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Contenido Reactivo
El otro día llegamos al futuro de Regreso al futuro. En general, en Innovación Audiovisual siempre hablamos de lo que va a ocurrir en los próximos dos, tres, cinco años. Pero hoy vamos a subirnos en la máquina del tiempo de verdad y a mirar a diez, quince, veinte años vista.Este verano tuve la suerte de que me aceptaran en la universidad tecnológica más exclusiva del mundo: Singularity University, y allí estuve trabajando en las posibilidades que las tecnologías exponenciales (Inteligencia Artificial, nanorobótica, neurociencia, sensores, genética…) pueden aportar al contenido del futuro. -
Entretenimiento Audiovisual. Incertidumbres, pocas certezas y 5G.
Muchas cosas están cambiando y van a cambiar en nuestro mundo con la nueva realidad que ha traído la pandemia del Covid 19. En estos últimos días en los que no hay otra cosa en nuestras vidas que confinamientos, cuarentenas, desescaladas y distancia social, todos intentamos restar incertidumbre a nuestro futuro laboral, intentamos eliminar el miedo a un mañana totalmente desconocido sacando la bola de cristal y aventurando como serán nuestras relaciones sociales en unas semanas.
Pasado el proceso de shock y la hiperactividad creativo – balconil, cuando ya todos hemos superado, cual infantes completando procesos madurativos, la etapa del fitness casero y el horneado de pan, hemos entrado en una fase de análisis y conclusiones, necesarias, como ya he dicho, para poder empezar a pisar la calle sin demasiado vértigo. Por todo ello estos días hay en este blog una profusa producción de artículos al respecto que empiezan a analizar sectores, tendencias y perfiles profesionales, pasando por los cambios inevitables y avanzando cuales pueden ser algunas de las claves a seguir en el cine, la televisión, o los eventos en vivo.
Bucear y leer por aquí es enormemente valioso si te dedicas al audiovisual porque siempre aprendes y encuentras enfoques en los que ni habrías reparado. Es enriquecedor y, en un momento como el que nos encontramos, más necesario que nunca. Llegados aquí, no quería que mi aportación periódica siguiera ahondando en el dichoso coronavirus. Pensé en cambiar de tercio aunque sólo fuera por “innovar” o mejor, porque como muy bien dijo Juanjo Mestre también por este foro hace unos días, yo tampoco tengo ni p…. idea de lo que va a pasar. En fin, dicho y hecho. Aquí estoy hablando yo también de la situación derivada del dichoso virus.
Y vaya por delante que todo lo que diga aquí es como la táctica psicológica de las madres de toda a vida, que siempre están anticipando el desastre. Si al final ocurre, suena el famoso “te lo dije”. Si no, la profecía sólo se aplaza para más adelante. Las incertidumbres ahora mismo son numerosas, no adelanto nada. Hay procesos y formas de hacer, con las que algunos llevamos muchos años trabajando que probablemente no vuelvan nunca a cómo eran hace apenas 6 semanas. La producción de grandes formatos de televisión, la distribución cinematográfica, las obras de teatro y los conciertos, los festivales, los grandes eventos presenciales, la ferias, los festivales (musicales, de cine, publicitarios…), la publicidad en medios tradicionales…
Por entrar más al detalle en áreas con las que trabajo estrechamente, el marketing digital y la captación de usuarios en las plataformas habituales ha sufrido un terremoto en estos días como no recuerdo haber visto antes y dudo de que las reglas de juego vuelvan a ser las mimas. Los parámetros que antes te podían orientar para hacer un Business Plan y rentabilizar un producto han cambiado por completo y seguramente tengamos que redefinirlos. Seguramente tengamos incluso que cambiar la forma de vender o de comercializar ciertos servicios audiovisuales en el ámbito digital porque el nuevo mercado publicitario que está por venir se va a ver tremendamente afectado por la recesión, por el trasvase de usuarios de un canal a otro, y por la variación en los tiempos de consumo.
Ahora precisamente es cuando se empiezan a dibujar las muchas dificultades y algunas oportunidades que vendrán, pero las incertidumbres son incontables, y las certezas, prácticamente inexistentes.
