Categoría: Uncategorized

  • El nuevo superproductor transmedia

     

    Siempre hemos creado contenidos.
    El Hombre siempre ha tenido necesidad de crear contenidos.

    Durante todas las épocas de la Humanidad, las personas han dedicado gran parte de su tiempo al consumo de contenidos, y para poder hacerlo ha tenido que haber gente dedicada a su creación.

    El hombre de las cavernas se buscaba la vida para pintar las paredes de su refugio con historias de caza, aventuras y muerte, algunas de estas historias han llegado a nuestros días. Aplicaban la imaginación combinada con una serie de tintes para que, en forma de dibujos, poder contar sus historias.

    Todo esto fue evolucionando y el Hombre aplicaba cualquier novedad que descubría para desarrollar contenido. (más…)

  • Enjoy & Learn

    asimov

    Estaba medio dormido y desperté, parecía una voz que me hablaba desde la conciencia, pero no, era Isaac Asimov conversando en un podcast. Apareció en mi móvil de forma casual y me despertó de una siesta que había empezado con Iker Jimenez.

    Asimov, en inglés, departía de forma profética sobre cómo internet iba a cambiar la forma de aprender de las personas. Poniendo énfasis en que la mayor fuerza educativa proviene de aprender algo por que te gusta, no porque sea algo impuesto, si no porque te interesa.

    La locución formaba parte de una entrevista de 1988. Desde su visión y lucidez con la perspectiva de no haber entrado de lleno en la era digital. Sin haber oído nunca hablar del eLearning, Asimov pudo ver la esencia de lo que marca la diferencia entre lo que recibimos con entusiasmo o lo que repudiamos sin remedio.

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  • El cambio de modelo

    Porque se pare a sí mismo no hay quien lo pare. Así es el nuevo modelo de empresa que está poblando el mapa de los afectos entre marcas y consumidores. No es que hayan cambiado las reglas del juego, ha cambiado el juego mismo.

    El paradigma en el que yo me crie profesionalmente está agotado, ya no existe más. Lo que aún vemos es la inercia de su curso, pero sus fuentes están secas. Ese paradigma ha sido sustituido por otro que lo integra y lo trasciende. Me explico.

    Se acabó el tiempo en que las marcas podían vivir de articular un brillante discurso publicitario apalancado en el decir a sus audiencias lo maravillosas que son. Ahora hay un escenario más maravilloso y excitante donde ya no basta con decir, ahora hay que poner en sintonía los dichos con los hechos y viceversa. Ya no es lo que dices, es lo que cumples.

    Se acabó el tiempo en que era útil vivir obsesionados con la notoriedad porque sabíamos que siendo impactantes habría ventas. Ahora el desafío no es alcanzar notoriedad es gestionar el olvido, porque el gran problema que tiene toda marca es lo rápido que cualquier acción de marketing cae en el olvido. Ya no es una cuestión de impacto, sino de dejar huella.

    Se acabó el tiempo en que servía concebir al consumidor como individuo, esa es una mirada miope y despilfarradora. Ahora hemos de mirar a las personas que servimos como nodos de un área de influencia  constituida por sus círculos de relaciones. Cualquier profesional que se precie ha de aprovechar el magnífico recurso que habita en el hecho de que todos, subrayo todos, somos influyentes en nuestros círculos de relaciones y viceversa, pues recibimos influencia de nuestros amigos, familiares, compañeros, etc… En el nuevo paradigma resulta clave la recomendación desinteresada que emitimos hacia y recibimos desde esa área de influencia, que es un círculo íntimo, privado y desmercantilizado.

    Se acabó el tiempo en que era provechoso hacerse la pregunta-mantra “¿cómo puedo tener clientes fieles?”, para dar paso a otra mucho más poderosa “¿cómo puedo ser fiel a mis clientes?”. Se acabó el tiempo donde podíamos conformarnos con tener clientes satisfechos, ahora hemos entrado en el espacio del cliente agradecido, ese que recibe valor más allá de lo esperado y en consecuencia activa su deseo de corresponder a lo inesperadamente valioso que ha recibido. Trasciende la satisfacción, que es un sentimiento que simplemente sacia. La gratitud, en cambio, moviliza y uno de los cauces más sencillos de corresponder es la recomendación hacia los círculos de relaciones. Pero ojo, la recomendación se va a producir cuando el cliente quiera, no cuando a la marca le venga bien.

    Moraleja: en la era de la conectividad, como profesional del marketing moderno, la herramienta más poderosa que hay en tus manos es producir en tu público una experiencia más allá de lo esperado, y confiar en que un público agradecido te recomendará cuando quiera, a quien quiera, donde quiera y como quiera.

    Entré a tomar una cerveza y salí como accionista. Edimburgo, abril 2018.

    Un ejemplo afinado del nuevo modelo es Brewdog, la marca escocesa de cerveza artesana nacida en un garaje en 2007, que hoy tiene tres fábricas, exporta a más de 60 países en todo el mundo, tiene más de 50 bares propios y cuenta con más de 80.000 micro-accionistas, pues ha conseguido financiar parte de su crecimiento mediante propuestas de crowdfunding que llaman Equity for Punks. Desde 2009 han realizado cinco rondas de financiación usando este sistema, consiguiendo captar más de 60 millones de libras procedentes de pequeños accionistas. La quinta ronda estará abierta hasta octubre de 2018, y se puede invertir desde 47 libras.

