Categoría: Transmedia

  • El audio digital está en el bolsillo

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    El XV Foro de Innovación Audiovisual, el primero celebrado bajo el convenio con la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), ha abordado la transformación digital de la radio el mismo día en que se conocían los resultados de la 3ª oleada del Estudio General de Medios, instrumento que todavía condiciona la viabilidad y el modelo de negocio analógico del medio. Y tan caprichosa coincidencia —la de identificar retos futuros bajo las limitaciones arrastradas del pasado— ha permitido comprender aún mejor los indiscutibles logros alcanzados tanto por las emisoras de antena convencional como por las nuevas plataformas de audio a la carta, convencidas de que resulta imprescindible hacerse presentes en los nuevos entornos y dispositivos de consumo para garantizar la eficiencia de los contenidos sonoros en el ecosistema digital.

    Pese a su reticencia a la transición digital (abanderada en nuestro país por las emisoras online), la radio española acredita hoy claras evidencias de su integración en smartphones y tabletas a partir del asentamiento de diferentes iniciativas: de entrada, la radio no lineal, es decir, la producción de contenidos a la carta, se asume ya como un eje estratégico en la distribución de la programación de los operadores de antena convencional, y además ha impulsado la aparición de nuevas plataformas de creación y agregación de audio; de hecho, la tendencia es que el podcast va a multiplicarse en cantidad y variedad porque se está demostrando un gran impacto publicitario a menor coste que el de otros formatos. A ello se suman la radio visual —concepto en apariencia contradictorio porque desdibuja la esencia sonora del medio, que sin embargo resulta connatural a las pantallas donde la radio primero se ve y después se oye—, la radio guiada —las apps móviles se transforman en “alarmas” para avisar al oyente de lo que se emite o invitarle a recuperar un espacio ya difundido—, o la radio social, que se asoma a las redes para promover la escucha, generar la participación y brindar la interacción directa con locutores, periodistas y disc jockeys.

    Estas realidades y los desafíos que representan ocuparon el XV Foro de Innovación Audiovisual bajo el título ¿Cómo afronta la radio su transición al entorno digital?, que reunió el 30 de noviembre de 2017 en la sede madrileña de la UNIR a cualificados representantes de los principales agentes de este proceso: los operadores de radio hertziana (las empresas que siempre se han dedicado al negocio de la radio); los operadores emergentes (las plataformas de podcast recién llegadas a esta industria con propuestas complementarias y alternativas); y los analistas de contenidos (las agencias de consultoría e investigación cuyo papel resulta cada vez más decisivo para orientar la toma de decisiones en el sector). Fue un privilegio contar con la presencia y las lúcidas intervenciones de Javier Visiers (Director de Programación del Grupo COPE), Ana Ormaechea (Fundadora de Cuonda Podcast) y Raúl Domingo (CEO de la agencia Know Media). Condensamos aquí algunas de sus aportaciones más destacadas.

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  • «JUEGO DE TRONOS» INTENTA DERRETIR A SUS FANS

    Fecha de estreno de la T7 de ‘Juego de Tronos’

    Este mes de marzo pasará a la historia por contener el día en que conocimos la fecha de estreno de la T7 de Juego de Tronos. ¿A qué vienen esas risas? Doy por hecho que alguien, en una sala de reuniones de HBO, dijo algo parecido hace unas semanas. El problema es que la operación pasó algo desapercibida, y nos ha dejado un ejemplo más de qué funciona y qué no funciona en el universo transmedia. (más…)

  • Los límites del transmedia

    Ya han pasado unos cuantos años desde que empezamos a hablar de transmedia. Aunque queda mucho por andar, hoy sabemos cosas que en su momento ni imaginamos, o que eran todavía inciertas. Y hay otras todavía por descubrir. Así que parece que tiene sentido seguir reflexionando sobre el asunto.

