La publicidad siempre se ha fijado en aquellos personajes relevantes que pudieran inclinar la balanza del consumidor a la hora de elegir un producto u otro.
Desde siempre este tipo de personajes tenían algo en común y era que eran famosos por algo, por destacar en alguna modalidad deportiva, por ser un famoso actor o actriz o por ser un cantante afamado. Al principio también se escogían personajes que ya habían llegado al Olimpo de la Fama y difícilmente ya podrían bajar de allí, personajes a los que nadie negaba sus cualidades y sus méritos por haber llegado ahí.
Estos personajes eran prescriptores de productos, lo que valía de ellos era su imagen pública y su fama, la verdad es que daba lo mismo poner a uno que a otro, la finalidad era conseguir notoriedad a través de estas figuras.
Hoy es 26 de abril. O no, pero me vale para este ejemplo. Mi madre cumple años y se me ha pasado…una vez más. Le encantan los claveles. Rojos. De siempre. Las pocas veces que me acuerdo le regalo un ramo de claveles rojos. No son unos claveles rojos cualquiera…son únicos. No tengo ni idea de porqué, pero sólo se pueden comprar en la floristería de mi amiga Susana. Ningún sitio más que yo sepa los tiene igual de perfectos.
Concha, mi cuñada, suele tener mejor memoria que todos los hermanos juntos (suele pasar, ¿verdad?) y, además, es bastante más responsable que los demás. Ella ha pensado: “es el cumpleaños de mi suegra y sus hijos no se han dado cuenta”. En mi Whatsapp he recibido un mensaje suyo: “espabilad huevones, es el cumple de vuestra madre”. Al ver el mensaje, he pensado las palabras “mamá” y “cumple” y nada más. Al poco, mi madre ha recibido en el salón del restaurante de Plasencia donde felizmente lo celebra con mi padre, su ramo de claveles rojos perfecto.
Hasta ahora sólo hemos podido usar algunos sentidos para transmitir órdenes precisas a los diferentes interfaces con los que nos hemos ido relacionando. En realidad habría tres grupos de sentidos, los que sólo reciben: ojos, oído, olfato y gusto; los que dan: voz (¿es la voz un sentido?) y apariencia física (recursos biométricos: huellas, retinas…) y los que dan y reciben: tacto. Esta limitación para expresarnos limita claramente al ser humano a tener que relacionarse con los objetos a través de toda esa serie de dispositivos artificiosos y poco amables para muchos como son los ordenadores o los smartphones.
Me vais a tener que perdonar los tacos, casi como siempre, pero puede que hoy un poquito más de lo normal. Porque este post tiene un poco de rabia, pero prometo que también tiene algo de reflexión.
La verdad es que tampoco tengo mucho más que decir que lo que anticipa el título, lo que sí voy a hacer es contaros por qué.
El otro día celebramos la asamblea anual de este maravilloso proyecto que es Innovación Audiovisual, charlando entre nosotros salieron propuestas de formatos, de contenidos, de ideas en general. A donde voy es que en todo momento salió a reducir un denominador común: no sabemos qué va a pasar. Pensamos que como individuos podemos dar nuestra opinión o reflexionar juntos, pero nunca promulgar dogmas sobre lo que viene o lo que vendrá. Eso me gustó. Mucho.
Me gustó porque no hay nada más fidedigno, no tenemos ni puta idea de qué va a pasar, ni con el contenido audiovisual, ni con la comunicación, ni con las marcas, ni con la economía, ni con nada. Igual que hace unos meses no sabíamos que íbamos a pasar tanto tiempo encerrados en casa. Y creedme que en este proyecto hay personas muy inteligentes.
Durante todo lo que llevamos de cuarentena, no me ha faltado tiempo para ver y leer a chamanes de sofá y sofistas de Happy Meal que dicen saber lo que tenemos que hacer. Toma ya. Con dos cojones. O dos ovarios. Lo que usted prefiera.