    Los micro-accionistas de Brewdog, al margen de sus derechos como inversores, disfrutan de descuentos en los bares de la marca y en su tienda online. Además, participan en eventos festivos, en catas y en procesos de co-creación de nuevas cervezas. Los chicos de Brewdog venden en sus bares cervezas de otras marcas artesanas de todo el mundo, con algunas hacen acuerdos de colaboración y fabrican series especiales conjuntamente, beneficiándose ambas partes del acceso a sus respectivos mercados nacionales.

    El conocimiento de Brewdog crece fundamentalmente por la recomendación de los propios clientes y socios a sus círculos de relaciones, a quienes pueden contar las maravillas de las cervezas o simplemente ponerles en contacto con la exquisita orquestación de medios propios (sus bares, sus eventos, su website, sus canales en Youtube y Vimeo, su Instagram, sus camisetas, sus libros …) donde cualquier visitante, en pocos minutos, puede hacerse una idea acertada de qué tipo de marca es, gracias a la coherencia que impregna toda su comunicación. El conjunto resulta noticiable, como bien saben los medios de comunicación que frecuentemente se hacen eco del proyecto sumando así el valor de los medios ganados.

    Haciendo click en la imagen se accede a la fuente.

    Fuente: folleto de la inversión Equity for Punks V.

    Sus estatutos dicen que el 10% de los beneficios anuales serán donados a proyectos sociales votados por su comunidad, y otro 10% adicional será repartido a partes iguales entre todos los empleados (actualmente 700). La persona que hace la función de CEO tiene el mismo “bonus” que quien hace la función de conserjería en la fábrica, o la recepción en las oficinas.

    Piensan en grande: Tenemos el objetivo de convertirnos en la mejor empresa en la que se puede trabajar. La mejor que jamás haya existido.

    No tienen una comunidad, son comunidad: Sin nosotros, no somos nada.

    Haciendo click en la imagen se accede a la fuente.

     

    Recapitulando:

    • Es una marca que se enfoca en cumplir, no sólo en decir.
    • Todo lo que hace (sus productos, sus bares, su comunicación, el trato a su gente …) está concebido para dejar huella.
    • Sabe cómo conectar con el nodo que somos, no sólo con el individuo.
    • Se hace la nueva pregunta “¿cómo puedo ser fiel a mis clientes?” y la responde con coherencia y ofreciendo nuevas oportunidades para seguir jugando.
    • Consigue clientes agradecidos, no sólo satisfechos. Son clientes que expanden su historia, están movilizados.

    Hace unos días, muy lejos de Escocia, en Los Molinos, un pueblo de 5.000 habitantes de la sierra de Madrid vi que la nevera de un bar le hacía hueco a la Punk IPA de Brewdog. No lo pude evitar, “ponme un par de esas”. Me puse a charlar con el dueño, un apasionado de la cerveza artesana. Él no conocía la historia que hay detrás de esas botellas, no tardó ni cinco minutos en decidir que va a ser un inversor más. Para él Brewdog dejó de ser un producto, ahora es pura conexión.

    El nuevo modelo está aquí, está ya entre nosotros, y no hay quien lo pare porque se pare a sí mismo. Buen provecho!

    En Twitter somos @InnovacionAv

    En Twitter soy @luismi_barral

  • Felipe García: «Hay que darle al usuario un retorno de la inversión que hace en su vida online»

    felipe garcia

    Hoy realizamos una entrevista a Felipe García; Felipe es CEO de Knowdle, una asociación empresarial que busca el desarrollo sostenible de negocios a través de la aplicación del conocimiento abierto bioinspirado e inteligencia colectiva. Felipe es el impulsor del Congreso Nacional de Conocimiento Abierto Bioinspirado e Inteligencia Colectiva, que celebró su cuarta edición el pasado 12 de noviembre, con la presencia de algún miembro de Innovación Audiovisual entre los ponentes. Podéis ver el video del evento completo aquí.

    Felipe es uno de esos tipos al que nada más oírle hablar ya sabes que piensa de manera diferente, innovadora. Tiene un discurso que mezcla la programación, la física o la biología con la semiótica, la filosofía y la sociología. Tuve la oportunidad de conocerle en una charla organizada por el Málaga Valley y, picado por el gusanillo del aprendizaje, volvimos a quedar ya en Madrid para realizar esta entrevista. Nada más apropiado que reunirnos en una librería; hablar sobre conocimiento en una fuente del mismo… durante la charla tratamos temas tan diversos e interesantes como la inteligencia colectiva, los contenidos interactivos, las segundas pantallas o las nuevas formas de publicidad y marketing. Espero que disfrutéis de la entrevista.

     

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  • FAKE NEWS, FAKE ADS, FAKE CONTENT

     

    Esta es la era VUCA (volatility, uncertainly, complexity, ambiguity), ya se ha dicho hasta la saciedad. El acrónimo, que tiene su origen en el mundo militar referido al escenario posterior a la Guerra Fría, se ha extendido para su aplicación en general al mundo que vivimos. Quizá, para alguno, estos conceptos que se encierran en VUCA sean una especie de nuevos cuatro jinetes del Apocalipsis de baja intensidad – “Apocalipsis” en su sentido de profunda transformación, nada que ver con “The Walking Dead” o narrativas del estilo – o, cuando menos, los cuatro puntos cardinales del mapa de un mundo afectado por la desaparición de los referentes de anteriores épocas. Reglas de juego nuevas, que a veces sólo son comprendidas por iniciados. La “Verdad” (o la veracidad), sea lo que signifique eso, se ha dicho que está en ese contexto en serio riesgo.