    Mesa redonda durante el primer Transmedia Living Lab (Madrid, 2011). Fuente: Camon

    Los que me conocen saben que me muevo de modo incesante entre la teoría y la práctica, la docencia, y el ejercicio profesional, el análisis y la creación: eso me permite combinar lo mejor de los dos mundos (algo que, como el on y el off, parece que tiende a fundirse, tal y como deseaba en este mismo blog Fernando Galindo hace un tiempo).
    Así, cuando se trata de reflexionar, lo hago a partir de un conocimiento directo del mundo en que vivimos, de “lo que pasa en la calle” (lo que puede traducirse en que “no cuento batallitas” o, si lo hago, soy consciente de ello y lo enuncio como una referencia histórica, que tampoco está mal eso de contextualizar). Me ocurre lo mismo cuando ejerzo como profesional: no me limito a hacer, ni a seguir el dictado de “hoy como ayer, mañana como hoy”, por los siglos de los siglos.
    Eso me lleva a hacerme preguntas que a algunos pueden parecerles extrañas por inusuales, o aparentemente poco prácticas. Yo prefiero tomármelo como aquel que investiga en ciencia básica, consciente de que por sí misma no tiene ninguna utilidad, pero que sin ella la ciencia aplicada no existiría.
    Y así es como llego a este post, preguntándome sobre los límites del transmedia. Estas narrativas, ¿tienen un final o pueden expandirse y crecer eternamente?
    Sabemos que hay narrativas monomedia que, como si de un replicante se tratara, nacen con fecha de finalización (que no de caducidad): tiene una duración determinada desde el mismo momento de su concepción. Probablemente el ejemplo más representativo de los últimos tiempos sea The Wire. Antes de empezar la andadura, David Simon, su creador, peleó con uñas y dientes por conseguir un acuerdo que le garantizara la producción de las cinco temporadas. Para él, la serie sólo tenía sentido si podía explorar las distintas facetas que se había planteado tratar (y si podía decir lo que quisiera al respecto, sin miedo a que le censuraran).
    También conocemos casos de narrativas monomedia que parecen inmortales, como por ejemplo la australiana Neighbours que (salvo algún parón) lleva en antena desde… 1985!!!
    Además, como suele decirse, la multiplicación de formatos y plataformas no hace más que expandir las posibilidades de crecimiento de un relato. Así que, visto el caso de (pongamos) Neighbours, deberíamos concluir que si lo transmediásemos, nos encontraríamos frente a una narrativa potencialmente infinita (¡Quién sabe si eterna!).
    Y sin embargo…


    Imagen del film Spider-Man (1977) Fuente: Nanopress.it

    Al inicio de este post señalaba que sí sabemos algunas cosas. Una de ellas es que toda narrativa es susceptible de ser transmediada. Hace bien poco nos lo recordaba en este espacio Roger Casas-Alatriste.
    También sabemos que, para lograr ese salto a la narrativa multiplataforma, podemos hacer precuelas, secuelas y spin-offs (anglicismo con el que se ha popularizado el término “serie derivada”).
    Como digo, hace tiempo que le vengo dando vueltas a la cuestión, y he detectado que esa potencial infinitud es, en realidad, una cuerda en la que el relato termina por estrangularse.
    Ya hace décadas que Stan Lee (¡Stan Lee!) tuvo que inventarse los “no premios” para reconocer la agudeza de aquellos lectores que detectaban errores e incongruencias en la cronología del creciente Universo Marvel. Y eso que en aquella época, Marvel era fundamentalmente mono-mediática. (Por favor olvidémonos de, por ejemplo, las adaptaciones cinematográficas de Spider-Man de la década de los 70).
    Otro caso, todavía más llamativo, es el de DC con sus universos paralelos, básicamente destinados a justificar errores narrativos: si Superman no podía estar en dos sitios a la vez, la cosa se resolvía explicando que el Superman de Tierra-2 había venido a Tierra-1 y por eso, durante un corto periodo de tiempo, en ese universo habían dos personajes idénticos.
    El recurso puede gustar más o menos, pero la cosa se desbocó cuando, aún utilizando ese artificio, aparecían incongruencias, lo que llevó a la creación de una Tierra-3 y… ¿Hace falta seguir? Resumámoslo con el conocido “es peor el remedio que la enfermedad”. Lo que, finalmente, llevaría a la creación de la maxi-serie Crisis en las Tierras Infinitas, una manera de poner el contador a cero a base de exterminar a diestro y siniestro.
    Y todo, ¿para qué? Para mantener la coherencia narrativa del Universo. ¡Pero a qué precio!
    Ejemplos no faltan. Los reboots (reinicio, sería su traducción al español) están a la orden del día. Es una manera de hacer borrón y cuenta nueva, pero eso también pasa factura.
    ¿Cómo se sienten los fans de Star Wars tras la reformulación de la saga? ¿Quién, si alguien, es capaz de validar lo canónico, y durante cuanto tiempo? Y, sobre todo… ¿podemos mantener el mismo nivel de engagement cuando sabemos que nada es para siempre, que cualquier decisión de una junta de directivos puede borrar de un plumazo esa narrativa en la que llevamos inmersos meses, cuando no años, de nuestras vidas?
    Porque no sólo están eliminando una parte del relato, de algún modo ¡están desautorizando nuestros recuerdos más queridos, nuestra memoria afectiva!
    Como he dicho, reflexionar únicamente en el plano teórico no me parece útil. De ahí que haya escogido citar ejemplos concretos, para ver qué les ha ocurrido y cómo han reaccionado.
    Una cosa más: parecía que tenía sentido la idea de que los relatos transmedia conservan mejor la coherencia si existe una persona que “controla” (dentro de lo posible) las diferentes piezas. Así se había dicho al hablar de Harry Potter o Indiana Jones. Pero, frente a universos en expansión, de dimensiones mucho mayores… ¿Sigue siendo aplicable la misma regla? ¿Funciona?
    La verdad es que creo que no. En este caso, la escalabilidad produce fenómenos inesperados o, en todo caso, incontrolables (entre ellos, la fanfiction). Enunciado de otro modo: el crecimiento de una narrativa transmedia tiende al caos.

