El incierto y prometedor futuro de la televisión

Los sistemas de vídeo bajo demanda, las televisiones conectadas y la influencia de la conversación social en la estrategia de contenidos y programas ya no se perciben como una realidad totalmente ajena. Poco a poco se han hecho hueco entre la población, aunque queda mucho camino por recorrer. España todavía está sumida en cierta acomodación, si se la compara con los países de su entorno. La cultura del «todo gratis» y la lentitud con la que muchos medios convencionales han reaccionado a la nueva realidad, digital y a demanda, han jugado un papel decisivo en esta reacción perezosa a la innovación.

Extracto de la presentación de Neil Hunt - Chief Product Officer Netflix en Internet World 2014

Extracto de la presentación de Neil Hunt – Chief Product Officer Netflix en Internet World 2014

A día de hoy, las televisiones buscan un modelo económicamente sostenible en un escenario de oferta global y crossplatform, con una masa heterogénea de audiencia. Entre dos extremos de público (los espectadores de cultura analógica y la nueva audiencia digital), existe un abanico de hábitos de visionado y consumo virtualmente infinito. Para la nueva televisión el reto reside, precisamente, en ser capaz de responder tanto a las demandas tecnológicas como a las sociológicas. Las preocupaciones inmediatas son (o deberían ser) la adaptabilidad del contenido, la integración de los nuevos dispositivos en los sistemas de distribución y satisfacer a un público cada vez menos estandarizado. El ritmo es lento, pero se han efectuado algunos avances que invitan al optimismo.

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Marta y el Índice BAB

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Innovemos, pues.

Quedo a comer con Marta Martín, uno de los primeros espadas españoles del análisis de audiencias y marketing televisivo, con una larga experiencia en Tele5, Plural y Mandarina. Nos citamos en un restaurante portugués en homenaje a parte de su familia y a mi último verano, que pasé en Lisboa trabajando para el Prime Time lusitano.

Antes de elegir plato ya estamos hablando de audiencias TV, de sus fuentes de datos y de su siempre maleable y variable interpretación. Recordamos a Winston, Churchill: “Hay verdades, medias verdades, mentiras y… estadísticas”. Al proceso de captar datos objetivos le sigue la interpretación de sus variables, y en esto la estadística TV tiene casi tanta cocina como la gastronomía de los datos electorales. Los ingredientes del cuanti saltan desnudos a la olla para ligar la salsa del cualitativo. La receta no es matemática sino marketiniana: Si no consigues ganar, disfraza el impacto de tu derrota. De nuevo el viejo Winston: “Solo me fío de las estadísticas que yo he manipulado”.

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