    Este tiempo VUCA  parece estar envuelto en papel de celofán marca “FAKE” y con los productos FAKE no están tan claros los efectos como lo estaban con los productos ACME, protagonistas de las historias de El Coyote y el Correcaminos. De estos sabías lo que cabía esperar: el Coyote no saldría muy bien parado pero seguiría una y otra vez empeñado en consumir estos defectuosos productos. Pero nadie está muy seguro de quién sale bien o mal parado con el uso de productos FAKE y a lo peor resulta que somos El Coyote y aún no lo sabemos.

    Breve historia de la Posverdad: HOAX y Fake News

    La Real Academia de la Lengua, acaba de incorporar oficialmente al vocabulario español la adaptación de la expresión “Fake News” con el término “posverdad”. Así que ya es oficial, al menos en términos lingüísticos, que existe una “verdad”, basada en datos objetivos y una alteración de la misma que tiene como objetivo influir en las personas manipulando sus emociones y creencias. Como suele decirse popularmente, para este viaje no hacían falta tantas alforjas.  Hablar de “Verdad” con mayúsculas es un tema lleno de aristas, arduo, polémico, laberíntico, excede a los propósitos de un blog centrado en la industria audiovisual. Industria que, por cierto, tiene como uno de sus pilares a la manipulación  del estado emocional de las personas para mostrar una verdad virtual que vive en la dimensión del entretenimiento. Al fin y al cabo, como cualquier otra actividad artística. Quizás lo que sea necesario resaltar de la posverdad o de las fake news es su intencionalidad, el fin perseguido, y ese fin tiene que ir en contra de los valores comunes, de los derechos de las personas o tiende a menoscabar su bienestar económico, intelectual o físico.  He leído en algún sitio que el adjetivo “fake” para referirse a determinadas noticias, es un dudoso logro del señor Trump, quién comenzó a aplicarlo, siguiendo criterios de su propia cosecha, a aquella información que ponía en cuestión algunas de sus afirmaciones o actuaciones. Si esa es la historia, hay que reconocer que consiguió que el término se viralizase de forma efectiva. Por cierto, la viralización es una parte del mecanismo de funcionamiento de las fake news o de los hoax, como los llamábamos hace no muchas décadas. Tanto éxito ha tenido Mr Trump, que a muchas de sus propias afirmaciones se les ha aplicado el término a cuya fama parece que él mismo contribuyó. Herramientas como el Trump-o-meter de Politifact son un ejemplo de la múltiple oferta en la Red para desenmascarar algunas afirmaciones creativas – manipuladoras, diría alguien – de este señor.

    Este blog ha abordado en otras ocasiones este asunto de la posverdad y la divulgación de bulos. Por Sonia Got en su post sobre bulos en redes sociales y por Montecarlo en su post «Posverdad, mentira y liquidez». Recomiendo la lectura de ambos.

    Nuevos términos para viejas, antiquísimas, prácticas. Representando a nuestra asociación en el Foro Económico de Krynica en Polonia, tuve la oportunidad de abordar – ciertamente por un inesperado cambio de la temática de la ponencia-  el asunto de las llamadas fake news a lo largo de la historia. Suele citarse el tratamiento informativo del hundimiento del Maine en 1898, atribuido a la marina de guerra española y que provocó la guerra hispano-estadounidense, como un ejemplo de manipulación para la creación de opinión pública favorable, en este caso, a la intervención armada. Es solo un caso de los cientos y cientos de ejemplos que siguen un mecanismo muy bien descrito en el libro “Como nos venden la moto”, un mano a mano entre Chomsky e Ignacio Ramonet publicado a finales del siglo pasado. Aunque creo que a nadie se le ha ocurrido decir que el escrito estaba anticipando esto de las fake news. En parte porque no las anticipaba, simplemente confirmaba que existen desde siempre.

    En Krynica me alejé del peliagudo tema de la política para acercarme a algo que considero muy serio: la alteración de los datos científicos a través de informes, investigaciones paralelas, contra-storytelling de todo tipo para demostrar que, por ejemplo, la tierra es plana o que es el Mundodisco de Terry Pratcher. Esto último me resultaría sumamente divertido. Una vez más, creo que en estos casos hay que poner el énfasis en la finalidad perseguida. Alterar la verdad científica puede ser incluso divertido: impagable el documental “Operación Luna” sobre el supuestamente falso aterrizaje del Apolo en la Luna y atribuyéndole a un rodaje realizado por Kubrick en un estudio. Se trata del género llamado “falso documental”, un género que goza de mi máximo respeto. No confundir con “documental falso”. ¿Pero qué se persigue realmente cuando se intenta propagar un bulo seudo-científico?. Dejando de lado oscuras causas provenientes de mentes alteradas, se me ocurre que en muchos casos se trata de sacarle el dinero a alguien,  ponerle en evidencia o de que alguien salga mal parado de alguna manera.  The Great Moon Hoax de 1835, divulgado por The New York Sun, es uno de los ejemplos históricos de este tipo de alteraciones.

