Éste es mi primer post, no sólo en este espacio, sino mi primer post de verdad: hoy me bautizo como bloguero. Después de mucho años de negarme a escribir, a final he sucumbido a la presión de Eduardo Prádanos, para eso están los amigos, para liarnos y dejarnos liar.
No voy a hablar de la serie Fringe ni de Lost ni de J.J. Abrahams. Pero sí de cómo me sentí en la pasada Ceremonia de los Premios Goya. La verdad es que yo mismo era como un personaje de Fringe que no sabía en qué universo me encontraba. Por un lado estaba mi universo del día a día: sentado en mi sofá, calentito con mi manta, al resguardo de la ciclogénesis explosiva y alegrándome de no estar en la gala, como el año anterior. Estaba muy pendiente de los amigos nominados, compartiendo con ellos los nervios y la ilusión. Sigue leyendo
