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  • Las estructuras como proceso

    Así titulé mi tesis doctoral que el pasado 21 de septiembre presenté en la Facultad de Comunicación y Relaciones Internacionales Blanquerna (Universidad Ramon Llull). El título completo del trabajo es algo más largo; respirad y recitad conmigo “Las estructuras como proceso. Anomalías cotidianas: guión audiovisual, cine mutante, narrativas transmedia y teoría de sistemas”. Volved a tomar aire.
    Podríamos decir que hoy, con el beneplácito de mis compañer@s de blog, he venido a hablar de mi libro, o al menos a exponer un breve resumen de las conclusiones generales a las que he llegado.
    Empecemos.

    1.-
    En mil ocasiones he recitado el manta de “sólo somos historias” y es que sin relato no hay sentido. Es más, por encima de cualquier otra consideración, podemos asegurar que las historias son visiones del mundo.
    Más allá de la tan sobrevalorada trama, más allá del tema, lo que prevalece es eso: una concepción del mundo que impregna todos los elementos constituyentes de la narración. De cualquier narración. Desde las más antiguas leyendas cosmogónicas hasta los relatos transmedia de rabiosa actualidad, todos y cada uno de ellos encierran una determinada concepción del universo.
    Entiéndase lo que digo: no hablo únicamente del estado de la sociedad, sino de una visión de la realidad que nos envuelve. El alemán, idioma tan apreciado por los filósofos y que tanta ayuda ha prestado a esta disciplina en su afán de definir con claridad los conceptos, tiene dos palabras que expresan perfectamente lo que digo: Zeitgeist y Weltanschauung. Pues bien, es esta noción de Weltanschauung la que, a mi entender, constituye el ADN de cualquier historia.
    Distinguimos tres estadios conceptuales en cuanto a la elaboración de una narración: la historia, el relato y el discurso. (Véase la obra de Gerard Genette y demás pensadores adscritos a la narratología).
    Si la primera se corresponde a una simple enumeración de los hechos (una cronología, carente todavía de significado), el segundo presenta una selección y ordenación de los hechos, lo que implica una voluntad narrativa que les dota de sentido, y el tercero otorga la apariencia formal con la que se nos presenta la narración. (Qué y cómo, contenido y forma, en la práctica resultan inseparables, pero puede resultarnos útil hacer la distinción para elaborar un análisis).
    Lo dicho es aplicable para todo tipo de narrativas.

    2.-
    La investigación de mi tesis parte de la comprensión intuitiva de que el tan traído y llevado modelo aristotélico de los tres actos (inicio, nudo y desenlace) no refleja una realidad compleja en la que muchas narraciones se escapan a esa definición y, sin embargo, funcionan como relatos con total validez, tal y como atestigua una audiencia que los acepta y los comparte. (Para no extenderme, y como simple ejemplo, ahí tenemos gran parte del cine asiático, desde los films de Yasuhiro Ozu a las películas de Hou Shiao-shien).
    Son esos films que en su día Rosenbaum y Martin bautizaron como cine mutante. Unas anomalías que, por cantidad y por persistencia en el tiempo, tampoco resultan tan raras.

    Desde su origen, la industria del cine norteamericano entendió que las narrativas audiovisuales ofrecían un gran poder de comunicación y transmisión de ideas, tanto en su faceta más propagandista como en la de ficción vestida de simple entretenimiento (aunque el entretenimiento conlleva también una ideología).
    Ya antes de la Segunda Guerra Mundial se había probado la eficacia de su uso como elemento adoctrinador algo que, con honrosas excepciones (siempre hay voces discordantes), siguió aplicándose de modo generalizado.
    Sin embargo fue a finales de los años ochenta, con la aparición de los conocidos como “gurús del guión”, cuando ese mecanismo se expandió aún más y pasó de los productos finales (los films) y los modelos industriales (los sistemas de producción) a la base del cine: los guiones.
    Y no sólo a los guiones de la industria norteamericana, sino prácticamente a los de todo el mundo, a través de la venta de best-sellers, conferencias y el adoctrinamiento dócil de las nuevas generaciones de estudiantes (futuros profesionales) que pueden acabar comprando la cosmovisión que encierra el discurso de Hollywood sin darse cuenta de ello.
    Tanto como profesional como docente siento que la imposición del modelo hollywoodiense es un refrito de las ideas de Aristóteles combinadas con una lectura sesgada y parcial de las teorías del mitólogo Joseph Campbell y su conocido “viaje del héroe”. No digo que este modelo no pueda ofrecer productos de calidad, pero sí que resulta incapaz de explicar esas otras narrativas, tan válidas o más que las propuestas en los tres actos.

    3.-
    Entre esas narrativas que no resultan abarcables por el modelo clásico es indudable que se encuentran los relatos transmedia.
    Es precisamente la exploración de las características que identifican a este tipo de relatos la que puede llevarnos a adoptar un cambio de perspectiva en nuestro estudio.
    El grueso de mi trabajo investiga qué elementos resultan relevantes a la hora de elaborar una narración que admita todo tipo de formulaciones: es decir, qué elementos comunes aparecen en todas las obras.
    El trabajo, planteado a modo de diálogo socrático a múltiples voces, recoge opiniones y análisis de todo tipo de autores: filósofos, antropólogos, teóricos de la imagen, cineastas, sociólogos…
    Dado lo ingente de la tarea, mi ensayo focaliza su atención en las tareas relacionadas con la elaboración del guión, para finalmente centrarse en las estructuras narrativas.
    En ese sentido, y aún sabiendo que el resultado siempre será parcial, he querido abrir una línea de aproximación holística, porque creo que sólo desde la comprensión de la complejidad podemos alcanzar una visión renovada del tema.
    Así, la incorporación de conceptos relativos a la teoría de sistemas me permite replantear los elementos fundamentales en la creación de esas estructuras, al tiempo que evidencia que ya, desde esa fase puramente estructural, estamos ofreciendo una Weltanschauung.

    y 4.-
    Vivimos en un mundo complejo en el que discursos fragmentados y aparentemente desordenados llegan al usuario por los canales más diversos.
    El relato lineal en el que hay un origen distinguido, una complicación y una resolución igualmente claras resulta, cuando menos, pobre.
    Existen otros modelos de construcción narrativa que, sin duda, expresan mejor el mundo en que vivimos, nuestra visión del mundo. La tesis (y aquí abrevio muchísimo), propone que lo realmente importante es la relación entre los elementos constituyentes, donde el todo es más que la suma de las partes. De ahí el título y la conclusión del trabajo: no debemos interpretar las estructuras como algo rígido e inamovible, sino como un proceso dinámico.

    Como señalo al final de mi tesis, no pretendo agotar el objeto de estudio, muy al contrario: creo que hay mucho por explorar, y que el trabajo y la aportación de todos resulta necesaria para avanzar en la construcción y comprensión de narraciones más complejas que nos ayuden a explicarnos el mundo que hemos construido.
    Fiel a que el conocimiento de la universidad es patrimonio de toda la humanidad, he licenciado la tesis en Creative Commons para hacerla accesible a aquellas personas que quieran consultarla. (Podéis descargarla en este enlace).

