La esclavitud del RT

“Las marcas se han dado cuenta de la importancia de las redes sociales y la presencia online para la difusión de sus productos y la consolidación de su imagen de marca”. Cuántas veces habremos oído esta afirmación o alguna muy semejante y cuántos de nosotros habremos pensado de inmediato: ¿seguro?

Sí, es posible que las marcas se hayan concienciado de que deben tener presencia online, pero mucho me temo que la gran mayoría aún no sabe lo que eso significa. ¿Hacerse una web y perfiles en Twitter y Facebook? Ni mucho menos. Es más, estar online como un ente inerte sin feedback puede, incluso, resultar contraproducente.

Un ejemplo muy reciente de cómo NO se debe estar en redes sociales lo podemos encontrar en las pasadas Rebajas. No, no me he ido por la tangente, ni de compras, me refiero al caso de Zara, con un perfil en Twitter a modo de tablón de anuncios u hoja parroquial. Según los entendidos en gangas, Zara puso a la venta productos que anunciaban como rebajados cuando, en realidad, mantenían el precio anterior a las Navidades. Sea o no cierta esta afirmación, lo que es indiscutible es que Zara seguía poniendo tuits promocionales sin contestar, atender de cualquier otro modo, ni hacer referencia a los innumerables tuits que le acusaban de ello. Consiguió ser TT, sin duda, aunque muy a su pesar.

Más allá de los casos concretos, es habitual la incomprensión de las marcas sobre cómo hacerse un hueco digital. Para ello, suelen recurrir a agencias o cualquier otro tipo de intermediario pero, al final, ellos tienen una idea en la cabeza difícil de doblegar y unos objetivos difíciles de cuantificar.

Como tratan de modernizarse, han aprendido lo que es un RT y lo importante que resulta para multiplicar el alcance de un mensaje. Así, todas las conversaciones con el cliente finalizan con un ¿ya, ya, pero cuántos RT´s?

Después de explicarles que el post o el tuit no puede consistir en un “compra cebollas a 9,95€ el kilo” y que el texto debe ser algo más atrayente, puedes pasarte otro par de horas explicándoles que un texto divertido –con un chiste o doble sentido, por ejemplo- puede suponer 500 retuits pero sólo 5 “clikcs en el enlace”, mientras que un texto provocador o que incluya una pregunta puede suponer 5 retuits pero 1.000 clicks.

-Perdone, pero ¿lo que usted quería no era dar a conocer su nueva web, donde expone su nueva campaña?.  Sí, sí, pero ¿cuántos RT´s?

Hablo de retuits por simplificar, pero lo mismo pasa en Facebook, donde el anunciante se obsesiona con el número de páginas vistas, sin saber o comprender que este número es  poco más que una estadística que varía semanalmente con los reajustes algorítmicos de dicha red social. Puedes explicarles que un “me gusta” es un mejor indicador del sentimiento positivo generado por el post y que eso es fantástico para consolidar una imagen de marca. Sí, puedes…

En cuanto al alcance de un post/tuit, podría enredarme hablando de la conveniencia o no de los enlaces patrocinados. Sobre la cuantificación de sus queridos “clicks” podría pasarme horas contándoles la delicia que supone que bit.ly o Karmacracy me den gratis datos tan relevantes como de qué red social provienen los interesados, de qué parte del mundo, o a qué hora se ha conseguido mayor impacto. Feliz sería pudiendo enseñarles los datos de Socialbro sobre qué palabras han funcionado mejor o cuál es la hora ideal para postear o tuitear ese contenido. O, incluso, podría hablarles sobre la importancia de la persona que gestiona esas redes y cómo, a veces, observando  y comprendiendo a sus seguidores, puede darse cuenta de que algunos contenidos funcionan mejor en domingo porque la gente está más sensible y es más proclive a donar dinero a causas sociales. Podría.

Sin embargo, me conformaría con darles dos ideas clave:

-Una campaña que consigue aumentar el valor positivo de tu imagen de marca, no tiene precio, aunque sea difícil de cuantificar. Es como si quisieras presentar a una simpatiquísima amiga tuya y te contestasen: “ya, ya, pero ¿cuánto pesa?”

-Una red social es social, debe contestar, atender, solucionar… ¿divertir y entretener?. Eso hará que los destinatarios de tu mensaje sigan allí para la próxima, que aprecien a la marca, que la quieran conocer.

Bueno, vale, sí, al final me he enredado un poco, pero no me he ido de rebajas.

Siempre hay honrosas excepciones, así que espero no haber herido demasiadas sensibilidades y que os guste el post.

-Me ha gustado mucho

-Ya, ya, ¿pero cuántos RT´s?

@Maria_Casas

Anuncios

2 comentarios en “La esclavitud del RT

  1. Un dato que no mencionas y puede ser un valor diferencial y muy interesante es el alcance viral. Es decir, los seguidores que tienen los que han hecho RT. No es lo mismo 5 tuits de usuarios con 100 seguidores que un par de usuarios con mas de 100.000.
    Muy interesante :)

    • ¡Claro! No es que no sean importantes los RT´s es que no son lo único. Es básico el contenido y la imagen de marca, ya que algo puede convertirse en viral por ser muy bueno o muy malo ;).
      Además, cuando manejas cuentas con más de un millón de seguidores, prefieres hacer un buen contenido y asegurarte de que tus seguidores pinchen en el enlace que les sugieres, que el simple retuit. Lo ideal es tenerlo todo, claro.
      (Me acabas de sugerir un tema estupendo para el próximo post :D )
      Muchas gracias por el comentario
      Un abrazo

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s