    Fake Contents: la credulidad como arma de entretenimiento masivo

    Lo he estado anticipando, cuando el producto “Fake” lo aplicamos en el contexto del entretenimiento, tanto la finalidad como, en teoría, los efectos no son nocivos para empresas o individuos. Digo “en teoría” porque el juego con la realidad ha provocado en ocasiones efectos más allá de lo que tal vez se esperaba. Es parte de la historia de la industria del entretenimiento: la emisión de radio de “La Guerra de los Mundos” de H.G. Wells en 1938 y uno de los ejemplos más citados. La película “The Blair Witch Project” jugueteó durante meses con una historia sobre una misteriosa desaparición generando múltiples piezas de contenido a modo de pistas y pruebas que provocaban la duda entre la audiencia. Todo ello incluso antes del estreno de la película que acabó por convertirse en un hito en taquilla y en uno de los primeros ejemplos modernos de la creación de universos transmedia vinculados a ficción. Estamos hablando de un fenómeno “viral” en la Internet de 1999.

    En el magnífico episodio de celebración del 40 aniversario del programa Saturday Night Live de la NBC, Seth Meyers comenta que el espacio de tratamiento humorístico sobre información de actualidad “Weekend Update with Seth Meyers” provocó numerosos equívocos. Algunas personas creían que estaban ante un verdadero informativo con noticias completamente reales.

    Provocar emociones, o alterarlas, es parte de este juego. El objetivo es entretener y esto es lo que hace de estos formatos de entretenimiento un método de alteración o manipulación de la realidad legítimo: nadie en su sano juicio podría creer que había comenzado una guerra contra alienígenas de turismo en Nueva York. Al menos nadie cuyo estado emocional no hubiera sido previamente conducido a un estado de credulidad. Esa alteración de la percepción de la realidad me recuerda la técnica del denominado “campo de alteración o distorsión de la realidad” que se dice ha sido de uso habitual entre personajes históricos muy persuasivos tipo Steve Jobs. Su uso, básicamente, consiste en que, estamos de acuerdo, esta es la realidad, pero ¿y si fuera de otra manera?, imagínate que no tienes tal o cuál restricción. ¿Qué decisiones tomarías? ¿cómo percibirías esa realidad en ese punto?  El campo de distorsión de la realidad tiene igualmente como objetivo conseguir algo del receptor. En muchos casos, conseguir que haga o sienta algo que no haría ni sentiría en un plano de realidad no alterada.

    Branded Content y Fake Advertising.

    “Pero, ¿Cómo convertir una emoción en un concepto empresarial?”, se preguntan los protagonistas del excelente film “Inception” (Origen) de Christopher Nolan. Es una frase que suelo mostrar en las clases que imparto porque sintetiza muy bien, en mi opinión, el concepto que está en la base del marketing y la publicidad. Al igual que en la televisión, el cine y el entretenimiento en general, la publicidad y el marketing trabajan con las emociones. Con otra finalidad legítima: conectar esas emociones con decisiones de compra. Un formato de televisión o una campaña fracasan cuando no son capaces de llegar a ese punto de conexión. Estos son los básicos que ya conocéis pero que, en muchas ocasiones, se olvidan o no son manejados correctamente.

    Si, todo esto tiene que ver también con el poder del storytelling en general. Casi seguro que lo has pensado ya. No hay que hacer más énfasis en el poder que tiene el relato de historias sobre los seres humanos. En el mundo de la publicidad parece que las historias que se contaban ya no funcionan igual. Simplificando y exagerando mucho, pasamos del vendedor callejero voceando los beneficios de una supuesta pócima curativa a amplificar ese voceo a través de los grandes medios de comunicación para llegar más allá de la plaza. Pero repetir una y otra vez las ventajas de mi producto ya no genera ninguna emoción, es más, genera desconfianza.

    Ese storytelling falseado que, muy a menudo, ha acompañado a la publicidad empezó a ser revisado. La industria creó mecanismos de autocontrol y, en teoría, los medios también: si no se quiere perder reputación como medio, mejor no des visibilidad de productos engañosos. La “publicidad engañosa” es considerada detestable y perjudicial.

    Pero ¿qué ocurre cuando el storytelling publicitario se encuentra con el storytelling del entretenimiento?. Esta es la tendencia. La pérdida de valor como mensaje de las campañas de publicidad, la fuerza de la tecnología y de la conectividad, el alejamiento de las nuevas generaciones de las fórmulas mediáticas tradicionales, ha llevado a un escenario en el que la publicidad emula y explora las fórmulas de los géneros del entretenimiento.

    En ese cruce de caminos me tomo la libertad de crear la distinción entre el branded content y lo que denomino “Fake Advertising”. En ambos casos las marcas se apegan a las reglas del entretenimiento para generar contenidos de interés que, finalmente, sirvan de osmosis del mensaje de marca. Pero cuando me refiero a Fake Advertising, me refiero a llevar las cosas un poco más allá: se trata de generar información falsa a sabiendas para, una vez más, generar un impacto emocional.

