MinecraftEdu

Un día, cenando en familia con mis hijos, se me ocurrió preguntarles que les gustaría ser de mayores. Los dos lo tenían claro, querían ser “youtubers”. Me vinieron a la cabeza youtubers con los que había tenido contacto últimamente: ElRubius, Wismichu, AuronPlay… Le pregunté a “Alex” (mi hijo mayor) qué sabía de ellos y me contó que en su colegio “jugaban” a Minecraft y que quería ser como Vegetta777. Toma ya!!! Tenía claro que la educación estaba en continua evolución y actualización de contenidos, explorando métodos y técnicas de enseñanza y de aprendizaje innovadoras, pero no imaginaba que fuera para tanto. Hasta entonces, lo que yo sabía de Minecraft se limitaba a que había hecho de oro a dos individuos que vendieron su start up por 2.500 millones de dólares a Microsoft. ¡Lo cual me había parecido una barbaridad!

Hacía dos meses que por diversos motivos, mi mujer y yo tomamos la decisión de cambiar a nuestros dos hijos (Alex de 8 y Álvaro de 6 años) de colegio. Un colegio que permitía que cada alumno fuera protagonista de su propio aprendizaje. Mediante pedagogías activas, trabajo cooperativo, por proyectos, desarrollo de las inteligencias múltiples, educación emocional y personalizada, consiguen que los alumnos tengan la motivación que les impulse en la búsqueda de su propia formación integral. Una escuela donde buscan una educación que forme personas felices, sanas, concienciadas y solidarias para la sociedad global de nuestro tiempo. Pero entender que tus hijos, en vez de hacer deberes, se conecten a Youtube… lleva su tiempo.

Así que como buen padre me convertí en Sherlock Holmes y me puse a investigar el incompresible tiempo que se pasaban pegados a la pantalla, jugando a este videojuego y buscando información de sus youtubers favoritos:

Como muchos de vosotros ya sabréis, Minecraft es un mundo a semejanza del nuestro con características propias, donde un jugador puede explotar de forma libre los recursos para crear proyectos y construcciones a su medida, exponiendo sus obras en un modo creativo o en un modo de supervivencia, en el que hay que construir un refugio para pasar la noche cuando aparecen los zombis y todo tipo de monstruos. Para los de mi generación pero sin niños… es una especie de Lego virtual donde puedes construir infinidad de construcciones.

En primer lugar no lograba entender ese interés por ver videos de partidas ajenas, esa fascinación por ver jugar a Minecraft. A mis preguntas, mis hijos respondían que viendo jugar a sus ídolos aprenden para convertirse en mejores jugadores y para entenderlo mejor pensé en la analogía con el fútbol, los jugadores miran los partidos en televisión para obtener ideas para practicar un mejor juego y entretenerse.

Sus explicaciones me acercaban un poco más a su visión, pero seguía preocupándome que estuvieran perdiendo demasiado el tiempo.

Casualidades de la vida, recibí un email de la Escuela dándome la oportunidad de participar en un curso sobre Minecraft. Saqué tiempo en mi agenda y me apunté como oyente.

Nos explicaron que algunos videojuegos son herramientas ideales para educar a través del juego. Interesante: Emplean la gamificación como herramienta educativa para adquirir conocimientos desde la motivación y el juego y no desde la obligación, en un contexto como el aula para que los niños puedan aprender de manera lúdica y divertida.

Más de 7.000 aulas en más de 40 países de todo el mundo ya están utilizando Minecraft como método de aprendizaje basado en la exploración, supervivencia y construcción. La versión Minecraft EDU permite a los profesores crear contenido para sus clases con más facilidad y controlar a sus alumnos mientras juegan. Se han añadido herramientas para que los profesores puedan diseñar mundos adaptados a las necesidades de cada lección y para que puedan controlar experiencias de sus alumnos durante la partida. Existe hasta una comunidad donde muchos maestros comparten sus lecciones para adaptarlas a sus propias clases.

Un juego con el que se puede aprender geometría, dibujo técnico, matemáticas (obteniendo información real para resolver problemas), física, conocimiento del medio, historia (visualizando cómo era la vida en determinadas épocas históricas), inglés…

Además, nos hicieron ver el potencial que tiene para practicar habilidades sociales y técnicas útiles para el desarrollo educativo como el trabajo colaborativas, técnicas organizativas (planificación), investigación, ciudadanía digital, la empatía…

El resultado está dando frutos: no sólo han aumentado las calificaciones sino que también ha incrementado la participación en clase, cumpliendo los objetivos, debatiendo consiguiendo alumnos más atentos y respetuosos, mejorando el ambiente del aula.

Al acabar la sesión, saque una conclusión personal: es irrelevante si es a través de un libro, una película o un juego… Quiero que mis hijos disfruten aprendiendo y que fomenten su interés, su curiosidad y su creatividad. En definitiva, aprender el mismo contenido con una diferente forma de enseñar. De eso trata la Gamificación o no? 😉

Microsoft ha sido consciente de este cambio, por ello empiezo a entender que quizá esos 2.500 millones de dólares no fueran realmente una cantidad desorbitada por “un videojuego”.