¿Cuántas veces se tiene la ocasión de empezar un post con una foto de Justin Bieber?

¿Cuántas veces se tiene la ocasión de empezar un post con una foto de Justin Bieber?

EDIT: Se me había quedado mal sabor de boca y he creado una playlist perfecta para procrastinar: Music videos

Una de mis querencias es el videoclip musical. Verlos me supone una experiencia audiovisual placentera e inspiradora y rara es la semana que no visiono 10 ó 15. Supongo que es generacional, porque me tiré la adolescencia entera viéndolos donde se iba pudiendo, grabándolos en VHS para volverlos a ver y comentarlos con amiguetes. El videoclip molaba y los artistas que molaban hacían videoclips.

Dicen los textos académicos que el videoclip es un formato híbrido (secundario e intergenérico), supeditado al contenido musical. Videograma, lo llaman las entidades gestoras de derechos intelectuales. Yo prefiero considerarlo un formato bastardo, un hijo no deseado de la música popular y la cultura de la imagen, una ilustración de libro de Baudrillard.

Seguramente no será el primero de la historia, después de todo, pero sigue molando, y recursos como rodar hacia atrás se siguen utilizando… de más

Artistas inquietos como Beatles, Bowie, Pink Floyd o Led Zeppelin, ya hacían videoclips en los 60 y 70, pero fue en 1981, con la aparición de la MTV, cuando el formato se hizo mainstream. Era atractivo, fresco, rentable e influyente. Después todo cambió: la libertad y el desparpajo del principio fue desapareciendo, los clichés se consolidaron, diversos artistas renegaron del culto a la imagen que denotaba el formato y hasta la propia MTV se convirtió en un canal temático del marujeo y el reality show.El videoclip quedó entonces relegado a unos pocos canales agazapados en el catálogo de la tele de pago.

El primer videoclip emitido en 1981 por MTV tiene en YouTube/Vevo una envidiable cifra de más de 6 millones de visionados

YouTube

En 2005 nació YouTube, y poco más se puede decir: a pocos formatos les ha beneficiado tanto el streaming y la web 2.0. Entre gatitos y bebés simpáticos, las listas de los videos más vistos están repletas de videoclips musicales, empezando por su campeón absoluto: el coreano Psy, que con Gangnam Style dejó claro en 2012 el significado del calificativo “viral”: 2.000 millones de reproducciones, una media de 33 reproducciones por segundo y miles de respuestas, imitaciones, mashups, versiones “suecadas” y parodias. Todas las empresas y profesionales de la comunicación del mundo prestaron atención al fenómeno, redescubriendo un formato que ha seguido creciendo exponencialmente, hibridándose con otros y exhibiendo contenido de marca (la marca del artista pero también la marca de su ropa, sus instrumentos, su bebida, la ciudad de localización…). Y si no, que se lo pregunten a los productores de shoppable music clips, que permiten comprar directamente todo lo que aparece en pantalla (menos a los artistas, supongo)

Desde el año pasado, a los tradicionales MTV Video Awards, Grammys y Music Video Awards se añadieron los YouTube Music Awards, que además de al mejor videoclip (en base a visionados, “megustas”, compartición y comentarios) premian la mejor respuesta en video, mejor vídeo de fans y el más innovador.

Thriller, de Michael Jackson, ha tenido más de 180 millones de visionados. Como lo ha visto todo el mundo, enlazo la versión hindú para público oprobio: Golimar, mar, mar… Las que no son ninguna broma son las superproducciones de videoclip en Bollywood


Lo bueno

No existe un género audiovisual tan flexible, iconoclasta, multifacético, adaptable, insolente y, al mismo tiempo, comercial.

Música, televisión, teatro, cine, moda, videojuegos, cómic, dibujos animados… al videoclip le cabe todo, siempre y cuando “funcione” (e incluso si no funciona, puede resultar bueno de puro malo). Cuando otro formato audiovisual hace algún hallazgo, ya sea formal, narrativo o técnico, el videoclip musical lo incorpora rápidamente (si es que no ha estado por delante).

Además, la puerta giratoria entre videoclip, publicidad, cine y televisión nunca ha estado tan engrasada. Ya quedaron atrás los días en los que se calificaba peyorativamente a directores de cine como “videocliperos”, hay realizadores que trabajan en uno u otro medio sin pegas y todos los formatos hacen un uso videoclipero de la música en la narración de forma natural. Hasta el videojuego, con el que la relación es biunívoca con los curiosos videoclips realizados en machinima.

Otro punto positivo es el tradicional papel que el mundillo del videoclip ha supuesto para los profesionales noveles como punto de entrada en el sector audiovisual: suele ser mucho menos complicado de realizar y tiene más exposición que un cortometraje, por ejemplo.