    Quiero despedir este artículo agradeciendo a mis compañeros de Innovación Audiovisual el haberme dejado compartir aquí mis pensamientos, así como expresar mi gratitud a todos aquellos que me han ayudado en estos años de investigación.

     

    (NOTA: la imagen que aparece en la cabecera de este post es obra de Simon Cockell, y tiene licencia de reconocimiento. Es la misma que he utilizado para ilustrar la portada de mi tesis doctoral).

     

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  • Hulu, mucho más que The Handmaid´s Tale

    El pasado 17 de septiembre Hulu daba la campanada en la gala de los Emmys. The Handmaid´s Tale se convertía en la primera producción original de una plataforma de streaming que ganaba en la categoría de mejor serie dramática. Una victoria por partida doble, ya que lo hacía antes que Netflix y Amazon, los dos titanes que habían capitaneado la incursión de la televisión por Internet en estos galardones. La adaptación de la conocida novela de Margaret Atwood ha puesto todos los ojos en esta empresa, de trayectoria irregular, con varios intentos de venta fallidos a sus espaldas y un largo historial de inversiones poco rentables. Y también la ha colocado al nivel de los grandes agentes del negocio del streaming. Pero ¿qué es exactamente Hulu?

    Muchos hablan de Hulu como algo novedoso, pero no ninguna recién llegada. Tras una década de historia, cuenta con 12 millones de suscriptores y una cifra de negocio cercana a los 6.000 millones de dólares. Pero por primera vez está de moda. Y no solo gracias a su contenido original. Hulu está en un momento clave de su desarrollo empresarial. Tras una etapa sin una estrategia clara, ha dado golpe de timón y redefinido su modelo de negocio. Uno que tiene poco (o nada) que ver con el de Netflix.

     

    La empresa se fundó en 2007, por Fox y NBC. Dos años después Disney se les unía Disney con 1/3 de su accionariado. Y en 2016 Time Warner formalizaba la compra de un 10%. Esta es la fotografía actual de su consejo de administración. Que se destaque que Hulu es propiedad de cuatro grandes titanes de la industria del entretenimiento no es anecdótico. Es, de hecho, la clave para comprender su naturaleza. Como servicio de streaming entra dentro de la categoría de «nuevo agente del audiovisual». Pero con una particularidad: la propiedad de la empresa hace que tenga cierta mentalidad de la televisión tradicional. «If Silicon Valley moto is ‘Move fast and break things’ Hulu´s is ‘Move gently and slightly modify things’». Así se resume, en palabras de Michael Lev-Ram, la filosofía de la compañía: sus escasas (o nulas) intenciones de expansión global y su relación conciliadora con la televisión convencional. No extraña que durante mucho tiempo la competencia haya percibido Hulu como player irrelevante y escasamente innovador. No parecía representar ninguna una amenaza. Hasta ahora.

    Hulu: una tarifa plana ¿con publicidad?

    La base del negocio de Hulu siempre ha muy simple: ofrecer el catch-up (streaming de programas poco después de su emisión en lineal) de los contenidos de las Big Three norteamericanas (CBS, ABC y NBC). En sus orígenes era un servicio VOD, basado en la web, gratuito y con publicidad. En 2010 Hulu optó por virar hacia un modelo de suscripción (SVOD) con el consiguiente desarrollo de apps multiplataforma. Pero a diferencia de la norma en su entorno, decidió mantener la publicidad. Su tarifa tarifa mensual es 7.99$, aunque existe un paquete ad free, con 4$ de sobreprecio.

     

     

    Ofrecer al espectador lo que realmente quiere ver también es aplicable a la publicidad. Al menos eso cree Hulu. Es uno de los agentes que más se ha esforzado por testar distintas maneras de incorporar la publicidad a un ecosistema tan difícil como el digital. Su argumentario comercial se sustenta en su (supuesta) precisión a la hora segmentar a su audiencia. No solo por perfil de usuario, sino también por tipo de soporte utilizado y ubicación geográfica. También en base a la popularidad del contenido que ofrecen en su emisión en lineal y lo reciente que sea. Como norma general, las películas se ofrecen sin pausas, mientras que en los contenidos seriados suelen darse entre las 4-6 pausas, no superiores al 1.30. Hulu tiene la firme convicción de que la publicidad se tolera y es más efectiva cuando hay equilibrio. Y las cifras parecen darles la razón: en mayo de 2017 declaraba que su contenido había sido visto por 47 millones de usuarios únicos (32 millones de los cuales lo eran en su modalidad con publicidad).

    El contenido sí que era el rey

    2013 marcó un punto de inflexión para Hulu en el ámbito de los contenidos. Mike Hopkins, ex ejecutivo de Fox, se convertía en CEO de la empresa (cargo que ha mantenido hasta hace pocos días). Por primera vez la compañía empezó a adoptar un modus operandi similar al de una cadena de televisión. La estrategia dejó de girar, en exclusiva, en la fugacidad del catch up y se evidenció su apuesta en contenidos, con adquisiciones de catálogo clave, como Las chicas de oro o Seinfeld. Ahora bien, Hulu era consciente de su situación de desventaja en las negociaciones con los propietarios de contenidos ante dos operadores globales como Netflix o Amazon. Por eso la estrategia no se podía circunscribir únicamente a los contenidos de otros. Difficult People, Casual, la adaptación de la célebre novela de Stephen King 11.22.63, The Path o el rescate de The Mindy Project (cancelada por Fox) fueron los primeros pinitos de Hulu en series de producción original. Pero con un modelo de distribución propio de televisión convencional: a razón de un capítulo semanal, y no toda de golpe (la norma en Netflix).

    The Handmaid´s Tale era la principal apuesta de Hulu dentro de su plan estratégico para 2017, año para el que se había previsto una inversión en contenido de 2,5 mil millones de dólares. Una cifra modesta si se la compara con los números que manejan Netflix o Amazon (7 mil y 4,5 mil respectivamente). Pero ha demostrado ser suficiente para convertirse en el game changer del año. Su éxito es muy relevante. No solo por el cambio en la percepción de la marca Hulu. También por los buenos resultados de la serie en términos de visionados (con unas estadísticas sin precedentes en otro original, según fuentes de la compañía) y su capacidad a la hora de impulsar nuevas altas en el servicio.

    El contenido de catálogo de Netflix mengua, pero el de Hulu no para de crecer. Y no parece que esa tendencia vaya a cambiar a medio plazo. Ya hay más producciones originales en camino (incluyendo segunda temporada de The Handmaid´s Tale). Y gracias al triunfo en los Emmys, ha cerrado acuerdos que se supondrán la incorporación de miles de horas en programas, incluyendo hits como Cómo conocí a vuestra madre, Bones, M.A.S.H, Glee, Will&Grace, 30 Rock y Blackish.

    Live TV: la Televisión en directo de Hulu

    Que un servicio SVOD decida apostar por la televisión en directo a priori suena a chiste. Pero tras una reflexión pausada, tiene todo el sentido del mundo. Mientras la competencia ha decidido escalar el negocio expandiéndose internacionalmente, Hulu ha centrado su negocio en casa.

