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  • La realidad virtual y los nuevos formatos de televisión

    La época estival invita a la divagación, a desconectar de la realidad y a dejar viajar la mente al jardín de las ideas imposibles, donde crecen las más bellas y utópicas flores de la tierra de los sueños.  Así empezaba, Javi Jauregui, un compañero de este blog, en su post, El sueño Transmedia de una noche de verano.

    No encuentro mejores palabras para comenzar este post en plenas vacaciones, ya que el objetivo de hoy es inspirar.

    Pero antes, ya que voy a hablar un poco de la realidad virtual,   es necesario mencionar lo que está sucediendo con la última portada de TIME. La foto de la discordia. Donde Palmer Luckey, 22 años, creador y fundador de Oculus Rift, se muestra, según las críticas, más cerca de los estereotipos nerds que como un titán de la tecnología. El pionero de la VR  asegura, que aunque se imaginaba la reacción del público le parece una buena portada.

    La polémica surge cuando varios medios, sobre todo, del sector de los videojuegos, afirman que dar esa imagen puede hacer retroceder y devaluar el mundo de la realidad virtual. ¿En serio? ¿Por una portada? Desde luego que en España hubiese sido otra cantar, principalmente porque tenemos mucho más humor, incluso siendo conscientes de la que se avecina con esta tecnología.

    -¿Vais a hacer caso de lo que pueda decir una «antigua» revista impresa?- se pregunta él. Cierre de la discusión. (más…)

  • No tengo ni puta idea

    Me vais a tener que perdonar los tacos, casi como siempre, pero puede que hoy un poquito más de lo normal. Porque este post tiene un poco de rabia, pero prometo que también tiene algo de reflexión.

    La verdad es que tampoco tengo mucho más que decir que lo que anticipa el título, lo que sí voy a hacer es contaros por qué.

    El otro día celebramos la asamblea anual de este maravilloso proyecto que es Innovación Audiovisual, charlando entre nosotros salieron propuestas de formatos, de contenidos, de ideas en general. A donde voy es que en todo momento salió a reducir un denominador común: no sabemos qué va a pasar. Pensamos que como individuos podemos dar nuestra opinión o reflexionar juntos, pero nunca promulgar dogmas sobre lo que viene o lo que vendrá. Eso me gustó. Mucho. 

    Me gustó porque no hay nada más fidedigno, no tenemos ni puta idea de qué va a pasar, ni con el contenido audiovisual, ni con la comunicación, ni con las marcas, ni con la economía, ni con nada. Igual que hace unos meses no sabíamos que íbamos a pasar tanto tiempo encerrados en casa. Y creedme que en este proyecto hay personas muy inteligentes.

    Durante todo lo que llevamos de cuarentena, no me ha faltado tiempo para ver y leer a chamanes de sofá y sofistas de Happy Meal que dicen saber lo que tenemos que hacer. Toma ya. Con dos cojones. O dos ovarios. Lo que usted prefiera.

    Estos gurús delebles saben lo que las marcas tenemos que hacer. Yo, desde luego, no lo sé, y me juego el sueldo en crear y comunicar una marca, no lo sabe la gente que más estimo intelectualmente, pero ellos sí. Saben cómo va a cambiar la televisión, la educación, la economía, la comunicación, qué coño (o polla), la vida.

    Nada más lejos de la realidad. Si lo supieran solo habría dos opciones:

    1. Lo estarían haciendo ellos.
    2. Venderían el secreto a precio de oro.

     

    Así que prefiero quedarme con las dos opciones más plausibles:

    1. Intentan estafarnos.
    2. Desde la necedad más absoluta creen que lo saben.

     

    Así que eso nos da lugar a una única opción:

    1. No hacerles ni puto caso.

     

    Pero, oigan, no todo van a ser rabietas pseudo infantiles, hay varias cosas buenas en esto. Lo primero es que la identificación de futurólogos de burdel se ha vuelto más fácil que nunca. Punto a nuestro favor. Segundo, esto nos obliga a reafirmar que ‘No tengo ni idea’ hay que decirlo más. Mucho más, de hecho.