Estos gurús delebles saben lo que las marcas tenemos que hacer. Yo, desde luego, no lo sé, y me juego el sueldo en crear y comunicar una marca, no lo sabe la gente que más estimo intelectualmente, pero ellos sí. Saben cómo va a cambiar la televisión, la educación, la economía, la comunicación, qué coño (o polla), la vida.
Nada más lejos de la realidad. Si lo supieran solo habría dos opciones:
Lo estarían haciendo ellos.
Venderían el secreto a precio de oro.
Así que prefiero quedarme con las dos opciones más plausibles:
Intentan estafarnos.
Desde la necedad más absoluta creen que lo saben.
Así que eso nos da lugar a una única opción:
No hacerles ni puto caso.
Pero, oigan, no todo van a ser rabietas pseudo infantiles, hay varias cosas buenas en esto. Lo primero es que la identificación de futurólogos de burdel se ha vuelto más fácil que nunca. Punto a nuestro favor. Segundo, esto nos obliga a reafirmar que ‘No tengo ni idea’ hay que decirlo más. Mucho más, de hecho.
En este sentido, me parece harto curioso que el no saber tenga cierta denotación peyorativa, más aún cuando la historia del pensamiento occidental se fundamenta sobre las bases socrático-platónicas y su famosa -y descontextualizada- aporía “Solo sé que no sé nada”. Tal vez sea culpa de los filósofos helenísticos, pero este es un berenjenal en el que, por salud mental, no nos vamos a meter ahora.
Solo un apunte más y cierro el tema helenístico, prometido. Pero es que, siguiendo a los epicúreos, peor sería creer que se sabe sin saber, que reconocerse como no sabedor. Si no creen en los del Jardín, al menos creanle a uno que peca mucho de esto.
Para más INRI, la lógica básica nos lleva a afirmar lo siguiente -con perdón por la aliteración innecesaria-: si el saber es un juicio, es porque la sapiencia es un concepto mental que solo existe por su contrario, el no-saber. Ojo, voy a usar la forma prestada del alemán ‘kein(e)’ de la negación del sustantivo en la propia palabra (a través del uso del ‘no-’), puesto que expresa con fidelidad lo que intento transmitir. Lo cual no ocurre con el antónimo usual en castellano, ignorancia, que yo mismo definiría como “no saber que no se sabe”. Por ende, si no existiera el no-saber, no existiría el saber. Tanto es así, que la única condición indispensable para que se de el saber, es el no-saber. Solo el que no-sabe, puede llegar a saber.
A estas alturas me imagino lo que muchos estarán pensando: ¿tiene esto algo que ver con la innovación audiovisual? Pues no. Y sí. Mucho. ¿Por qué?
Porque para la innovación es imprescindible el no-saber, es más, no tener ni puta idea. No tan rápido, dame un voto de confianza y déjame desarrollar mi propuesta, por favor.
Para comenzar, si atendemos a la etimología de innovación, descubrimos que esta palabra la forman tres componentes diferentes: el prefijo ‘In-’ (entrar en, estar) el adjetivo ‘nova’/’novus’ (nuevo) y el sufijo ‘-ción’ (acción/efecto). Es decir innovar sería “la acción de crear lo nuevo”.
Si es así, puesto que ya sabemos que no es posible innovar sin crear, deberíamos entrar, o eso me parece a mí, en lo necesario para dar lugar a la creatividad. Para ilustrarnos, le cedo la palabra a un tipo más listo que yo:
Es decir, el proceso creativo comienza con la detección de lo que no vale, de lo que no sé. Vuelve a ser lógica básica. Si la creatividad existe para resolver un problema, es porque no sabemos cómo resolverlo, si supiéramos, no necesitaríamos creatividad.
