La televisión no es una religión, aunque a veces lo parece, como cuando se convierte en algo más que un medio porque consigue que su audiencia comulgue con los estímulos de la señal que emite. En un post anterior, y medio en broma, llamamos a eso Televisión Cervical. Ahí nos cebamos con uno de sus ejemplos, el Festival de Eurovisión, y dejamos sugeridas otras tres vías del mismo fenómeno:
• Las campanadas de Nochevieja
• Las retransmisiones de fútbol
• La misa televisiva.
Un usuario único me ha pedido que complete el recorrido. Es verano, tiempo de serpientes periodísticas, así que vamos a entretenernos paseando ideas entre la innovación audiovisual y la arqueología televisiva.
Con imágenes de una mesa, de un Messi y de una misa, en el menú de hoy: uvas, relojes, goles y hostias.