    Para reforzar su posición en USA ha puesto en su punto de mira a los famosos cord-cutters y cord-nevers, con una alternativa “ligera” a los tradicionales paquetes de cable. Su oferta Live TV (un bundle ligero de TV por Internet), presentada este mismo año, agrega 50 canales en directo por 40$, un precio de derribo si se lo compara con los operadores tradicionales. Con una ventaja adicional con respecto a las ofertas de At&t, Direct TV, SlintTV, Sony Playsation Vue o Youtube. Al contratar Live TV de Hulu, se tiene también acceso a la oferta del catch up, cuya comercialización independiente se mantiene.

    La marca Hulu se ha replegado en torno al concepto de televisión como experiencia y podría triunfar donde nadie lo ha conseguido: extendiendo el modelo de user experience hiperpersonalizada propia de los servicios de streaming (recomendaciones, interfaces dinámicas y machine learning) a la televisión en directo. Porque todo el contenido del bundle Live TV queda automáticamente bajo el paraguas de su nueva home. Y gracias a un sistema de alertas y notificaciones push, el usuario no sufrirá FOMO (fear of missing out): el sistema le avisará cuando su programa favorito se vaya a emitir.

     

     

    La televisión en directo se adapta así a las necesidades del usuario moderno, con gustos individuales y un creciente consumo audiovisual en movilidad. Pero lo que es bueno para el usuario no siempre es óptimo para las cadenas. Muchas de las que licencian contenido a Hulu se han mostrado preocupadas porque en este nuevo tipo de agregación, que empodera tanto al usuario, lo que ancla el contenido a una cadena se diluye.

    No se olvidan de los jóvenes

    Hulu es consciente de que el futuro del negocio se sustenta en su capacidad para incorporar a las audiencias más jóvenes dentro de su órbita. Y algunas de sus iniciativas más recientes van claramente en esta línea. Además de curiosas alianzas (como la incorporación del contenido de HBO a su servicio o la creación de un bundle con Spotify para universitarios) Hulu ha lanzado un plan de Realidad Virtual y Realidad Aumentada en colaboración con Samsung, que contará con el desarrollo de contenidos específicos 360 y la habilitación de salas de visionado inmersivas. También ha decidido apostar por los eSports. Una de las principales compañías del sector a escala mundial (ESL) desarrollará cuatro series originales en exclusiva para Hulu, que explorarán las distintas facetas de los eSports, como la preparación de los atletas, los entrenamientos, los macrotorneos o las tendencias de la industria.

    No parece que a corto plazo nos vayamos a quedar sin titulares de Hulu. Praised be.

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  • La hora de los productores (con mentalidad transmedia)

    Desde el punto de vista de quienes producimos los contenidos, el momento actual es inmejorable. 

    El mundo se está llenando de pantallas, todo el mundo quiere producir contenidos propios (léase «siliwood», pero también las marcas), pero sobre todo de momentos de consumo que no existían hace pocos años, por ejemplo:

    Pensemos en posibilidades como contenidos para ver en la ducha con nuestro nuevo móvil impermeable, o contenidos para ver ver mientras viajas en un coche autónomo, pero también en realidades como que las marcas invierten cada día más dinero en vídeos efímeros que duran 24 horas y luego se desvanecen, en que los contenidos cortos no es que se estén revalorizando sino que están adquiriendo un valor que nunca han tenido, y por último los contenidos inmersivos que nos abren abren todo un universo inexplorado.

    Es un buen momento para los productores, pero sobre todo para los productores con mentalidad transmedia. Si, transmedia es una palabra horrible pero describe una capacidad de pensar el cómo las historias discurren a través de plataformas al mismo ritmo que la atención del espectador.

    Esto implica que hay que estar por delante del próximo pensamiento del espectador, acompañarle en su interés y en su viaje a través de diferentes medios, y estar predispuesto a experimentar, innovar y adaptarse a sus reacciones para hacer que su experiencia sea más rica. No es fácil, pero es un reto apasionante y nuestro deber como productores transmediales. 

    Si antes se pensaban los contenidos en función a una parrilla, ahora se piensan en función al espectador e incluso, cosa insólita, en función a la historia(!). 

    Ya no tenemos que apretujar seis novelas en dos horas porque lo que toca es hacer una película (mejor hacemos una serie). Y ya no tenemos que estirar media hora una historia que da para 15 minutos por la misma razón. Cada historia se debe contar en al formato en el que mejor funcione sin tener que ajustarse a espacios rígidos  predeterminados.

    Por eso tengo mis dudas cuando se dice esto de que “el contenido es el rey”, (tan manido que como saben cada vez que alguien dice esto de un millennial se queda sin datos móviles). 

  • «Si fueras tú» ¿qué elegirías?». Interactividad y un caso de éxito.

    Quiero dedicar este post a una de las primeras estrategias de desarrollo de nuevos modelos de producción que aúnan los nuevos medios de consumo digital  con los medios tradicionales de consumo de televisión y que considero está siendo un caso de éxito, la serie transmedia interactiva “Si fueras tú”.

    Producida por RTVE en colaboración con Atomis Media (Isabel Raventós y Sergi Schaaff)  y que se distribuye por la plataforma de contenidos Playz de RTVE (que será presentada oficialmente el día 30 de este mismo mes) la serie cuenta con la firma de Javier Olivares y el equipo de guionistas y transmedia de ‘El Ministerio del Tiempo’. La dirección es de Joaquín Llamas y la estrategia interactiva corre a cargo de RTVE Digital. “Si fueras tú” es la primera serie transmedia interactiva producida en España y  adaptación de una serie neozelandesa “Reservoir Hill”. (Webserie de 20 capítulos, 2010-2011.  Expediente X en Auckland) que logró un Emmy.

    El primer capítulo se estrenó el lunes 11 de septiembre en la plataforma www.rtve/playz/sifuerastu y esa misma noche en La 1.

    Desde su estreno los números de visionados y votos registrados hasta el capítulo 6, último emitido antes de publicar este blog, han crecido vertiginosamente desde los 6.000 votos en el primer capítulo a 58.684 votos en el último en emisión.

    A falta de dos capítulos y de la tv movie final que se montará a partir del contenido que se ha desarrollado y han ido dirigiendo los espectadores durante los ocho capítulos grabados; la serie suma ahora mismo un millón y medio de reproducciones de los capítulos completos. Muy lejos de las 70.000 reproducciones que registró el primer capítulo y que ya se consideró un éxito en su momento.

    Por edad, el perfil de los espectadores es mayoritariamente juvenil, con un 71 % del total por debajo de los 34 años. Un 13 % de la audiencia tiene de 13 a 17 años, un 43 % de 18 a 24 y un 15 % de 25 a 34 años.  Esto refuerza el esfuerzo realizado por RTVE por tratar de llegar al público  joven, con su lenguaje audiovisual y en los  lugares que maneja. Un público que la televisión tradicional tiene hoy en día bastante abandonado.  Quizá una serie en el prime time televisivo para ellos, como anteriormente existió (recordemos el éxito  de “Fisica y Química”, “Upa Dance”, “Compañeros”, etc.),  ahora mismo no funcione pero el proyecto “Si fuera tú” está demostrando que funciona un producto que los jóvenes pueden consumir en las redes sociales, en el web y en la app  y que además es una gran idea. Y lo más curioso es que consigue congregar a ese público fielmente y cada vez a más a una misma hora un mismo día en este caso los lunes a las 21.00 h.,  para visionar el capítulo y poder decidir a través de las redes el nuevo giro de la historia. Lo que hoy mismo con el consumo a la carta cada vez va costando más a la televisión tradicional.