    En este sentido, me parece harto curioso que el no saber tenga cierta denotación peyorativa, más aún cuando la historia del pensamiento occidental se fundamenta sobre las bases socrático-platónicas y su famosa -y descontextualizada- aporía “Solo sé que no sé nada”. Tal vez sea culpa de los filósofos helenísticos, pero este es un berenjenal en el que, por salud mental, no nos vamos a meter ahora. 

    Solo un apunte más y cierro el tema helenístico, prometido. Pero es que, siguiendo a los epicúreos, peor sería creer que se sabe sin saber, que reconocerse como no sabedor. Si no creen en los del Jardín, al menos creanle a uno que peca mucho de esto.

    Para más INRI, la lógica básica nos lleva a afirmar lo siguiente -con perdón por la aliteración innecesaria-: si el saber es un juicio, es porque la sapiencia es un concepto mental que solo existe por su contrario, el no-saber. Ojo, voy a usar la forma prestada del alemán ‘kein(e)’ de la negación del sustantivo en la propia palabra (a través del uso del ‘no-’), puesto que expresa con fidelidad lo que intento transmitir. Lo cual no ocurre con el antónimo usual en castellano, ignorancia, que yo mismo definiría como “no saber que no se sabe”. Por ende, si no existiera el no-saber, no existiría el saber. Tanto es así, que la única condición indispensable para que se de el saber, es el no-saber. Solo el que no-sabe, puede llegar a saber.

    A estas alturas me imagino lo que muchos estarán pensando: ¿tiene esto algo que ver con la innovación audiovisual? Pues no. Y sí. Mucho. ¿Por qué?

    Porque para la innovación es imprescindible el no-saber, es más, no tener ni puta idea. No tan rápido, dame un voto de confianza y déjame desarrollar mi propuesta, por favor.

    Para comenzar, si atendemos a la etimología de innovación, descubrimos que esta palabra la forman tres componentes diferentes: el prefijo ‘In-’ (entrar en, estar) el adjetivo ‘nova’/’novus’ (nuevo) y el sufijo ‘-ción’ (acción/efecto). Es decir innovar sería “la acción de crear lo nuevo”.

    Si es así, puesto que ya sabemos que no es posible innovar sin crear, deberíamos entrar, o eso me parece a mí, en lo necesario para dar lugar a la creatividad. Para ilustrarnos, le cedo la palabra a un tipo más listo que yo:

     

     

    Es decir, el proceso creativo comienza con la detección de lo que no vale, de lo que no sé. Vuelve a ser lógica básica. Si la creatividad existe para resolver un problema, es porque no sabemos cómo resolverlo, si supiéramos, no necesitaríamos creatividad.

    Más allá, el mero hecho de la imprevisibilidad de la situación en lo que nos encontramos ahora (un estado de confinamiento mental y físico producido por el terror a un biovirus) pone de manifiesto que, antes, simplemente, teníamos una ilusión de certidumbre, un estado que nos impulsa(ba) hacia un determinismo que, como ya hemos visto, aniquila la creatividad.

    Qué mejor que terminar con una cita de otra persona con más capacidades que yo que, al menos a mí, me ha tenido pensando unos cuantos días. El filósofo italiano Bifo Berardi escribe en su Crónica de la psicodeflación: “Un virus semiótico en la psicósfera bloquea el funcionamiento abstracto de la máquina, porque los cuerpos ralentizan sus movimientos, renuncian finalmente a la acción. […] No hay pánico, no hay miedo. Solo silencio. Rebelarse se ha revelado inútil, así que detengámonos”.

    Hasta aquí llega mi alegato por el no-saber, por la creatividad y el pensamiento crítico, a mi parecer, las únicas guías de supervivencia intelectual a una situación que nos obliga a pensar. Y oigan, ya que nos obliga, al menos hagámoslo con gusto, ¿no?