Según Business Insider, y compensada la inflación, este videoclip de Mark Romanek es el más caro de la historia: 7 millones de 1995. La lista completa en http://www.businessinsider.com/mostexpensivemusicvideos-2014-1?op=1

Lo malo

El propio formato tiene tendencia a mostrar un discurso superficial y vacío. No deja de ser un vehículo comercial del contenido musical y del artista-producto, por lo que las narrativas simples o directamente inexistentes, en beneficio de la estética y la moda, son norma. Productos efímeros, la mayoría de videoclips carecen de perdurabilidad: campaña de promo y a otra cosa.

¿Se llevan los colores desaturados? Pues a desteñirlo todo.
¿Destellitos y lens flare? Póngame 10 kilos.
Y ojito con ese peinado y esas zapas.

Esto no es malo necesariamente, muchos nos hemos disfrazado (engagement definitivo) de nuestros héroes pop en la adolescencia, pero a veces afecta al contenido más de lo deseable, y con resultados, a menudo, ridículos. Por suerte, la mayoría no es todo y aún sirviendo a su fin no escasean los trabajos atractivos y rompedores.

Consecuencia de lo anterior, quizás, es que el realizador de videoclip no termine de ser considerado un “autor” per se. El lenguaje popular habla del videoclip de “Fulano”, siendo “Fulano” el intérprete de la canción. Salvo casos muy contados, el nombre del autor de las imágenes es olvidado para siempre.

Asimismo, aunque todo el mundo tiene claro que en el paquete de promoción el videoclip es imprescindible, no es habitual destinar a ello gran cantidad de dinero. En España, los videoclips tienen un presupuesto medio de 3.000 euros (algunos bastante más, muchísimos bastante menos), que dan para malpagar a los técnicos y alquilar una cámara y un par de focos durante una jornada o dos. Más amor al arte que un corto amateur.

“Hay videoclips muy buenos hechos con muy pocos medios”
“Claro, y como poder también puedes llegar a Johannesburgo con un Seat Panda sin aire acondicionado”
“Bowie hizo un videoclip por 12 dólares”
“Bowie es Bowie, y en el videoclip salen 40 años de chismes acumulados durante toda su carrera que visten bastante la pantalla”

Por eso la mayoría de los videoclips realizados en España son mediocres. Apenas un playback de posturitas y alguna escena adicional, con o sin churri “amiga del grupo”. Ideas trilladas, realización pobre, montaje a corte, etalonaje rapidito y entregado. Algún efecto visual baratero como muchísimo. La productora se lleva una miseria, el realizador menos que eso. Por si fuese poco, el músico tiene una pega importante como cliente: es artista. Si tiene conocimiento del medio y está inspirado, es una bendición. Si no, dará guerra durante toda la producción pero… es el cliente, y el cliente manda.

Así las cosas, es normal que las entidades gestoras de derechos no se ocupen de los derechos de los realizadores. Consultadas, me informan de que para ver un duro más allá de lo que se haya cobrado por el trabajo, el propietario de los derechos de la música tendría que ceder una parte de sus derechos de autor por emisión. O sea, en la práctica no se cobra nunca, excepto que se trate de un director de cine o realizador de televisión representado por otras obras. Como en publi, salvando que en publi se suele cobrar mejor por el trabajo. No queda ahí la cosa, porque como en servicios de streaming los vídeos los suelen subir los grupos o las discográficas, de publi la insertada tampoco se pilla un céntimo.

O se curra además en otra cosa o se curra en otro sitio, pero del videoclip en España mal se puede vivir.

Aprovecho la ocasión para desmentirme a mí mismo y mencionar a equipos como Canada, o NYSU que no sólo triunfan en España sino allende nuestras fronteras.

Si hablamos de viralidad, este caso me pilla bastante cerca: Xuxo Jones, cómo hacerse famoso con una cámara doméstica, cuatro amigos y el coche de papá… ¡Toma branded content!

Plataformas

En el mundo de la televisión, Viacom sigue siendo la referencia, con varios canales de MTV, VH1 y VIVA. En España tenemos a Sol Música y 40TV, con resultados de audiencia bastante buenos en comparación con otras cadenas temáticas. Pero a nadie le pasa desapercibido que la resurrección del formato le debe más al streaming de video que a la vieja tele; muchos artistas reciben más ingresos por esta vía que por venta directa de la música.

Como en todo el resto de formatos basados en streaming, en los videoclips también se ha hecho presente la irrupción de los nuevos dispositivos, obligando a redefinir las métricas de cálculo (lo próximo, analizar pormenorizadamente y explotar el big data de la información de audiencia). A partir de ahí, el baile de cifras que todos conocemos: que si el 24% de los visionados se produce con Smart TV o cajitas de tele bajo demanda, que si nos acercamos al 50% en dispositivos móviles… Pero en todas las estadísticas de video online que he consultado aparece en un lugar relevante el servicio del que voy a hablar a continuación.

