Pornografía: La industria más pirateada también puede ser la más rentable

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“El cine pornográfico no es un tema sobre el que a tu madre le gustaría que escribieses” dijeron Kenneth Turan y Stephen F. Zito. Pero la industria pornográfica ha cambiado mucho desde los años 70 y hay algunos datos que no se pueden pasar por alto, así que nuestras madres van a tener que aguantarse: El porno es una de las industrias más rentables del mundo y de la red. Mueve más dinero que la industria cinematográfica, la industria farmacéutica y la industria de las bebidas alcohólicas. La pornografía supone el 35% de las descargas de la red y el 12% de las páginas web, y el 70% de los hombres jóvenes la consumen de forma habitual. Pero a pesar de todas estas cifras hay un dato que me sorprendió, y es que en el 2011 un estudio reveló que el contenido más pirateado es, efectivamente, el porno. Con pensarlo 10 segundos te das cuenta de no es tan sorprendente, pero llevamos años escuchando ese discurso de que la piratería iba a acabar con todo tipo de contenido, y al final resulta que el contenido más pirateado en la red es uno de los que más beneficios genera. Es cierto que la pornografía estimula tus instintos más básicos como ser humano y puede que el último disco de Katy Perry no pueda competir con eso, pero es inevitable que me asalte la duda ¿La industria pornográfica se ha convertido en la gran máquina de hacer dinero a pesar de la piratería, o gracias a la piratería? ¿O simplemente es que la piratería no era algo tan grave como nos han llevado diciendo años y años?

Es cierto que la industria pornográfica no está para nada contenta con esos niveles de piratería, pero no ha tenido más remedio que ser más tolerante con ella y afrontarla con creatividad, quizá porque entiende los hábitos del nuevo usuario, o porque al tratarse de un tabú social tampoco puede pedir ayuda a los políticos o armar mucho escándalo quejándose sobre las descargas ilegales (aunque esto sí ha llegado a ocurrir). Lo que sí ha hecho esta industria es innovar, innovar e innovar (quizá no en las tramas pero sí en un plano tecnológico). No ha estado quieta en ningún momento y aun no ha sido lanzada una nueva tecnología mínimamente relacionada con el audiovisual, ya saben cómo aprovecharla. Fueron de los pioneros que impulsaron el streaming de vídeo, el e-commerce y los pagos con PayPal (porque claro, pagar con una tarjeta de crédito y que aparezca el concepto en la factura no hacía demasiada gracia). Lanzaron rápidamente películas en HD y en 3D, aprovecharon las conexiones 3G tras su implantación, supieron sacar partido de la intimidad que te da una tablet o un teléfono con contraseña, y ya están experimentando con la realidad virtual y con el uso de drones.

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Y no solo saben aprovechar las nuevas tecnologías, sino que si llegan a rechazar alguna puede suponer el fin de esta, como ya le pasó al soporte Beta de Sony o al HD-DVD de Microsoft. Así no nos sorprendemos al ver a los señores de Oculus Rift invitando al porno a que se ponga cómodo en su plataforma.

Si el resto de industrias de entretenimiento hicieran solo la mitad de lo que la industria del entretenimiento para adultos hace por innovar y no pararan de buscar nuevos modelos de negocio y nuevas formas de satisfacer al usuario, otro gallo cantaría. Pero mientras unos innovan, en el Mundo Real™ la adaptación de las nuevas tecnologías va a otro ritmo. Es ahora cuando vamos a ser testigos de una batalla entre plataformas de música por streaming con Spotify, Deezer, Apple Music, Music Groove y Tidal entre otras (Sí, 16 años después de Napster y 7 años después del lanzamiento de Spotify) y es ahora cuando el cine y la televisión empieza a ver la distribución digital como una pieza clave en su negocio. Aun así el canon de la SGAE sigue tratando al usuario como a un delincuente, la industria audiovisual presiona para que se cambie la Ley de Propiedad Intelectual, y los periódicos tradicionales pretendían obligar a Google a que pagara por enlazarlos. Todo por no evolucionar, todo por intentar usar “recetas mágicas” para no tener que bajarse nunca de sus torres de marfil, todo porque es más fácil prohibir que pensar.

Plataformas de streaming de música

Plataformas de streaming de música

Aun recuerdo el revuelo que se armó cuando el FBI cerró Megaupload por infracciones de copyright, porque lo más absurdo de Megaupload es que había gente con suscripción premium, es decir, que los principales usuarios de Megaupload estaban dispuestos a pagar por contenidos. Y aquí estamos, en pleno 2015, 6 años después de esas declaraciones de Promusicae (Asociación de Productores de Música en España) que afirmaban que la música iba a desaparecer en 5 años, y resulta que Spotify dobla en un año el número de suscriptores premium hasta llegar a los 20 millones, y que además los peces gordos tecnológicos (Apple, Microsoft, Amazon…) quieren parte del pastel.

De todos modos para hablar de piratería prefiero citar a Enrique Dans, porque muy pocos se expresan con esa claridad en un tema tan espinoso. “Las descargas no son un problema. Nunca lo fueron. Han sido simplemente el recurso que utilizaban los malos perdedores.” “Si quince años después de una innovación sigues sin saber adaptarte a ella, es una buena señal para entender que deberías dejarlo y dedicarte a otra cosa… Deja de pedir ayuda a los políticos para que te protejan del cambio, y pide ayuda a los psicólogos para protegerte de ti mismo.”

Obviamente la industria pornográfica ha sufrido con la piratería, pero en lugar de mover cielo y tierra para conservar un status quo absurdo en los tiempos que corren, ha movido cielo y tierra para satisfacer al consumidor, ya sea ofreciendo un flujo continuo de novedades, o sencillamente adaptándose a los nuevos hábitos de consumo, porque la principal forma de luchar contra la piratería es ofrecer una mejor experiencia al usuarios es así como se compite contra el “todo gratis”. ¿Si la pornografía no hubiera innovado tanto hubiera seguido siendo el producto nº1 de Internet? Podría ser, porque puede que esta industria juegue con cierta ventaja simplemente por nuestra naturaleza, pero si realmente fuera así la conclusión seguiría siendo la misma: Que tú producto sea uno de los más rentables al mismo tiempo que sea el más pirateado es perfectamente compatible. La piratería no va a acabar con nada, un modelo de negocio obsoleto, sí.

Imagen 1: Nicolas Raymond

Imagen 2: Sergey Galyonkin

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