    No hace mucho veíamos el ejemplo del falso anuncio de selección de Burger King exigiendo unos requisitos propios de un empleo muchísimo más cualificado. El objetivo se cumplió a lo que parece generando un enorme impacto en redes sociales y un gran debate sobre esta acción. Porque sucede de nuevo lo mismo que con las Fake News y los Fake Contents: hay quién lo toma por algo cierto.

    Uno de los grandes titulares de este pasado año ha sido el término “Brand Safety”. Internet como nuevo medio (de medios, diría yo) ha gozado de una especie de “presunción de inocencia” que ahora comienza a cuestionarse. Se han cancelado campañas en grandes plataformas digitales, se ha mostrado como mensajes publicitarios completamente falsos y engañosos se han difundido sin ningún tipo de control, etc. Todo ello ha dañado la credibilidad de los soportes digitales, pero también de las marcas que se han asociado de manera ignorante con tal y cual «influencer» o en tal o cual lugar. Que quede claro que no cuestiono en absoluto el marketing de influencia y mecánicas por el estilo, sino que llamo la atención sobre la frecuente falta de criterio que nos ha llevado a situaciones no deseables.

    Pero más allá del impacto en marcas y soportes, quién realmente sale perjudicado de lo que llamo “Fake Advertising”, es el consumidor y su perjuicio es lo que deslegitima determinadas formas de hacer y lo que aconseja tomar algún tipo de acción.

    El machacante discurso de los medios tradicionales alegando su supuesto entorno Brand Safe debería, en mi opinión, girar hacia el “Consumer Safe”. Aquél medio que realmente ofrezca al consumidor una oferta publicitaria sobre productos cuyo mensaje acerca de características y cualidades que efectivamente hayan sido previamente verificados tendrá, creo yo, una mayor aceptación entre los usuarios. Desde luego no es algo de lo que se ocupen actualmente plataformas del estilo de Facebook, YouTube, etc.

    Photo Credit: torbakhopper Flickr via Compfight cc

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  • Yo no hablar máquina

    andy_wilkinson

    El entorno tecnológico de hoy en día supone lidiar con cantidades masivas de datos y, como el Big data y sus posibilidades podemos aplicarlo a todas las industrias, muchas son las áreas transversales que cruzan y muestran datos: publicidad programática, analítica web, predicción de consumo de contenidos, etc. Realmente, las máquinas nos hablan y nos dicen datos, y cifras. Nosotras, las personas, no los entendemos y necesitamos ciertos traductores, eso es el terreno de la visualización de datos y nos va a permitir encontrar la utilidad en la información. Si hiciéramos una comparación, sería como dar un lienzo a una máquina para que pintara un cuadro con sus datos, contando historias con imágenes claras, entendibles y, a veces, muy bonitas.

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  • SLOW TV: Cuando la mera contemplación es entretenimiento

     

    De cuando en cuando el tema de la llamada “Slow TV” asoma por medios (recientemente en este artículo de “El País”) , blogs y redes sociales. También lo hemos abordado en algunas ocasiones en este blog, por ejemplo en el post titulado “Slow TV” de Alexa Portillo y en este otro de Pepelu Viñas que nos relató el nacimiento de la Shlow TV, añadiendo conceptos transmedia sin desvirtuar la mera presencia contemplativa del espectador/a, base, como parece que es el consenso, de la identidad de la Slow TV.

    Igual no queda mucho por aportar sobre el tema, pero déjame que intente abordarlo desde un punto de vista tal vez aún más heterodoxo. Porque, al fin y al cabo, la Slow TV lleva mucho tiempo entre nosotros e intuyo que estará mucho más.

    Por ejemplo, introduzcamos un contexto algo más filosófico, por así decirlo, y hablemos de  términos como “velocidad”, “aceleración” y “lentitud”. En cuanto a los dos primeros, se dice que son señas de identidad del sistema económico, especialmente del capitalismo digital y, por ende, de una especie humana en transformación en relación al uso del tiempo. Decía María Zambrano ya en su época, mostrando su gran clarividencia, que la especie humana había pasado de ser una especie que transitaba por el tiempo a una especie que corre aceleradamente al encuentro del futuro, como queriendo encontrarse con él de forma más rápida. Pero es que el futuro se ha convertido en un tren de hipervelocidad que viene hacia nosotros que, simultáneamente, esprintamos hacia él al sentir la vibración de los vagones cercanos. Más recientemente el ensayo “Contra el tiempo. Filosofía práctica del instante” de Luciano Concheiro, nos muestra un análisis desde diferentes vertientes sobre el impacto de la aceleración y la velocidad. Señalando que,  dada la configuración de nuestra existencia actual, ya no se trata de ir a contracorriente con estrategias de lentitud, sino de encontrar momentos de huida de la velocidad.

    Es en esta huida del ruido de una realidad acelerada donde entiendo la existencia parcialmente exitosa del territorio de la Slow TV. Mientras el huracán nos rodea y todo parece estar en una dinámica de evolución exponencial, un oasis de quietud en el que, simplemente, no pasa nada.

    Porque junto a la huida, elemento muy propio de lo que consideramos entretenimiento, otro elemento en mi opinión básico de la Slow TV es la ausencia aparente de un discurso narrativo típico. En realidad, no es que no suceda nada como se ha dicho en alguna ocasión, es que lo que sucede es inevitable. Se trata, en muchos casos,  de una transición muy previsible de un estado a otro que discurre a su propio ritmo,  en etapas cuya secuencia se va alargando.

