Prestigioso, lujoso, metódico, riguroso, clásico (como su nombre indica) pero, sobre todo, conservador. El ballet es una de esas disciplinas complicadas que siguen intentando guardar las tradiciones y costumbres desde que se creó. Acompañado de la música clásica u ópera se muestra anticuado a pesar de haber estado en la cumbre, cerca de la exclusividad de la clase alta, los zares y esas épocas doradas.
Nos choca el pensamiento de este arte, ¿verdad? En la época digital donde somos laxos en nuestras comunicaciones, el mundo se desdobla al más puro estilo cinematográfico de Nolan, nos es difícil pensar que todavía hay sectores, segmentos, prácticas que sólo tienen cabida en el mundo analógico.