Sí que hay algo que he percibido en estos días y es que, igual que ciertas profesiones denostadas o directamente ignoradas por el común de la sociedad han recuperado la importancia que nunca debieron perder, la industria del entretenimiento ha demostrado, una vez más, que es una actividad (por si alguien no lo sabía ya) muy esencial.
El entretenimiento audiovisual es necesidad básica en dos vías. En primer lugar, en la del consumo. Se trata de una de las necesidades básicas de una sociedad hiperconectada como la nuestra. El consumo de televisión en España se ha incrementado en un 30% durante la cuarentena. Netflix ha sumado 16 millones de nuevos suscriptores y sus acciones han subido en bolsa un 34% desde principios de año, el consumo de video en youtube ha subido un 55% en estas últimas semanas…
La gente necesita consumir productos audiovisuales, necesita evadirse, informarse y formarse a través de los múltiples soportes, canales y conexiones que tiene a su disposición hoy en día. Y también necesita crear, expresarse y comunicarse a través del lenguaje audiovisual. Viendo a mis hijos jugar durante estos días, creando asociativamente, inventando y comunicando sus propias historias, de forma innata y espontánea, me di cuenta de que la creatividad, la producción y difusión, a través de todo tipo de canales de la propia expresión artística y visual, también es una necesidad inherente a las personas y siempre, bajo cualquier circunstancia social por penosa que esta sea, como sucede en este caso, seguirá siéndolo.
Por muchas dificultades que tenga el sector, por muchos cambios e incertidumbres, seguirá existiendo una enorme necesidad de consumir, y de crear productos audiovisuales. Sólo hay que proporcionarle las herramientas tecnológicas más adecuadas para potenciarla y convertirla en un mercado fructífero. La última de ellas es, sin duda, la conocida como red 5G
5G. ¿El próximo caballo blanco?.
La red 5G, es la quinta generación de tecnologías de Telefonía móvil, que sustituye al 4G, e incorpora una serie de ventajas que la convierten en un estándar muy deseado por estar llamado a erigirse en el vector de una nueva revolución industrial dadas las múltiples aplicaciones y desarrollos que va a permitir en las Nuevas Tecnologías y que puede cambiar (a buen seguro lo hará) la forma de crear, producir y distribuir contenidos audiovisuales.
El despliegue (no exento de polémica y dificultades técnicas) de la red de 5G en nuestro país es ya un hecho y en 2021, en las principales ciudades la cobertura será estará bastante extendida ya. Es por ello que los canales de la TDT están migrando ahora a una nueva frecuencia, y dejando libre el espectro que ocupan para esta nueva red. Se le está haciendo un hueco importante y protagonista porque la cantidad de aplicaciones y mejoras que ofrece para multitud de sectores.

Las tres principales novedades que aporta el 5G respecto a sus antecesores son:
- Mínima latencia. Esto quiere decir que el tiempo de respuesta del terminal móvil es mínimo, de 1 milisegundo, respecto a los 10 actuales, lo que resulta de vital importancia en actividades como las cirugías a distancia, la conducción autónoma de los vehículos, o la generación de entornos de Realidad Virtual en tiempo real.
- Multiplicación de la concurrencia. La tecnología 5G acabará para siempre con los problemas de saturación en grandes concentraciones de gente (aunque nos suene a ciencia ficción, algún día no muy lejano es posible que volvamos a juntarnos muchas personas en un estadio de fútbol, un festival de música, o una manifestación del 8M). La resolución de este problema, puede cambiar mucho la forma de interactuar con el organizador, el emisor o el artista con el público, y también en sentido contrario, de los usuarios/espectadores con el protagonista del evento, y también entre ellos.
- Aumento de la velocidad de conexión y descarga e incremento notable de la calidad de emisión. Podremos descargar video 10 veces más rápido que ahora y emitir, con total normalidad en calidad 8K. Será como pasar de un 600 a un Maserati (¿Verdad Netflix?). y eso abre una serie de posibilidades creativas que nos tiene que empujar a todos hacia una innovación en la que la tecnología no sea sólo palanca o motor del contenido, sino parte indisoluble de él.