Más allá, el mero hecho de la imprevisibilidad de la situación en lo que nos encontramos ahora (un estado de confinamiento mental y físico producido por el terror a un biovirus) pone de manifiesto que, antes, simplemente, teníamos una ilusión de certidumbre, un estado que nos impulsa(ba) hacia un determinismo que, como ya hemos visto, aniquila la creatividad.
Qué mejor que terminar con una cita de otra persona con más capacidades que yo que, al menos a mí, me ha tenido pensando unos cuantos días. El filósofo italiano Bifo Berardi escribe en su Crónica de la psicodeflación: “Un virus semiótico en la psicósfera bloquea el funcionamiento abstracto de la máquina, porque los cuerpos ralentizan sus movimientos, renuncian finalmente a la acción. […] No hay pánico, no hay miedo. Solo silencio. Rebelarse se ha revelado inútil, así que detengámonos”.
Hasta aquí llega mi alegato por el no-saber, por la creatividad y el pensamiento crítico, a mi parecer, las únicas guías de supervivencia intelectual a una situación que nos obliga a pensar. Y oigan, ya que nos obliga, al menos hagámoslo con gusto, ¿no?
Gracias por haber leído hasta aquí 🙂
PD: Perdonad, de nuevo, los tacos.
PD II:: Si, por alguna casualidad, crees que tienes la receta del éxito para las marcas, la economía, el contenido, o cualquiera que sea tu especialidad, bloquéame. Si ya me tienes bloqueado, desbloquéame. Ahora vuelve a bloquearme. Disfrútalo.
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Las nuevas formas de consumo de contenidos y las herramientas tecnológicas que permiten a los usuarios evitar contenidos no deseados como puede ser la publicidad, han convertido al branded content en una inversión, sobre todo si ese contenido tiene como objetivo encontrar un vínculo entre la marca y el usuario.
Y esa inversión se traduce en la creación de canales propios por parte de las marcas (“Brand is the new media”) donde se distribuye su propio contenido con el objetivo de crear una comunidad (audiencias propias de las marcas) y donde el gasto está en la propia promoción de este contenido que ya explicaba en mi post “Ahora las marcas venden contenido”.
Estudios como el Content Scope 2017 de la BCMA Spain ya nos reportan datos que confirman el buen estado del branded content y su crecimiento progresivo:
El 88% de los anunciantes han realizado alguna acción de branded content en el 2017, catapultando a esta estrategia como una de las preferidas de las marcas.
El 18% de la empresas españolas ya cuentan con un equipo específico dedicado al branded content, lo que nos da una idea de cómo los anunciantes están apostando por el contenido a medio y largo plazo, cambiando incluso sus estructuras e incorporando a las mismas a profesionales relacionados con la creación y distribución de contenido: las marcas son los nuevos canales.
El branded content se percibe cada vez más como una disciplina propia aunque no puede vivir aislada al resto de acciones de comunicación, y más en el Universo Digital donde el 60% del contenido no es consumido porque……no es conocido. Y para ellos debemos de hacer algo más para que ese contenido destaque sobre el resto.
Digital es el medio más asociado al branded content, seguramente porque la marca y el usuario están al mismo nivel y porque se establece una conversación bidireccional donde la vinculación se estrecha conforme se vaya estrechando esa conversación que cuanto más personalizada, mejor.
1. La oportunidad de reinvención del modelo publicitario en lo que respecta a la relación de los anunciantes con los agentes publicitarios. ¿De verdad que la creatividad tiene que ir por un lado y los medios por otro?
2. La publicidad “entendida como la capacidad de influenciar en las personas”, un punto más para reafirmar a la nueva publicidad como una inversión y no como un gasto.
Todos los que vivimos en este mundo Transmedia conocemos bien que hoy la tecnología nos permite conectarnos, contar historias y vivir y convivir en mundos virtuales.
Por otra parte, enfrentamos grandes retos como profesionistas en el campo laboral puesto que ya no basta con diseñar, imaginar o desarrollar un buen proyecto. Hoy es necesario conocer, interactuar y distribuir nuestras grandes ideas ante un mundo que demanda innovación, emprendimiento y liderazgo globalizado.
