
Un día, cenando en familia con mis hijos, se me ocurrió preguntarles que les gustaría ser de mayores. Los dos lo tenían claro, querían ser “youtubers”. Me vinieron a la cabeza youtubers con los que había tenido contacto últimamente: ElRubius, Wismichu, AuronPlay… Le pregunté a “Alex” (mi hijo mayor) qué sabía de ellos y me contó que en su colegio “jugaban” a Minecraft y que quería ser como Vegetta777. Toma ya!!! Tenía claro que la educación estaba en continua evolución y actualización de contenidos, explorando métodos y técnicas de enseñanza y de aprendizaje innovadoras, pero no imaginaba que fuera para tanto. Hasta entonces, lo que yo sabía de Minecraft se limitaba a que había hecho de oro a dos individuos que vendieron su start up por 2.500 millones de dólares a Microsoft. ¡Lo cual me había parecido una barbaridad!
