
El otro día, un amigo que reside fuera de España se quejaba en sus redes sociales de tener que pagar por ver contenidos audiovisuales de una página española. Y decía más. No entendía que ahora se tuviera que pagar por algo que en algún momento llegó a estar geobloqueado. Establecimos un debate acerca de la conveniencia o no de esta opción, y no logramos alcanzar un punto común.
Como usuario también lo he sufrido. En multitud de ocasiones he querido ver contenidos de ABC o CBS y no he podido. Y salvo contadas producciones que podamos disfrutar al mismo tiempo que en Estados Unidos o con un retardo nimio, lo cierto es que uno se encuentra con la imposibilidad legal de ver un contenido. El mercado, hasta ahora, pretende mandarnos cuándo y donde verlo. Algo que, por otro lado, deja de manifiesto que todavía hay quien no ha entendido las nuevas reglas de consumo.