    Curioso ¿no?

    [youtube https://www.youtube.com/watch?v=PFqzRwZS8X4&w=560&h=315]

    Estos son los elementos  principales:

    • Como base una webserie juvenil con componentes de thriller de 8 capítulos, el primero de 20’ de duración y los otros siete de 10’. Una duración que sigue los estándares recomendados del consumo digital. Cuenta la historia de Alba una joven que para iniciar una nueva vida se muda con su tío Miguel a una urbanización lo que supondrá un gran cambio para ella, aunque no será como ella imaginaba. Cuando llega al instituto todos se sorprenden al conocerla ya que ésta se parece mucho a Cris, una chica que desapareció hace año y medio. Ahora, Alba tiene que descubrir que ocurrió con esa chica relacionándose con sus amigos, su familia, sus profesores y compañeros de clase. Los capítulos se pueden visionar cada lunes en la web y Facebook en directo  a las 21.00 h o a la carta en las plataformas.
    • Interactividad/participación de los espectadores. Al final de cada capítulo, la protagonista se enfrenta a una elección entre dos opciones. Tras la emisión semanal, el personaje de Alba se conecta en directo a las 21.30 h la página de Facebook de la serie para contar a los usuarios sus emociones, comentar lo ocurrido en el capítulo y leer los consejos que los seguidores le planteen. A partir de ese momento en el mismo muro de Facebook y en la cuenta de Instagram se puede votar durante 24 horas cuál de las dos opciones debe elegir Alba. Lo que permite al espectador decidir la trama ya que a partir de ese momento los guionistas de la serie terminarán de conformar el guión del capítulo que se rodará esa misma semana para su emisión al lunes siguiente.
    • Con el conjunto de capítulos se hará una tv movie que se emitirá en TVE al final de la temporada. En la que los propios espectadores habrán conseguido el sueño de muchos seriéfilos que es poder ser guionistas de la serie guiando las tramas y los puntos de giro de la historia.
    • Contenidos exclusivos transmedia: en las redes sociales, Facebook, twitter e Instagram los seguidores pueden encontrar pistas y contenidosque amplían el universo de los personajes de la serie y les permiten conocer más cosas sobre ellos
    • Además, los usuarios tendrán la posibilidad de formar parte de la agenda del teléfono de Alba (665 553 775) la protagonista, recibiendo mensajes de WhatsApp y contenidos exclusivos.
    • Cada semana se anuncian acciones sorpresa que permiten la participación de los seguidores como el video encuentro con los participantes de la serie, o la posibilidad de participar mediante un casting virtual en la fiesta de Halloween y por tanto en el rodaje de la serie.

     

     

    • Un planteamiento de producción innovador  ya que la decisión de la trama al finalizar cada capítulo exige trabajar contra reloj a los guionistas, los actores y la  producción para rodar el capítulo siguiente cada semana.

    Un caso de éxito

    Como ya he comentado al principio de este blog el caso de éxito se puede observar en los resultados obtenidos a día de hoy con la emisión del capítulo 6 realizada:

    • Los vídeos de la serie acumulan más de 2 millones de visualizaciones en todas las plataforamas: RTVE.e, Youtube y Facebook. Desde el día de su lanzamiento se posiciona como el quinto programa más visto de RTVE. Más de 687.000 visitantes únicos han visitado contenidos de la serie en RTVE.es.
    • En cuanto a las redes sociales: acumula 1.522 me gusta en la página de Facebook2.533 seguidores en la cuenta de twitter y 68.900 seguidores en la cuenta de Instagram y 10.000 seguidores en el perfil de Alba Ruiz la protagonista.

    Además este jueves pasado la consultora The Wit incluyó la serie como uno de los proyectos más destacados de la temporada presentados en el MIPCOM de Cannes, el prestigioso mercado internacional de formatos audicovisuales. “Un proyecto interactivo sin precedentes”, decía de la serie juvenil.

    Y no se queda ahí la cosa, RTVE apuesta de nuevo por el contenido transmedia dando a conocer su nuevo thriller interactivo “Inhibidos”, una coproducción del Grupo Ganga y The Summer agencia que se distribuirá de nuevo desde la plataforma de contenidos digitales de RTVE, Playz.

    Seguiremos atentos…

    Imagenes: RTVE.es

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  • Momentum, momenti

    Era 1937 cuando Napoleon Hill, reconocido autor de literatura de superación personal y búsqueda del éxito, publicaba Think and Grow Rich, un libro en el que el autor entrevistó a las 500 familias más ricas de Estados Unidos en ese momento. El objetivo era aportar un poco de luz sobre el origen y el camino que estas familias siguieron para conseguir tener ese éxito. La obra está llena de grandes frases e historias y, aunque no se debe tomar al pie de la letra todo lo que se dice en ella, he rescatado una cita sobre la que desarrolar este artículo.

    Do not wait; the time will never be just right. Start where you stand, and work with whatever tools you may have at your command, and better tools will be found as you go along.

    Napoleon Hill

    A todos nos ha pasado. Queremos cambiar alguno de nuestros hábitos de vida o empezar alguno nuevo y nos cuesta decidir cuándo hacerlo. Pasar más tiempo con la familia, o viajar y conocer el mundo son los típicos deseos que siempre están pendientes. En el ámbito profesional, tenemos en la mente ideas y proyectos que nunca encontramos el momento de ponerlos en marcha. La búsqueda contínua del momento perfecto en ocasiones es un elemento que bloquea.

    La innovación y el desarrollo de productos innovadores pienso que sigue unas reglas parecidas, aunque con un pequeño matiz importante. Es muy probable que no seas el único que está pensando en esa cosa tan novedosa y especial que tienes en mente. Y, al ritmo en el que vivimos hoy, llegar el primero hace que la elección del momento oportuno sea mucho más relevante.

    Hay muchos ejemplos. Google se inventó Google Glass y, aunque por ejemplo en Forbes comentaron que su poco desarrollo comercial estaba vinculado a que la gente no entendía qué podía hacer con ellas, yo sí le veo utilidad pero pienso que no era el momento adecuado. En el artículo también se habla del posible fracaso de Apple Watch, al que yo la verdad que aún me cuesta encontrarle una verdadera utilidad.

    Todavía me acuerdo cuando tuve mi primer teléfono móvil (1996), y de cómo en solo cuatro años el 73% de los hogares españoles tenían al menos un teléfono movil en el hogar. En 2007, Steve Jobs entendió que era el momento de cambiar por completo la industria y lanzar al mercado teléfonos táctiles e inteligentes. ¿Cómo lo sabía? ¿Fue intuición? Según Scott Forstall, un diseñador de Apple que trabajó en el equipo de Steve Jobs, todo vino provocado porque estaba harto de escuchar a un ejecutivo de Microsoft.