¿En qué puede traducirse esta innovación?. Algunas ideas:
- Contenidos que exploten la mejora en la definición para convertir esta en protagonista
- Introducción de elementos de realidad aumentada y realidad virtual dentro historias inmersivas, dando lugar a un nuevo tipo de narrativa audiovisual mucho más experiencial y real de lo que hasta ahora conocemos.
- Fomentar la bidireccionalidad en la comunicación aprovechando la reducción de la latencia para construir formatos que ya se están apuntando aprovechando el confinamiento, pero con una calidad y recursos narrativos acordes a lo que la creación audiovisual merece.
- Fomento de la cultura virtual con la retransmisión de eventos en calidad de visionado similar y experiencia de disfrute mucho más próxima a lo que supone un directo.
- Compartir vídeos de alta calidad de forma mucho más habitual, fomentar la comunicación a través de vídeo y que esta sustituya a los audios y al texto como vehículo comunicativo predominante.
Y todo esto en el móvil, un dispositivo que tienes siempre en tu mano o en tu bolsillo. ¿Se os ocurren 1.000 más?
La incipiente cultura virtual que está naciendo, la de los espectáculos en remoto, la realidad virtual y virtualizada, la del disfrute individual desde casa en el tiempo y forma a elección del consumidor puede convertir lo deseable en realidad en muy poco tiempo. Conviene empezar a pensar en productos que nos exijan utilizar todas estas capacidades al máximo, y ofrezcan al usuario una experiencia que nunca antes ha conocido.
Fotos:
Fábricas de Cultura Zona Leste
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Héroes
Vivimos tiempos convulsos que sacuden creencias, ideales, ilusiones y, en un plano más material, gobiernos, mercados, negocios y empresas.
El omnipresente Covid-19 se cuela en nuestros hogares (espero que sólo en un sentido figurado) a través de redes sociales y medios de comunicación (como si a día de hoy las redes sociales no cubrieran también esa función).
Resulta imposible que pasemos un día sin escuchar, leer o ver noticias y rumores protagonizados por el causante de esta pandemia que asola el planeta.
Ya han corrido ríos de tinta, han aparecido los primeros libros, series, documentales y cualquier tipo de formato que toque el asunto (memes incluidos, por descontado). Todos ellos producidos en tiempo récord: aquí prima la velocidad sobre la calidad, la oportunidad (y el oportunismo) por delante de la reflexión. (Sorpréndanse, si aún tienen capacidad después de las últimas declaraciones del showman más delirante de los últimos tiempos).
No entraré a hablar del aumento del consumo de series ni de las horas de ocio que se invierten en el sofá, frente a todo tipo de pantallas. (Me asalta un duda: ¿si el ocio es obligado sigue considerándose como tal, o pasar a ser tedio?) Tengo compañeras más capacitadas y mejor informadas que seguro analizarán la cuestión con acierto.
Yo, hoy, me decanto por retomar un asunto que en su día expuse; entonces aplicado al mundo empresarial, hoy a la cotidianidad de todos. Me refiero a las metáforas, algo que no por frecuentado resulta menos desconocido, y que creo merece la pena analizar con más detalle.
Imagen de las calles durante el estado de emergencia¿ES LA GUERRA? QUE SE PONGA
Nos encontramos literalmente recluidos en nuestras viviendas, envueltos en el ruido y el desconcierto frente a un fenómeno inusitado y aún estamos en estado de shock (ese momento del shock en que, entumecidos, creemos haber aceptado la nueva situación como normalidad presente). Y es que, entre tanta voz y tanto ruido, no es sólo el virus el que se nos ha metido en casa.
Necesitamos información. Más aún, necesitamos certezas en estos tiempos de incertidumbre, sin acabar de entender que lo que más demandamos es de lo que menos hay, que tales certezas no existen. Y no existen ni para nosotros, ni para los científicos expertos ni para los gobernantes. Desgraciadamente, la necesidad sigue ahí, insatisfecha, expectante.
