
Es una constante en cualquier profesional, y aficionado, de la televisión. Cada mañana, casi antes de desayunar, vamos corriendo a mirar la audiencia del día anterior. Espectadores, share, curva de audiencia… son términos que, en algunos casos, dan grandes alegrías a las televisiones, y en otros, enormes disgustos.
Tendemos a medir el éxito de una serie o un programa de televisión por la audiencia que ha tenido dicha emisión en televisión. La audiencia es soberana y en su mano, o mejor, en su mando, está el poder de renovar, o no, un producto televisivo.
Y la pregunta es… ¿Hasta cuando será así?.