    En el terreno audiovisual también hay algún ejemplo de cómo acertar con formatos y momentos. El que más me llama la atención es el lanzamiento en el año 2000 de Gran Hermano que, además de aprovechar perfectamente un momento en el que la sociedad española sentía, en general, curiosidad sobre la vida de terceras personas (recordemos el tremendo éxito de programas como Tómbola), implantaba un formato completamente innovador en la industria televisiva.

    Hace solo unos días, y después de varios años de desarrolo, se produjo la primera pelea intercontinental de robots gigantes. Una lucha entre un robot de Estados Unidos y otro de Japón, en lo que ellos llaman «el deporte del futuro».

    Finally, after millennia of bullshit agriculture and metallurgy and revolutions industrial, political, cultural, whatever, shit’s finally getting good.

    Jalopnik

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    Y yo me pregunto, ¿ha llegado ya el momento? ¿Estamos preparados para este tipo de entretenimiento? He tenido la ocasión de ver la pelea con un montón de personas diferentes, con perfiles totalmente distintos, y a todos les ha resultado algo gracioso, y extraño al mismo tiempo. No estoy seguro del éxito de Battlebots (emitido en A&E en España) y ya tenemos aquí algo diferente.

    Añado, por último, una última novedad que se ha dado a conocer hace unas horas. El Youtuber más reconocido de nuestro país, El Rubius, junto a Movistar+ y Zeppelin, se han juntado para crear la primera serie Anime de producción española: Virtual Hero. En este caso sí que creo que es el momento perfecto de lanzarse a producir este tipo de contenidos en este país. Y además me parece acertadísimo que se haga con una celebridad como El Rubius. La animación ha estado siempre ahí, latente, y esta gran apuesta sin duda la confirmará como uno de los géneros del futuro. Aquí os dejo el vídeo con el que él mismo se lo comunica a su comunidad en Youtube.

    <iframe src=»https://www.youtube.com/embed/EyUWe0rZ66o» frameborder=»0″ allowfullscreen></iframe>

    Imagen de cabecera de Stocksnap en Pixabay.

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  • I like, you like

     

    Hace ya algunos años de un curioso estudio procedente de la Universidad de Cambridge que afirmaba que dar un “like” a las imágenes de patatas rizadas en Facebook era signo de inteligencia. Tal cual.

    Ante esta rotunda afirmación se esconde un trabajo de investigación de millones de “likes” a todo tipo de imágenes y webs para llegar a la conclusión de que la homofilia es uno de los primeros encargados de organizar nuestro universo de gustos. Así, una persona tiende a relacionarse con personas similares y lo mismo pasa con los gustos. Por ello, si eres inteligente y te rodeas de gente inteligente tendrás gustos similares a tu grupo de amistades y el mundo real se proyectará en el mundo virtual de las redes sociales. Al final, terminarás dando un “like” a las patatas rizadas aunque nunca las hayas probado y estén llenas de grasas trans, porque eres tan inteligente como tus amigos. La directora del Human-Computer Interaction Lab de la Universidad de Maryland nos da algunas pistas en su TED

    Con el paso de los días internet se está llenando de espacios que viven cada vez más de las aportaciones de los usuarios tanto a través de las redes sociales como de los datos que volcamos y compartimos. Precisamente, estamos viviendo un momento que pone en evidencia esta facilidad de compartir información sin apenas valorar el contenido, nuestra compañera Sonia Got lo trasladaba al blog hace apenas unos días con Para ese bulo!.

    Dentro del ámbito de los Big data y su gestión, el hecho de compartir de manera gratuita tal cantidad de datos está provocando una saturación de datos personales y de comportamiento que cruzados entre ellos y multiplicados por miles y millones dan pistas muy claras de nuestros gustos y nuestros próximos pasos. Hace unos meses, en el Foro de Innovación Audiovisual “Machine learning, cómo elegir qué ver y no morir en el intento” nuestro compañero Paco Asensi aseguraba que quien mejor le conoce es el algoritmo de Spotify, su descubrimiento semanal está ligando con él y acierta.

    Aquí tenemos entonces al siguiente encargado de organizar nuestros gustos, lo motores de recomendación. La lógica es la misma como usuarios, cuánto más consumimos en los modelos de negocio basados en plataformas más se afinan los contenidos que nos ofrecen, más aciertan en la diana de nuestras opciones y más endogámico puede volverse nuestro consumo. Por otro lado, desde el punto de vista de la creación y de la innovación, aprovechar el esparcimiento de las ideas entre las redes gracias a los likes entre iguales que comparten contenido es una oportunidad para potenciar la oferta, la creatividad y la conexión de ideas. Por ello, plantearse una guía de uso para que los usuarios podamos interactuar en espacios como las redes sociales decidiendo qué datos pueden ser visibles y cuáles no, puede devolver cierto control al usuario sobre sus datos, siendo para ello inteligente, con o sin patatas rizadas.

    Bonus track: el estudio mencionado sobre las patatas rizadas es un ejemplo recurrente que cuestiona la seguridad y privacidad de los usuarios al poner en evidencia el uso de las redes sociales para la obtención de datos personales y elaboración de perfiles, puntos de vista políticos u orientación sexual. También, puedes consultar https://www.incibe.es/protege-tu-empresa/guias

     

    Imagen 1: Jonathan Lin

    @InnovacionAv 

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  • Cirugía Narrativa con Storytelling

    El triángulo dramático es uno de los recursos clave del storytelling. Oculto dentro de la narración late como el motor de la relaciones entre personajes y colabora en la definición del conflicto en juego (tan bien explicado por B. Santaolla) a la vez que traza sus posibles resoluciones. Los escritores, narradores, guionistas y los creadores más pronto que tarde se topan con los tres vértices de estos agujeros negros. Si se consiguen dominar ayudarán a resolver el conflicto de valor que se pone en juego en cada narración.

    El triángulo dramático, fue propuesto en 1968 por Stephen Karpman, psicólogo transaccional, y describe los tres roles psicológicos más habituales que adoptan las personas en sus interacciones sociales: el papel de víctima, el de perseguidor y el de salvador. El rol de perseguidor definido como controlador, opresivo, hostigador, cazador; el rol de víctima como pasivo, indefenso, débil y con padecimiento y el de salvador como rescatador, altruista, dependiente, generoso. En la dramaturgia las interacciones entre P, V y S se desarrollan intentando que los personajes cambien de rol al menos una vez.  

    «Un personaje evoluciona en la historia cuando cambia de rol»

    Por ejemplo, en Breaking Bad: Walter White, el profesor de química que sufre un cáncer incurable -rol de víctima- se transforma en el líder-rol de perseguidor- de un cártel de drogas.

    O, aquel revelador «No, I am your father» de Darth Vader a Luke Skywalker (Star Wars: Episode V – The Empire Strikes Back) es quizás el ejemplo más popular de un personaje que cambia de rol provocando además el efecto ¡Oh! ¡Ah! para alimentar así nuevas estadios dramatúrgicos que incorporen el nuevo valor de la tensa relación paternal.

                           Escenario 1                                                                        Escenario 2

                              

    Un personaje puede ejercer el rol de víctima dentro de un determinado triángulo, por ejemplo dentro de su familia, pero a la vez, en su trabajo, el rol de perseguidor. Las historias eligen narrar solo aquellos triángulos de la retícula que mejor les conviene. Según Karpman las personas que predominan en el mismo rol y no rotan de vértice se enquistan de forma patológica. Y aquí es donde llegamos al punto clave.