La oportunidad de hacer realidad cualquier proyecto y poder desarrollar las competencias profesionales en cualquier área académica o disciplina está en nuestras manos si logramos poner en práctica y comprender a fondo las grandes posibilidades transmediáticas. Las redes sociales hoy se encuentran plagadas de mensajes que invitan al liderazgo, a la innovación, al emprendimiento, al “coaching” y demás incentivos hacia la superación personal. (más…)
Aunque parezca un término moderno, llevan años acechándonos. Son incómodos, silenciosos y los que más duelen vienen de quien menos lo esperas. Pero los spoilers han hecho más que nadie por la ficción audiovisual.
La pesadilla de cualquier serie o película, cuando se emite por televisión, es coincidir con un partido de futbol de los importantes. El deporte, a priori, podría parecer mucho más simple y aburrido que cualquier pieza audiovisual de ficción, en la que ha sido cuidado hasta el último centímetro de la imagen que aparece en pantalla. Pero tiene un componente contra el que es muy difícil competir, el directo. Cuando algo está pasando a tiempo real, en ese momento, en ese lugar, nadie en el mundo puede saber qué va a ocurrir. Es como un helado que se deshace entre los dedos y tienes que comerlo rápido. Capaz de eliminar cualquier duda existencial sobre a que dedicar la vida en las siguientes dos horas. Se presenta como la cita ineludible a la que no puedes fallar, ahora o nunca.
¿Cómo que solo tienes Twitter? Esta es la pregunta que muchos te hacen estupefactos cuando respondes que `solo tienes Twitter´ o `solo Facebook´ y, en realidad, lo más grave de todo es que tú te sientes irremediablemente obligado a dar todo tipo de explicaciones. No, no, también tengo Facebook, pero casi no lo utilizo. Y Pinterest, LinkedIn, Vine, Instagram, Swarm, Whatsapp, Line, Snapchat, Google+… y un problema.
No seré yo quien me meta con aquellos que tienen, tenemos, 253 redes sociales y estamos todo el día pendientes de ellas. Ni siquiera criticaré con inquina a aquellos que no levantan la vista del móvil en las quedadas con amigos. Al fin y al cabo, están socializando y la comida no se disfruta igual si no la compartes, en Instagram, claro, mi postre ni lo toquéis. (más…)
Mucho se está hablando de la llegada de Netflix el próximo octubre a España y las repercusiones que puede tener en el mercado audiovisual en este país. ¿Realmente supondrá una amenaza para el resto de players españoles? ¿Supondrá un cambio en el consumo televisivo tradicional? ¿Abrirá nuevas oportunidades?
Varias de estas cuestiones fueron el punto de partida del encuentro “Netflix llega a España” que organizó el MEGEC y al que tuve ocasión de acudir gracias a nuestra compañera innovadora Paula Rodríguez. El panel de expertos que debatieron sobre esta cuestión representaba a tres de los sectores de nuestro mercado audiovisual: Javier Bardají, director general de la división de televisión de Atresmedia, José María Irrisari, productor y empresario audiovisual, Pablo Romero, director general de Yomvi y Angel Blasco productor y experto en plataformas televisivas de pago. De esta manera quedaba representada la televisión generalista, las plataformas de contenidos VOD y el sector de las productoras audiovisuales. (más…)
En Internet las revoluciones se suceden cada vez con mayor velocidad o en menor plazo de tiempo. Por los cambios producidos en el mundo digital tan solo en la última década, cabría decir que Internet es el gran devorador de revoluciones. Conectividad, interactividad, contenidos, redes sociales, aprendizaje, comercio electrónico, movilidad, sociabilidad, globalidad, el poder del consumidor, 2.0, 3.0, geolocalización, analítica, 4G, 5G, Inbound Marketing, Big data… RTB.
