Los medios, a la cola en personalización

Los medios, a la cola en personalización

Cada vez pasamos más tiempo al día pegados a una pantalla, sea del tipo y tamaño que sea. La infinita variedad de fuentes de información, los interminables “streams” o ríos de noticias de las redes sociales, todo ello contribuye a que cada día gastemos más tiempo en el consumo de vídeo o de noticias. Al consumir más variedad nos volvemos también más impacientes, queremos sacar el máximo provecho a nuestro tiempo de navegación, encontrar con rapidez contenido que nos sea verdaderamente relevante.

Es en el terreno de la generación de relevancia donde entra la personalización, la capacidad de adaptar los contenidos a los gustos y preferencias de los usuarios, algo de lo que se lleva hablando muchos años y que sin embargo no termina de materializarse. Si hacemos caso a la famosa curva anual de ciclo de sobreexpectación de Gartner (la de 2015 debería publicarse pronto), en ella no se habla en concreto de las tecnologías de personalización, si bien podemos seguramente situarlas en un punto próximo al del Big Data, ya en ese tramo descendente que ellos llaman “abismo de desilusión”. Sigue leyendo

El increíble vídeo menguante y la necesidad de definir nuevas estrategias de contenido en el móvil

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No leemos; escaneamos. El informativo o documental de toda la vida se nos hace, cómo decirlo, un poco largo, y no aguantamos más de diez segundos sin cambiar de canción en Spotify. Vemos la televisión con el rabillo del ojo puesto en las notificaciones de whatsapp. Compartimos tuis sin leerlos y le damos al “me gusta” de Facebook con pulsión enfermiza. La necesidad de sobrevivir a la sobreabundancia de estímulos nos hace ser cada vez más impacientes o selectivos a la hora de conceder nuestra atención.

Estamos inmersos en la Economía del trastorno de déficit de atención. Así titulaba socarronamente @JohnCassidy uno de sus últimos artículos en The New Yorker, en el que se volvía a incidir en nuestra menguante capacidad de concentración a medida que se multiplican los estímulos a los que tenemos o más bien nos empeñamos en enfrentarnos en nuestro día a día. Sigue leyendo