    Un ejemplo de este tipo de contenidos contemplativos es “Fireplace for your home 4k” de Netflix,  distribuido por la plataforma desde 2015. Un contenido que calificariamos como típicamente “slow” en el que durante una hora vemos arder la leña de una chimenea desde que se prende hasta que se apaga en alta calidad de video y audio. Netflix nunca ha confirmado los datos de visionado de este formato, como suele ser su política, pero intuyo que no son desdeñables porque, como sabemos, Netflix se guía por datos y aprendizajes sobre los mismos y  tras este formato,  ha publicado otros formatos slow incluidas nuevas versiones de “La Chimenea” . Parece ser que el visionado se intensifica durante las navidades con lo que un elemento que podría contribuir a que no se desgaste podría ser la asociación de este contenido a determinadas etapas del año o eventos. Podrá sonar divertido, pero lo que puedo decir es que es el episodio de cualquier cosa que más he visto en Netflix. No suelo volver a ver ningún episodio de una serie por la que ya he pasado, por tanto puedo concluir que he visionado “La Chimenea” más veces que cualquier episodio de Stranger Things, House of Cards, etc. Algo de la historia de cómo llegó este formato a Netflix se cuenta en esta entrevista con su creador en The Independent.  El creador, George Ford, está especializado en este tipo de contenidos. Es, además,  el fundador de una compañía que se dedica a comercializar productos para el entrenamiento en el «habla» y el canto de pájaros -me refiero a pájaros propiamente dichos – de nombre Pet Media Plus. No me queda muy claro como una cosa llevó a la otra.

    No sólo formatos singulares, en este tipo de contenidos encontramos incluso canales de televisión completos como el canal Slow Channel, disponible en Vodafone TV,  pero también distribuido vía OTT por una suscripción de 1,99€ al mes.

    Muy interesante me parece  la oferta de Napflix, un proyecto español que agrega contenidos slow de diferentes categorías. Aquí se va más allá de la contemplación de la Naturaleza, para incluir contenidos más en la línea de lo que se ha abordado en otras ocasiones en este blog y de lo que los medios suelen hacerse eco: viajes en tren, en barco, etc  Incluyo en este espectro de otras tendencias asociadas al “audiovisual slow”  a tendencias como el llamado ASMR (Autonomous Sensory Meridian Response),  que comenzó a alcanzar popularidad y relevancia en YouTube a través de canales dedicados a sonidos relajantes, dónde el visionado del video en sí es secundario. De hecho, como seguro has imaginado, siendo el audio lo prioritario en estos contenidos, los podcast ASMR no han tardado en aparecer.

    El proyecto Napflix, cuyo nombre sugiere algo así como “el Netflix de la siesta”, ha llamado incluso la atención de los grandes medios internacionales de forma amplia,  apareciendo reseñado por la mismísima Oprah Winfrey.

    Y mucho antes de todo esto, un no siempre bien entendido por la audiencia de televisión, cuyo programa es una de las joyas históricas de la televisión pública estadounidense, la PBS, Bob Ross, nos proponía simplemente contemplar durante su labor artístico-pictórica. PBS Digital Estudios, el brazo de producción audiovisual digital de PBS, hizo también de Ross una de sus enseñas:

    Por tanto, vemos convertirse a lo slow como una amplia tendencia que incluiría, por qué no decirlo, a determinadas competiciones deportivas, como la emisión de competiciones de dardos en ESPN o EuroSport (no lo dudes si tienes insomnio) o al cine y las series de televisión. En el caso del cine,  nos llega desde películas dónde el relato enfatiza lo visual sobre el guión como en el caso, en mi opinión,  de directores como Terrence Malick o Kim Ki-duk hasta películas como “Roma” de Cuarón por poner un ejemplo destacado reciente.  En  cuanto a las series de TV, se trataría de aquellas de las que se dice que “no ocurre realmente nada”, entre las que incluiría la primera temporada de “The Girl Friend Experience” o incluso  a “Sharp Objects”.

    También los reality shows, al estilo de “Gran Hermano” podrían considerarse dentro de este género. Y digo esto porque me parece que lo que tienen en común muchos de estos formatos sigue siendo el hecho de ponernos en una posición de «ultra-espectáculo”, me refiero con este término tan bárbaro a que se nos abre una ventana por la que nos asomamos con la sensación de que a través de ella vemos el discurrir del tiempo pura y sencillamente,  lo que nos provoca una satisfacción nueva: percibir el paso del tiempo a un ritmo más pausado, como detenido.

    Así que en lo más antiguo que podamos vincular al entretenimiento, el hecho de sencillamente estar ahí y mirar, estamos encontrando en estos tiempos algo completamente revolucionario, ser capaces, en medio de la aceleración continua de nuestro entorno, de sentir que podemos sentir que un minuto dura más. Hay quién lo llamaría “aburrimiento”. Yo lo llamo “entretenimiento a través de la mera contemplación”.  Alfred Hitchcock preguntado por su definición de «Felicidad», se refirió a ella como un horizonte claro, sin nada de lo que preocuparse,  un  lugar – añado – dónde puede que no pase absolutamente nada.