    Gracias por haber leído hasta aquí 🙂

    PD: Perdonad, de nuevo, los tacos.

    PD II:: Si, por alguna casualidad, crees que tienes la receta del éxito para las marcas, la economía, el contenido, o cualquiera que sea tu especialidad, bloquéame. Si ya me tienes bloqueado, desbloquéame. Ahora vuelve a bloquearme. Disfrútalo.

    Si consideras interesante reflexionar juntos sobre estas líneas, puedes hacerlo a través de mi cuenta de Twitter o LinkedIn.

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  • Los medios, a la cola en personalización

    Los medios, a la cola en personalización

    Cada vez pasamos más tiempo al día pegados a una pantalla, sea del tipo y tamaño que sea. La infinita variedad de fuentes de información, los interminables “streams” o ríos de noticias de las redes sociales, todo ello contribuye a que cada día gastemos más tiempo en el consumo de vídeo o de noticias. Al consumir más variedad nos volvemos también más impacientes, queremos sacar el máximo provecho a nuestro tiempo de navegación, encontrar con rapidez contenido que nos sea verdaderamente relevante.

    Es en el terreno de la generación de relevancia donde entra la personalización, la capacidad de adaptar los contenidos a los gustos y preferencias de los usuarios, algo de lo que se lleva hablando muchos años y que sin embargo no termina de materializarse. Si hacemos caso a la famosa curva anual de ciclo de sobreexpectación de Gartner (la de 2015 debería publicarse pronto), en ella no se habla en concreto de las tecnologías de personalización, si bien podemos seguramente situarlas en un punto próximo al del Big Data, ya en ese tramo descendente que ellos llaman «abismo de desilusión”. (más…)

  • El contenido de marca es una inversión.

    Las nuevas formas de consumo de contenidos y las herramientas tecnológicas que permiten a los usuarios evitar contenidos no deseados como puede ser la publicidad, han convertido al branded content en una inversión, sobre todo si ese contenido tiene como objetivo encontrar un vínculo entre la marca y el usuario.

    Y esa inversión se traduce en la creación de canales propios por parte de las marcas (“Brand is the new media”) donde se distribuye su propio contenido con el objetivo de crear una comunidad (audiencias propias de las marcas) y donde el gasto está en la propia promoción de este contenido que ya explicaba en mi post  Ahora las marcas venden contenido”.

    Estudios como el Content Scope 2017 de la BCMA Spain ya nos reportan datos que confirman el buen estado del branded content y su crecimiento progresivo:

    1. El 88% de los anunciantes han realizado alguna acción de branded content en el 2017, catapultando a esta estrategia como una de las preferidas de las marcas.
    2. El 18% de la empresas españolas ya cuentan con un equipo específico dedicado al branded content, lo que nos da una idea de cómo los anunciantes están apostando por el contenido a medio y largo plazo, cambiando incluso sus estructuras e incorporando a las mismas a profesionales relacionados con la creación y distribución de contenido: las marcas son los nuevos canales.
    3. El branded content se percibe cada vez más como una disciplina propia aunque no puede vivir aislada al resto de acciones de comunicación, y más en el Universo Digital donde el 60% del contenido no es consumido porque……no es conocido. Y para ellos debemos de hacer algo más para que ese contenido destaque sobre el resto.
    4. Digital es el medio más asociado al branded content, seguramente porque la marca y el usuario están al mismo nivel y porque se establece una conversación bidireccional donde la vinculación se estrecha conforme se vaya estrechando esa conversación que cuanto más personalizada, mejor.
    5. A la hora de idear una acción de branded content la agencia creativa y la marca son los que tienen que liderar el proyecto.
    6. Tenemos pendiente la medición, aún no muy fiable y esto es una de los mayores motivos de rechazo de este tipo de estrategias.