No hay ningún campo de la actividad humana que no esté afectado por estos procesos de transformación.
La velocidad de implantación facilita que cualquiera de los cambios o novedades que se producen de la mano de las nuevas tecnologías se puedan convertir en disruptivos, en cada vez más breve plazo de tiempo.
Comienza la temporada 2020 y en cuanto a formatos ¿qué hay de innovador en televisión? Nada nuevo bajo el sol… Mismas fórmulas de cada cadena por garantizar una audiencia fiel, siempre moviéndose en la zona de confort.
Dentro de la oferta televisiva una de las apuestas de RTVE en la temporada 2020 es la nueva edición de OT, tras un periodo de descanso para que, según sus creadores dicen, el “formato respire”.
Un formato televisivo “viejuno”. La gala 0: la gala menos vista en la historia de la edición del programa.
Quizás un tiempo necesario para dotar de un “aire nuevo” al programa.
Sin embargo, tras ver la gala 0 en emisión nos encontramos, una vez más, con un formato “viejuno”. Un formato “Jarrón-jarrón” (para que me entendáis “hablo de jarrón- saco el plano de un jarrón”) El formato en lo estrictamente televisivo es fiel al formato que se estrenó con gran éxito en el 2001, demasiado fiel a mi entender, diecinueve años han pasado, y que desde el punto de vista televisivo no ha sabido evolucionar sobre todo en cuanto a escaleta y guión: presento concursantes, vídeo sus mejores momentos, cantan, valora el jurado, cruzan la pasarela, rescate profersores y público, Despedida emotiva…
Estéticamente este aspecto «viejuno» es una de las notas destacadas del programa. Aunque sí que hay que decir que en esta edición se ha hecho un esfuerzo. Lo más destacable de esta edición es que el casting parece más potente en cuanto calidad musical de los concursantes, sin olvidarnos de que siempre se trata de jóvenes “diamantes en bruto” que tienen que “ser pulidos” por el programa. Una renovación del jurado y ciertos cambios en la mecánica del concurso. Y un despliegue mayor en cuanto a escenografía y mayor calidad técnica que las ediciones anteriores.
Sin embargo, el resultado de momento: la gala 0 ha sido el estreno menos visto de todas las ediciones del formato. Con un 13 % de share (1.824.000 espectadores) Esta diferencia podría deberse a múltiples condicionantes día de emisión, competencia… Sin embargo, en este caso, ni siquiera fue la segunda opción de los espectadores, fue la tercera tras el reality “Tiempo de descuento” de Telecinco y la película de Antena 3. Aunque ¡ojo! No queremos decir con esto que la audiencia sea desdeñable para la cadena pública, ni sabemos cuál va a ser la evolución…
**Nota: no hemos podido conocer todavía el resultado de audiencia, tendencia al alza o baja, de la gala 1 emitida la noche previa a la publicación de este blog.
Ganador absoluto en las redes. Innovador en lo digital.
Sin embargo, para Operación Triunfo los datos de audiencia son algo relativo, más aún que con otros programas: es mayor el impacto del programa socialmente y en las redes, que en la televisión.
Una vez más en esta edición del 2020 la audiencia digital bate récord. Solo hay que ver como la Gala 0 registró un total de 355.000 tweets en tres horas, reuniendo más de 106 millones de impresiones solo en Twitter. En comparativa, ‘El Tiempo de Descuento’ de Telecinco se quedaba en 21 millones.
Acabó siendo el tercer TT mundial aunando en algunos momentos diecisiete de los veinte TT nacionales. Claramente ‘OT’ en eso destaca. Generar 400.000 tweets en una noche es para tomarse en serio la repercusión que tiene en lo digital.
En esta edición de 2020 seguimos estando ante el caso de mayor éxito de los productos transmedia en un programa de televisión, aquí unos datos de la primera semana de funcionamiento:
El canal oficial de Operación Triunfo de YouTube alcanzó en su primer día de andadura esta temporada, el millón de suscriptores.
