Hace justo un año me metí en uno de esos jardines frondosos de los que tanto disfruto. Lo veo desde lejos y me zambullo de cabeza sabiendo que sobre todo es eso, un jardín. Y sin salida.

Hace justo un año quise dar ese paso: de los cortos con colegas a la webserie lowcost que quiere ir en serio.

Tras mi paso por El Cañonazo, mucho aprendizaje a las espaldas, nuevos contactos y otros locos como yo, me lancé a la locura aventura: escribir, producir y dirigir un teaser una webserie.

La titulamos ‘En Bragas’ y creo que fue nuestro paso más acertado, premonitorio cuanto menos. Porque sí, la webserie se quedó en teaser.

(Ese fotograma merece que pinches en la ruedita de configuración y selecciones HD, ¿no crees?)

Y este fin de semana,  casualmente un año después, he formado parte de una mesa redonda del FEW en la Sala Berlanga. Sala a la que guardo especial cariño por ser el lugar donde recibí mi primer premio por un entrañable cortometraje.

En mi mesa redonda se habló de webseries y distribución. Desde luego un tema peliagudo. La distribución, en su sentido más tradicional, es ese último eslabón de la cadena por la que pasa un contenido audiovisual sin el cual no tienen sentido los pasos anteriores. Y en este formato denominado webserie, hasta ahora, no existe porque “ya se distribuye sola una vez se sube a la plataforma” (alguno sabio dixit).

Y ese es, para mí, el problema en todo esto. Nos gusta mucho eso de ser el país nº 1 en cualquier hazaña, somos el país con más webseries subidas a Youtube; pero ¿cuál es la realidad? ¿De qué nos sirve ser los más prolíficos si esos contenidos no pueden subsistir y dejan de tener un recorrido en el tiempo? Para mí el triunfo no está en que sean muchos los contenidos subidos, sino en el día en que se les quite la etiqueta de webserie para tomarla tan en serio como otro tipo de contenido. Hoy en día todo es digital, todo es web, todo es internet.

Volviendo a mi propia experiencia, preferí frenar la cadena por la que debería haber pasado ‘En Bragas’ antes de que el jardín en el que me había metido me engullese. No fue actitud derrotista, si quieres meterte en esto debes hacerlo bien. Y si somos realistas, en esto de las webseries bien, de verdad, lo han hecho 5 o 6 y se lo están llevando todo en festivales y concursos.

La realidad es que, por ahora, ni siquiera los que lo están haciendo bien están consiguiendo lo que quieren. Y lo que quieren no es precisamente hacerse millonarios.

Digamos que la cadena “real” por la que pasa la mayoría de webseries, a diferencia de otros contenidos, es:

1. Hazte un crowdfunding, prepárate para brasear a amigos, conocidos, familiares y líos de verano. Te irá la vida en ello.

2. Si lo has conseguido, gestiona bien esa pasta, no será para que nadie cobre y tu elenco no podrá permitirse ningún caprichito. Esto no es Hollywood.

3. Saltándonos los pasos de producir y rodar tu temporada, debes estar listo para tener visitas, un huevo de ellas. Si no te ven miles o millones, no eres nadie.

4. Ya está, has triunfado. Ahora veremos si los números son suficientes para que una marca / cadena se interese por tu segunda temporada. Tu equipo ya tendrá ganas de cambiar el bocata de mortadela por algo más sofisticado.

5. Una cadena te ha comprado. Enhorabuena, ya estás en la tele, ya eres alguien. Ahora pregúntate, ¿era eso realmente lo que querías para tu producto?, ¿lo creaste con ese fin?, ¿es un formato para tele?…

¿Cuántas de las webseries que están pululando por la red han conseguido, al menos, 3 de esos pasos? Son muchas las personas a las que he escuchado decir “la mayoría parecen trabajos fin de carrera”.

Mi querido Roger Casas Alatriste sacó hace un par de años algunas conclusiones e hizo algunos enemigos, yo en muchos aspectos coincido.  Seamos sinceros, nos encontramos todavía ante un panorama, que excepto casos contados, es bastante amateur.

Tampoco está nada mal el enfoque que le da Barbara Ayuso en su artículo para Libertad Digital. En el caso de eldiario.es , el titular  ya adelanta cómo vemos a las webseries, esa eterna promesa.

En mi caso no pretendo sacar conclusiones ni quiero pecar de derrotista, pero tampoco creo que lo correcto sea tirar de titulares como “La webserie que se hizo con 40 euros” porque los que estamos un poco en esto, sabemos que no es verdad.

También he querido hablar de un proyecto propio que se quedó por el camino porque, motivos personales aparte, también hay fracasos y a veces hablar de ellos ayuda a uno mismo y a alguien más que haya llegado hasta aquí. Quizá también sea el pequeño homenaje que les debo a los que creyeron en esto, sumándose a un carro en el que las horas no se facturan pero las ganas consiguen tirar de él.

Fui víctima de mi propia trampa, de las ganas, de un formato que no lo aguanta todo y al que hay que saber adaptarse, una producción que no se paga sola y una falta de estrategia que jugó en mi contra. Otros proyectos saldrán porque como ya he dicho, soy una enamorada de los jardines imposibles 😉

Para acabar mi pequeño homenaje envío desde aquí toda la suerte del mundo a ese equipazo técnico capitaneado por el dire de foto Alberto de Castro. En cuanto al equipo artístico, me sigue emocionando verles en cualquiera de sus nuevos proyectos. Por poner un (gran) ejemplo, me hizo muy feliz ver a Ingrid García Jonsson llegar a Cannes por su ‘Eterna juventud’ . No quiero imaginar cómo habría sido si llego a grabar la temporada…

También me gustaría felicitar a todos los que se han atrevido en este mundillo, los que han luchado más de la cuenta, profesionales que ya no tienen nada que demostrar pero siguen creyendo en algo más.  Y, por supuesto, a todo el equipo de FEW, en especial a Amanda Pons. Gracias a “locas” como ella los “locos” que se atreven con contenidos nuevos pueden ganar premios y ponerse cara.

Y como aquí,además de muy de webseries , somos muy de pedir; marcas atrevidas o productoras innovadoras, si queréis vestir a ‘En Bragas’, el proyecto que ese quedó en paños menores… Mi mail es fatimacayetano@gmail.com 😉

@fatynap