Vevo

Vevo es un servicio de transmisión de videoclips musicales por Internet que se creó en 2009. Aunque tiene su propio site, funciona principalmente con YouTube de anfitrión. Está formado, básicamente, por Universal, Sony, Google y ¿el gobierno de Abu Dhabi? O sea, dos de las tres major que quedan vivas; Warner, la tercera, se fue con Viacom. Los clásicos matrimonios de conveniencia, en los que la infidelidad está a la orden del día, y así, Vevo ha firmado una alianza con Yahoo! y ofrece contenidos en su plataforma Screen haciendo competencia a uno de sus propios socios fundadores.
Sólo con el catálogo esas dos, ya irían servidos, pero es que además atraen los contenidos de otras como EMI y las independientes, con servicios a éstas les resultaría costoso implementar, como enlaces para la venta de música y merchandising, clubs de fans, letras, además de aumentar la exposición, haciendo más probable obtener retorno por publi del visionado que si simplemente se sube el video a YouTube.

Aunque ya veremos qué pasa, ahora que las indies están en guerra con Google.

También han tenido alguna historia con contenidos escandalosos y censura, que han sorteado como buenamente han podido, como en el caso de Bowie/Sigismondi, quitando de YouTube pero permitiendo verlo en su portal. Tetas, idas de pinza de Lady Gaga y cosas así, nada grave. A las locuras de Die Antwoord o a los mensajes subversivos de Romain Gavras no les han puesto pegas, por ejemplo.

Y les va muy bien, no ha hecho más que crecer. Según cifras de 2013: 14 países, más de 5.000 millones de visionados, 243 millones de espectadores, facturación de 350 millones y expectativas de acercarse a los mil millones en su salida a bolsa.

¿Me interesa subir mis videoclips a Vevo? Ah, no, bonito, esto no es YouTube. Es Vevo quien decide lo que Vevo publica.

Muy veraniego, éste es mi videoclip favorito de 2014, con Bret Easton Ellis echando una mano

Referencias

No están todos los que son pero sí son todos los que están. Especial atención a Mr. Yoann Lemoine, que con sus videos para Lana del Rey y para sí mismo (Woodkid) es hoy por hoy uno de los realizadores más imitados de cualquier género o formato. Excelente portal.
http://bioclipia.com/historiavideoclips/

España, lo que pudo ser…
http://elpais.com/diario/2008/05/02/tentaciones/1209752575_850215.html
http://www.publico.es/culturas/257514/eldespertardelvideoclipespanol

Y no fue del todo…
http://venuspluton.com/venusplutonseacaba

Pero que sigue queriendo ser…
http://blog.rtve.es/riendasuelta/weblogs/

Este señor dice que, para ser mainstream, un artista tiene que lanzar siete videoclips al año
http://antwonelopez.wordpress.com/2013/02/03/videoclipopeliculamusicalenelsigloxxi/

A modo de muestra, y por echar unas risas, aquí están las Tarifas Generales de AGEDI (Asociación de Gestión de Derechos Intelectuales) para la utilización de vídeos musicales (Comunicación Pública y Reproducción)
http://www.mcu.es/propiedadInt/docs/tarifas/AGEDI_TARIFASGENERALES_VIDMUS_MARZO2008

Más datos sobre el impacto del videoclip en la industria musical
http://industriamusical.es/22/
http://industriamusical.es/analisissobreelcambiodelexitodentrolaindustriamusicalparteii/

Divertido blog de análisis (o marujeo) de videoclips, que incluye los clichés más habituales del género
http://paranoiasyos.blogspot.com.es/p/analisisdevideoclips.html

Internet Music Video Database. Pretende ser el IMDb del videoclip
http://imvdb.com/

Interactivos para Arcade Fire, Johnny Cash, Beck, publi, videobiógrafo de Obama, clips convencionales, instalaciones… Soy muy fan de Chris Milk.
http://milk.co/

En Just a reflektor, de Vincent Morriset para Arcade Fire, sales tú en el video con tu webcam
https://www.justareflektor.com/

Video interactivo de Like a Rolling Stone, de Interlude para Bob Dylan. A mí me parece odioso, pero ha salido hasta en el telediario
http://video.bobdylan.com/

A Beyoncé no le basta un vídeo o dos: Lanzó de una tacada 17 videos para 14 canciones. Que no falte de nada

https://www.youtube.com/playlist?list=PLHFeMk_LSwG5nsZwZW9lClXpjI7l2LvTg

Y no, no voy a decir nada de Happy ni de Pharrell Williams porque me tienen hasta el gorro.