printed Books in the Authors or purchasers of such Copies, during the Times therein mentioned . Sigue leyendo

¿Irás a la cárcel por ver Netflix desde España?

Screen Shot 2014-08-28 at 23.11.54Basta realizar un pequeño rastreo en cualquier buscador de Internet (y algo de paciencia) para disfrutar de cualquier servicio audiovisual desde cualquier lugar del planeta, con independencia de si el servicio está o no legalmente disponible en el país en cuestión. Y es que, desde Netflix hasta Hulu, pasando por Aljazeera Sport, cualquier servicio de Internet puede ser fácilmente accesible también desde España. Cientos de tutoriales disponibles en Internet nos dan las claves acerca de cómo eludir los mecanismos técnicos establecidos por estas plataformas para que sólo los usuarios de un lugar puedan acceder a un servicio.

La gran duda que se plantea en relación con este tipo de prácticas es la legalidad de las mismas. Pero antes de entrar en ello, y vinculado igualmente a lo jurídico, resulta interesante conocer el motivo por el que este tipo de plataformas online, que lo tendrían muy fácil para estar presentes globalmente, restringen el acceso a sus usuarios en función de la zona geográfica en la que se encuentren. Sigue leyendo

Enemigos íntimos: Piratería y Ley de Propiedad Intelectual

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Habrán leído ya, por activa y por pasiva, que el pasado viernes el Consejo de Ministros aprobaba in extremis el proyecto de reforma parcial de la Ley de Propiedad Intelectual. Dicha propuesta normativa, a la que queda aún un largo camino parlamentario hasta su aprobación, aborda una serie de cuestiones, alguna de las cuales ha alcanzado una repercusión sin parangón.

Por lo manido del tema declino entrar en cualquier debate respecto a la conocida como “tasa Google” (ésa que se pretende imponer a agregadores de noticias que reproduzcan parcialmente contenidos a los que enlazan y redirigen), pero no a dejar de analizar un tema que, desde mi punto de vista, tiene un enorme calado, y no es otro que el de la persecución de la piratería digital en Internet. Sigue leyendo