    El otro día leía un artículo titulado “La publicidad ya no está en el negocio de los anuncios, sino en el de la influencia” de Dircomfidencial donde explicaban la ponencia que dio Félix Muñoz en el evento The Future of Advertising organizado por marketingdirecto.com  y que resumiría en estos puntos:

    1.       La oportunidad de reinvención del modelo publicitario en lo que respecta a la relación de los anunciantes con los agentes publicitarios. ¿De verdad que la creatividad tiene que ir por un lado y los medios por otro?

    2.       La publicidad “entendida como la capacidad de influenciar en las personas”, un punto más para reafirmar a la nueva publicidad como una inversión y no como un gasto.

    @jaimelopezamor

    @WeLoveBrandedC

    Foto 1: lucas Favre

    Foto 2: Tim Marshall

  • Transmedia Storytelling en el mundo laboral y el Desarrollo Profesional

    Todos los que vivimos en este mundo Transmedia conocemos bien que hoy la tecnología nos permite conectarnos, contar historias y vivir y convivir en mundos virtuales.

    Por otra parte, enfrentamos grandes retos como profesionistas en el campo laboral puesto que ya no basta con diseñar, imaginar o desarrollar un buen proyecto. Hoy es necesario conocer, interactuar y distribuir nuestras grandes ideas ante un mundo que demanda innovación, emprendimiento y liderazgo globalizado.

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    La oportunidad de hacer realidad cualquier proyecto y poder desarrollar las competencias profesionales en cualquier área académica o disciplina está en nuestras manos si logramos poner en práctica y comprender a fondo las grandes posibilidades transmediáticas. Las redes sociales hoy se encuentran plagadas de mensajes que invitan al liderazgo, a la innovación, al emprendimiento, al “coaching” y demás incentivos hacia la superación personal. (más…)

  • El sueño transmedia de una noche de verano

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    Estamos en el año 2015 D.C. Toda España está cerrada por vacaciones… ¿Toda? ¡No! Un pequeño blog poblado por un grupo de irreductibles innovadores resiste publicando ahora y siempre frente al calor.

    Y aunque seguimos ofreciendo un post diario, somos conscientes de que hay que adaptar los contenidos al verano y a los estados mentales que éste conlleva. La época estival invita a la divagación, a desconectar de la realidad y a dejar viajar la mente al jardín de las ideas imposibles, donde crecen las más bellas y utópicas flores de la tierra de los sueños. Así que ¡Viajad conmigo! soñemos juntos con el futuro de las historias.

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  • Benditos spoilers (No contiene spoilers)

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    Aunque parezca un término moderno, llevan años acechándonos. Son incómodos, silenciosos y los que más duelen vienen de quien menos lo esperas. Pero los spoilers han hecho más que nadie por la ficción audiovisual.

    La pesadilla de cualquier serie o película, cuando se emite por televisión, es coincidir con un partido de futbol de los importantes. El deporte, a priori, podría parecer mucho más simple y aburrido que cualquier pieza audiovisual de ficción, en la que ha sido cuidado hasta el último centímetro de la imagen que aparece en pantalla. Pero tiene un componente contra el que es muy difícil competir, el directo. Cuando algo está pasando a tiempo real, en ese momento, en ese lugar, nadie en el mundo puede saber qué va a ocurrir. Es como un helado que se deshace entre los dedos y tienes que comerlo rápido. Capaz de eliminar cualquier duda existencial sobre a que dedicar la vida en las siguientes dos horas. Se presenta como la cita ineludible a la que no puedes fallar, ahora o nunca.

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  • Google+ no despega, pero tampoco se rinde

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    La semana pasada Bradley Horowitz -recientemente nombrado responsable del área de desarrollo de Google Plus- anunciaba que la red social ha decidido “pivotar” sobre algunos aspectos polémicos de su estrategia, como  por ejemplo el requisito de disponer de perfil en Google+ para poder usar otros servicios como Youtube o Photos.

    En ese mismo post, Horowitz afirma que ahora “Google+ se puede centrar en aquello que viene haciendo bien, conectar a millones de usuarios alrededor de sus intereses preferidos… y aquellos aspectos del producto que no sirvan a este propósito serán abandonados”.