    «Las marcas que no cambian de roles se atrofian»

    La mayoría de marcas que ocupan el rol de perseguidor en la comunicación suelen ser percibidas por los clientes víctimas como intrusivas, patológicas y anquilosadas. Al no cambiar nunca su rol el cliente recibe con agobio la clonación del mismo mensajes en nuevos canales y se pierde engagement. Es el momento del bisturí narrativo.  

    Cirugía Narrativa

    El storytelling estratégico plantea diferentes modelos para evolucionar la comunicación de una marca hacia una nueva relación con el cliente. Uno de ellos es la transformación del rol de la marca:  de perseguidor a salvador.

    Es entender al cliente no como una diana móvil del rol perseguidor sino como un sujeto con necesidades y objetivos al que la marca puede acudir en su ayuda. La estrategia de comunicación pasa del “Yo-mi-me» del perseguidor al “te ayudo” del salvador. Cuando este cambio se realiza desde el convencimiento desde dentro de la marca hacia afuera y de forma coherente en todos los canales, a mi modo de ver, mejora la percepción de todos lo stakeholders.

    En un mundo donde las personas quieren ser marcas y las marcas quieren ser personas la cartografía emocional de los roles triangulares puede ser de utilidad para asumir puntos de giro conceptuales en el storytelling de una marca.

    Llega un momento que el Branding solo puede salvarse con la Cirugía Narrativa del storytelling.

    Imagen de Patrick Tomasso on Unsplash

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  • ¡Para ese bulo!

    En mi Facebook tengo una compañera de universidad, lista y preparada, que comparte con frecuencia noticias apocalípticas como que Suecia está al borde de una guerra civil por el exceso de inmigrantes o que el Ejército ya va camino de Cataluña. No quiero dejar de ver lo que hace así que suelo denunciar como noticias falsas aquellos enlaces que me parecen inventados pero sigo observando con interés su comportamiento ¿Qué lleva a una persona –que además estudió periodismo- a compartir con tanta alegría enlaces de medios desconocidos? Supongo que sencillamente dicen lo que quiere oír y no se plantea si son veraces o no.

    Inicialmente Facebook se lavó las manos cuando este problema empezó a surgir en Estados Unidos.  Se permitió incluso hablar de la supuesta relatividad de la verdad. Pero tras la victoria de Trump decidieron tomárselo más en serio. Los dos grandes amos del mundo digital, Google y Facebook, habían sido utilizados. Habían contribuido a esa victoria difundiendo noticias falsas sin control. Tras la crisis de imagen y la presión de los medios Facebook ha tomado algunas medidas como facilitar la denuncia de los contenidos falsos, crear comités de sabios de medios reputados que actúan como fact-checkers de los contenidos y añadir enlaces a medios verificados que aportan contexto a las publicaciones (Esta última medida está en pruebas actualmente). La opción de denunciar es sencilla pero abre la puerta a la manipulación. Cualquier malintencionado puede denunciar como falsa una noticia veraz con el único objetivo de dañar al medio que la publica. Los comités de sabios y el contexto parecen medidas útiles a primera vista pero siempre estarán condicionadas por la elección de los miembros de ese comité o de los medios que aportan contexto. En el caso de los anuncios pagados, herramienta en la que los hackers rusos que trataron de influir en la campaña estadounidense gastaron 100.000 dólares según cuenta aquí The Independent, Facebook acaba de anunciar la incorporación de 1.000 personas para realizar verificaciones manuales en un proceso que hasta ahora era completamente automático.

    Con sus 2.000 millones de usuarios Facebook es la red más relevante pero no es la única por la que circulan y se multiplican los bulos. Twitter no tiene una actividad comparable a la red de Zuckerberg pero sigue siendo muy influyente y por lo tanto puede ser muy dañina cuando incluye contenido falso. Además, automatizar comportamientos en Twitter es bastante sencillo y cualquier usuario puede crear sin mucha complicación decenas de bots que replican o retuitean mensajes. Una de las recomendaciones más útiles para circular por Twitter es seguir a @malditobulo. Comprueban muchos de los contenidos más virales que circulan por la red y verifican si son ciertos o no. Encuentran muchos bulos, demasiados… Justo este creo que se lo voy a mandar a mi compañera de universidad.

    Mayor problema supone WhatsApp. Un universo de más de 1.000 millones de usuarios pero tan cerrado que es casi imposible de rastrear. Las comunicaciones son privadas y encriptadas. Un agujero negro en el que se mueven con comodidad alertas de atentados inminentes, pasados fascistas de políticos o imágenes antiguas enviadas como actuales. Es difícil encontrar el origen del bulo porque no hay retuits ni compartidos y cada usuario ejerce como difusor creando un nuevo mensaje. Las propias organizaciones de fact checkers se sienten incapaces de frenar la propagación de los bulos en la app reina de la mensajería instantánea como reconocen en este interesante artículo de Poynter. A pesar de las dificultades a veces se logra dar con el autor y en España la Policía ha detenido recientemente a una mujer de 42 años que grabó un audio en el que alertaba de una supuesta operación terrorista en Málaga. Este delito está penado con una pena de entre tres meses y un año de prisión.

    Aunque creo que cuando las compañías privadas adquieren las dimensiones y el dominio del mercado de Facebook o WhatsApp deben asumir también una responsabilidad extra y comprometerse a beneficiar a la sociedad, no creo que sean ellas las que deban luchar contra los bulos. Al menos no solo ellas. Tampoco son los medios de comunicación los que deban abanderar solos esta batalla. Todos los ciudadanos debemos sentirnos implicados en acabar con estas mentiras y todos los gobiernos democráticos también. No estamos hablando de una frivolidad que circula por la red sino de unos mensajes malintencionados que influyen en procesos electorales. Yo empezaría a combatir los bulos en las aulas. Igual que los chicos reciben sesiones especiales de salud sexual o normas de tráfico, deberían impartirles clases sobre cómo verificar lo que reciben en sus teléfonos móviles. Y ya de paso, que después les enseñen el proceso a sus padres. Este es un problema nuestro. No debemos dejarlo en manos de Marck Zuckerberg.

    Foto: Shutterstock

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  • Cuatro modos de hacer del conflicto el mejor aliado

    En estos días, el conflicto está en nuestras televisiones y pantallas, adoptando diversas formas, dividiendo opiniones y generando un malestar que parece no tener fecha de caducidad. El conflicto es algo para lo que las sociedades no están preparadas, y sin embargo creo que hacemos mal pensando en el conflicto como un enemigo.

    Jonathan Marks apunta con acierto en esta charla TED:

    Constantemente se nos dice que el conflicto es malo, que el mutuo acuerdo es bueno; que el conflicto es malo, pero el consenso es bueno; que el conflicto es malo, y la colaboración es buena. Pero en mi opinión, esto es una visión muy simple del mundo. No podemos saber si el conflicto es malo a no ser que sepamos quiénes son los que combaten, por qué están combatiendo y cómo están combatiendo. Y los mutuos acuerdos pueden ser terribles, si dañan a la gente que no participa en el acuerdo, gente vulnerable, sin poder, a quienes tenemos la obligación de proteger.

