“Ponemos en contacto a deportistas de todos los países” dice a modo de mantra la app Strava a partir de la monitorización de las pulseras inteligentes de compañías como Fitbit. Pero hace apenas 5 días, esos deportistas se revelaron como soldados americanos que registraban su actividad deportiva en bases secretas en zonas de conflicto. Centenares de ellos. Ups.

Este hecho deja en evidencia un tema muy preocupante como es la vigilancia que implica, en muchas ocasiones, el uso de un dispositivo vinculado a la gestión masiva de los datos. En concreto las pulseras inteligentes ha resultado ser tremendamente útiles de cara a comprender el alcance de una buena y mala gestión del valor de los datos. Por un lado, los usuarios acostumbran a pagar cantidades elevadas por estos dispositivos que son útiles de cara a su carga y descarga de datos por medio de aplicaciones como la mencionada Fitbit. A partir de aquí, un manejo de los datos anonimizados puede ofrecer información que aislada puede resultar insulsa pero que agregada puede suponer una valiosa cantidad de datos que muestran patrones de comportamientos entendible por los insights. Por otro lado, el uso de pulseras inteligentes ofrece un extra de gran valor que tiene que ver con la información cualitativa, y no tanto cuantitativa. Esto es así porque pocas veces somos conscientes de que su uso implica una monitorización constante de aspectos tanto biométricos (pulsaciones, movimientos de brazo, etc) como de geoposicionamiento. Mientras que sí somos conscientes de ello en el caso de uso de otros dispositivos como los ordenadores o teléfonos, en los que es cada vez resulta más habitual encontrar pegatinas que tapan la cámara, intentamos controlar el lado malvado de la tecnología.

 

En los últimos hemos presenciado algunos ejemplos en el sector de los medios de comunicación y entretenimiento que muestra un uso muy inteligente de los datos gracias a las pulseras inteligentes. El parque temático Disneyland generó las pulseras inteligentes MagicBand un colorido wearable que registraba, entre otros, los recorridos de sus usuarios a lo largo de las instalaciones del parque incluyendo datos de hábitos (uso de atracciones, check-in en el hotel, cargo de comidas, etc).

 

 

Asociado a unas medidas de seguridad y privacidad, la mejora y personalización del servicio se mostraron como las principales bondades de un wearable. Solo con ahorrar las colas de espera, el éxito estaba garantizado.

La industria del marketing también ha detectado valores estratégicos en el uso de pulseras inteligentes al detectar que los usuarios las manejan sin estar condicionados por el uso de ellas. Así lo trabajó la empresa Lightwave a partir de la película El renacido para la cual monitorizaron una muestra de espectadores en Estados Unidos. Bajo la premisa de que futuras tecnologías requieren nuevas métricas, desconfiaron del click del usuario y apostaron por medir datos como las pulsaciones cardiacas, la temperatura o el movimiento, entre otros.

Recolectaron miles de millones de datos en crudo que analizaron para después identificar los momentos de mayor engagement de la audiencia, transferencia así como 15 puntos de fight or flight. No está nada mal! Con esta información, las decisiones sobre la campaña de marketing y promoción pasan a ser de lo más afinadas.

Parece bastante claro que el sector de las pulseras inteligentes, de lo wearables en definitiva, tiene un gran futuro por delante, es el Negocio de los wearables basados en APIs que encuentran un gran respaldo en la comunidad de desarrolladores. El uso de los datos que se haga en relación a los modelos de negocio establecidos será la clave del éxito o el fracaso, y para ello la próxima aplicación de la Nueva Normativa Europea ofrecerá nuevas prácticas de ejecución. Así por ejemplo, la onmicanalidad o el tratamiento de datos en tiempo real -geolocalizados- ” afectarán a la planificación de nuevas campañas y productos porque será necesario contemplar el origen del dato de cara a acciones futuras que se vayan a hacer con él. Un reto o un problema.

 

 

Imagen 1: Strava

Imagen 2: Disney

Imagen 3: Lightwave

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