    Photo Credit: Mike Turner Flickr via Compfight cc

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  • XR o Realidad Extendida: ¿una realidad para gobernarlas a todas?

    ¿Qué es la XR? Puede que sea la primera vez que veais estas siglas o ya os suenan gracias a la zona dedicada a ella en el Espacio Telefónica de Madrid. La XR es lo que se conoce como eXtended reality o Realidad Extendida. En este maremágnum de realidades, quizá sea un buen momento para reflexionar sobre ellas.

    Hace ya un tiempo que hablamos de la fórmula de la inmersión, y ya por entonces mencionamos cuatro realidades: la realidad aumentada (AR), la realidad virtual (VR), la realidad alternativa (ARGs) y la realidad representada. Se nos quedó entonces una realidad en el tintero, que ha ido cobrando fuerza en los últimos tiempos: la realidad mixta (MR).

    Esquema continuo de la virtualidad

    La realidad mixta, según la definieron Paul Milgram y Fumio Kishino en 1994 es todo aquello que se encuentra entre los extremos del continuo de la virtualidad. Es decir, todo lo que existe entre el mundo más tangible y el mundo completamente virtual, con todos los diferentes gradientes intermedios de combinación entre ambas.

    Sin embargo, el concepto de realidad mixta, viene usándose últimamente con una definición distinta, como una combinación entre realidad aumentada y realidad virtual. Esto se debe al lanzamiento de tecnologías como Microsoft Hololens, Magic Leap One o MetaVision Meta 2, unos dispositivos en forma de gafas o cascos que permiten hibridar la realidad, utilizando el entorno real para convertirlo en semi-virtual. Esta tecnología nos permite ir más allá de la realidad aumentada, que solamente superpone capas de objetos virtuales sobre la realidad. Este concepto de realidad mixta permite incluir objetos virtuales dentro de la realidad, atendiendo a dos elementos clave: la renderización del espacio real (el objeto virtual se acopla al espacio en el que está, en cuanto a dimensiones e iluminación, por ejemplo) y la oclusión (los objetos virtuales son ocultados si un objeto real obstaculiza su visión).

    Por lo tanto, la realidad mixta se ha convertido en algo muy concreto, que se aleja de su connotación original que cubre todo el espectro entre lo real y lo virtual. Así surge el concepto de Realidad Extendida (XR), en un nuevo intento de encontrar una terminología que las englobe a todas.

    Sonido binaural: Una XR más allá de los ojos

    Si nos paramos a analizar todas estas realidades, en la mayoría, el papel predominante para la inmersión es la generación de un entorno visual para generar la inmersión. Y aunque esto es lógico ya que la vista es el sentido en el que más se apoya el ser humano para comprender lo que le rodea, el concepto de realidad extendida nos permite ir más allá de la inmersión que se puede provocar a través de los ojos.

    El sonido binaural trata de generar un espacio sonoro 360º, en el que los sonidos llegan al oyente desde diferentes puntos a su alrededor. Esta sensación de atmósfera sonora envolvente se genera imitando la manera que tenemos de percibir los sonidos. Nuestras orejas filtran el sonido según su origen en el espacio, y esto permite a nuestro cerebro identificar la procedencia. Esto mismo se reproduce con el sonido binaural: o bien grabado con dummy heads que recrean esa escucha humana del sonido, o bien editado para recrear estas filtraciones.

    El sonido binaural es uno de los grandes responsables de la inmersión en los videojuegos o en las experiencias de realidad virtual, pero también tiene entidad por sí mismo. En España es destacable la iniciativa de Lab RTVE, PlayZcast, una plataforma de ficción sonora binaural.

    También se ha experimentado con el sonido binaural en combinación con un espacio físico y un evento en directo. La compañía de teatro Complicité ya experimentó en The Encounter con el uso del sonido binaural en vivo, en el que Simon McBurney hablaba directamente al oído de todos los espectadores que le acompañaban en la sala.

    Simon McBurney creando espacios sonoros binaurales en «The Encounter». Imagen de Broadwaybox

    Pero ¿cómo podemos usar el sonido binaural como una aliado para generar una realidad extendida en el espacio real?

    En los prototipos de Retrotopía o cómo morir de nuevo, tratamos de llevarnos lo mejor de la realidad virtual al espacio real: conseguir que el espacio sonoro, ya binaural, además se adaptara al movimiento de los espectadores. Gracias a una tecnología como el head-tracking, conseguimos que el diseño sonoro binaural se adaptara al movimiento de la cabeza de aquel que lleva el auricular, de modo que el sonido se mueve contigo. Esta experiencia, combinada con la sincronización del sonido con una puesta en escena inmersiva nos lleva a encontrar un nuevo tipo de realidad extendida.

    Pero la experimentación no ha hecho más que empezar. ¿Y si conseguieramos que el sonido no solo se mueva, sino que además se modifique con el comportamiento de un espectador en un espacio físico concreto? Balizas bluetooth, internet de las cosas, machine learning… Todas estas tecnologías están cada vez más al alcance para la investigación y la creación de nuevas posibilidades dentro del paraguas de la realidad extendida. XR, VR, AR, MR, ARG… Preparaos para lo que viene, esto no ha hecho más que empezar. El lío de siglas va a ser monumental.