    El conflicto es un arma poderosa para el creador, que puede convertirse en un aliado en cuatro frentes:

    1. El conflicto como innovación

    Karl Marx hizo de la lucha de clases el componente imprescindible para el cambio social, el conflicto se configura así como la herramienta del progreso. Como individuos, quizá no está en nuestra mano cambiar el curso de la historia, pero sí es necesario que empecemos darle un valor más disruptivo a la innovación. La innovación es necesariamente conflicto, porque se tambalea el orden establecido, y es habitual que sus garantes no quieran que nada cambie. La innovación no es ese camino asfaltado que nos conduce con luces de neón a un futuro mejor. La innovación consiste en romper en pedazos, buscar entre las ruinas, enfrentarse a lo que sin reflexión se da por bueno. Necesita ser sometida sin piedad a los criterios de la reproducibilidad y la refutabilidad del método científico, con un espacio necesario para la experimentación y una cultura que no condene el fracaso.

    Destruir para construir

    Ser un innovador es ser un conflictivo (un radical), que no se conforma y que quiere hacerlo distinto. Creo que a veces a la etiqueta de la innovación (demasiado vinculada innecesariamente a las nuevas tecnologías) se le otorga unas connotaciones positivas que la acomodan: la innovación debería ser un grano en el culo para todos, empezando para los propios creadores, aunque nos convirtamos en esas burbujas blancas que ayudan a descorchar la botella pero luego desaparecen.

    1. El conflicto como motor de las historias

    Narrativamente, si no hay conflicto, no hay historia. Como creadores, esta es una máxima que está clara desde tiempos inmemoriales. Pero ¿cómo de conflictivos son los conflictos que plantean nuestras historias? Muchas veces los personajes nos “cuentan” que existe un conflicto, pero este no se ve en sus cuerpos o en los espacios, ni en la gramática de la historia ni en sus consecuencias. En formatos más largos sí que suele dar tiempo a profundizar, pero en esta época del marketing de contenidos en la que las marcas se lanzan a hacer webseries y a contar historias de toda índole, el conflicto parece algo que hay que evitar a toda costa. El Branded Content defiende la creación de un contenido de marca que sea interesante para el usuario, pero las marcas luego no se atreven a contar historias con conflicto (no vaya a ser que vinculen mi marca con algo que no sea felicidad, válgamedios), por lo que no consigue el propósito inicial de ser interesante para el usuario.

    El conflicto muchas veces se confunde con personajes enrojecidos que se gritan y tiran cosas a la cabeza. Y curiosamente, aunque esa es la primera imagen que nos viene del conflicto, no es ni de lejos la construcción más interesante del mismo. Si hablamos de conflicto externo, solo hacen falta dos agentes que persiguen objetivos diferentes para generar un conflicto. Las historias son el relato minucioso de cómo se oponen esas fuerzas en la consecución de esos objetivos. Pero los que son realmente poderosos (por su invisibilidad) son los conflictos internos: lo que pasa dentro de la cabeza de un personaje (¡o ser humano!), que se debate entre lo que quiere y sus propias contradicciones. La construcción (que no la descripción) de un conflicto es un arte del que no debemos renegar.

    1. El conflicto como método de trabajo

    Estamos demasiado acostumbrados a que nos den la razón. Tanto es así, que se huye del conflicto en el proceso creativo, cuando el proceso creativo no es más que caos interno y frustración (si alguien ha conseguido que no sea así, por favor, que se ponga en contacto urgentemente).

    De acuerdo a Margarett Heffernan en esta otra charla TED, un modelo de colaboración que no busca que tus compañeros de viaje sean ecos de tu propia voz es el modelo más eficiente. Incluso en los procesos de Design Thinking se buscan las voces extremas, aquellos que no van a tener problema en expresar por qué tu solución / historia no les atrae en lo más mínimo. ¿Por qué no? Tiene sentido incluir el conflicto pronto en el diseño del creador, cuando todavía hay margen para hacer cambios.

    El conflicto es además algo que tenemos que buscar como generador de ideas, la dialéctica entre ideas opuestas, o entre elementos de categorías diferentes que no tienen nada que ver entre sí son grandes catalizadores de la creatividad. Salir de la zona de confort creativa es ya de por sí un conflicto, pero es lo único que nos puede sacar de contar nuestra historia una y otra vez, para poder contar historias más universales.

    1. El conflicto como aprendizaje

    En Conducttr llevamos unos años aplicando todo lo que hemos aprendido del transmedia storytelling al aprendizaje por escenarios, por lo que últimamente el conflicto se ha convertido en nuestra herramienta principal del trabajo. En una simulación de crisis para el campo corporativo, el conflicto no es solo el motor de la historia (¡¡detectada legionella en una de nuestras partidas de helado de pistacho!!) sino en una excusa perfecta para que un grupo de personas se enfrente a y entrene para un conflicto.

    La creación de un conflicto ficticio que nos obliga a colaborar con unos compañeros de equipo para encontrar la solución y nos prepara para un posible futuro escenario de crisis. Pero creo que lo que es más importante es que nos permite conocer quiénes somos a través de nuestra manera de enfrentarnos a los conflictos.

    En estos casos, cuando el conflicto se combina con el factor “urgencia”, los primeros instintos supeditan a las decisiones más racionales y nos llevan a simular de manera realista nuestras reacciones a situaciones en las que normalmente no nos vemos. Enfrentándonos así a los conflictos, les perdemos miedo y se convierten en herramientas de autoconocimiento y aprendizaje perdurable.

    Después de haber roto una lanza por el tan denostado conflicto, creo que es necesario recalcar que el conflicto no puede perdurar en el tiempo para ser efectivo. Debe ser una escalera hacia algún lugar, un recorrido de transformación, no un lugar en el que acampar y hacer noche. No se puede habitar un conflicto de manera permanente sin que se convierta en una patología. Como creadores debemos mimar y querer nuestros conflictos, pero no convertirlos en monstruos sin cabeza. Aunque claro, podéis no estar de acuerdo. Despues de todo, eso sería lo suyo, ¿no?

     

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  • 5 Motivos y 1 clave del auge de las plataformas de pago

    Hace menos de 3 años, en diciembre de 2014, se publicaba el que hasta ahora es el post más leído de la historia de nuestro blog. Se trataba de una oportuna entrevista que realizó Paula Hergar a los creadores de series.ly el mismo día del cierre de su popular página.

    Hace menos de 3 años, la cultura mayoritaria de la sociedad Española en lo referente a contenidos audiovisuales premium era simple y llanamente el robo. Lo queríamos todo, lo queríamos ya y lo queríamos gratis.

    ¿Qué ha pasado para que en los dos últimos años el uso de plataformas legales haya pasado, no sólo a ser algo normalizado sino a algo de lo que presumir o sacar pecho ante amigos y conocidos?

    Vamos a analizar algunas causas de que España haya evolucionado de ser uno de los países donde la piratería digital era más fuerte a tener un consumo mucho más responsable, legal y variado.