Durante el primer día de Academia, la audiencia alcanzó el pico máximo durante el Reparto de Temas de la Gala 1, a las 16:00, que reunió a 102.000 espectadores.
Los resúmenes diarios del canal de Youtube se aproximan como media a los 150.000 visionados.
Actualmente el canal de Youtube acumula 1.2 M de suscriptores.
La cuenta oficial de Instagram de OT2020 tiene 605.000 seguidores.
Los perfiles de sus concursantes en Instagram oscilan en seguidores entre 38.000 seguidores (Bruno el concursante menos seguido) y 149.000 seguidores (Eva la concursante con mayores seguidores en este momento).
La cuenta oficial de Tiktok 55.400 seguidores y 338.400 Me gusta
La cuenta oficial de Twitter330.221 seguidores.
La cuenta oficial de Facebook183.815 Me gusta.
Curiosamente se ve la tendencia a la baja en suscriptores en las redes sociales que podemos considerar más “viejunas”.
En cuanto a Spotify, todavía nos están disponible playlist de esta edición. Otro de los grandes éxitos en las ediciones 2017-2018 las reproducciones de las canciones de la edición en esta plataforma.
Y aún hay más..
Ok Google, quiero hablar con la academia de OT.
En el campo transmedia los responsables del formato, RTVE y Gestmusic, siguen innovando. Lavinia Voice ha desarrollado para OT2020 una action para smartphones y altavoces inteligentes con información exclusiva.
Esta opción permite acceder a la academia a través de Google Assistant y Google Home.
A través de la opción Ok Google, quiero acceder a la Academia de OT nos permite acceder a boletines diarios donde Martí Rubira nos cuenta lo que sucede en la Academia. A través del asistente podemos acceder a los menús ¿qué han cenado hoy?, agenda diaria. Nos permite acceder a la información de un concursante e “interactuar con él” conociendo sus gustos musicales, aficiones, acceder a sus redes, sus playlist, etc.
La mayoría de interacciones se producen de forma inducida, es decir, respondiendo «Sí» o «No» a las preguntas del asistente o bien escogiendo algunas de las opciones que te da («¿Qué quieres hacer ahora: ir al canal oficial, ver qué está pasando o saber más de un concursante?»)
Permite dejar notas de voz para el chat de OT, podemos obtener pistas sobre artistas invitados, información diversa e incluso participar en quiz show para acudir como público a la gala final del programa.
¿formato «viejuno» o innovador? ¿con qué nos quedamos?
Seguimos hablando de un formato que a nivel televisivo se queda completamente “viejuno” en cuanto a su escaleta y guión pero que, por otro lado, sabe ir resolviendo y reconduciendo a su público para ver el programa móvil en mano haciendo uso de la aplicación móvil y haciendo de las redes sociales un uso complementario y, podemos decir mayoritario, del visionado del programa. Dirigido a un público joven y nativo digital para el que el consumo de televisión se sitúa en un segundo plano. Y para el que siguen buscando nuevas fórmulas de entretenimiento digital.
Sigue siendo un claro ejemplo de un formato de televisión al que hay que medir con métricas completamente diferentes a la audiencia lineal, cómo ya demostraron productora y cadena en el estudio pionero que sobre la edición 2018 presentaron en AEDEMO TV 2019 sobre la audiencia total del programa y que midió el consumo multiplataforma y del que podéis ver un resumen aquí
En este sentido podemos decir que es el formato de entretenimiento más innovador del panorama televisivo actual.
Y me planteo si la cuestión de que innovar en televisión, sobre la que ya reflexionó en este mismo blog nuestro compañero Francisco Asensi, pasa por olvidarnos de la famosa y temida audiencia lineal y centrarnos en la globalidad del consumo transmedia y multiplataforma. Seguramente pueda ser, pero el caso es encontrar la fórmula que haga que no nos olvidemos de la televisión.