     

    Imágenes: Wikimedia, Broadwaybox y Pixabay

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  • Salut Netflix!

     

    Siguiente golpe de efecto de la compañía en streaming: retirar todas sus obras del Festival de Cannes ante la decisión de que todas las películas participantes deben tener su exhibición cinematográfica. Un año más, parece que el tema clave en la industria de contenidos cinematográficos se divide entre los creadores de sueños y la distribución de películas y datos.

    Por poner en contexto, fue la edición pasada del famoso y trascendente Festival de Cannes cuando la industria del cine más vintage se revolvió en sus taquillas ante la participación de las producciones de Netflix Okja y The Meyerowitz Stories. Lo que en su momento presenciamos fue cómo el Festival de Cannes sentía ser destronado por unas siglas que hace apenas unos años no sabríamos lo que era, los SVOD, o simplemente la modernización. Las nuevas economías cambian con la tecnología y como algún artículo apuntaba, era más o menos lo que Cabify y Uber supuso a la inamovible industria del taxi. Todavía en pie de guerra.

    Este año, el hecho de que el Festival de Cannes no permita competir por la Palma de oro a películas sin distribución cinematográfica francesa deja fuera no solo los mediáticos originals de la compañía sino también la lista de producciones en las que participa, se estima: Roma, de Alfonso Cuarón, Norway de Paul Greengrass, Hold the Dark de Jeremy Saulnier, They’ll Love Me When I’m Dead y la última obra de Orson Welles completada The Other Side of the Wind

    El ruido mediático lo hace el que puede, no siempre el que quiere.

    Se delata una lucha de fuerzas, de generaciones diferentes siempre con pensamientos más conservadores debido a la edad que no quieren dejar de poner límites porque entonces pueden ser superados. Este pulso que muchos celebramos tiene un escaparate muy llamativo con otros players como cuando Amazon Studios ganó su primer Oscar, desde luego el cambio estaba volviendo ágil estructuras muy férreas y podíamos seguir estas bravas noticias día sí, día no. Pero también hay otras historias, películas y empeños que no son tan mediáticos, nos lo contaba hace poco Rafa Linares en este blog de Innovación. Volviendo al Festival de Cannes, al mítico escenario soleado con mar y con estrellas, es bueno recordar que a nivel industrial, su función de ser es su impresionante capacidad de promoción de las películas, y eso es lo que debe ser.

    Plataformas como Netflix han sido retratadas con estrategias altamente efectistas para su propia promoción de catálogo buscando un consumo elevado y rápido, pasado el cual muchas veces los títulos quedan sepultados por nuevas películas o relegados a la larga cola. Un artículo rescatado de hace unos meses mantenía que la entrada de Netflix en películas, no ya solo los originals, suponía cortar sus alas de visibilidad mermando su vida en el mercado audiovisual. Es un tema entonces bastante complejo que afecta tanto a la producción, como a la exhibición en sala y a la distribución gestionada en sus ventanas de explotación. La lista de rivales a la entrada de Netflix en la competencia cinematográfica es llamativa y aumenta por días: Spielberg, Nolan, Cameron, Almodóvar, Scorsese, Mirren, etc. Todos hombres, pocas mujeres y todos nombres muy conocidos en la industria con un argumento definido: estrenar contenido en internet les perjudica.

     

    El sentido común de muchos usuarios de Netflix, como de otras OTT, parece ser que por una cantidad aceptable ven todo el cine que quieren y a veces sí, también lo hacen en una pantalla tan pequeña que pone en duda se pueda apreciar la calidad de la obra. Pero es que estamos hablando de más de 100 millones de usuarios y subiendo, eso da mucho que pensar y cerrar el tema. También sumado a mucho de lo ya analizado, una cultura de negocio orientada al dato como valor estratégico. Un valor que se convierte en una grandísima ventaja añadida al conocer cualitativa y cuantitativamente la opinión de sus espectadores.

    En resumen, el cine tiene un gran pálpito de seguir existiendo y el bajo demanda también. Son nuevos players que se rozan y se chocan en la pantalla y cada uno debe encontrarse a sí mismo y sacarse brillo.

    Mientas, asumimos que la entrada de nuevas tecnologías revuelve todas las industrias y se deleita con aquéllas más encantadas de conocerse desde hace años. Ahora, Thierry Fremaux, director del Festival de Cannes, prohíbe abiertamente los selfies en la alfombra.

    También esto pasará.

     

    Imagen 1: Cartel Festival de Cannes 2018

    Imagen 2: Marco Verch

    @InnovacionAv 

    @evapatricia

  • El auténtico protagonista.

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    Ha llegado el momento, ha empezado a sonar la última canción, todavía tengo el bello de punta. Inmóvil ante el televisor, veo como se terminan los créditos y solo queda la pantalla en negro. Reflexiono unos instantes sobre lo que acabo de ver. He vuelto ha vivir esta maravillosa y eterna paradoja, quería saber el final pero no quería que se acabara. No puedo creer que se haya terminado mi relación con mi personaje favorito, de él se más que de mucha gente que conozco. Me ha abierto las puertas de su casa, lo he conocido en los momentos buenos y malos. Necesito un tiempo para reflexionar, todavía no estoy preparado para el siguiente, de momento solo soy capaz de seguir su rastro por internet.

    (más…)