Y entonces encendemos el televisor y aparecen los portavoces del gobierno en telemática rueda de prensa. Por supuesto no es la primera que vemos, ni por parte de nuestro gobierno ni el de otros estados (en realidad es una especie de subgénero de las declaraciones oficiales). Sí es cierto que no estamos acostumbrados a la frecuencia con la que se imponen.
Cada día están ahí, al otro lado del monitor, transmitiendo no saben muy bien qué, ni en qué términos lo hacen. O esa es la impresión que causan. Aunque uno (llámenme desconfiado) suele pensar que si tienen tantos asesores y se invierte tanto tiempo y dinero en elaborar estas representaciones (sí, eso he escrito, representaciones), será por algo; que esa aparente falta de sentido está, muy al contrario, cargada de intenciones bien elaboradas.
Como digo, es importante que estudiemos la puesta en escena.
Foto del humorista madrileño en plena actuaciónPermítaseme una breve digresión. Finalizado oficialmente el franquismo, aquel humorista incomparable que fue Miguel Gila decidió presentarse en todas su actuaciones luciendo (nunca mejor dicho) una camisa roja. ¿El motivo? Era una manera silenciosa de gritar a los cuatro vientos su afiliación política. En ese caso, el cómico utilizaba el color como símbolo para lanzar un mensaje, que no por falta de palabras resultaba menos claro.
No fue el único que difundió consignas políticas a aquellos que quisieran entenderlas. Tras tanta represión y tanta miseria, muchos se movieron ente la ilusión de querer creer que “muerto el perro se acabó la rabia” y la contención del miedo en el cuerpo (de cuarenta años de represión, pero también de una transición no tan placentera como nos quieren hacer creer).
Otro ejemplo memorable fue del irrepetible Fernando Fernán-Gómez y su saludo ácrata.
Sirvan estos ejemplos para ver cómo los mensajes se lanzan al viento y se nos cuelan por la retina. Están ahí, aunque parezcan invisibles y, por lo tanto, inexistentes.
Si los dos ejemplos citados representan símbolos (el color del comunismo o el saludo del anarquismo), las metáforas suelen ser más complejas, pues a menudo se articulan unas sobre otras, formando una especie de juego de espejos o muñecas rusas a veces difícil de despiezar.
Como con tanta insistencia nos ha dicho George Lakoff, vivimos a través de metáforas, o mejor dicho, construimos nuestra noción de realidad a través de las metáforas con las que nos contamos el mundo. (Y sí, utilizamos esas metáforas para articular nuestros relatos, de eso va el storytelling).
Volviendo a lo que decía: ¿cuál es el mensaje que nos lanza el gobierno? ¿Qué realidad quieren construir en nuestras mentes?
Fernán-Gómez en su aparición en el festival de San SebastiánEsto no es una guerra, aunque algunos la vivan como tal. Con el impulso que ya dio la popularmente conocida como “Ley Mordaza” (aún vigente), y con el añadido del estado de alarma (el Gobierno insiste en que no re-centraliza, aunque no para de repetir que tiene el mando único), se instaura entre la población la idea de que esto “es normal”.
Esa asunción de que lo presente, por cotidiano, es normal (léase, lógico, admisible, aceptable… inevitable) nos lleva a un imaginario que a algunos –no somos pocos– nos trae recuerdos infaustos de otros tiempos a los que no queremos regresar.
Ustedes me perdonarán pero no, esto no es una guerra. No es una guerra, como bien se nos ha recordado en otros lugares del planeta.
Utilizar la metáfora bélica, con toda su jerga castrense de pecho descubierto y novio de la muerte (poco les ha faltado, pero ahí estaba rondando), construye una realidad que, además de inexacta, resulta peligrosa y afianza un discurso que para nada suena “progresista”.
Grande Marlaska, ministro de Interior, en rueda de prensa¿Estamos en manos de militares o de políticos libremente elegidos? ¿Un virus se combate a tiros o con medicamentos y estudios científicos? (Podría seguir añadiendo preguntas, pero ustedes pueden imaginarlas por sí mismos). La representación que hemos vivido las pasadas semanas nos muestra los fundamentos del discurso de unos dirigentes atemorizados (necesitan el apoyo de la fuerza armada) o simple hombres de paja de la milicia o de aquellos a la que sirven (la imagen de los mandos en “segunda fila” se presta a múltiples interpretaciones). A mi entender, ni la imagen ni las metáforas empleadas ayudan, sea lo que sea lo que nos quieren contar.