    (NOTA: las imágenes que aparecen en este artículo son propiedad de sus respectivos autores y aparecen acogiéndose al derecho a cita).

  • Cinco razones para transmediatizar tu historia (tu libro, tu museo, tu película, tu…)

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    Todo puede ser transmedia. Una pintura, un programa educativo, una empresa, o un disco. Las motivaciones para expandir la narración de algo son de lo más diversas, sin embargo se tiende a confundir -desde una visión reduccionista- a que transmediatizar algo es hacerle una campaña de marketing digital.

    La siguiente lista fue elaborada para demostrarle a un grupo de cineastas de arte y ensayo que el aplicar el transmedia sus respectivas películas no solo no las pervertiría,  sino que era algo inevitable:

    1. Porque si no lo haces tú, alguien más lo va a hacer.

    Si tu historia mueve algo en alguien, para bien o para mal, generará una reacción espontánea. Una búsqueda en Google, un meme, un remix. Alguien retomará la historia de tu videojuego en el punto en el que la dejaste y rodará un fan film. Alguien prologará tu novela a manera de dedicatoria. Alguien le va a pintar bigotes a tu Gioconda. Tu tienes la decisión de sentarte a observar mientras esto pasa o prever situaciones para potenciarlas, capitalizarlas, y de forma intencionada “desarrollar las técnicas y claves para hacerlo, más allá de los fenómenos espontáneos.” Lo malo sería, que después de escuchar tu historia no pasara nada.

    2. Para optimizar recursos

    Quien haya contado una historia determinada por un formato -una película, un libro, un single- sabe que siempre hay materiales que se quedan fuera. Muchas de ellas muy valiosas. Esa entrevista buenísima de la que sólo entraron dos frases en el corte final; toda la documentación histórica que sirvió para ambientar una novela; los bocetos de una película de animación. Pienso en La Maleta Mexicana, esas tres cajas con los negativos de 4000 fotografías, que pudieron haber sido sólo una exposición, pudo haber sido sólo un libro o sólo una película. Menos más que -de momento- es las tres cosas.  

    3. Para facilitar la financiación.

    Esto va sobre todo para quienes tienen entre ceja y ceja producir alguna de esas cosas que requieren de tiempos largos de producción y que encima su modelo de negocio está en redefinción, como pueden ser un libro o una película. Da igual quién sea el financiador, patrocinador, mecenas, friend, fool o familiy que pueda poner dinero en un proyecto, va a ser más fácil de convencerlo si no tiene que esperar 2 años para el gran estreno. Y si además de ir publicando cosas durante el proceso, hay formas de ir recuperando la inversión… pero pasemos al punto 4:   

    4. Para diversificar las fuentes de ingresos

    Pensemos a lo grande: Star Wars. Tienen un universo en constante expansión, una legión de seguidores que tampoco deja de crecer, y hace años que lo de las películas es sólo una parte de sus ingresos. Los puristas dirán que merchandisear una obra es poco menos que prostituirse. Creo que si un libro puede dar pie a un cómic, a una obra de teatro, a una película, a un videojuego y a una exposición, se podría rentabilizarlo con un poco más de facilidad. Y vivir para contarlo.