    Prueba de ello ha sido el reciente lanzamiento de Google Photos, un producto que no sólo no requiere una cuenta en Google+ si no que además la mayor parte de sus funciones no necesitan de ningún tipo de cuenta. Esto es una clara muestra de que Google está apostando por todas aquellas mejoras que le permitan acercarse más a la audiencia y deshaciéndose de aquellas que no cumplan con este objetivo. (más…)

  • Spontaneous TV

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    Notícia publicada en The Guardian por Paul Lewis el 28 de abril de 2015

    No es ningún secreto que los países del norte de Europa son los que están ofreciendo mejores soluciones audiovisuales al proceso de desazón que está viviendo el mundo televisivo tradicional. La emergencia de las mejores series de ficción televisivas europeas parten de Dinamarca y Suecia con asociaciones puntuales al sello británico, que sigue intentando conservar su hegemonía en el ámbito del prestigio televisivo.

    También se puede detectar esa creatividad en el ámbito de los formatos televisivos. La denominada «slow TV» es un ejemplo de como ciertas televisiones están innovando o recuperando formas de relación con sus espectadores rompiendo los moldes tradicionales que limitan lo que es y no es televisión.

    Se trata de una televisión que emite lo que ve, utilizando el sonido ambiente y evitando editar las imágenes. Un capítulo de un programa slow TV puede durar dos, tres o siete horas, en función del contenido, y así se emite: sin atajos narrativos, siguiendo el tempo real.

    Si alguien desea saber más sobre este fenómeno y de sus recientes experimentos en Noruega, es de obligada lectura el post que apcapelli publicó en esta misma casa titulado «Slow TV».

    Tim Prevett —un experto en la materia, autor del reportaje The Damned Cow— considera que el éxito de este formato reside en el proceso de inmersión que experimenta el espectador.

    "That Damned Cow" by Tim Prevett
    «The Damned Cow – Just what is Norwegian Slow TV? » por Tim Prevett

    La televisión pública inglesa lleva un tiempo jugando con este formato. Ha emitido programas dedicados a procesos artesanales relacionados con la creación de objetos de vidrio u ornamentaciones de hierro, y ha intentado emular los formatos noruegos de viajes con la emisión de un recorrido por el canal Kennet and Avon de dos horas y media.

    ¿Se trata de un mecanismo de defensa de la televisión tradicional a la competencia que está surgiendo en internet y las plataformas móviles, o simplemente de un nuevo formato, barato e ideal para un público pasivo de cierta edad?

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  • Twitter necesitaba un corazón

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    “No uso Twitter pero sí Instagram porque en Instagram no te insulta nadie y en Twitter te insultan todo el rato” Esto decía hace unos días una presentadora de televisión por un pasillo. A los periodistas nos cuesta entender que ambas redes sean comparables. A nosotros nos encanta Twitter, es adictivo y lo hemos adoptado rápidamente como una extraordinaria herramienta de trabajo. Pero la mayoría de las celebrities no usan las redes sociales para estar informadas, lo hacen para comunicarse con sus fans. Les gusta compartir lo que hacen y recibir sus mensajes y eso es más fácil en Instagram porque en Twitter hay demasiados ‘haters’.

    Un estudio publicado por el Business Insider concluye que el 88% de los trolls está en Twitter. La razón principal es el anonimato. Es más habitual no identificarse en Twitter que en Facebook o Instagram. Pero también tiene que ver con que en Twitter no se habla solo de aperitivos y playas. Se comenta mucho de política, de religión, de fútbol… en definitiva, de asuntos sobre los que hay muy poca tolerancia al diferente. Precisamente uno de los valores de Twitter es la libertad de expresión. Su relevancia en la denuncia de injusticias es indiscutible y eso ha sido posible gracias a esa libertad. Pero bajo ese paraguas de la libertad de expresión también se refugian agresores de toda calaña. El CEO saliente de Twitter, Dick Costolo, lo reconoció: “Somos un desastre lidiando con el acoso” dijo en un mensaje a sus empleados este año. (más…)