Pero… rectificar es de sabios, dice el refrán. Al final han decidido retirar medallas y militares de las ruedas de prensa y dejarlos para ocasiones especiales (no queramos saber cuáles). Parece que han comprendido que la metáfora, la puesta en escena, los actores o una combinación de todo ello, no ayuda. O tal vez que se desgasta: un exceso de uso también puede llevar a la ineficacia. (¡Recuerden el cuento de Pedro y el lobo!)
Ilustración de la novela de Joseph Conrad “El corazón del as tinieblas”¿ESTÁN LOS HÉROES? QUE SE PONGAN
Muy bien, parece que el discurso se ha modulado (al menos, en lo visual). Pero, y recuperando el argumento central de las metáforas, me temo que se seguirá apostando por un imaginario (esta vez verbal) igualmente tóxico. Porque se va a seguir utilizando el término “héroe” para hablar de personas que no se ajustan a la descripción. Veámoslo.
Cada día, como un reloj, parte de la población se asoma a ventanas y balcones a aplaudir. ¿A quién? A los equipos sanitarios del país. Es una muestra pública de agradecimiento y reconocimiento del esfuerzo que llevan a cabo.
Nada que decir en relación a ese gesto más que eso, que es un gesto. Sin duda los gestos también forman parte de la comunicación humana: sirven, en este caso, para mostrar apoyo y crear cohesión. (Otros gestos, por descontado, expresan otro tipo de sentimientos). Pero, como decía alguna lengua afilada en Twitter: quiero a mis vecinos a las 8:00 pm cuando salimos a aplaudir, pero no los quiero tanto a las 10:00 am cuando me machacan con su música estridente. (La cita no es literal, pero se entiende el sentido).
Entiéndase que una cosa no quita la otra, pero que ambas son difíciles de compaginar. Y lo más relevante: ¿de dónde surge esa consideración de “héroes”?
Uno se siente más dispuesto a etiquetar al personal sanitario como “víctimas”, vista la falta de recursos (fruto de los recortes, malversaciones, privatizaciones, falta de previsión… no vamos a entrar ahora en ese terreno) y las nefastas consecuencias que eso conlleva. Si los militares siguieran dando ruedas de prensa tal vez me habrían sugerido sustituir “víctimas” por “bajas” o, en ese eufemismo que también (tan bien) manejan, “daños colaterales”. (¿Cómo les suena? ¿Duele?)
Foto y cita extraídas de Facebook, correspondientes al film “Paths of Glory”, dirigido por Stanley KubrickEsta amarga cita es fácilmente atribuible al guionista de la película, Jim Thompson, ya que refleja sin demasiadas sutilezas su visión del mundo. Él la emplea para hablar de los infantes (no confundir con las infantas), pero parece fácilmente aplicable a nuestras enfermeras, médicos y demás personal (sobre)expuesto al virus. (¿No podremos escapar de esta metáfora del uniforme y el fusil?)
¿Héroes? El término sigue pareciéndome inadecuado.
Cantaba el desaparecido David Bowie “We can be Heroes / Just for one day” aunque en la misma canción decía: “We’re nothing / and nothing will help us”. (Recordemos que el tema hace referencia a una pareja que se conoce junto al muro de Berlín, ciudad en la que el músico grabó el tema y el L.P. que lo incluye).
Parece que tampoco a otros grupos les interesaba el término. Muchos recordarán fácilmente el tema de The Stranglers “No More Heroes”.
Claro que eso sucedía en la década de los setenta: tiempos turbulentos para la sociedad occidental. (No es que los sesenta fueran mejores, pero tampoco vamos a ir por ahí). Aunque, bien pensado… nuestros tiempos tampoco se pueden considerar un remanso de paz. (Tal vez de ahí la afición a considerar las metáforas bélicas).
