Romperlo todo, hackear el cine

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SEC 1. INT. NOCHE. MAKAMAKA.

Makamaka es un Beach Burguer Café. Está a un tiro de piedra del paseo marítimo de Barcelona.

Me mudé a esta ciudad hace un mes, desde Madrid, para iniciar una nueva etapa.

Hoy estoy aquí tomando una hamburguesa que sabe a cielo. Mientras escribo me pregunto cuantas de las personas que lean este post se van a preguntar si el mencionar el lugar anterior es una especie de product placement o branded content. Me río para mi mismo mientras pienso en el slogan de Google: Don’t be evil. Qué antiguo suena ahora.

No. No. Lo menciono por una razón mucho más pragmática: se ha convertido en uno de los lugares que he marcado en los últimos días en un mapa con una chincheta.

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He marcado otros cuatro o cinco de un mes a esta parte y al unirlos se dibujaba una flecha. Una flecha que marcaba un camino, como un rastro de migas de pan o uno lleno de pisadas de un conejo con prisa que gritaba: ¡rápido! ¡rápido! ¡rápido! ¡el futuro se aleja! Por allí. Sí. Por allí. Allí. Vamos, vamos, vamos vamosvamosvam Mientras corre con prisa.

Stop. Flashback.

SEC 2. Flashes a velocidad vertiginosa.

1992. Tengo cinco años. Corto con cuidado una bolsa de basura. Le ato unas cuerdas. Las ato a mi GI-Joe preferido antes de lanzarlo con ganas por el balcón. Dos segundos de tensión antes de que la bolsa se extienda en todo su esplendor y amortigue la caída a modo de paracaídas, depositando al pequeño muñeco con suavidad en el suelo. Sonrío.

1997. Veo Hackers por primera vez, fascinado. Lo tiene todo: gente vestida de forma extraña, jóvenes rebeldes, pantallas, una Angelina Jolie que desborda sexualidad y módems a 28.800 baudios. Wow.

1999. Pirates of Silicon Valley. Jobs vs Gates. Redefinir todo. Repensarlo todo. Romper las reglas.

Damos un salto.

2008. Leo Moteros tranquilos, Toros Salvajes. Un libro esta vez. Un libro sobre una panda de hippies con camisas hawaianas y largas barbas que llegan descalzos a Hollywood y le dicen a un productor: admiramos a Godard, a Truffaut. Ellos cambiaron todo. Nosotros vamos a hacerlo también.

Sus nombres son: Scorsese, Coppola, Lucas, Spielberg.

2009. Lanzamos una web con medio guión y una propuesta: ayúdanos a romper todo. El Cosmonauta ve la luz.

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Otro salto. Muchas conferencias, apoyos y locuras después.

2012. Tras pasar cinco meses en la sala de montaje tenemos una revelación: vamos a desarmar la historia. Vamos a desestructurar la película. Vamos a hackear El Cosmonauta.

Acabamos montando una película, treinta y cuatro cortos y escribiendo un libro. Nos saltamos todas las normas narrativas. Nuestra historia es un universo. Tiene planetas. Tiene satélites. Tiene un sol.

2013. El estreno. Desastre. Frustración. Desasosiego.
Dos opciones: o nos hemos equivocado de pe a pa o aún es demasiado pronto. Nadie entiende el concepto. Casi nadie ve nada más que la película. El resto se pierde en la noche de los tiempos.

Pero no importa, seguimos caminando, con dignidad. Quizá a la siguiente.

SEC 3. Presente. INT. NOCHE. MAKAMAKA.

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M. Laura Ruggiero y yo escribimos chorradas en servilletas. Acabamos de volver de la Berlinale donde se han sucedido muchas conversaciones como la siguiente:

– Holaquetal. Estamos haciendo una película. Buscamos productor. Esta vez va a ser una película convencional.-

Entre Moritzs (aquí se bebe Moritz, no Mahou) y bebidas espirituosas vamos dándonos cuenta de que hay algo en esa frase que está mal. Pensamos muy fuerte. ¿Qué está fallando?

De pronto vienen a nuestra cabeza todos los flashes. La palabra hacker nos pica en la lengua.
Hacker entendido como aquel que investiga. Que deconstruye para volver a construir mejor. Aquel que rompe para entender cómo funciona y luego vuelve a armar, pega piezas, añade, quita. “Nadie debería resolver el mismo problema dos veces”.

Flashforward. Dos días después.

SEC 4. SALA OSCURA. INT. NOCHE.

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Vincent Moon, creador de La Blogotheque, pincha videos y explica su modo de vida nómada, grabando, siempre grabando: música, imágenes, sonidos, personas. La habitación se estrecha y agranda a nuestro alrededor con cada confesión: está creando historias de la vida. Va a un lugar, conoce a gente, los captura, exprime la vida de la vida, la convierte en una película.

Pensamos en instagram. Ahora todos somos directores de fotografía.
Pensamos en facebook. Ahora todos somos guionistas.
Pensamos en vimeo. Todos somos directores.

Construimos, adaptamos, convertimos la realidad que nos rodea en historias. Creamos historias también en nuestra realidad. ¿Cine o documental? Ya a nadie le importa la diferencia.

Flashforward. Veinte horas después.

SEC 5. MI CUARTO. INT. DIA.

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Decidimos revisionar Happy Together para ver el uso que hace Kar-Wai de la voz en off.
La película es todavía peor de lo que recuerdo. Adoro ciegamente a Kar-Wai, excepto en Happy Together.

Al terminar descubro que el dvd tiene extras. Vaya.
Buenos Aires Zero Degree. El Making Of.

STOP. Detengo al conejo (vengavengavenganven). Sujeto las paredes de la habitación donde vemos películas con Vincent Moon. Paro el reloj. Paro el flashback interminable. Paro todo.

Foto 7

Buenos Aires Zero Degree. Las imágenes se suceden ante nuestros ojos y nuestra excitación es tal que en un momento Laura me pregunta si he puesto algo en el té. Esto es lo más parecido a estar drogado que he estado nunca sin estar drogado. Vértigo.

Al final de la proyección de ese documental hemos entendido una parte del todo. Hemos unido las chinchetas y sabemos a dónde apunta la flecha. Hemos entendido que decir “película convencional” a estas alturas es un disparate mayúsculo. Hemos planeado nuestros próximos años. Y empezamos entonces a trabajar en lo que va a ser nuestro próximo proyecto.

Decidimos, en ese instante, hackear el cine.

SEC 6. MI CUARTO. INT. NOCHE.

PRÁDANOS
Nico, recuerda que hoy publicas tú.

NICO
Oh. Shit.
No te preocupes. Que no panda el
cúnico. Dame un rato.

Y mientras el conejo tira de mi otra vez escribo todo esto y decido hacer algo que siempre critico: un cliffhanger.

Un cliffhanger es como cuando en Lost intentan que te mantengas enganchado durante siete temporadas: “¡oh! ¡una puerta! te mostraremos que hay dentro en el próximo y aburrido episodio donde tíos correrán por la selva de un lado a otro”

Este post va con cliffhanger. Se me acaba el espacio y apenas he empezado a contaros nada. Ya que este es el primer post, os pido confianza. Jugad conmigo. Dejadme que os deje en suspenso unos días y la próxima entrada prometo hacer que todo esto tenga sentido.

Y si no, siempre podéis dejarme tirado, como dejé yo a Lost en la segunda temporada, porqueyaestababiendetantatontería.

Foto 8

¡Hasta la semana que viene!

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Un comentario en “Romperlo todo, hackear el cine

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