    5. Para potenciar la campaña de marketing

    Lo que a la ligera se conoce como “calentar el estreno”. Ir publicando piezas, pistas, datos, contar el proceso creativo, el de producción. Hacer del making of una historia constante. Generar una comunidad alrededor. Sin espoilear, claro está. Hacer partícipe a la potencial audiencia de todos estos procesos es clave para involucrarlos. Cuando vean el producto final -insisto, ya sea una exposición, la nueva carta de un restaurante, un nuevo candidato. será más suyo que si sólo vieron una marquesina y una buena crítica antes de decidirse a comprar una entrada. 

    6. Para expandir la propia historia.

    Y más allá de las anteriores razones prácticas, más ligadas a la producción, financiación o comercialización de las diferentes partes, está la motivación más puramente narrativa. Por el simple hecho de seguir contando, de que la o las historias sigan su curso, muchas veces insospechado por el propio autor. Ceder el mando, compartir el relato y que siga creciendo hasta que no pueda más.

    Por Roger Casas-Alatriste, CEO de El Cañonazo Transmedia.

  • Transmedia o la muerte (legal) del autor

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    Las definiciones nos regalan el mundo. Es la manera en la que apresamos lo que vemos, lo que sentimos, lo que hacemos. Vivimos de definiciones –en la era digital, de sus hermanos bastardos: tags y emoticonos– y nada que no podamos resumir en un puñado de palabras tiene vida. Bautizamos con definiciones todo lo nuevo: a nuestros hijos cuando nacen y a las criaturas de Silicon Valley cuando ven la luz: app, startup, instastoriesTransmedia. Sí, para “transmedia” hay también una definición. Pero las definiciones no dejan de ser material de guerrilla, jerga urbana o profesional, hasta que no son elevadas a categoría de VERDAD: esto es cuando la definición deja de ser una manera cotidiana de denominar “la cosa” y se convierte en “la cosa” en sí. Y esta investidura, el paso de la Wikipedia a la VERDAD solo tiene dos caminos: ser aceptada por la RAE; o tener un reflejo jurídico en una ley. Por mucho que nos llenemos la boca con el término, por mucho que repitamos trans-me-dia y lo gritemos a los cuatro vientos, ninguna de los dos acontecimientos ha sucedido aún. Por lo tanto, antes de que la definición apócrifa acabe por devorarnos, deberíamos preguntarnos si todo esto que estamos haciendo –el transmedia– es VERDAD.

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  • Nuevas profesiones con las que nunca llegaste a soñar y visionarios como Fernando Santiago

    Por Paula Hergar

    Desde hace casi cuatro años estoy trabajando en Vertele, un portal de información televisiva de referencia tanto para el sector profesional como para los apasionados de la pequeña pantalla.

    En dicha plataforma, mi labor es redactar noticias de actualidad, audiencias, críticas, análisis, entrevistar a los protagonistas de la tv, cubrir ruedas de prensa, rodajes, making of… vamos, un periodismo tan entretenido como enriquecedor(más…)

  • El vídeo revive la estrella de la radio

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    Fue una emisión histórica para una fecha no menos emblemática: la entrevista con la que Carlos Herrera conmemoró el Día Mundial de la Radio el 13 de febrero de 2017 reunió en el estudio principal de la Cadena COPE a los cuatro locutores que mejor representan en España el pasado y el presente de un medio que avanza con pasos cada vez más firmes hacia su definitiva transformación digital. El anfitrión y “locutor de ustedes” conversó durante más de una hora con los legendarios Luis del Olmo, Iñaki Gabilondo y José Mª García, y esa cordial, emotiva y por momentos hilarante sucesión de testimonios, comentarios y réplicas rememorando su excepcional y dilatada experiencia constituye ya un documento imprescindible sobre la palpable evolución de nuestra radio.