Hace poco apareció en la prensa nacional una columna. La llamo así por su redactado, aunque básicamente se nutría de una entrevista en la que una trabajadora exponía su punto de vista. En esta ocasión no se trataba de personal sanitario sino de una asistente social, aunque me parece que lo que decía es aplicable a ambos casos. En resumen, esta mujer se lamentaba de que se la etiquetara de “héroe”. Decía textualmente: “Odio lo de héroes o heroínas, no lo somos. Simplemente, ahora que el país está parado, somos fundamentales. Y tenemos que estar ahí, al pie del cañón. Pero no por ello tengo que considerarme una heroína, para nada”.
A esta persona, con décadas dedicadas a la misma labor, la llegada del coronavirus no le ha pillado en el sitio equivocado, en el momento equivocado. Simplemente se la ha encontrado en su puesto de trabajo: el mismo sitio (o similar) al que lleva décadas acudiendo todos los días. Esa persona, como sus compañeras, ha seguido desempeñando su labor por orgullo profesional, convicción personal, necesidad económica o por el motivo que sea.
Ya, me dirán ustedes, pero en menudas circunstancias. Y no se lo discutiré. Pero hagamos un pequeño alto y preguntémonos: ¿sabemos lo que es un héroe? Porque para mí el problema viene de ahí, de que hace demasiado que ignoramos de lo que hablamos, y que utilizamos el término como metáfora, cuando no deberíamos.
Imagen extraída del libro “El héroe de las mil caras”, de Joseph CampbellNo me extenderé en la definición de Campbell ni en las teorías que plantea en su obra. Lo resumiré tan solo diciendo que el “monomito” es una historia que se da en todas las culturas y todos los tiempos, y que narra la historia de un individuo arrastrado a la aventura que sufre un viaje iniciático que le lleva a, efectivamente, solucionar los problemas de su tribu y convertirse en un héroe. (Aquí el término sí está bien empleado).
Lo que casi nunca nadie dice (porque claro, tiene mala prensa) es que el mismo hecho de ser héroe te excluye de tu comunidad. Valgan dos ejemplos para ilustrarlo: el personaje de interpretado por John Wayne en esa maravilla llamada “The Searchers” (“Centauros del desierto” en la traducción creativa y épica tan de los años de la dictadura española) y el de la figura de Charlie Marlow, personaje protagonista de la novela corta “Heart of Darkness” de Joseph Conrad (y que John Milius y Francis Ford Coppola adaptarían en otra obra magna, “Apocalypse Now”).
Como se ve, todo esto tiene poco que ver con la edulcorada versión que George Lucas utilizó en su “Star Wars» (a pesar de que él si tuvo la colaboración del propio Campbell). Algo que quedó perpetrado en el manual para ejecutivos (luego best seller del guión según Hollywood) que firmaría Christopher Vogler.
Yo no quiero expulsar a los sanitarios ni a los trabajadores sociales. Yo lo que quiero es que se les reconozca (no ahora, siempre), su trabajo. (Petición extensible a todo trabajador, incluidos los de mensajería y reparto, que tan mal lo pasan). Esta reclamación se debe traducir, entre otras cosas, en salarios y condiciones de trabajo dignas. No veo nada metafórico en esto. Ni heroico.
Imagen extraída de la cuenta personal de Facebook de Jeff Gomez¿ESTÁN LOS NUEVOS HÉROES? QUE SE PONGAN TAMBIÉN. O NO.
Podría pensarse que, como lleva tiempo anunciando Jeff Gomez a partir de ideas seminales de Maya Zuckerman, ha llegado el momento de olvidarse de héroes individuales (e individualistas, de ésos que en el fondo representan el liderazgo único que lleva implícitas la disputa y la competitividad), para proponer un nuevo modelo, el del viaje colectivo. (Para ampliar la idea lean la serie de posts que Gomez escribió al respecto).
El problema que a mí personalmente me genera esta idea no es tanto el de trabajo o narrativa compartida (a los que doy la bienvenida), sino la insistencia en esa heroicidad que no debería ser tal (como ya apunté en las notas de mi tesis, documento compartido en este blog).
