La sombra de Fallon es alargada.

Para mí al menos era inevitable abordarlo. Desayunando el otro día con la triste noticia del fallecimiento de Pat Fallon –un publicitario que a los 70 años se encontraba entre la ley de vida y el valor de ley– me asaltó la necesidad de recordar y revisar la enorme y perdurable influencia que ha ejercido en nuestra profesión.

Basta con googlearlo someramente para ver cómo, sobre todo desde finales de los 90 -con el desembarco de su agencia en Europa- hasta bien entrado el milenio y su segunda revolución industrial digital, su trazo indeleble nos regala pequeños hitos de la comunicación comercial: desde los archiconocidos Balls y Gorilla de Juan Cabral para Sony y Cadbury, hasta los pretéritos éxitos de relumbrón como Cat Herders de HP para la Superbowl o, el que ahora mismo nos ocupa, The Hire para BMW.

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X, Y y Z.

Como decíamos ayer, andamos a vueltas con la Generación Conectada y con -lo que casi parece más importante- qué nombre ponerle. Es un debate que, personalmente, creo que se lleva intencionadamente al paroxismo para amplificar el vértigo de esta constante cambiante en la comunicación comercial de nuestros días que, además de ayudar a inspirar artículos y post diversos, también ayuda a vender revistas, libros y manuales varios.

En fin, siento ser batallitas* pero a mí me produce una sensación de eterno retorno; y creo que los manidísimos millenials, por ejemplo, son, salvando las distancias -tecnológicas y/o sociales, que son casi lo mismo- algo muy parecido a lo que la industria del marketing llamaba Gen Next en los años 90′: un contundente punto de inflexión en la masa social, como corresponde a su segmento de población. El nuevo mundo, vaya. 

La pregunta es: ¿hasta qué punto lo que fue Generación X, y después Generación Y, y ahora Generación Z, es meramente una cuestión de estar adscrito a un clúster de edad?

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Un buen anuncio de lavadoras


Puntos de contacto. Relevante para la audiencia. Contenidos de marketing y branded content (que ni mucho menos son lo mismo, ya se sabe). Comunicación comercial 2.0 y, cómo no, la tan manida innovación. Conceptos que, por desgracia, están ya vacíos de tanto manoseo.
Una pena.

El caso es que, en éstas, nos llega una marca de lavadoras y nos lanza un mediometraje asombroso -46 minutazos- sobre el futuro del clothing, el futuro de la ropa, vaya: The Next Black. Una pieza exquisita e impecable, una suerte de fashion film en formato documental que, lejos de irse por los cerros de Úbeda y aunque parezca lo contrario, va a su core de negocio, al sentido último y original de su industria, a la manufactura pura de su producto: la tecnología y las máquinas; para lavar la ropa, claro. Sigue leyendo