    Un documento de naturaleza sonora que, sin embargo, consiguió un enorme impacto visual gracias a la cuidada realización y planificada distribución del encuentro a través de Internet y las redes sociales: la retransmisión en directo desde Facebook Live obtuvo 433.619 visualizaciones y alcanzó a 1.686.362 usuarios. El éxito de esta estrategia ilustra la convencida adaptación del medio ante la disrupción digital y confirma las tendencias apuntadas hace meses en este blog sobre la inercia no lineal, visual, guiada, humanizada y viral de la radio española. La Cadena COPE ejemplifica de forma modélica el esfuerzo por hacer presente el audio en la pantalla, y por ello en Innovación Audiovisual hemos entrevistado a Javier Visiers, Director de Programación y responsable de Comunicación del Grupo COPE —al que pertenecen, además de su cadena generalista, Cadena 100, Rock FM y MegaStar FM— para conocer mejor las dimensiones de esta encomiable apuesta.
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  • Charlas En Pijama

    charlasenpijama.com

    A veces un perfecto desconocido es el que puede soltar las mayores cargas de profundidad para tu mente. Desde su distancia, sin tener nada que perder o ganar. Ese ser anónimo, que en realidad nunca no lo es, ese que se relaciona contigo en segundo, tercer, o cuarto grado de separación, es el que de pronto puede darte una sencilla opinión que cambiará tu forma de ver ese problema que te mina el día a día.

    Corría la primera semana de octubre de 2016 y un importante y traumático desengaño amoroso con su consecuente cambio de domicilio ocupaba mis días desde la mañana hasta el ocaso. Ah, la noche. Ese momento en el que no quieres ver a nadie, no quieres seguir hablando de ello, pero necesitas el aire fresco de una conversación que no tenga nada que ver, con quién no tienes nada que ver. No es una huída, es recordarte que el Universo es Infinito y el mundo, casi. Es, en el fondo, un acto de amor inconsciente. Una búsqueda de conexión a un nivel diferente y muy sanador. 

    Con la sensación del solista que se lanza desde el escenario sabiendo que el público le va a sostener, enciendo la cámara de mi móvil y me dispongo a charlar. A las 22:30 de la noche. Voy cómodo, claro. ¿Vestirme? ¿Para qué? Con toda la intención dejé que el pijama fuera un elemento claro de apertura, cotidiano, de cercanía, y honestidad brutal. Y se me ocurre llamarlo “Charlas en Pijama”, para despejar dudas sobre el contenido. 

    Ese primer día en el que sencillamente contesté a más de un fan despistado que no sabía si seguía como prescriptor publicitario en Carrusel Deportivo, o había vuelto a Los 40 o a “Hoy por Hoy” se juntaron alrededor del fuego imaginario de mi hogar unas tres mil personas, la mayoría de ellas en diferido. Sí, la charla comenzó con la radio, pero acabó por otros derroteros mucho más profundos, entrañables, e interesantes.

    Aquí entra la innovación audiovisual y la sorpresa. Esto nace desde un grupo de chalados en pijama hasta… no se sabe bien dónde. Es algo construido desde abajo hacia arriba. Yo, acostumbrado a hablar de arriba a abajo, a estar siempre en medios líderes, con audiencias millonarias, prescribiendo mensajes de marcas premium en cada sector, me asombra el grado de enganche de una simple charla en pijama desde mi perfil personal en Facebook. Cada uno de los más de 200 o 300 comentarios de cada noche contiene una pequeña perla. Pensada y enviada por alguien que también desea comunicar. Y todo esto explora además el humilde mundo transmedia de que una pequeña emisora de radio libre de derechos como LIBRE FM emite el audio en directo de los programas. Sin límites ni control.

    Han pasado decenas de programas. Sí, programas. Porque desde el momento en el que se programa, ya lo es. Comencé encendiendo el móvil y contestando a unos y a otros mientras leía la pantalla del iphone, con mi sofá de fondo. Ahora me lanzo a “realizar” con un pequeño freeware, y la casa es otra. A veces en el salón, a veces en el dormitorio, y a veces en la cocina, que siempre es un buen lugar para comunicarse. Sobre todo, si es una fiesta de pijamas.

    Una party multicentro (cada casa lo es) en la que los temas de conversación nos hacen reír (“Juanma, no puedo besarla, ¡tiene bigote!”) o llorar (“dejé mi país para venirme junto a un hombre casi totalmente discapacitado”). Nos hacen imaginar un mundo mejor (colaborando para combatir la ablación) y a veces dejamos “un espacio deliberadamente en blanco” para recapacitar sobre lo último que se ha dicho. Seguramente porque contiene una pequeña “perla” de sabiduría que conviene subrayar. Y el día que decidí abandonar por una edición el mundo virtual y llevarlo a lo físico, se me llenó un bar de Malasaña de personas que habían venido en pijama. Desde Madrid, sí, pero también desde Zaragoza, Sevilla, o Valencia.