Creo firmemente que son más interesantes las historias de «simples mortales» que las de «héroes». Yo las encuentro más cercanas, más creíbles, más accesibles y, sinceramente, más inspiradoras.
Todo este discurso heroico me resulta tan tóxico como el que el Romanticismo desarrolló entorno a «la inspiración», y gracias al cual (tras ser necesariamente pervertido) se ha construido un bloqueo generalizado a la creatividad de la mayoría de la sociedad. Yo, como Picasso, creo que si la musa ha de venir, es preferible que me encuentre trabajando.
Como decía al inicio del post, «vivimos tiempos convulsos que sacuden creencias, ideales, ilusiones y, en un plano más material, gobiernos, mercados, negocios y empresas». Soplan malos tiempos para discursos sobre derechos y libertades, como nos recordaban hace poco voces reconocidas como Anne Applebaum o Yuval Harari.
Pero también es cierto que, como suele recalcar Elisabet Roselló, el futuro no está escrito. Puede que sea momento de ponernos manos a la obra aunque, eso sí, vayamos con «pies de plomo» a la hora de escoger las metáforas que utilizamos.Fotografías:
Todas las imágenes (atribuidas o no) son propiedad de sus respectivxs autorxs.
La utilización de todas ellas no busca fines lucrativos y se acoge al derecho a cita.
En la cabecera del artículo, friso en el que se representa la leyenda de Gilgamesh.Sigue a Montecarlo en Twitter.
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Social Media Storytelling: las marcas y sus historias, algunos ejemplos.
Los seres humanos estamos enganchados a escuchar y contar historias, eso es algo que está en nuestro ADN. El content marketing, cuya eficacia está respaldada por numerosos estudios elaborados por diferentes entidades, se encuentra en continuo desarrollo e inmerso en el universal propósito comunicativo de hacer llegar dicho contenido al consumidor de la manera más efectiva.
Hoy en día, existe una gran variedad de medios a la hora de escoger cómo vamos a transmitir nuestros contenidos, pero es innegable que las redes sociales se presentan como el canal de comunicación más directo e inmediato a través del cual los usuarios, además de informarse sobre diferentes productos, establecen una relación directa con las marcas que facilita el feedback entre ambos.
De un tiempo a esta parte se ha ido haciendo cada vez más patente la relevancia del papel que juega el storytelling en todo este proceso. Existen cientos de artículos donde se reflexiona sobre este hecho y otros tantos en los que se pueden encontrar todo tipo de consejos a la hora de aplicar estas técnicas, por lo que hoy nos limitaremos a conocer algunas de las campañas que fusionan ambos factores y que mayor repercusión han tenido a lo largo de estos últimos meses.
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Roberto Vilar, Javi Mos y un Wismichu de carne metido en la tele.
- ¡Estoy acojonado, qué circo es este…?
Lo dice Ismael, 22 años, coruñés, el avatar humano que con el nombre de Wismichu atiende en youtube a más de 3 millones de seguidores. El chaval está en contacto vivo con más gente que la que tú y yo vamos a conocer juntos en 100 vidas. Ahí, en el éter digital, Wismichu es un personaje ingenioso, fanfarrón y faltón contra el mundo y contra sí mismo. Tiene un sentido del humor que ha conectado con la franja más joven de los nativos digitales: una legión de quinceañeros que hacen botellón virtual con videos en los que Wismichu se flagela los ojos con pimienta o critica con mucho criterio la farfollada de crear una FP de tauromaquia. Wismichu es un tipo raro que no deja indiferente y que provoca un intenso amorodio, un activo muy eficaz en la comunicación popular. Eso y su instinto lo han convertido en uno de los grandes fontaneros de la yutubería nacional y, en términos locales, en el as de oros gallego de los nuevos contenidos digitales Netribuidos.