    1. EL DESEMBARCO

    En otoño de 2015 llegaba Netflix. Y con ellos se abría la puerta del mercado español a los grandes conglomerados internacionales. Si la empresa que estaba revolucionando la forma de consumir y rentabilizar series se fijaba en este país es que algo tendría, por muy inmaduro y poco propicio que pudiera parecer su ecosistema de OTT. Detrás de Netflix han ido llegando uno tras otro HBO, Amazon prime video o Sky. El operador nacional dominante, Movistar, se ha tenido que poner las pilas y lanzarse a producir ficción propia de primer nivel.

    Resulta evidente que el espectador de series, películas y documentales tiene ahora muchísima oferta legal a su disposición y eso hace que la consuma. El poder acceder a un amplio catálogo provoca que la gente abrace el sistema legal. Antes, había que conformarse con la oferta de Yomvi y las escasas aportaciones de Filmin o Wuaki TV; eso o esperar a que alguna cadena en abierto programase mal y tarde una serie de éxito. Y lo cierto es que, aunque no lo justifican, el bingewatching y la ansiedad por consumir los productos extranjeros nada más estrenarse explicaban parte del pirateo patrio que imperaba hace unos años.

    2. RECUPERACIÓN A MEDIO GAS.

    El panorama económico de buena parte de la sociedad española es mejor en 2017 que en 2014. Pero tampoco para tirar cohetes. Una oferta variada y que oscila en torno a los 10 euros mensuales ofreciendo cientos de horas de contenido se ha convertido en la favorita de muchos ciudadanos que antes no tenían presupuesto para ocio cultural y ahora si que pueden permitirse gastar algo en ello.

    Ni el cine, ni el teatro, ni los conciertos, ni salir a cenar o tomar copas pueden competir en la relación calidad/precio de las plataformas de vídeo. Eso no las convierte en mejores opciones, que hay tiempo pa´to…, pero si que ha asentado el número de abonados de las distintas empresas.

    3. JAMÓN MEJOR QUE MORTADELA.

    Resulta evidente que el salto de calidad en el consumo que ofrece la oferta legal es un gran atractivo. Contenidos en HD, reproducción simultánea en varios dispositivos, modo sin conexión, experiencia de usuario personalizada, recomendaciones de contenidos, etc. todo ello supone una mejora clara frente al consumo pirata (calidad de imagen baja, esquivar banners y publicidad invasiva, redirecionamientos a webs dudosas, etc.).

    Usuario intentando la descarga pirata del último de «Breaking Bad»

    Consumir series ilegalmente era un poco como cuando Indiana Jones cogía el ídolo al comienzo de «En busca del Arca Perdida»: un camino lleno de obstáculos y trampas. Sin embargo consumir series en plataformas legales es más bien como «Paseando a Miss Daisy»: un cómodo viaje en el confortable asiento de tu cochazo.

    4. ESTO NO ES SOLO COSA DE MILLENIALS

    Según mi experiencia personal y directa, hay abonados a plataformas OTT en España en prácticamente todas las franjas de edad y en todas las capas sociales. Los nuevos modos de consumo audiovisual han calado hondo en nuestra sociedad y parece que lo han hecho de forma bastante uniforme.

    Solemos pensar que, siendo formas y empresas nuevas, su público inmediato son los jóvenes; esto es verdad sólo en parte, ya que un porcentaje de los chavales están más a otras historias (Youtube, e-sports, etc.). Sin embargo el público tradicional de TV (padres jóvenes con poco tiempo libre, mujeres de mediana edad, jubilados, etc.) está abrazando esta nueva oferta mucho más fácilmente de lo que pensábamos.

    5. ANCHA ES CASTILLA

    Tenemos televisores más grandes y conectados, mejor capacidad de ancho de banda, móviles o tabletas más rápidos y con mejores pantallas, etc. Ver contenido de vídeo está cada vez más a huevo y nos ofrece soluciones que hasta hace bien poco eran impensables.

    ¿Quién no ha ido a comer a un restaurante y se ha encontrado a niños viendo tranquilamente dibujos en el móvil mientras sus padres y el resto de mesas comen en paz? ¿Quién no se ha montado en metro o autobús y ha tenido a alguien al lado viendo un capítulo en lugar de leyendo un libro o escuchando música, como se hacía hasta hace bien poco?

    La confluencia de todas estas circunstancias eclosionan en un sexto motivo. Quizá sea el menos racional de todos y, precisamente por ello, es sin duda el más poderoso:

    6. POSTUREA QUE ALGO QUEDA

    El ser humano (en general), la sociedad occidental (en particular) y el españolito medio (muy especialmente) es muy dado a presumir, comparar y aparentar, a sumarse con fervor a cualquier fenómeno que le coloque, aparentemente, en un status superior a sus congéneres o le haga miembro de un club algo más selecto. La sociedad de consumo y la publicidad refuerzan esta conducta hasta el punto de crear individuos que no alcanzan la felicidad si no sacian ese ansia de pertenencia exclusiva. Unos por crear la tendencia y ser admirados por ello y otros por miedo a quedarse atrás y ser señalado como inadaptados… el caso es que, de tanto en tanto, nos tiramos de cabeza a una de estas piscinas poco profundas que denominamos moda.

    Hace poco más de una década todos teníamos que saber de Fórmula 1 para poder pegarnos el pisto en las charlas de barra de bar; hace un lustro nos sacamos el doctorado en gin tonics; y últimamente parecemos monjes trapenses con una pequeña destilería de cerveza artesanal en casa… pues ahora le ha tocado a las series.

    Si no estás a la última en todos los estrenos no das la talla. Si no eres, al menos, de Netflix y HBO no mereces que te miren a los ojos. Si no ves las series en versión original no eres nadie. Si sólo ves un capítulo al día de una serie, eres un fósil. Si no llegas al trabajo con ojeras por la falta de sueño, los demás te mira raro.

    Lo que pasa si no ves un capítulo el día de su estreno

    Por inverosímil que parezca, en menos de 3 años hemos pasado de presumir de los teras de series y películas que habíamos descargado por la patilla a proclamar con orgullo que pagas 4 suscripciones al mes . Y en gran medida esto es así porque los servicios de TV on demand han sabido situarse en la complicada esfera de lo aspiracional; la gente habla de ser de Netflix con la misma satisfacción con la que se muestra el último Smartphone de Apple, un bolso de Channel u un recién estrenado BMW.

    Como conclusión, decir que este último fenómeno resulta interesante en tres niveles de lectura distintos:

    A nivel sociológico dice mucho de nosotros y la manera en que funciona nuestra organización social.

    A nivel de negocio televisivo da unas pautas estupendas de lo que se puede conseguir explotando el concepto premium y dando servicio de calidad en fondo y forma, frente a otra TV más de entretenimiento fácil, consumo rápido y valores dudosos.

    A nivel de marketing y comunicación supone una valiosa lección para todo tipo de marcas, demostrando el nivel de identificación y penetración que se consigue ofreciendo a los consumidores contenidos relevantes para sus vidas; contenido que no sólo les fascina si no que pagan gustosamente por disfrutarlo.

     

    Photo Credits:

    Mike McKenzie (vía Flickr) Dominic Smith (vía Flickr), Paramount Pictures, HBO.

     

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