    He podido invitar y que estuvieran junto a mí, ataviados con traje de noche, un conocido psicólogo desmitificando el enamoramiento, a la presentadora de un canal de televenta explicando su alter ego como mística, a un campeón de artes marciales con dislexia que ha escrito un libro de mejoramiento personal, una actriz echando cartas que revelan tus valores o a una experta terapeuta que con unas curiosas gafas es capaz de desensibilizar a personas con traumas importantes, entre otros. La desensibilizadora hizo experimentos conmigo en directo, sin red de seguridad. Y funciona.

    Todo con buen ánimo. Mi toque personal desde siempre. Nada lánguido. No es necesario reír siempre, ni llorar siempre. Hay momentos de reflexión y momentos de consultorio. Cada uno cuenta su caso, y muchos aportamos nuestro punto de vista. Incorporamos encuestas en directo para conocer el comodín del público. Eso sí, me alejo totalmente del ritmo lento e intimista de los típicos programas de noche en la radio (“Hablar por Hablar”, etc.). Aquí no paran los comentarios mientras voy leyendo los mensajes, las consultas a las que todo el mundo da respuesta, o vemos los vídeos y fotografías que mandan los verdaderos protagonistas: los observadores, militantes, implicados al 100% con el proyecto desde el principio. A los dos días de comenzar ya la comunidad había acuñado nuevo término para añadir al diccionario: pijuanmático/a” 
     He llegado a tener la sensación de que muchas de las cosas que hecho en la radio aquí cobran sentido. Cuando me encargaba del resumen diario de «Hoy por Hoy», el programa de la Cadena SER, lo que más me gustaba y menos me costaba hacer era encontrar el giro que relacionara invitados, secciones, y contenidos en general. Ahora me ocurre con las aportaciones de los que me mandan su foto, su texto, o su vídeo.

    Sí. Varias personas, embutidas en sus cómodos pijamas, ya se han atrevido a grabarse en vídeo contando alguna experiencia que enseñe algo, que sirva para pensar, que haga un poquito mejor al mundo. Porque a fin de cuentas ese es el fin último del espacio: conseguir un lugar global mejor en el que vivir. Y siempre con la modestia de algo que de momento no sale de mi perfil personal en una red social, pero con la extraña convicción de que acabará llenando algún auditorio. O no. 

    A saber. Esto va así. Nunca se sabe.

  • Transmedia storytelling para un aprendizaje multi-dimensional

    Transmedia storytelling para un aprendizaje multi-dimensional

     

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    Mucho se ha hablado sobre transmedia storytelling en este blog hasta la fecha, y a pesar de que últimamente hay una tendencia que se plantea qué está pasando con el concepto, la narración transmedia cada vez está más presente en nuestras vidas.

    Las aplicaciones más evidentes del transmedia en el mundo del marketing y el entretenimiento son ya un clásico, pero cada vez se hacen más patentes los beneficios de la aplicación del transmedia al ámbito de la educación. Para muestra un botón: Mayus Chavez es la experta en el tema en Innovación Audiovisual y ha dejado constancia de ellos en múltiples entradas en este blog.

    Hoy me gustaría proponer un modelo de análisis y aplicación de este tipo de narrativas a este campo, desarrollado junto a Robert Pratten. En él, partimos de entender cómo se estructuran las diferentes dimensiones del aprendizaje y encontrar oportunidades en las que la narración transmedia pueda aplicarse sacando el máximo partido de sus plataformas, con el objetivo de generar un entorno narrativo que genera más atracción en el estudiante y una mayor retención y compresión de los conceptos a aprender. (más…)

  • Los Villanos de las Marcas

    Los Villanos de las Marcas

    78h
    Los Villanos de las Marcas

    La talla de una historia se mide por la dimensión de su villano. El villano entendido como la representación material de aquellas corrientes oscuras que colisionan en un conflicto. Y allí es donde la verdad de una historia juega al póker con su audiencia buscando  interés, identificación, emoción y prestigio. Por eso, una de las tareas del storytelling es encontrar los villanos de las marcas.

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