Pero ahora Wismichu está en un camerino de televisión y dice estar acojonado… Un pez fuera de la pecera. Falta apenas una hora para que le haga entrar en el plató del programa LAND ROBER TUNAI SHOW, donde Roberto Vilar ya está oficiando su show semanal de humor televisivo en gallego y en directo. El programa de Roberto es un ecosistema de entretenimiento muy especial, un Prime Time puro y duro, con un público que hace cola durante meses para poder participar en vivo de ese bramor intenso de dos horas de duración en clave de circo romano: un clima único en la actual televisión hecha en España.
Llevamos una semana pensando, diseñando y preparando un encuentro real entre los dos máximos referentes del humor audiovisual con raíz gallega: el televisivo Roberto Vilar, de 44 años y una década al frente de la vanguardia de la máquina de la risa galaica; y el digital Wismichu, de 22, que acaba de llenar durante 3 días el principal teatro de Coruña con su nuevo espectáculo, un stand up comedy al fifty con AuronPlay. En una hora vamos a ver el resultado. Para el espectador del programa será solo un bloque más en la escaleta del directo, para nosotros, la ocasión de hacer un pequeño experimento :
TV versus Digital: queremos saber si el agua y el aceite son tal y si se pueden mezclar.
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La teoría de la implicación del espectador por contenidos de segunda pantalla
De la segunda pantalla ya hemos hablado hasta la saciedad y cada vez es mas recurrente encontrar literatura tanto académica como profesional. EL post de hoy pretende ser otra vuelta de tuerca y el resumen de una publicación académica escrita con mi compañero Antonio Baraybar. Es lo que hemos denominado como la teoría de la implicación del espectador por contenidos de segunda pantalla.
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Born to be (Jordi) Wild
Así es y así trabaja un youtuber.
Primero, las presentaciones. Jordi Wild, youtuber, más de 2’5 millones de suscriptores en su canal, 292 millones de visualizaciones de su vídeos a fecha de hoy, uno de los youtubers que más ha crecido en seguimiento en el último año.
Una estrella.
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=mvKWcvPMit0?rel=0&w=600&h=338]
Sí, una estrella. Una estrella transmedia: que tiene su propio canal de televisión, que hace publicidad, que pincha música en fiestas privadas para sus fans y que llena pabellones. Eso es lo que ha sucedido recientemente en el Club Media Fest, celebrado en Chile y Argentina, donde Jordi Wild fue invitado junto a otros youtubers españoles como Rubius, Mangel, Vegetta o Willyrex. Una gira con fans entregados, asedio a las puertas del hotel, firma de autógrafos y baños de masas. No hablamos de unos pocos cientos, hablamos de varios miles. ¿Podríamos imaginarnos a Jorge Javier Vázquez, Arturo Valls o a Matias Prats, estrellas mediáticas también, desempeñando ese papel?
Desde hace unos meses estoy trabajando con Jordi Wild en uno de sus proyectos paralelos y he hablado con él para conocer cómo es el mundo de un youtuber: cómo es su forma de trabajar, sus estrategias, sus expectativas y, sobretodo, cuál es su papel en el tablero de juego de la creación de contenidos.
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Marketing, Branded content, historias y aprendizaje…
Marketing, Brandend content, Historias y aprendizaje…
Cuando escuchamos palabras como “branded content”, “engagement” o “audiencia” automáticamente nos referimos a todo lo relacionado con conceptos de marketing o publicidad de un producto o servicio dónde la idea principal es crear historias y contenido que se relacionen para posicionar a una determinada marca.
La revolución en las comunicaciones del siglo 21 ha permitido la integración de historias reales y virtuales para generar contenido, dónde los usuarios se convierten en co productores activos estableciendo relaciones “afectivas” y “efectivas” con dichas marcas. (más…)
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Regreso al Presente
Hoy es el día indicado: el presente llegó al futuro.
Hace treinta años del estreno de la trilogía de ‘Regreso al futuro’ (Volver al futuro, en hispanoamérica), hace treinta años que espero este día.
El 21 de octubre es la fecha elegida por «Doc» Emmett Lathrop y Marty McFly para viajar al futuro en la segunda entrega de la saga. Coches voladores, aeropatines, cazadoras con autosecado, zapatillas Nike auto-ajustables con robot-cordones. Un futuro de verdad.




